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viernes, 29 de octubre de 2021

[Alemania] SOBRE LA CAMPAÑA DEUTSCHE WOHNEN & CO. ENTEIGNEN

[Recibimos desde Berlín extractos traducidos de un debate al interior del movimiento anarquista sobre la "expropiación" de 240 mil viviendas que se aprobó en un referéndum apoyado por el 56% de los votantes]

Nota de la traducción: El objetivo de la campaña Deutsche Wohnen & Co. enteignen(1), comúnmente abreviada como DWE, es “socializar"(2) más de 240.000 propiedades pertenecientes a las empresas inmobiliarias Deutsche Wohnen, Vonovia, Akelius, Heimstaden, Adler, Pears Global & Co., mediante un referéndum”, basándose en el artículo 15 de la constitución. El argumento es que mediante esta figura sería posible “sacar de la dinámica especulativa del mercado inmobiliario al 12% de los departamentos en Berlín” y, de esta manera, “posibilitar alquileres asequibles de forma permanente”(3).

La campaña DWE comenzó formalmente en el año 2019, pero la discusión sobre expropiación de viviendas en Berlín lleva ya muchos años. El proceso de votación se realizó el mismo día que las elecciones parlamentarias, el 26 de septiembre de 2021. A raíz de la fuerte campaña que se hizo en los meses que precedieron, aparecieron manifestaciones de algunos grupos anarquistas que reflejaron las distintas tendencias al respecto. A continuación, se seleccionaron algunos extractos de unos pocos textos para ayudar a la comprensión del arco mencionado.

1. Extractos de La expropiación de lxs propietarixs está en el camino hacia la revolución
social”
(4). Crítica a la campaña: comprar Deutsche Wohnen, anónimo (pero presuntamente de un grupo que se identifica con la corriente “anti-deutsch” de la izquierda alemana.)
https://kontrapolis.info/4395

Actualmente hay una iniciativa que nos quiere vender la compra de la corporación Deutsche Wohnen como una campaña de expropiación. Y como es tan bonito, esta campaña se hace pasar por una socialización. Esto puede verse como un divertido truco publicitario para vender mejor la campaña, pero no tiene nada que ver con la realidad. Las palabras son despojadas de su significado, el poder explosivo de estas palabras se utiliza para arrojar arena a los ojos del movimiento extraparlamentario. Se trata de una lista profana de firmas, cuyo carácter peticionario se dirige al Senado. Un senado que, bajo RGR (5) , ha desahuciado más proyectos que en mucho tiempo. Para eso no necesitamos a la CDU, al FDP o incluso a la AfD. ¿Echamos un vistazo a las llamadas empresas de vivienda socializadas anteriormente, como "Stadt und Land"? De los 1,6 millones de departamentos alquilados, poco menos de una quinta parte (!) pertenece a propietarios estatales. En otras palabras, ya están "socializados". ¿Desisten de una política de vivienda antisocial? En absoluto, pues están obligados a obtener beneficios. Y al desalojo.

La propiedad en manos del Estado no es posesión de una fuerza social revolucionaria, sino de políticos corruptos con sus limitaciones de capital, de la industria del turismo y de la construcción. Hacer pasar a la campaña y a sus creadores por radicales de izquierda es un atrevimiento para una campaña que se ajusta al Estado y hace todo menos atreverse a plantear la cuestión de la propiedad.


2. Extractos de ¡¿Adiós a DWE?! Quien tuvo razón demasiado seguido, sin tener consecuencias, está sin embargo equivocado, de los grupos Perspektive Selbstverwaltung y Atopic, y en respuesta al texto anterior.
https://kontrapolis.info/4538

Por qué aún no esperamos nada del parlamentarismo y, sin embargo, votaremos por el DWE, por qué el DWE es un proyecto socialdemócrata y, sin embargo, puede ser un paso correcto, por qué no podemos confiar en los cuadros que están detrás del DWE, sino que tenemos que mostrar nuestra propia perspectiva: de esto tratarán las próximas líneas.

