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martes, 24 de diciembre de 2024

Declaración Surrealista Internacional sobre y contra las guerras del capital y en concreto la masacre de Gaza

24/12/2024

Las manos de la tormenta

Tu flor pasará por las manos de la tormenta
Sigue la estrella de su mano, sus máscaras, sus halcones,
y  el hielo rojo del trance.
(Laurence Weisberg)

Dame la niebla que fecunde el barrio de los insaciados,
que tatúe con su lengua el farallón alto de su pecho insatisfecho.
Dame el océano y su rumor de promesas,
y su voz depositando en la calle un idioma confín.
(Eugenio Castro)
En nuestra lucha por liberarnos del lúgubre laberinto en el que seguimos atrapados desde hace un siglo, los surrealistas nos alineamos con quienes comparten nuestro objetivo de transformar el mundo y cambiar la vida. Condenamos los obstáculos a esta liberación y las mentiras y las excusas al servicio de este imperio de la miseria.

Pero el mundo necesita algo más que declaraciones. La retórica visionaria no detendrá las bombas ni resucitará a los muertos. Convencidos sin embargo de que el surrealismo es un proyecto liberador que enraíza su utopía en la crítica despiadada de todo lo que existe objetiva y subjetivamente en todos los planos de lo real y de lo imaginario, o no es nada, reafirmamos nuestros principios como una chispa de esperanza y como una señal que presagia caminos mejores. Lo mismo que el cielo estrellado sobre el smog y las luces de neón, a veces estos caminos se deben alcanzar utilizando la imaginación incluso cuando la mera hipótesis de su existencia desafía y rompe los esquemas de nuestros sentidos, y especialmente el sentido así llamado “común” que dicta y administra la dominación.

Por ello mismo seguimos siendo fieles al espíritu de la solidaridad internacional que el realismo racionalizador ignora y el capitalista sofoca y persigue, y en consecuencia rechazamos alinearnos con bloques imperialistas y frentes capitalistas, ya sea en defensa de la desesperada hegemonía de EE.UU y sus lacayos, o en nombre de los regímenes “multipolares” rivales. Nos negamos a tomar partido en guerras apocalípticas entre bandas mafiosas nacionales. Por consiguiente, ante la matanza imperialista y la guerra por poderes en Ucrania no adoptamos otra posición que el derrotismo total en relación con todas las partes, en favor de la disolución de todos los Estados beligerantes y de la apertura de un camino hacia la utopía a través de sus ruinas. Merecen nuestro desprecio todos los dobles raseros y los insulsos llamamientos a la democracia, la soberanía y el antifascismo (con ambos ejércitos con neonazis recalcitrantes en sus filas). Nos burlamos de los políticos y expertos que nos dicen que aceptemos la necesidad de una guerra nuclear. Y si se nos acusa de maximalistas, ilusos o utópicos con toda su razón instrumental, nos arrogamos el derecho de réplica, en nombre de nuestra razón ardiente, preguntando a nuestros sensatos y realistas acusadores qué es entonces el pragmatismo, el punto medio, el mal menor, la realidad abyecta y la miserable realpolitik que tendríamos que aceptar en lugar de nuestro deseo de emancipación total e irreductible, y qué garantías del más mínimo éxito pueden ofrecer semejantes expedientes mediocres, cobardes y colaboracionistas, que no pase por el reforzamiento de la dominación y su fin del mundo que nunca jamás será el nuestro.

Del mismo modo que rechazamos esas narrativas putrefactas, también rechazamos las ideologías de superioridad racial o religiosa y la licencia que las acompaña para aniquilar a los demás. Esta mentalidad es más que evidente en la masacre que el ejército de Israel está perpetrando contra la población de Gaza, a instancias de un Estado que ya no teme expresar sus profundos anhelos genocidas mientras sus patrones (y clientes) de Washington y Bruselas callan, bizquean y asienten. Es un hecho criminal e intolerable que el mundo no ayude a los palestinos hasta que se desmantele la ocupación: esta es la primera y última medida a tomar, por su absoluta y prioritaria necesidad, y porque poco o nada más se podría esperar de un «concierto internacional» podrido, de una «gobernanza mundial» enloquecida, de un humanitarismo asesino que no es sino el corolario inevitable y lógico del abominable colonialismo europeo, que fue denunciado y estigmatizado, como no podía ser menos y con esta misma expresión terrible pero certera, por los surrealistas de los años 30 del pasado siglo.

