domingo, 24 de marzo de 2024

[Argentina] Hambre y represión en los 70 y en el 2000 también

Radikal books
24 de marzo, Pigüe

Razones sobran para manifestarnos en esta fecha significativa para la región argentina.

Los tiempos duros que nos han tocado vivir son los que por un lado nos desarman por su crudeza y a la vez nos convocan para la acción y la reflexión. Empezando por repudiar el reciente ataque a una militante  de H.I.J.O.S  que fue abusada y maltratada por dos personas que ingresaron a su casa, amenazándola de muerte por su compromiso con luchas de derechos humanos. Se ha visto no hace mucho policías  filmando pasajeros arriba de los colectivos, sufriendo incluso requisas en determinados barrios (esto último desde hace algunos años ya), comandos unificados, intervención policial en asambleas de trabajadores, protocolos para manifestaciones, ¡represión pura y dura! Todo esto sumado a un creciente avance del narcotráfico con sus correspondientes consecuencias y una vida pauperizada siempre en pos de las ganancias empresariales.

Los recortes llevados a cabo por el gobierno también constituyen otra forma de represión en tanto que limitan el acceso cuestiones básicas (servicios, alimentos, salud) a una clase que ya es privada de todo por su condición.

Los guiños a sectores rancios (represores de la última dictadura) y su prédica negacionista pretenden volver a instalar  la duda para construir otro relato que nos sumerja en la amnesia colectiva. Aunque no descartamos que haya alguna devolución de favores en esto.

Hasta ahora el presidente economista que decía lograr bajar la inflación y volver a hacer de Argentina una potencia mundial no hace más que ahogar en la miseria cada día más al proletariado, despedir laburantes y darles palos si protestan, entregándoles recursos y negocios fenomenales a empresas privadas, tal como lo hizo Videla en la dictadura.

No seamos espectadores de nuestra ruina, podemos ponerle fin a la ignominia de este sistema, en cualquiera de sus versiones.

[Argentina] ¿Qué memoria nos espera?

Expandiendo la revuelta + Periódico Gatx Negrx
24 de marzo de 2024, Buenos Aires

Nos encontramos de cara a otro aniversario más de la última dictadura cívico-eclesiástica-militar. El contexto es adverso, ya que como todxs sabemos, quienes actualmente presiden el gobierno reivindican abiertamente el plan de exterminio llevado adelante entre el 1976-83.

Nos posicionamos en contra de toda esa pestilencia liberal y neoconservadora y todos los microfascismos cotidianos que vuelven a presentar las doctrinas del libre mercado y la competencia como soluciones posibles. Milei llega a donde llega en un contexto democrático, de precarización laboral, economía ahogando los bolsillos y mucho descontento social con la continuidad de “siempre los mismos”, apropiándose de consignas como “el que se vayan todos” y del concepto “libertario”.

A pesar de que se escucha decir “Milei basura, vos sos la dictadura”, no podemos dejar de reconocer que la situación desesperante en la cual nos encontramos es el resultado de años y años de democracia capitalista. Con ella, toda actividad se encuentra reducida al interés privado, representado en el dinero y la mercancía.

Hartxs de ver el pasamanos de poder entre gobiernos, el hacer la plancha durante años delegando nuestras condiciones materiales y nuestras luchas, pidiendo que “nos cuiden, que nos auguren derechos” que no terminan siendo más que arreglos entre cúpulas que de un año a otro borran de un plumazo.

Toda comunicación real entre las personas ha sido mediatizada por las redes del Estado y degradada en el debate de interés espectacular: la política. Son los partidos políticos y sus creyentes los encargados de sostener esta incomunicación, reproduciendo todo lo que dicen combatir: verticalidad, jefes, rosca, tranzas, pasividad, delegación, arreglos, excluyendo a la gente de la toma de decisiones. Son esos mismos mecanismos alienados los que nos han conducido a la miseria actual o nos endulzan con la zanahoria de la ampliación de derechos.

Milei no dio un golpe de Estado, sino que siguió las reglas del juego: armó un partido político y ganó las elecciones de manera “limpia”. La mitad de lxs electores durante el ballotage lo eligieron a él y a sus secuaces, ¿evidenciando una vez más que el fascismo también es parte del deseo de las masas?