Reforma frente a revolución
Muchos anarquistas tienen una relación ambivalente con las reformas y las reivindicaciones, lo que pone de manifiesto una y otra vez nuestra debilidad actual. Por un lado, predicamos una crítica radical pero a menudo abstraída de los principios de la sociedad. Esta crítica, aparte de las luchas concretas en su complejidad, suele apuntar a un futuro revolucionario. Cuando la gente nos pregunta por nuestros enfoques para resolver tal o cual problema, nos aventuramos –¡y con buenas razones!– a explicar que las cosas sólo cambiarán cuando hayamos superado el patriarcado, abolido la propiedad de los medios de producción e instalado consejos en todos los barrios. Acabar con las prisiones sólo funcionará si superamos el capitalismo. Puede que tengamos razón, pero sin una estrategia concreta, esto no nos llevará a ninguna parte. Si no podemos esbozar un camino revolucionario, sino sólo proyectarlo en el horizonte, nosotros mismos acabaremos perdiendo la fe en él. Por otro lado, esto da lugar a dos perspectivas diferentes en el movimiento anarquista y en la izquierda radical: o bien se rechazan fundamentalmente las reformas o se cae en ellas por falta de otras perspectivas. A menudo falta una relación estratégica hacia ellas. Porque la creencia ingenua en las reformas es peligrosa: cuando el Estado se acomoda a los movimientos de protesta, transformando su ira en papel, suele ser para pacificarlos. Para ello, el propio Estado puede revocarlos en cualquier momento. Sin embargo, mientras nuestras estructuras de contrapoder no estén suficientemente desarrolladas, no podremos escapar plenamente de la lógica del Estado. Si queremos una mejora real, no seguir la teoría de la miseria y no esperar a la ley natural marxista de la revolución, entonces también depende de nosotros arrancar las reformas al gobierno. No desde arriba, no con ellos, sino como concesiones a un movimiento revolucionario. Así se luchó por la jornada de 8 horas, así se luchó por el sufragio femenino. No se trata de llegar a la meta mediante reformas, como imagina la socialdemocracia. Se trata de ganar la propia fuerza, de impulsar a los poderosos ante ellos como movimiento. Se trata de conseguir éxitos reales, sin los cuales ningún movimiento sobrevive. “Por las reformas, no por el reformismo”, como escribió Thomas Giovanni.

Si DWE gana las elecciones, no se ha gana nada. El referéndum no es un “referéndum legislativo” en el que la ley se aprueba directamente. Es más bien una expresión de voluntad particularmente fuerte (6). Pero estamos seguros: no importa quién llegue al gobierno, nadie aplicará simplemente los planes de DWE. Los Verdes incluso ya lo admiten. Lo que podemos esperar en su lugar son años de tácticas dilatorias, “revisiones” legales y otras tonterías. Nadie debería ser tan ingenuo como para pensar que el éxito electoral significa que DW&Co serán de la ciudad en 2022. Pero muchos lo harán. Y en la lógica de la democracia liberal, tienen todo el derecho a hacerlo. El pueblo vota y, sin embargo, no se aplica: la ruptura de la confianza en el parlamentarismo podría ser sostenible. Aquí es donde podemos comenzar y agrandarlo. ¿Por qué no dar un ultimátum al gobierno que no aplique el referéndum? (7) ¿Por qué no anunciarlo?: si no se hacen nada en medio año, ¿habrá movilizaciones masivas, bloqueos, ocupaciones o algo parecido? Estas son las luchas concretas que necesitamos.


3. Extractos de Decir una cosa y hacer otra. En conflicto con el reformismo y sus defensorxs, distribuido en la biblioteca Kalabalika, y en respuesta al texto anterior.
https://kontrapolis.info/4738

Las reformas son instrumentos de gobierno del Estado. Se utilizan exclusivamente para mantener el poder de los gobernantes y suelen servir para pacificar las luchas o renovar las estructuras existentes. Durante siglos, este juego ha servido para mantener el poder de unos pocos, y funciona una y otra vez, en versiones siempre nuevas. En el mejor de los casos, las reformas pueden retrasar ciertos acontecimientos.

Que el DWE se vote junto con las elecciones generales encaja perfectamente. Quien apoya al DWE también dice “Sí” (8) a la lógica del parlamentarismo, quien vota a un partido también dice “Sí” a las políticas de ese partido y al dominio extranjero. Así que el significado no es sólo un llamamiento a la compra obligatoria de viviendas, sino también una afirmación de las estructuras que causaron esta mierda. Esto no es compatible con una posición que quiere abolir la dominación y el dominio extranjero.