Tampoco nos hacemos ilusiones algunas con respecto a ningún régimen de Oriente Próximo, pues todos ellos se ríen de la libertad y aplastan la disidencia a mayor gloria del Mercado omnipresente y omnipotente, incluyendo a las dos potencias, Israel e Irán, que supuesta y espectacularmente posan como enemigos antagónicos cuando no son sino las dos caras de la misma moneda autoritaria, teocrática, nacionalista y capitalista, por mucho que una se diga «demócrata occidental», y la otra presuma de «democracia islámica». La única esperanza germina y crece entre sus respectivos sediciosos, y en su convergencia hoy improbable y remota pero no imposible: los Anarquistas contra el Muro y los desertores de la guerra que en Israel denuncian la cínica demagogia asesina de Netanyahu, las jóvenes y los insurrectos que en Irán desafían la barbarie clerical en nombre de la mujer, la vida y la libertad. Y por supuesto, los palestinos que por todos los medios resisten a la opresión y la muerte, sin privarse empero de criticar la más que discutible estrategia de los dirigentes de Hamás y sus crímenes y exacciones, a pesar de arriesgase a una doble y fatal represión.

Porque lo mismo pensamos de los movimientos de liberación nacional y/o religiosa cuyos medios se corresponden exactamente con sus fines, incluyendo para empezar los que aplican a su propio pueblo al que nunca se le pregunta su opinión ni sus deseos, por mucho que sea comprensible que ese mismo pueblo pueda cerrar filas tras su bandera por pura desesperación y rabia ante el genocidio perpetrado por un sionismo racista y neocolonial que, presa de una paranoia securitaria que ha roto y burlado cualquier freno moral o excusa plausible, se ha entregado definitivamente a las peores fantasías del profético destino manifiesto y el sagrado espacio vital. Pero insistimos en que sólo se podrá encontrar una solución, aun imperfecta y precaria, cuando se produzca una transformación revolucionaria regional y global hacia una confederación antiestatal de comunas árabes e israelíes emancipadas tanto de la economía espectacular como del espectáculo religioso, como ya apunta la experiencia kurda en Rojava a pesar de su imperfección y precariedad. Por muy maximalista, ilusa y utópica que pueda parecer ahora mismo tal deseo y esperanza, en plena noche opaca del siglo donde nos debatimos a ciegas, buscando la anhelada puerta de salida (y de clausura) de las ideologías y religiones muertas y mortíferas, y la utopía que puede y debe tender a ser real siempre que recuerde las nobles experiencias revolucionarias que nos precedieron, si no olvida las amargas lecciones de la Historia y sus promesas traicionadas.

Pero aunque las contingencias existan como Grandes Transparentes donde todo será otra vez, por ahora el optimismo anticipatorio tiene que velar sus armas inactuales, dejando su puesto a la organización del pesimismo que la urgencia del desastre actual reclama y exige. En medio de este horror, los cadáveres de niños etiquetados como terroristas ponen en evidencia los principios del “orden internacional basado en unas normas”. En Israel y en todo el mundo, los partidarios de la sed de sangre apocalíptica se encarnizan hasta el delirio frenético, tanto los que pretenden justificarse con una elucubración teológica como los que esgrimen un sofisma laico, mientras que se difumina, o mejor dicho pretenden difuminar, el recuerdo de las generosas organizaciones revolucionarias internacionalistas como el movimiento israelí Matzpen, que en los años 60 y 70 denunció el colonialismo sionista desde dentro tendiendo puentes con sus camaradas palestinos, libaneses y argelinos por la revolución proletaria, o el grupo surrealista árabe Le Désir Libertaire, que se atrevió a combatir el nacionalismo panarabista y el fanatismo islamista como problemas y males añadidos a la trágica iniquidad de la ocupación de Palestina y la petrificación y explotación de las sociedades árabes, y nunca su solución.