¿Cómo visibilizar que todo Estado excluye? ¿Cómo visibilizar que todo gobierno tortura, desaparece y asesina en democracia? ¿Cómo visibilizar las continuidades históricas entre las distintas variantes políticas? ¿Alguna vez la democracia ha sido otra cosa que la separación institucionalizada de toda comunidad humana? ¿Por qué ningún gobierno ha abierto los archivos de la última dictadura militar? Seguimos preguntando ¿dónde está Julio López?, desaparecido dos veces, una en dictadura y otra en democracia. Seguimos gritando ¿dónde está Tehuel?

Ya todxs sabemos a qué vino este gobierno. Vino a profundizar la explotación de la tierra, vino por el litio y el agua, por las tierras indígenas y los glaciares, por el petróleo y la minería, y pareciera que la única elección a la cual nos quieren reducir los partidos políticos es a elegir cuántos impuestos cobrar por dicha devastación.

Desde el momento en que renunciamos a cuestionar el capitalismo como una totalidad común a todas las variedades de regulación política, reduciendo la lucha a elegir entre distintas variantes de explotación, continuaremos recorriendo el camino de la resignación a la devastación.

Por eso nos negamos a naturalizar el capitalismo. Queremos criticarlo en todas sus formas de relación y expresión, sea en dictadura y su continuidad democrática. Sostenemos que la dictadura es una tendencia del Capital, una forma social específica que se materializa cuando las condiciones lo necesitan. No es casual que la Argentina haya tenido 6 golpes de Estado.

Como su nombre lo indica, el Proceso de Reorganización Nacional vino a “reorganizar” lo que se había desorganizado: la democracia capitalista extractivista. La organización sindical combativa más el accionar de las agrupaciones revolucionarias, sumado a la paranoia anticomunista, generaban muchas molestias para el proceso de valorización capitalista y su forma política democrática.

La Triple A, creada por el peronismo en el 73 comenzaría el trabajo de exterminio en plena democracia. Para eso lo habían traído a Perón, para desmovilizar a los sectores más combativos. La CONADEP estima que para 1975 ya 395 personas habían desaparecido. Tras la muerte de Perón y la imposibilidad de cumplir la misión, la tarea sería asumida por la Junta Militar, empoderada por los Decretos de Aniquilamiento promulgados por Isabel Martínez de Perón y firmados por Ítalo Lúder, Manuel Aráuz Castex, Tomás Vottero, Carlos Emery, Carlos Ruckauf, Antonio Cafiero y Ángel Federico Robledo. Recordemos que Jorge Rafael Videla fue nombrado Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas durante dicho gobierno. El costo: 30.400 personas desaparecidas.

En su última entrevista antes de morir, Videla admitiría que “los políticos y el empresariado argentino incitaban al golpe”. A su vez, también diría que los empresarios le acusaban: “Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más”. En dicha entrevista, continúa: “Las desapariciones se dan luego de los decretos del presidente interino Ítalo Luder, que nos dan licencia para matar”. La dictadura no es una anomalía externa a la democracia, sino que sus propias bases capitalistas basadas en la propiedad privada, el trabajo, la mercancía, el dinero y las clases sociales generan las condiciones para su aparición.

También es preciso mencionar que dicho fenómeno fue regional, es decir que dicha dictadura se enmarcó en un proceso más amplio llamado Plan Cóndor. Todos los países latinoamericanos produjeron, con la ayuda extranjera, dictaduras militares para aniquilar al sindicalismo combativo y las organizaciones guerrilleras. La dictadura es el Capital defendiéndose.

Así, la democracia se nos revela como la continuación de la dictadura por otros medios. A veces fascista, a veces progresista, a veces de izquierda, a veces radical, a veces todo junto, no importa la forma política que adopte, su objetivo final será siempre asegurar la conservación de las relaciones de producción capitalistas y sus modos de vivir y relacionarnos.