La jornada laboral de 8 horas y el sufragio femenino se utilizan a menudo como justificación de los proyectos reformistas. Pero se luchó por estos derechos porque la gente estaba dispuesta a luchar sin concesiones y no quería ser pacificada (al menos durante un tiempo). Como, por ejemplo, las mujeres que se armaron y ocasionaron incendios a principios del siglo XX. Y claro, la jornada de 8 horas ha hecho más soportable el trabajo, pero ¿es esto lo que parece un mundo mejor? ¿Cuando la explotación se hace más soportable y se “legitima” así aún más? Tampoco significa que la gente se vuelva más revolucionaria cuando vive en condiciones más difíciles, pero sí que las reformas contribuyen fundamentalmente a la reestructuración y estabilización de las condiciones de explotación.

La estrategia, el arte de la guerra
El apoyo a los proyectos reformistas se justifica a veces como "estratégico". Se trata del lenguaje de la dominación, de los políticos, de los gestores (de izquierdas) y de los belicistas. La estrategia es un campo teórico de juegos amplio y complicado que siempre está orientado a la competencia y la manipulación.

Es una pena que las personas que entonces quieren luchar, como las que quieren luchar ahora y aún no están seguras de cómo hacerlo, tengan que abrirse paso primero a través de la ciénaga de propuestas reformistas sin sentido, como las campañas de firmas, las peticiones y las marchas. Y se vean inundados de panfletos políticos vacíos, folletos publicitarios, programas y otras promesas de salvación, haciendo que tarden años en encontrar el camino hacia las propuestas medianamente útiles, si es que no se han rendido ya para entonces.

Según autores recientes, la posición “correcta”, por ser supuestamente estratégica, resulta del hecho de que supuestamente sólo se pueden arrancar mejoras reales al Estado mediante reformas y mediante la construcción de las llamadas estructuras de contrapoder, que entonces superan con éxito la lógica del Estado. Para disimular un poco la evidente contradicción, se distingue entre las buenas reformas y el mal reformismo. Y este es también el quid de la cuestión. Están entonces a favor de las reformas, al menos a veces, y quieren superar la lógica del Estado actuando dentro de la lógica del Estado. Esto se parece entonces a suavizar las propias teoría y práctica para reproducir la política que en realidad se quiere intentar abolir. A veces parece que esta supuesta postura estratégica se adopta más bien por miedo al conflicto. Pero quien se toma en serio la lucha contra la dominación no puede evitar entrar en conflicto con ella e intensificar las enemistades concretas.

El llamado “voto estratégico” es otro simple ejemplo de cómo funciona el señuelo del cambio reformista. Por miedo al supuesto empeoramiento dentro del sistema, por ejemplo, a través de la participación en el gobierno de los partidos de derechas, el voto vuelve a ser de repente “muy importante”, y así se propaga el cuento de la eficacia de las elecciones. Pero las actitudes contrarias a la libertad ya están en todas partes en la mente de la gente, las elecciones no cambian exactamente nada. Se reproduce el cuento de hadas del chantaje burgués “quien no va a votar, vota a la derecha”, mientras que la participación en las elecciones (sea como sea) legitima el sistema de gobierno antihumano y racista en el que vivimos. Como fue dicho, el llamado voto estratégico no sólo impide algo, sino que también afirma algo.

Además, el pensamiento estratégico en relación con las personas a las que se quiere “convencer” u “organizar” implica la idea de las personas como objetos que pueden ser categorizados, contados y manipulados, es decir, una imagen cuantificada de los seres humanos.

¿Qué es el éxito?
Para lxs escritorxs, el éxito parece residir únicamente en los movimientos de masas y no en las luchas radicales que los precedieron. El éxito sólo se evalúa aquí de forma cuantitativa. Por supuesto, para que los cambios se produzcan, es necesario que los quiera el mayor número posible de personas. Pero si el mayor número posible de personas no quiere cambiar nada fundamentalmente, no habrá ningún cambio. Y quien crea que la política puede hacer algo fundamental en la dirección de la autodeterminación, se desesperará ante esta contradicción o acabará en la Realpolitik para reproducir lo existente.

DWE contribuye a la estabilización de este sistema, es un soporte publicitario del parlamentarismo y del capitalismo, porque equipara la compra con la expropiación. DWE da a la gente la sensación de que de esta manera puede cambiar las cosas. Es difícil que te engañen más que eso. Al menos en eso la política conservadora es honesta.

Todo acto autoliberador, toda acción autodeterminada es desactivada y empujada a la pasividad por la mediación de la política y la explotación espectacular. En su lugar, podríamos llenar la anarquía de contenidos realmente reales y vivos que pretendan romper con la lógica de este sistema de una vez por todas.

