martes, 5 de noviembre de 2019

LA NORMALIDAD DEL CAPITAL ESTALLA. LA REVUELTA NO TIENE FRONTERAS


Todo Estado es represor, todo intento por vivir plenamente y encontrarnos como comunidad humana liberados de la dictadura de la economía será fuego que
intentarán apagar.

La lucha de quienes quieren romper con la normalidad capitalista es mundial.

Quienes desde la distancia observamos las revueltas que explotan en diferentes regiones del planeta (Ecuador, Haití, Chile, Líbano, Irak, Hong Kong, por nombrar solo algunas de las más visibles en las últimas semanas), tenemos nuestro corazón con las hermanas y hermanos en lucha, atentos a la posibilidad palpable de que se haga trizas un sistema que se muestra monolítico, que niega y oculta toda posibilidad de ruptura. Hasta ahora, los dueños y administradores de la sociedad capitalista (empresarios, gobiernos, partidos políticos y sus esbirros) no han hecho más que convertir las necesidades de las y los explotados en políticas que garanticen la libertad de movimiento y constante reproducción del capital. No es posible esperar de ellos nada más.

Los recientes saludos y deseos de cooperación mutuo entre el presidente que rige el Estado chileno y el electo presidente de Argentina son una muestra clara de como la burguesía practica con su clase la solidaridad internacional que tanto
nos cuesta a veces practicar como proletariado. En tal sentido no podemos olvidar que los gobiernos progresistas de Lula da Silva, Rafael Correa, Michelle Bachelet, Néstor Kirchner, Evo Morales, entre otros, enviaron a sus ejércitos como “fuerzas de paz” a Haití para realizar tareas de contención y represión social a principios de éste siglo. Esas mismas fuerzas hoy se despliegan en nuestras calles y territorios para controlar y reprimir a las comunidades en revuelta.

Tenemos involucradas en todas estas luchas nuestros cuerpos y corazones.

Sabemos que no basta con un apoyo discursivo bajo la ilusión de la normalidad capitalista, nuestra mejor forma de solidarizar es luchar contra el mismo sistema que nos oprime en todos los rincones del planeta, en Chubut como en Antofagasta, en Guayaquil como en Puerto Príncipe el Estado y el Capital nos oprimen y reducen nuestra vida a la producción y consumo de mercancías, en desmedro de nuestras propias vidas y de todo cuanto nos rodea

Tal vez serán años los que se extiendan estas luchas y resistencias, el ajuste económico que experimentamos es mundial y mundial debe ser nuestra lucha por hacer de la resistencia a su imposición la posibilidad de una nueva vida, que nos encuentre organizados como comunidad de lucha. Saludamos a las regiones y a las hermanas y hermanos que hoy vuelven a hacer visible esta posibilidad.

Salud siempre a la lucha proletaria internacional!

Anónimo
Buenos Aires, 2 de noviembre de 2019

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