Nos enfurecen y duelen en el alma todas las desapariciones, torturas, violaciones y violencias que se perpetraron sistemáticamente contra toda una generación. Aún seguimos sanando e intentando aprehender esas heridas profundas que cargamos en nuestros corazones. Así mismo, no podemos dejar de ver que las desapariciones, torturas, muertes, el saqueo, explotación y contaminación han continuado durante estas cuatro décadas de retorno a la democracia.

Buscamos nutrir una memoria que nos permita sí combatir contra todas las dictaduras pero también contra la complejización represiva de la democracia. Seguimos sosteniendo, como lo hicieron siempre les rebeldes, que la lucha es por transformar la vida cotidiana, la forma en que producimos y nos reproducimos. Mientras sigamos sosteniendo la democracia como único horizonte posible de vida, la dictadura será siempre una amenaza latente.

Seguimos buscando una práctica que no haga una crítica meramente económica o cuantitativa, sino existencial y cualitativa. Estamos cansadxs de repetir siempre las mismas fórmulas y análisis. Buscamos nutrirnos del pasado para construir una memoria enraizada que nos permita pasar de la lucha de frases a la lucha de clases, dejando atrás las lógicas patriarcales y autoritarias para construir un mundo basado en el apoyo mutuo y la solidaridad.

viernes, 22 de marzo de 2024

[Ecuador] El gobierno de la burguesía agroexportadora decreta el aumento del IVA del 12 al 15% desde abril y, encima más, dice que hay que “trabajar duro”

Proletarios revolucionarios
Quito, marzo 2024

Esta medida, de por sí, va a aumentar el costo de la vida y reducir el salario real: todo va a subir, menos los salarios. Para colmo, en una entrevista televisiva de hace tres semanas, el presidente Daniel Noboa la defendió diciendo literalmente: "Los invito a trabajar igual de duro que estamos trabajando en el Gobierno, la misma cantidad de horas, y estoy seguro de que se van a comprar varios platos de comida: entrada, plato fuerte y postre."

“Trabajar duro” significa trabajar más para supuestamente “comprar varios platos de comida”. Pero, la realidad en cifras oficiales (INEC) es que 3 de cada 10 ecuatorianos tienen un “empleo adecuado”. Los 7 restantes tienen un “empleo inadecuado” o, de plano, están subempleados y desempleados. Algunos tienen hasta 2 trabajos o “empleos inadecuados” para poder sobrevivir. Otros se la pasan trabajando todo el día de lo que sea —en el subempleo— y no les alcanza para llegar a fin de mes. Porque el salario básico está en $460 vs. la canasta básica que está en $789. Mientras que el ingreso mensual promedio de los subempleados —la mayoría de la clase trabajadora ecuatoriana— es de $306; es decir, no llegan ni al salario básico. Por su parte, el 26% de los ecuatorianos vive con $90 al mes o $3 al día; y, el 37.3% de quienes están en la pobreza no tienen acceso a servicios básicos.

Por si el aumento del IVA al 15% —que sí va a encarecer la canasta básica desde abril— fuera poco, este gobierno del empresariado está empujando una reforma laboral de contrato por horas, en forma de última pregunta de la "Consulta Popular" asimismo para abril del presente año. Concretamente: que el valor de la hora-trabajo en Ecuador sea desde $3.88 hasta $5 y $6, según los “cálculos” del Ministerio de Trabajo. Por eso el presidente Daniel Noboa “invita a trabajar duro”; esto es, a trabajar más horas dentro de las precarias condiciones antes expuestas.

No es una contradicción. Es una medida acorde con los intereses de la burguesía en tiempos de crisis: aumentar la tasa de explotación del proletariado para compensar la caída de la tasa de ganancia del capital. Más claro: en un polo de la sociedad, mayor explotación/precariedad laboral y peores condiciones materiales de existencia para la clase trabajadora; y, en otro polo de la sociedad, mayores ganancias y lujos para la clase capitalista o empresarial, que es la única que en realidad puede comer “entrada, plato fuerte y postre”, estudiar en universidades de élite, heredar haciendas y empresas familiares, irse de vacaciones al extranjero, exportar —y consumir— banano y cocaína, evadir impuestos, hacer caridad y lavado de imagen, dedicarse a la alta política y convertirse en presidente de la nación.