Propuestas para cambios reales
Una sugerencia para un cambio real es decir finalmente adiós a la lógica de la política y a la imagen cuantificada del hombre. Este paso no es fácil. Requiere valor y la capacidad de soportar un fuerte viento en contra. Requiere la valentía de enfrentarse a uno mismo en lugar de decir a los demás cómo deben actuar. Dejar de lado el fetiche del control y ser vulnerable. Quien se resiste al impulso de clasificar, organizar y controlar constantemente a las personas de alguna manera, puede centrarse en la singularidad de las personas y, a partir de ahí, intensificar las relaciones que desafían el sistema imperante. Es necesario dejar atrás el cálculo mutuo, la habitación fría de la racionalidad gobernante y técnica y en su lugar luchar por relaciones placenteras, creativas y expansivas que por su propia existencia contradicen la lógica capitalista.

Sin embargo, también se necesita el poder de muchxs, es decir, una organización. Si la libertad del individuo entre otras personas es un objetivo, entonces los proyectos e ideas comunes que contienen este objetivo son en sí mismos un método adecuado. Organizarse sin organización impide la política, así como las jerarquías de las instituciones. Es difusa y más difícil de atacar. Al prescindir de portavoces e identidades centrales, los demás también pueden adoptar ideas y acciones y desarrollar sus propias perspectivas dentro de ellas. Estos proyectos son propuestas concretas que además se viven en lugar de darse. Esto es exactamente lo que constituye una verdadera elección, la elección del comportamiento en todos los ámbitos de la vida, la constante autoorganización y el conflicto cotidiano.

Los conflictos son burdos y agotadores, y a veces es preferible evitarlos, pero sólo se puede entender, atacar y superar la dominación teniendo el valor de intensificar los conflictos. Por lo tanto, ¿qué hay de las acciones que son una expresión de nuestra autoliberación? ¿Qué tal si atacamos directamente a nuestros enemigos sin caer en sus juegos? Entonces, el primer paso es dejar de apoyar los proyectos reformistas y tomar una posición clara en contra de ellos. Lo siguiente es desarrollar la difícil tarea de una práctica que libere las propias necesidades y no se limite a proyectarlas en los demás. Entonces podré luchar junto a lxs demás sin verlxs únicamente como peones en el tablero del poder. Esta perspectiva antipolítica se centra en la calidad. La calidad de un cambio real y radical que tenga el potencial de atacar y debilitar la dominación, y no simplemente reorganizarla a todos los niveles.

¿Qué tal seducir en lugar de convencer? ¿Qué tal una vida salvaje e incontrolable de  destrucción creativa y amor desenfrenado que contagia a todxs lxs que entren en contacto con ella?


4. Extractos del texto Expropiación y revolución social, anónimo y en respuesta al texto
número 2
https://kontrapolis.info/4802

En primer lugar, la campaña fracasará. Obtendrá todos los votos que necesita y aún así fracasará. No se puede hacer nada contra esta paradoja, pues el fracaso ya está diseñado políticamente en la campaña. Los actores de la campaña no la cambiarán, tanto si ustedes votan a favor como en contra o si se la pasan por el culo.

Fracasará porque los reformistas aceptarán el argumento de las limitaciones. Este es el camino que se ha decidido y no puede tomarse de otra manera. En cuanto se sienten en las comisiones, en las mesas de negociación, los verdaderos políticos harán lo que siempre hacen: tratarán con el poder, estarán de acuerdo con su lógica de pensamiento, harán política de poder y cultivarán alianzas en el aparato y serán parte del problema, no de su solución. Venderán cada acuerdo como un éxito. Y una parte de las bases se apartará asqueada o creerá, o querrá creer, las distorsiones y mentiras. La traición política es ya inherente a esta campaña. Comienza en el nombre. Se trata de comprar y nacionalizar, no de una revolución social en la que los pobres expropien a los ricos. Es cero sobre la expropiación.

Con estas elecciones de "comprar Deutsche Wohnen" no se decide nada. Ni la gentrificación, ni la defensa de la Rigaerstraße (9), ni los procesos sociales revolucionarios. Por el contrario, la campaña impide el desarrollo de otras perspectivas si los anarquistas como ustedes no afinan sus posiciones hacia la misma. Así que para nosotros no se trata de amortiguar la campaña y su fracaso. Tampoco se trata de elegir entre la peste y el cólera, votar a favor o en contra, o nada. Se trata de poner en marcha la revolución social. No como palabras vacías y como nuevas modas. Ámsterdam, Londres, Nueva York, Barcelona, etc., demuestran que las convocatorias y las protestas masivas no son suficientes. Sin una perspectiva revolucionaria, anarquista, siempre estamos en una posición distributiva, corriendo de una defensa ante un ataque contra los pobres a la siguiente.  