Por su hipócrita parte, el liberalismo progresista y tecnófilo es un fósil moral en bancarrota que se desmorona y se fusiona cada vez más con el estercolero circundante, y sus huecos pronunciamientos humanitarios se reducen a una alucinación narcisista en el humo del campo de batalla. Una bala que roza la oreja de un obsceno oligarca provoca jadeos en bocas que rezuman la sangre de Gaza, que hacen una pausa entre cráneos roídos para denunciar la «violencia política» en el corazón del principal exportador de violencia del mundo.

Por todo ello, los que todavía pretendan domesticar la poesía, la libertad y el amor al servicio de esta monstruosa civilización capitalista que nos gobierna con números y balas tienen la boca llena de cadáveres. Muy al contrario, y desde la desviación absoluta respecto a semejante cultura servil y tal ideología atroz, seguimos sosteniendo que el espíritu poético debe arder en todas partes si todavía desea y pretende cambiar la vida y transformar el mundo, abrasando como un eros salvaje los endebles simulacros de la nuda vida miserabilista y monitorizada que se nos imponen desde todas partes.

Flores y apoyo a los resistentes, a los que confraternizan, a los desertores y a los que están de duelo, a los que luchan por su vida y a los perseguidos por sus actos de conciencia.

Un saludo a todos los rebeldes que, desde los ecologistas radicales de Soulévements de la terre contra las megabalsas en Francia, a los proletarios y estudiantes de Kenia o Bangladés contra el neoliberalismo y la tiranía, siguen saliendo a las calles y campos para encender una vez más y siempre la llamarada blasfema de la libertad y la revuelta, luz negra que devora y abole la iluminación artificial e inhumana de la ridícula antorcha olímpica de Macron I el Represor y del siniestro incendio de los pogromos fascistas.

¡No comeremos de ese pan! Seguiremos, sí, la estrella que enarbola la tormenta, que fecundará el barrio demolido de los insaciados, que depositará en todas las calles la promesa del hielo rojo del trance: un común idioma confín.
 
Primeras firmas:
Magdalena Benavente, Jay Blackwood, Richard Burke, Susan Burke, Doug Campbell, Steven Cline, Neil Coombs, Mohsen ElBelasy, Alice Farley, Brandon Freels, Esther Holbrook, Stuart Inman, Ghadah Kamal, Renay Kerkman, Taya King, Unruh Lee, Ryan McCarthy, David Nadeau, Jaime Alfaro Ngwazi, Flores Nunes Jr, Daniel O’Reilly, Marianna O’Reilly, Gregorio Parades, Pierre Petiot, Matthew Presti, Marco Rivera, Penelope Rosemont, Mark Rosenzweig, Veronica Cabanillas Samaniego, James Sebor, LaDonna Smith, Darren Thomas, Andrew Torch, Beth E. Wilson, Craig S. Wilson, Dada Zilch.

Cooperativa Surrealista Chrysopoeia.

Grupo Surrealista del Medio Oeste y del Norte de África.

Por el Grupo surrealista de Madrid: Manuel Crespo, Andrés Devesa, Vicente Gutiérrez Escudero, Javier Gálvez, Lurdes Martínez, Noé Ortega, Jesús García Rodríguez, Jose Manuel Rojo.
                                                                     ***
El 1 de agosto de 2024 recibimos el borrador de una Declaración Surrealista Internacional sobre y contra las guerras del capital, en concreto la intolerable masacre de Gaza a manos del ejército israelí y su lúgubre mesías, propuesta por los camaradas estadounidenses Ryan McCarthy, Mark Rosenzweig y Craig S. Wilson en nombre del colectivo Surrealist Revolution. No dudamos en sumarnos colaborando sustancialmente en su redacción, proceso lento y complejo que se alargó mucho más tiempo del conveniente al ser necesario discutir, armonizar y aprobar el texto definitivo, cuya versión en inglés es más breve y resumida que la que aquí ofrecemos por las exigencias y servidumbres de la traducción.