Para esto mismo fue que el mafioso gobierno actual hizo todo el show de terror del 9 de enero, declarando “conflicto armado interno” y estado de excepción: para poder imponer su "paquetazo" sin dar chance a la protesta social, con los militares, los policías y los narcos haciendo de las suyas en las calles. En tal contexto, subir el IVA y encima decir “trabajen duro” no sólo es una burla y un insulto. Es un ataque. Es terrorismo económico de la clase patronal contra la ya precarizada, explotada y empobrecida clase trabajadora. Por lo tanto, para nosotros como proletarios es inevitable, necesario y legítimo exclamar:

¡ODIO Y LUCHA DE CLASE CONTRA EL EXPLOTADOR NOBOA!
¡SOLIDARIDAD Y AUTOORGANIZACIÓN ENTRE EXPLOTADOS!

Esperemos que, a pesar del estado de excepción, la rabia se acumule y las protestas en los centros de trabajo y en las calles no se hagan esperar durante los próximos meses…

¿Qué está ocurriendo en Rusia?

Un internacionalista
Rusia, marzo 2024

En primer lugar, hay una ofensiva. Las pérdidas son enormes, pero el ejército avanza, aunque muy lentamente. Pierden hasta 1.000 personas al día y heridos. Durante la batalla por Avdeevka, que duró 4 meses, Rusia perdió 16 mil sólo los que murieron sólo en esta zona (el número total de muertos y heridos es posible alrededor de 50 mil y Rusia tiene mala medicina militar, por lo que muchos heridos quedarán discapacitados, si sobreviven) .

El canal patriótico ruso del periodista y militar, apodado el Murz, anunció las pérdidas. Curiosamente, este estalinista soñaba con volver a la época de la Segunda Guerra Mundial y sentía nostalgia del ejército de la URSS del modelo de 1941-1945. Sin embargo, ante las gigantescas pérdidas, que en realidad son normales en muchas guerras de Rusia ("las mujeres dan a luz lo nuevo", como se dice en Rusia), se suicidó.

El ejército avanza, aunque el movimiento es muy lento. Quieren tomar tantos territorios como sea posible en unas condiciones en las que la ayuda de Estados Unidos ha cesado. Las potencias europeas son débiles y aún no pueden proporcionar a las Fuerzas Armadas de Ucrania una cantidad suficiente de armas. Rusia quiere hacerse con el mayor número posible de territorios durante este periodo de tiempo, hasta que se haya establecido el abastecimiento de Ucrania.

En el país hay una gigantesca redistribución de fondos a favor del complejo militar-industrial, el ejército y los servicios especiales. En total, se trata de aproximadamente el 40% del presupuesto estatal. Las plantas de la industria militar y algunas otras como las industrias metalúrgicas están totalmente cargadas. Esto dio un cierto efecto de multiplicación. La economía empezó a crecer, pero ahora el crecimiento ha cesado. El keynesianismo militar no siempre es eficaz.

En primer lugar, el producto manufacturado simplemente se quema. En segundo lugar, el gobierno toma cada vez más dinero del sector civil privado y estatal, aumenta la retirada de fondos, los impuestos. Además, el gobierno lucha contra la inflación, por lo que aumenta el tipo de interés, haciendo que un préstamo bancario sea muy caro. Como resultado, incluso un gigante como Gazprom (que, como todas las empresas rusas, es de propiedad mixta estatal y privada) empezó a experimentar grandes dificultades porque el Estado se queda con sus beneficios. Además, las sanciones funcionan. Principalmente las empresas militares obtienen beneficios.

Un punto importante es que en Rusia, a diferencia de Estados Unidos, las empresas militares no pueden compartir sus tecnologías con el sector civil. Esto destruye cierta capacidad de modernización económicamente positiva del keynesianismo militar.