¡Nos distanciamos! Nos distanciamos de una campaña de conformismo parlamentario, estatal y patrimonial que asegura que todo siga como está. Sólo queríamos dejar claro que, en cierto sentido, la campaña no debería preocuparnos. No vemos ninguna alternativa a un movimiento social revolucionario y militante anarquista en vista del desarrollo en todas las cuestiones sociales.


Notas:
(1) enteignen: expropiar
(2) vergesellschaften: socializar
(3) www.dwenteignen.de
(4) “La expropiación de los propietarios de viviendas está en el camino de la revolución social” era la consigna de la defensa de la “casa de maricas” (Tuntenhaus), situada en la calle Mainzer en 1990.
(5) RGR (rot-grün-rot o rojo-verde-rojo) hace referencia a los colores con los que se suelen identificar las coaliciones de partidos en el parlamento alemán.
(6) Volksentscheid se traduce como “decisión popular” y es una de las figuras de la democracia directa en alemania.
(7) El resultado positivo del Volksentscheid no significa que el gobierno de turno esté obligado a llevar la decisión efectivamente a cabo, sino que puede dejarlo pendiente para el mandato siguiente.
(8) El voto en la papeleta se indica haciendo una cruz en la opción “Sí” o en la opción “No”, en referencia al acuerdo de expropiar DW&Co.
(9) Rigaerstr. 94 es un Wohnprojekt (proyecto de vivienda en un edificio ocupado). Los nombres de los Wohnprojekte suelen tomar su dirección postal.

martes, 19 de junio de 2012

Contra la represión en Bariloche

Diego Bonefoi (15) fue fusilado en Bariloche por un policía el jueves 17 de junio. El milico no dudó en apretar el gatillo para atravesarle el cráneo. El milico no dudó. Y que esto quede bien claro. La Policía como instrumento de control del Estado y lxs Poderosxs, como perfecta herramienta de castigo y obediencia, jamás titubearía en hacer uso de todas sus facultades para eliminar pobres, marginales y rebeldes, como lo hace todos los días. Otro pibe más de los tantos desechables del Sistema, como cada unx de nosotrxs.

El viernes, la gente de los barrios del Alto (lugar destinado donde las altas clases depositan oprimidxs) motivada por la rabia y la impotencia decidió acudir a la acción directa: nada de Justicia con intermediarixs, la miseria que nos imponen mereció otra respuesta mucho más acorde a los sentimientos y los deseos de quienes la sufrimos cotidianamente.
Una pueblada espontánea hizo uso de su mejor solidaridad. La comisaría, el auto del intendente, varios comercios fueron cascoteados en un enorme acto de Dignidad.
¿Por qué contener la bronca ante las humillantes determinaciones de la Justicia del Estado? ¿Dejarnos matar por sus verdugxs así nomás y esperar que los burócratas se nos rían en la cara?

En la protesta fueron asesinados Matías Carrasco (16) y Sergio Cárdenas (29) por la Policía que desplegó todo su aparato represivo para intentar contener el ataque y el caos. Merece nuestra admiración el enorme coraje de las personas que no permitieron que en medio de tanto dolor la quietud lxs paralizara. Muchxs rebeldes partiendo de la indignación ante la muerte de Diego, pero también desde distintas motivaciones individuales, atacaron aquellos íconos del Poder. El enfrentamiento sin tregua contra los milicos durante el fin de semana impidió que otro caso de gatillo fácil fuese silenciado en las alcantarillas de patéticos festejos de Patrias y Mundiales. Queda clarísimo de qué lado está cada unx en ésta Sociedad basada en la Autoridad , el Dinero, el Egoísmo y el Control extremo. Unxs marchan a favor de lxs opresores con flores y cantitos. Otrxs extendemos el brazo compañero sobre la realidad impuesta, donde el Apoyo Mutuo no es frecuente. Que las semillas de la de Rebeldía se esparzan más alla de las distancias.

CONTRA EL ESTADO, TODA FORMA AUTORIDAD Y CUALQUIER OPRESIÓN. ¡SOLIDARIDAD Y ÁNIMO!