Por razones análogas, y porque no se pretendía abordar un análisis o estudio exhaustivo, se ha renunciado a añadir nuevas consideraciones sobre la invasión israelí de Líbano o la caída de la sangrienta tiranía de Bashar Al Assad en Siria, acontecimientos que nada bueno presagian en tanto responden a la misma y criminal lógica geopolítica imperialista y sectaria que ha engendrado tanto dolor, espanto e iniquidad, y que por ello mismo en poco o nada nos obligarían a corregir o matizar las principales reflexiones y pronunciamientos del texto, tanto críticos como utopistas, más allá de sus aspectos más coyunturales.

Por último, no nos hacemos ninguna ilusión, aunque sí todo el deseo que ningún realismo capitalista, ningún miserabilismo religioso, racista o nacionalista nos podrá arrebatar jamás, sobre el alcance, repercusión y sobre todo eficacia de esta Declaración, asumiendo los límites, limitaciones, incoherencias obvias, arbitrariedades infundadas, errores garrafales y simples lugares comunes que pudiera lastrar su discurso y significado, por lo demás inevitables al abordar una cuestión tan sangrante y dolorosa como compleja.

Pero quien calla otorga, y también olvida, y el terror criminal de ayer engendra el de mañana. Y tamaño colaboracionismo, semejante amnesia cómplice, tal silencio reveladoramente culpable, tampoco son los nuestros.

Porque la voz del idioma confín puede equivocar su palabra y su oráculo, y se equivoca, pero solo lo hace total e irremisiblemente cuando no se pronuncia.

Grupo surrealista de Madrid

lunes, 18 de noviembre de 2024

Sobre la catástrofe capitalista en Valencia

Publicaciones en la cuenta de La Torre Magnética (Grupo Surrealista de Madrid)
Noviembre de 2024

02/11/2024

¡No pasará!, decían los desarrollistas.

¡No pasará!, gritaban los tecnófilos por las calles.

¡No pasará!, se oía a todas horas del Tiempo del Progreso y la Economía.

Por informes, artículos, papers, simposios, programas electorales, cumbres gubernamentales, radios, televisores, redes y tuits con expertas voces miserables.

Pues ya ha pasao: ya habéis pasado. Y pasará una y otra vez.

¡Os tomamos la palabra infecta, la superchería culpable! No le echaremos esta vez (toda) la culpa al cambio climático. Ni a sus avatares pánicos, se llamen DANA, ciclogénesis explosiva, bomba meteorológica, Gloria, Filomena.

El peligro viene por alto: y por debajo, desde muy cerca, en lo inmediato.

Se llama ecocidio, deforestación, urbanismo frenético, lepra del hormigón, servilismo a la turistificación triunfante, mórbida y mortífera, que acapara el agua y roe la playa; se llama artificialización de ríos, vegas, barrancos, ramblas, y todo lo que se asemeje a lo que un día fue Naturaleza, más o menos humanizada, en mayor o menor armonía. Se llama exterioricidio.

Se llama esclavismo salarial y prepotencia señorial, pues el siervo de la masa desclasada no puede abandonar el feudo empresarial ni aunque se hunda la tierra, y se abra el cielo en canal, y el diluvio anegue la vida frágil y el trabajo mal pagado que no sirve a fin de mes.