Los observadores indican otro proceso. Como señala el economista Igor Lipts, comenzó una nueva redistribución de activos. Parece que el Kremlin, que es el único regulador, selecciona los activos de los antiguos oligarcas (que ascendieron en la década de 1990) y los transfiere al Estado. Probablemente, los activos se transferirán posteriormente a personas relacionadas con el ejército y los servicios secretos. Aunque este proceso no ha hecho más que empezar. Por lo tanto, es difícil saber si desembocará en un conflicto agudo entre varios grupos de la oligarquía, como prevé Lipsitz.

En cualquier caso, existe un proceso de redistribución de los flujos financieros del sector civil al sector militar-industrial, un proceso que tiene un alcance increíble. De hecho, junto con una fuerte represión, esto significa un aumento de la influencia del ejército, los servicios especiales, la policía y los oligarcas uniformados asociados.

Se trata de un proceso natural provocado por los acontecimientos militares. Sin embargo, algunos creen que el Kremlin, cuya política encabezan Putin y Sergey Kiriyenko, quiere eliminar a la vieja generación de oligarcas y hacer crecer una nueva generación de oligarcas de entre los militares y los servicios especiales que sean más leales al Kremlin.

La población sigue sintiendo débilmente las consecuencias negativas. Esto se manifiesta principalmente en forma de inflación. En cuanto a las pérdidas, la mayoría de los militares son contratados que han ido a luchar voluntariamente. Pero además de ellos, 200-300 mil movilizados (aproximadamente la mitad del ejército) están en el frente, y algunos de ellos están descontentos. Además, pequeños grupos de sus esposas intentan protestar en voz baja.

El nuevo fenómeno fueron los ataques de drones ucranianos a refinerías de petróleo. En una semana, los ucranianos inutilizaron el 10% de la producción de gasolina en Rusia. Esto provoca un aumento de los precios del combustible.

El segundo fenómeno inesperado fueron las incursiones de nacionalistas rusos de la oposición en las regiones de Belgorod y Kursk (estas zonas son fronterizas con Ucrania). Estos ataques están organizados principalmente por el RDK (Cuerpo de Voluntarios Rusos). RDK - la organización de ultraderecha de los nacionalistas rusos, que recibe armas y entrenamiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El año pasado, estos ataques fueron débiles. Pero esta vez los combates tuvieron lugar en el plazo de una semana, y esto también es bastante inesperado. La RDK y las Fuerzas Armadas de Ucrania quieren claramente trasladar las operaciones militares al territorio de Rusia.

En este contexto, Putin decidió organizar unas pseudoelecciones tras haber excluido anteriormente a todos los candidatos que pudieran suponer una amenaza. En particular, excluyó a Boris Nadezhdin. Este liberal moderado es una marioneta asociada al Kremlin. Al principio recibió permiso para criticar suavemente la guerra. El Kremlin quería que obtuviera entre un 2 y un 3% en las elecciones. De este modo, Putin podría demostrar que la gente le apoya mayoritariamente a él y a la guerra.

Pero todo salió mal. Debido al cansancio de la población por la subida de los precios y la guerra, incluso el desconocido Nadezhdin pudo recoger 200 mil firmas, lo que le permitió participar en las elecciones. Estas 200 mil firmas son un resultado fuerte para Rusia, donde la población está muy pasiva e intimidada. Pero lo principal es que había largas colas de personas que recogían firmas para Nadezhdin. Estas grandes protestas silenciosas llamaron la atención. Las autoridades se asustaron y privaron a Nadezhdin del derecho a participar en las elecciones, temiendo que su participación pudiera ser el detonante de un aumento del descontento. 

Hubo 3 candidatos más como unos títeres, pero apoyan a Putin en todo.

Como resultado, Putin recibió oficialmente el 87% de los votos (70 millones de votantes). Sin embargo, según las estimaciones de los matemáticos que estudiaron las elecciones, 31,6 millones de votos fueron falsos. Además, muchos votaron por él bajo presión, ya que los jefes se lo exigieron a los funcionarios. Esto suma muchos millones de votos.