# por Anarquistas. La Plata (región argentina)
# repartido en la Jornada contra la represión en Bariloche, Junio de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

[Argentina] SOBRE BRIGADAS Y OTROS CUENTOS…

Aclaraciones sobre los últimos acontecimientos en la región.



Consideramos que lo primordial es mantenernos fieles a nuestras convicciones y a los valores que intentamos contagiar. Y, por supuesto, no podemos compartir con los demás algo que esta ausente en nosotros mismos, como personas, como colectivo, como grupo o como movimiento. Ya sea esto una perspectiva, un proyecto o incluso una actitud frente a la vida.

Ya que hace tiempo que se habla de las “necesidades”, de las urgencias, de los deseos y de las ganas, creemos que es momento de comenzar a plantearnos las consecuencias, las verdaderas motivaciones, las capacidades y la coherencia. No para generar miedo, desgano o pasividad, sino para que a la hora de enfrentar o tomar nuestras decisiones, tengamos en claro su peso y no salgamos corriendo.

El avance o la intensificación, por así decir, de la lucha suele conllevar una puntualización del hostigamiento, el acoso, en fin, la represión. No importa cuantas vueltas se le de al asunto, la rebelión es y será siempre combatida por el Poder, ya que solo en los espacios inofensivos, visibles y más fácilmente controlables es donde probablemente podamos movernos, según el contexto, “sin represalias”(1). Y aunque incluso en estos espacios hay potencial, el debate sobre los límites y las posibilidades que contienen, no es lo que nos motiva ahora; aunque los entendamos a éstos como parte de un todo, junto con el resto de espacios y momentos de la lucha.

Cuando luchamos e incitamos a otros a luchar también, asumimos e incitamos a los otros a asumir un riesgo: la represión. Y es ésta misma represión la que muchas veces es subestimada e ignorada por los propios compañeros, hasta que la fuerza de los acontecimientos nos obligan a enfrentarla tal cual es o, depende que tan firmes estemos, a huir en bandada a refugiarnos en los espacios mas visibles, cerrando quizás la puerta a los represaliados y asomando la mano por la ventana… Y mientras mas “profundizamos” la lucha recurriendo a métodos supuestamente mas radicales(2), mayor aun es la respuesta represiva y el golpe que desestabiliza. A estas alturas sabemos, o deberíamos saber, que la manipulación y la violencia, y sobre todo la manipulación de la violencia, es algo que el Poder domina con gran habilidad de cara a la población oprimida, es su carta de presentación y su lenguaje.

Los últimos acontecimientos ocurridos en Chile, la represión a centros sociales y el encarcelamiento de compañeros, nos llaman a la reflexión sobre varias cuestiones. Por un lado, y ésta será labor de los compañeros involucrados y/o conocedores de los pormenores del contexto en el que combaten, todo lo referente a las formas en que se complementan y retroalimentan, y en que medida se difunden y se propagan las prácticas “ilegales” y las actividades “a plena luz del día”(3). Asumiendo que, y los hechos lo demuestran, cuando al Poder le conviene se inventa culpabilidades. Nada nuevo. Barajando también que a veces la propaganda escrita dice más de lo que se cree o debería, que el lenguaje y sus expresiones son también cuestiones a valorar a la luz de la seguridad. Por el otro lado, la capacidad que tenemos colectivamente de aprender y avanzar sobre las experiencias de otros compañeros, quizás en otros contextos pero con varias similitudes en lo que respecta al posicionamiento y la acción de los grupos. Sobre esto hay muchísimo para profundizar: seguridad, procuración de los recursos, metodología, etc…

Para nosotros esta claro, la solidaridad y la posible complicidad con los compañeros de esa o cualquier otra región, al margen de las lejanías o las distancias, de los cariños o el desconocimiento personal, responde a que, aunque sean distintos territorios, es la misma guerra y nos posicionamos, combatimos, desde el mismo bando: contra el Poder, contra la Dominación en todas sus formas y por la libertad absoluta.

En este sentido, el apoyo, la solidaridad y el sostén de los compañeros encarcelados también nos merece una reflexión (4). Aunque el tiempo transcurre, y en la calle se suele estar muy pendientes a las ultimas novedades, sin importar que tan lejanas sean, muchas veces los compañeros continúan encerrados y una responsabilidad que debiese ser colectiva, sobre todo cuando se habla tanto de la cárcel y la represión, suele recaer en unos pocos pasado el interés inicial (siempre surge algo nuevo tras lo cual correr, cuando no se tiene un planteamiento o una visión más o menos clara de las cosas). Y no hablamos solo del apoyo cotidiano (visitas, comunicación, contacto en general) sino de la difusión de la situación en cuestión y del sostén económico. Ojala podamos superar estos obstáculos.