Se llama soberbia criminal de una clase política que se cree sus propias mentiras cínicas, necias y atávicas, y nada hace porque nunca pasa nada, o todo lo fía al milagro tecnológico con su panoplia salvífica de infraestructuras reslientemente suicidas, satélites ebrios, drones perdidos, sensores apagados y simulaciones matemáticas y digitales que si alguna vez se parecen a la realidad sensible y palpitante es por mera coincidencia.

Se llama capitalismo industrial.


02/11/2024

Dice la lúgubre apparatchik impía que “no vamos a permitir que las familias de las víctimas se acerquen a la Morgue”. A velar a sus muertos, a llorar la riada arrolladora e incontenible de las más negras lágrimas.

Y remacha el siniestro y máximo jerarca, pidiendo a los voluntarios que “vuelvan a sus casas porque pueden colapsar vías que necesitan nuestros efectivos”. Porque el Colapso soy Yo. Y después de mí, el Diluvio. Por lo que “no descartamos en las próximas horas medidas restrictivas adicionales”.

¿Cómo, cómo lo haréis?

¿Levantando muros y alambradas, desatando la jauría de los antidisturbios, pilotando drones asesinos como en Gaza?

El Estado no solo esclaviza, explota y mata, sino que, como la Gran Hiena, como el Vampiro, se encarniza hozando sus cadáveres porque también la muerte es suya, y antes y siempre del Mercado: como la vida.

Pero la vida, decía Voltairine de Cleyre, “la Vida exige vivir, y la Propiedad le niega su libertad de vivir; y la Vida no se someterá. Y no se debería someter”.

¡Y no se someterá!

Cuidado burócratas del gobierno, mucha atención, esclavistas de la Economía: ¡un día volveremos!


02/11/2024

¿Dónde vais, oh peregrinos? ¿Qué os convoca?

Contra el mar vertical y enloquecido que ha escupido la Naturaleza violentada, se alza otra ola inesperada que, como ya pasó en la Galicia del Prestige, se levanta entre la muerte física y espiritual y vuelve a la vida, para llevar el consuelo y la ayuda, tal vez torpe, ingenua y confusa, a los lugares donde crepita el fuego insoportable del dolor y la injusticia: donde esperan los insaciados.

Y no. No es una estampida de una película de zombis: es que han dejado de serlo aun en el brevísimo y cegador instante y resplandor que se llama solidaridad.

Y no, no van al futbol, ni a los stalags donde se oficia la misa negra de la mercancía, ni al festival musical que subvencionan todas las marcas de nuestra miseria y sometimiento: porque esta vez el espectáculo se apaga, y se enciende la presencia, la intensidad, la verdadera vida.

Y no. No solo ni necesariamente responden cual perros amaestrados a ningún silbato de la campaña institucional, el meme prefabricado, la consigna partidista o teledirigida: es que, como la poesía, la libertad y el amor, la espontaneidad existe, y el apoyo mutuo, y la autogestión de la llamarada pasional que abrasa nuestros corazones y precede a la acción.

Abandonar la ciudad siquiera por un día para hundirse en el barro y tocar la tierra y abrazar el dolor a pleno cielo trágico y verdadero, unirse a los desconocidos hasta forjar el egrégoro aún efímero, no esperar órdenes, desobedecerlas y burlarse de ellas, enarbolar las viejas herramientas olvidadas de aquel tiempo perdido en que fuimos campesinos, redescubrir la fraternidad en un mundo desalmado, tentar el milagro comunal: esta es la imagen visionaria del sueño que despierta a la conciencia, este es el Gran Transparente que comunica con la otra parte, este es el mito nuevo, tal es la poesía necesaria esta mañana.

Y de mañana.

Tan frágil, tan delicada…


02/11/2024

Solo el pueblo salva al pueblo.

Lo que sucede es que no lo sabe todavía, y cuando lo descubre no extrae todas sus consecuencias. Poder, ¿dónde está tu victoria? En la ignorancia y la indiferencia que creas y contagias. Por eso no quieres que nadie se eche a las calles.