Las elecciones deberían haber sido en realidad un referéndum de apoyo a Putin y a sus operaciones militares, pero esto no funcionó
 

Masacre en Gaza: El horror de la civilización del capital

Vamos Hacia la Vida
Chile, marzo 2024

Desde hace más de dos décadas que la población palestina de la Franja de Gaza ha debido enfrentar el recrudecimiento de la política de exclusión del Estado israelí, lo que se ha traducido en el cercamiento y consecuente aislamiento del proletariado gazatí y la ocupación militar de sus ciudades. Las duras condiciones de sobrevivencia impuestas por el régimen sionista han transformado dicha región en un verdadero campo de concentración a cielo abierto.

El Estado de Israel ha pretendido gestionar esta “población sobrante” (para los intereses del capital) mediante el terror más brutal, valiéndose también de pactos con organizaciones de la burguesía palestina para controlar y administrar el territorio, lo que conlleva una relación contradictoria entre ambos aparatos, en tanto que estas organizaciones paraestatales de Palestina deben a su vez validarse continuamente con la población que gobiernan recurriendo a la retórica y actividad anticolonial contra Israel, razón que explica en parte que organizaciones antes financiadas y promovidas por el Estado israelí, como Hamás, se muestren luego como los más encarnizados enemigos de éste.

Sin embargo, el 7 de octubre del año pasado ha marcado un punto de inflexión en esta continua política genocida con el inicio por parte de Israel de una contraofensiva militar que, en base a la utilización de sofisticada tecnología, ha ido arrasando la Franja de Gaza, masacrando y desplazando a cerca de 2 millones de seres humanos de sus hogares. A la fecha, ya suman más de 31.000 las personas asesinadas ―el 70% de esta cifra la componen niñ@s y mujeres; al menos 14.000 niñ@s y más de 9.000 mujeres―, miles más se encuentran desaparecidas bajo las ruinas dejadas por los incesantes bombardeos y más de 73.000 han sido heridas. Estas espeluznantes cifras siguen aumentando con cada día que pasa. Por si esto fuera poco, las personas se encuentran acorraladas en un ínfimo espacio, corriendo el riesgo de perder la vida debido tanto al asedio y los bombardeos efectuados por Israel, como por la falta de acceso a la ayuda humanitaria provocado por el bloqueo total impuesto en la zona.

A escala global, la reciente masacre en curso marca un momento crucial en la evolución de la democracia y el Capital: la adopción de un estado de excepción permanente como única solución viable para un capitalismo que constantemente se enfrenta a sus propias contradicciones en medio de una crisis sistémica que empeora cada vez más nuestras condiciones de vida. Así se legitima crecientemente, ante la pasividad e inmovilismo de una gran mayoría, el terrorismo de Estado: se van ensayando formas represivas, y tal como en los últimos años, una vez que alguna resulta exitosa y, más allá de alguna polémica internacional temporal, ésta queda instalada como por derecho adquirido. De esta manera, todo el peso de la arremetida israelí marca un precedente para el terrorismo de Estado de las democracias mundiales. Por esto cobra sentido la consigna “Gaza es el mundo”, levantada por compañer@s, y que nosotr@s también reivindicamos; la situación en Palestina es una imagen que podría extenderse próximamente a diversos lugares del planeta en un contexto en que la violencia y la descomposición social se generalizan, en sintonía con la irracionalidad inherente a la acumulación capitalista que destruye todo a su paso.

Lo que ocurre en Gaza ―aunque con una magnitud obviamente diferente―, también es conocido y ha sido cruelmente experimentado en nuestra región por las comunidades mapuche en lucha. Bajo un estado de excepción supuestamente temporal, pero que se volvió permanente bajo la administración estatal de Boric, se legitimó la intervención militar que persigue, encarcela, criminaliza y asesina impunemente en el Wallmapu con armamento proporcionado por el mismísimo Estado de Israel.

Volviendo a Gaza, ¿Qué podemos hacer para contribuir a frenar este genocidio? Lo primero es tener claro que intentar comprender las complejidades, lo común y lo específico que tienen estas coyunturas no tiene por qué transformarse en un acto de pasividad. La extrema urgencia de la situación no puede llevarnos a salidas que incrementen nuestra impotencia. Alentamos las acciones de solidaridad con la población palestina y de sabotaje a los Estados directamente involucrados en esta masacre genocida. Creemos importante ir más allá del internacionalismo del movimiento obrero tradicional, promoviendo uno que sea capaz de proyectar el contenido comunista que pueda gestarse en las batallas actuales por la supervivencia de una humanidad proletarizada que se encuentra en una nueva etapa crítica del desarrollo del capital.