Nuestros compañeros encarcelados y todos los rebeldes que no claudican frente a la cárcel (incluso los fugados y algunos que nunca han pisado un calabozo) nos demostraron una realidad: que a este sistema, a este orden y sus leyes, es posible combatirlos hasta el final, que hay una guerra impuesta y silenciada sobre el conjunto de los oprimidos. De ahí la reivindicación de estos compañeros, y no por martirización o rédito político. Nuestra lucha sigue siendo contra la cárcel. Nuestra solidaridad para los presos que luchan. Nuestra sensibilidad con todos aquellos que sufrimos las miserias de este sistema. Entre todo esto, tratamos de desarrollar una perspectiva de lucha revolucionaria lo mas coherente posible, sin morir en la frialdad e indiferencia de los programas ideológicos o análisis estratégicos, sino siguiendo a nuestro corazón y a nuestro instinto, con la memoria lo mas afilada posible. Y sobre todo, concientes de que sin importar cuanto nos aíslen (o nos aislemos), no tenemos que perder los valores esenciales que nos diferencian y nos enfrentan a nuestros enemigos. Nuestras ideas valen por la firmeza con que defienden y sostienen la libertad, la solidaridad, la verdadera justicia; no por qué tan ferozmente combaten lo que niegan. Para soldados y mercenarios ya están los ejércitos, sus estructuras autoritarias y su mentalidad policial.

Existe dentro del ghetto político revolucionario también la mala costumbre de reproducir practicas y experiencias pertenecientes a otras realidades y contextos, y de trasladar metodologías sin el previo trabajo de analizar, criticar y transformarlas, intentando crear un inexistente paralelismo entres diferentes países y regiones, confundiendo la solidaridad y la lucha con las tendencias y las apariencias(5).

Los viejos anarquistas que plantearon el concepto de propaganda por el hecho, han advertido claramente la necesidad de realizar acciones que por si mismas evidencien un conflicto y una tensión social puntual. Una acción que necesita indefectiblemente de un extenso comunicado es una contradicción, sobre todo porque si debemos explicar nuestra revuelta al resto de los explotados es porque algo no esta funcionando, un desentendimiento y una falta de lenguaje, encuentro y entendimiento en común con el que es necesario acabar. Existe una mentalidad vanguardista y/o elitista, también de ghetto, que nos aísla y nos margina de los nuestros, que sufren la represión y la miseria del mismo modo que nosotros(6). Y ésta mentalidad no se supera solo con decir que no se es vanguardia, o criticar a los grupos armados, al foquismo, etc. En todo caso, creemos que nada hay que dialogar con el Poder, ni siquiera por comunicados. Ni siquiera intercambiando amenazas, mucho menos cuando se esta dispuesto y se es capaz de concretarlas.

Se han registrado en este último año en Buenos Aires y en el interior numerosos atentados a bancos y demás entidades e instituciones. La mayoría de estas han sido al típico estilo: acción => comunicado vía Internet => firma Célula, Brigada, Núcleo, etc., fulano => a veces repercusión en los medios => reivindicación por tal o cual conflicto, etc. Pasando por todo, podemos decir que el nexo entre la acción y el conflicto, o sea su móvil, es visible muchas veces solo en la mente de sus protagonistas.

La circulación de información en los sitios de Internet, queda solo a merced de la interpretación de los sectores militantes, provoca aceptación o rechazo, indiferencia o paja mental. Ni más ni menos.

Buscar la radicalidad de la cuestión como un fin en sí misma y no la profundización sobre diferentes prácticas para realmente radicalizar y extender las luchas, nos huele a protagonismo ficticio. La verdadera necesidad revolucionaria consiste en recuperar terrenos y espacios de lucha que nos han quitado, hemos perdido, o no somos capaces de visualizar. El Poder nos ha marcado un camino del que es imprescindible salirse. Porque para su conveniencia, debemos ser pasivos luchadores, lo cual no representa un peligro para ellos, o de forma contraria, despiadados terroristas, cuya imagen mediatizada permite la aplicación de leyes con todo un peso político y social del que es muy difícil deshacerse. Sabemos que igualmente el camino siempre es duro, pero no debemos regalarnos nuevos obstáculos solo por no hacer el esfuerzo de analizar un poco el entorno y la realidad que nos rodea.