Porque el nigromante es débil, la realidad implacable, el deseo todopoderoso, y sus sicarios pocos y nosaltres muchos. Y la pala que quita el barro, utilizada con garbo y determinación, bien podría cortar cabezas. Por eso ahora sacan al ejército a pasear, y pretenden domesticar y recuperar la espontaneidad y el gesto generoso con el pretexto de la coordinación.

Cuando la dominación se prepara para maquillar las cicatrices que ella misma desgarra, y se sugiere, todavía con la boca pequeña y eufemismos de novolengua, imponer un “estado de excepción climático”, ecologista por supuesto; cuando se deslizan ominosas alusiones a los futuros ejércitos del trabajo disciplinario que dirigidos por el gobierno esclarecido tendrán que reparar los destrozos medioambientales del capital pues no queda más remedio, y suministrar la energía que el declive de los combustibles fósiles augura en pos de un agónico ciclo de crecimiento económico, verde por supuestísimo; cuando se difama la libertad caprichosa, las subjetividades ingobernables y/o echadas a perder, y la autonomía irresponsable y veleidosa que suele tender hacia el socialismo salvaje de la Comuna en cuanto se la deja a su aire, desde tantos ángulos del tablero ideológico incluyendo los que se sientan a la izquierda de Dios Estado…no podemos desdeñar, ¡no podemos despreciar!, la más mínima señal de vida otra que todavía late, tiembla y titubea bajo tanto odio, aislamiento, terror y anomia.

Y que se manifiesta por puro libre arbitrio: porque se lo pide el cuerpo y porque le place.

Lo que no cancela ni suspende el rigor de la razón crítica, la elucidación teórica, el análisis necesariamente severo: siempre que se enraíce en lo sensible, solo si no se aleja del deseo.

Una belleza terrible ha nacido. Tan frágil, tan delicada: tan incompleta e insuficiente. Durará tanto como dura el tiempo de las cerezas.

Pero volverá. Volverán. Volveremos.


04/11/2024

“La Unión Europea debe elevar la capacidad de respuesta de los ciudadanos ante un escenario de crisis grave o guerra. El objetivo es que los hogares sean capaces de afrontar todo tipo de emergencias con programas educativos especiales, incluso incorporándolos en los currículos de enseñanza, y otras medidas extraordinarias”.

Dice el informe que Ursula von der Leyen, la Gran Sátrapa de la UE, ha encargado a sus mandarines.

Estamos de acuerdo. Solo que nos dan asco sus “currículos de enseñanza” que desertifican la inteligencia y asfixian lo imaginario, y aún más pavor sus “medidas extraordinarias” que lo extraordinario propiamente dicho, donde y cuando, como en el huracán, tal vez se pueda encontrar el camino tortuoso que transforma el mundo y lleva a la verdadera vida: «miedo de la muerte, tú das a la vida su valor. Miedo del futuro, tú das un sentido a la salud, a la riqueza», invocaba Pierre Mabille en “El espejo de lo maravilloso”, pues hay veces que «el hombre implora el diluvio salvador, el ángel del exterminio, el espíritu ansía una razón de tales cataclismos, y la encuentra en la necesidad de borrar el mal, de renovar y mejorar el mundo».

Si encontramos ese camino, esa necesidad, ese destino.

Y así Rebecca Solnit especula en “Un paraíso en el infierno” sobre las “extraordinarias comunidades que surgen en el desastre”, y que se enfrentan al mismo fuera y muchas veces contra el Estado que las gestiona y la Economía que las crea; y el colectivo Out of the Woods afila esta apuesta en “Comunismo de desastre y otros textos contra la catástrofe capitalista”, alertando de sus inevitables y previsibles límites (que no fronteras infranqueables): apoliticismo inofensivo y conformista, neurosis del paréntesis que se abre en la catástrofe y se cierra cuando la “normalidad” vuelve, cooptación, recuperación, infiltración indeseable, realismo colaboracionista.

Sí: necesitamos nuevas enseñanzas que unir a las que ofrece la vida inmediata, y medidas extraordinarias.