Por lo tanto, consideramos que es necesario y urgente difundir, informar, boicotear a las mercancías y al Estado de Israel, movilizarse y solidarizarse en la calle manteniendo y profundizando una perspectiva de autoemancipación de toda forma de gestión capitalista.


martes, 12 de marzo de 2024

[Praga] CONGRESO CONTRA LA GUERRA

Action Week Crew

Del 20 al 26 de mayo de 2024, grupos e individuos de diferentes partes del mundo se reunirán en Praga para coordinar actividades contra la guerra como parte de la Semana de Acción. La serie de eventos también incluirá un Congreso contra la guerra, que tendrá lugar del viernes 24 al domingo 26 de mayo de 2024. En el Congreso se presentarán campañas, acciones directas, proyectos, publicaciones y análisis relacionados con la cuestión de la guerra. Entre otras cosas, este evento internacionalista servirá como asamblea abierta que intentará combinar fundamentos teóricos con actividades prácticas.

Consideramos necesario, en el proceso de resistencia a la guerra, desarrollar una práctica anticapitalista que busque preservar la autonomía política. En concreto, esto significa que queremos organizarnos fuera de los partidos políticos, fuera de las estructuras de los Estados, y contra todos los Estados. Buscaremos especialmente las formas de oponernos a todas las duras condiciones a las que hemos estado expuestos y sometidos durante las guerras interestatales y la paz capitalista. Buscaremos las formas de sabotear las guerras, cómo privar a nuestros enemigos de recursos, cómo socavar la capacidad de los Estados y sus ejércitos para continuar las guerras.

¿Qué dirección hay que tomar y qué hay que hacer? ¿Cómo unir fuerzas y organizarse? Buscaremos respuestas basadas en la diferenciación de clase, y no en la diferenciación nacional; respuestas que tengan en cuenta la contraposición entre soldados rasos y oficiales, entre trabajadores asalariados y patrones, entre el proletariado y la burguesía. Buscaremos formas de hacer que los soldados en uniforme de cualquier ejército estatal se identifiquen con la lucha social de sus hermanos y hermanas al otro lado del frente, y no con las órdenes asesinas de sus oficiales. También buscaremos la manera de oponernos a los falsos amigos, a todos aquellos que pretenden transformar la lucha de clases en una lucha nacional o religiosa por un nuevo Estado, un nuevo espacio capitalista, mejor adaptado a sus necesidades.

Apoyamos a la comunidad internacionalista que afirma la lucha contra la burguesía de todos los bandos en guerra, contra los ejércitos de todos los Estados, contra los capitalistas de cada país. Las manifestaciones actuales de resistencia, por contradictorias y fragmentadas que sean, contienen sin duda el germen de una polarización social que puede convertir las guerras entre Estados en un enfrentamiento de clase. Se trata de la confrontación entre los defensores de la nación, de los Estados y del capitalismo, por un lado, y la clase social, por otro, que empieza a darse cuenta de que defender la nación a la que está encadenada sólo sirve a los intereses de quienes la explotan.

La acción directa contra las guerras adopta ahora diversas formas, más o menos selectivas, más o menos organizadas. Luchemos por un cambio cualitativo en el que los actos individuales de resistencia rompan su aislamiento mediante la interconexión y la coordinación. El enemigo común en cada época es, en primer lugar, el capitalismo, y por tanto cada Estado que lo estructura, el ejército que lo defiende, la burguesía que lo encarna. La única salida a la pesadilla de las guerras y la paz capitalistas es un despertar colectivo: debemos ver y sabotear toda la maquinaria de la guerra, derrocar a sus representantes y recuperar nuestro poder como creadores del mundo.

Hacemos un llamamiento a los grupos e individuos interesados en participar en el congreso contra la guerra de Praga para que se pongan en contacto con nosotros con suficiente antelación con propuestas para el programa.

¡Juntos contra las guerras capitalistas y la paz capitalista!