viernes, 10 de abril de 2020

Contra la aceptación

R.M.
8 de abril de 2020
publicado en https://periodicoanarquia.wordpress.com

Si la filosofía es un ordenamiento discursivo, racional y sistemático, este momento es ideal para ella, o sea, para buscar nuevas formas y sentidos, para ordenar. De todas formas, el mundo hoy no está en caos sino más bien bajo un desorden de sentidos e incertidumbres. Aunque esto es interesante, no podemos ser optimistas pues hemos visto qué hace el Poder con las “crisis” y los momentos de incertidumbre. Una y otra vez, lxs poderosxs utilizan los desbarajustes a su entero beneficio. Guerras, epidemias, revueltas, todo les sirve para reforzar su dominio. Ahora, ordenarnos y ordenar no debe confundirse con detenernos. De hecho, este es el peor momento para detenerse. Debemos, por el contrario, largarnos sin pausa a la aventura de crear y experimentar diferentes ordenamientos del mundo, diferentes realidades posibles para no tener que volver al mundo tal cual era hace unos meses. Ordenar, dar sentidos diferentes a las cosas pasa necesariamente por experimentar cosas nuevas. En términos más subversivos, resistir, autoorganizarse, crear y atacar este sistema.

Seamos clarxs, el mundo no parece ir hacia mejor. Una nueva y más violenta recesión puede instalarse haciendo pagar muy caro el respirar. Lxs más pesimistas prevén sistemas sanitarios colapsados y simpatías crecientes hacia sistemas de control social más sofisticados. Acá, hay dos bloques bien marcados que no sólo desean, sino que trabajan incansablemente para volver a la normalidad de la explotación. Lxs nuevxs gobernantes con sus empresas aliadas aun no pudieron demostrar sus recetas de gestión y lxs viejxs, junto a sus empresas y organizaciones, ya se apuraron a juramentar (como si hubiera alguna duda) su completo apoyo a la defensa del dominio. Ambos bloques juntos representan el verdadero partido del Estado que buscará seguir imponiéndose en estos meses.

Y frente a la nueva “crisis” económica las conclusiones que prepara el partido del Estado y sus ejércitos hieden a vieja fórmula. Pueden ser reducidas las plantillas de trabajadorxs, construida la operatividad con menos gastos, acelerada la implementación del “teletrabajo” y reducidas las personas a una empresarialización total con más horas reales de trabajo y menos responsabilidad de las empresas. Su conclusión entonces, de la cual querrán hacernos partícipes, se materializará en una vida bajo la obligación de emprender, competir, consumir y, para peor, siempre estar “positivxs” en un mundo cada vez más injusto.

La conclusión nuestra sin embargo es otra, hay una necesidad imperiosa de transformar la realidad sin volver a lo que causó el problema y amenaza con profundizarlo. No sólo no es necesario volver a la explotación que produjo lo que vivimos hoy, sino que es necesario recrear lo social, esta vez desde bases y relaciones diferentes. Tenemos una oportunidad histórica, es ver a lxs empresarixs relamerse y prepararse como locxs para salvar su negocio para entender que debemos actuar. Es hora de que ellxs no ganen.

Además, nuestra conclusión no es mera abstracción sino que surge de la experiencia. Lo repetimos hasta el cansancio, no hay conclusiones generalizables sobre otro mundo si no se lo experimenta de alguna forma ahora. Los argumentos de aquellxs que en otras épocas se largaron a la revolución social no se basaban en novelas de Zola o en artículos de Kropotkin o Marx sino en cientos de experiencias no olvidadas y revalorizadas por su propia voluntad. Los actos solidarios que tenemos alrededor deben convertirse en nuestra experiencia viva y útil.

Y es nuestra experiencia la que puede enseñarnos a reevaluar los miles los gestos que han teñido nuestra ciudad contra el mercado, la explotación y la codicia en estos días. Ya estamos experimentando ese otro mundo, ya lo hemos experimentado muchas veces, basta creer en nuestras fuerzas. Una vez más, el mundo empresarial se prepara, se organiza para mantenernos en su negocio, preparémonos nosotrxs para volarlo. Convirtamos las defensas que hemos creado, los gestos solidarios, de apoyo mutuo y valentía en ofensivas contra su normalidad y no volvamos nunca más. Frente a estos primeros tiempos de caída, algunxs han creado espacios de mutuo apoyo mientras que el mundo empresarial y sus sirvientxs aprovechan para hacerse publicidad, hacer política y preparar el ajuste de nuestras cadenas. No las pidamos más grandes, cortémoslas.

Es necesario dotar de prácticas, orientación y sentidos nuevos nuestras vidas y nuestra resistencia. Dar nuevos ordenes a lo instituido. Reordenar una marchita realidad para que valga la pena. Que no haya vuelta atrás.

El peor virus es el capitalismo

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