¡Las nuestras!


06/11/2024

Mientras tanto, un prócer, un mecenas, uno de esos hombres que en España lo hace todo y todo lo hace en España, babea insultos a quienes le piden cuentas por haber retenido a sus trabajadores en su tripalium cuando la tormenta arreciaba. Como siguen haciendo los de su misma calaña después y más allá de la inundación, aunque la incertidumbre reine y el duelo arrecie, pues la acumulación de valor debe continuar y si el trabajo no nos hace libres lo hará la muerte.

Mientras tanto, un grupo de voluntarios se planta y se niega a limpiar los establos de la mercancía de un centro comercial cualquiera, allí donde es indiscutiblemente mejor y más sensato custodiar y velar sus pecios arruinados por el agua y el barro antes que repartirlos concediéndoles un postrer e inédito valor de uso a quien más lo necesita, porque “estamos aquí para ayudar a la gente”: porque cuando las mercancías mueren, las personas despiertan.

Mientras tanto, las palas todavía no cortan cabezas pero aprenden a lanzar la inmundicia a la cara de los inmundos, aunque todavía se cometa el error garrafal de seguir haciendo distingos según el abolengo de cada jerarca o el color de su correa, y se toleren turbios compañeros de viaje hacia la ninguna parte del fascismo.

Que ocupan el espacio que no les pertenece y que consustancialmente les repele, porque quizás lo hemos abandonado.

Pues se diría que no solo ya no sabemos desear, sino tampoco odiar a quienes se lo merecen ahora durante la DANA y siempre.

Y entonces desembarcan los especialistas del resentimiento para desorientar la brújula del odio hacia la nada inofensiva que amortigua la rabia y esteriliza el conflicto, hacia la política inane, o hacia los chivos expiatorios que este siglo descompuesto y trastornado ansía para purgar sus propios pecados, y exorcizar su miedo y su delirio.

Mientras transijamos. Mientras nos conformemos. Mientras reine el realismo y el sentido común de la común tiranía tiranice al deseo.

¡Mientras tanto!


06/11/2024

Mientras tanto el apoyo mutuo del pueblo sigue salvando al pueblo a duras penas improvisadas, pues aunque quiera no puede todo lo que quiere porque no tiene ni dirige los medios materiales y las herramientas imprescindibles que precisamente ha creado, producido y pagado con su sudor y con su sangre.

Minucia banal de base que obvian los juglares, pajes y escuderos más progresistas del Estado, que se lanzan a señalar al lobo ultraderechista bajo la piel de plexiglás del pueblo populista, esa entelequia que siempre hay que disolver, y elegir otro en su errado lugar lunático y licántropo, y volver a disolverlo tantas veces como sean necesarias.

Es que tras abandonar la bandera de la libertad, la libertad única e indivisible que nunca amaron, porque tampoco saben ni imaginan cómo defenderla y menos aún reinventarla, tras dejarse arrebatar la vieja y venerable insignia libertaria que les sobra y molesta, ahora entregan la rama dorada y la varita mágica del apoyo mutuo libre y pasionalmente ejercido a sus mayores enemigos.

Pues como nos recuerda el colectivo Heura Negra, “la función histórica del fascismo siempre ha sido copiar el lenguaje revolucionario para intoxicar, manipular y mentir con el objetivo de proteger los poderosos “. Y criticar, ¡sí, criticar! “un Estado podrido, corrupto y negligente que, ante una tragedia que se podía haber evitado, incluso envía al rey a pasear rodeado de policías, no es ser de extrema derecha (...) es ser conscientes del abandono institucional".

Pero al parecer “si el Estado no aparece el problema lo tiene la izquierda”.

En efecto: el problema lo tiene esta izquierda. Así llamada. Esa que, como aclaran los compas del Grupo Barbaria, coincide con la dominación en la misma fobia: “no pueden soportar ver cómo en los pueblos y ciudades la gente se organiza para satisfacer sus necesidades sin esperar a que el Estado haya dado la voz de mando”.

Mientras tanto el Invierno no solo se acerca sino que ha llegado, y cómo y con qué intenciones.

Pero entonces, ¿puede estar muy lejos la Primavera?

Solo si sabemos, solo si deseamos.

¡Mientras tanto!

domingo, 25 de septiembre de 2022

Un collage para Mahsa Amini…

25/09/2022, España
Ediciones De La Torre Magnética


“Así fue asesinada Qorat-al-Aïn”, collage que el surrealista iraquí Abdul Kader El Janabi dedicó a Fátimih Baraghání, más conocida como Tahirih o Qurratu'l-Ayn, erudita, poeta y teóloga babí que vivió en el Irán de la primera mitad del siglo XIX, y que se atrevió a clamar y luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, la abolición de la propiedad y el disfrute en común de los bienes y dones de la vida y de la naturaleza.

Y en una asamblea pública, rodeada de hombres, se quitó el velo desatando el escándalo de los puros, esas alimañas hipócritas que tanto se parecen en cualquier latitud y bajo todo color de piel.

Bien lo pagó: Tahirih fue estrangulada en 1852 con su propio velo por orden de la Policía de la Moral, el Líder Supremo y el Presidente de la República Islámica de Irán, perdón, del Sha de Persia de la época de cuyo nombre da asco acordarse.

Distintos collares, el mismo perro… como el Caudillo, el nacional-catolicismo y sus obispos del pútrido palio, el Patronato de Protección a la Mujer y la Sección Femenina, y las iglesias, esas que, cuando por casualidad arden, despiden una humareda tan deliciosamente parecida a la de los velos que hoy queman las mujeres iraníes.

¿Que no es solo por el trapo? Claro, ya se sabe que la crítica de la religión es la premisa de toda crítica, y la espita que puede prender la gran explosión.

¿Qué por qué nos importa? Porque no somos interseccionalistas, sino internacionalistas. Como el patriarcado y la mercancía que están en todas partes, ahí seguimos, hombro con hombro, en el oscuro laberinto de la dominación, encontrando camaradas y compartiendo luchas, en pos de la totalidad: la verdadera vida, el comunismo (libertario), la fraternidad inédita, la libertad querida. La utopía, o nada.

Y es que dicen que dijo Tahirih a sus verdugos que “podéis matarme tan pronto como queráis, pero no podréis parar la emancipación de la mujer”.

Sabias y emocionantes palabras.

Pero ahora es necesario no solo llevarlas a la práctica, sino que el miedo cambie definitivamente de bando.

 

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Una danza giróvaga de frenesí y libertad para Mahsa Amini…

… y un poema de Tahirih Qurratu'l-Ayn, que bien podría ser la letra de una canción en su honor, para bailar toda la noche, como las brujas, como las vacantes, como las dinamiteras…

…como el fantasma de la libertad, que siempre llega con un cuchillo entre los dientes.

Mira hacia arriba!
¡Mira hacia arriba! ¡El día que amanece da su primer aliento!
¡El mundo se ilumina! ¡Nuestras almas comienzan a brillar!

Ningún Sheij vociferante gobierna desde el trono de su púlpito.
Ninguna mezquita pregona la santidad que no conoce.

¡Ninguna farsa, ningún fraude piadoso, ningún sacerdote manda!
¡El nudo del turbante cortado hasta la raíz por debajo!

¡No más conjuros! ¡Ningún hechizo! ¡Nada de fantasmas!
¡Buen viaje! ¡Hemos terminado con el espectáculo de la locura!

La búsqueda de la verdad expulsará la ignorancia.
La igualdad derribará a los déspotas.

Que los caminos de la guerra sean desterrados del mundo.
Que la justicia arroje su alfombra por todas partes.

Que la amistad reconcilie el antiguo odio.
Que el amor crezca de la semilla de amor que sembramos.