Concretar acciones violentas contra el Poder, responde en muchos casos, mas a una cuestión de voluntad y decisión personal, que a un proyecto revolucionario o una perspectiva de lucha. Esto es así, no esta mal, y aunque lo compartamos, no compartimos el hacer pasar una cosa por otra. Realmente no se puede construir ni proponer un cambio radical simplemente a partir del odio y la violencia. Quizás si a partir de la rebeldía y la solidaridad, y de una inclinación a propagarlas en todas sus formas. El ataque al Poder es parte de una recuperación de la dignidad y de una identificación y materialización del enemigo, del demostrar que esta ahí en unos espacios concretos sobre el territorio, que es también visible y atacable y no solo una serie de relaciones y redes abstractas. Al cambiar nosotros, también cambia la forma en que nos relacionamos con lo que nos rodea. Pero es también una decisión, como muchas otras quizás más difíciles (como el comprometerse sinceramente y hasta el final con uno mismo, con sus compañeros y las propias ideas), cuya elección no nos garantiza esto último.

En el ultimo año en Argentina, aparece una supuesta Brigada llamada Luciano Arruga, organización que nuclea varias “células” que se han adjudicado robos a bancos, atentados, recuperación de armamento, palizas a dirigentes, asaltos a comisarías, etc., en uno de los cuales (supuesto artefacto explosivo en una escuela de policías en el sur) los medios informan sobre la muerte de un barrendero, producto de la explosión. Sin más que una despreciable mención sobre este hecho en Internet, el grupo siguió revindicando acciones en sus comunicados bajo nombres espectaculares, entre ellos el de dos compañeros encarcelados (Diego Petrissans y Leandro Morel). De esta forma, la utilización de sus nombres (o la de cualquier otro compañero encarcelado), en la reclamación de la autoría de acciones de este tipo (y no la sola mención de su situación o la expresión de solidaridad) no hacen mas que aclararnos dos cosas: una clara intención de perjudicar la situación de los compañeros prontos a salir a la calle y a su entorno más cercano, y allanar el camino a futuras (e incluso actuales) investigaciones y/o golpes represivos –como la realidad lo viene demostrando–, vinculando así distintas realidades en un solo y complejo entramado existente solo en la cabeza de la policía o algún fiscal. Hablando mal y pronto, por las menciones y las intenciones expuestas en las reivindicaciones y comunicados, todo esto nos huele a colaboración internacional entre los aparatos represivos de Chile y Argentina.

Existen, pensamos, dos posibilidades: tras cada hecho de robo (por ej. El reciente intento de asalto a un blindado en el cual mueren dos policías) con cierta repercusión mediática, la “Brigada” asume el hecho y se lo adjudica mediante una reivindicación por Internet (copiando una formula exportada de otras épocas pero muy de moda en estos tiempos) o, lo que para muchos es mas difícil de creer, este grupo realmente crea estas situaciones, como manera de generar confusión y tensión entre la gente. No sabemos con exactitud que es lo que se esta tramando con todo esto, tenemos muchas dudas también, lo que sabemos y supimos desde un principio es que esta gente no es para nada compañera, sino todo lo contrario. Por el lenguaje militarista, vanguardista, policial, el discurso prefabricado totalmente vacío de perspectiva, se deja ver una vieja estrategia del enemigo con una clara intención (sin ir muy lejos, recordamos algunas “acciones” del FAR –Frente Anarquista Revolucionario- en Chile).

Históricamente, los sectores mas fascistas del Poder han utilizado esta estrategia contra los grupos mas radicales, sobre todo concretando acciones (siempre violentas y si hay muertos mejor) bajo un nombre fantasma, creando un clima de miedo y descontento en la gente, para preparar así el terreno a la represión hacia los rebeldes (7).

Lo peor de todo esto es la facilidad con la que, cualquiera con acceso a Internet y dos dedos de frente para copiar (incluso sin ningún tipo de audacia) un discurso “radical” encuentra eco y se ubica entre las “filas” del movimiento anarquista, antiautoritario, etc. Solo por figurar en Internet. Solo por decir que se hizo algo violento. Se les abre gratuitamente las puertas y se los defiende y reclama como compañeros. Sin un gramo de autocrítica o análisis (hasta que resulto totalmente evidente, incluso ridículo, siendo que días antes se les daba cabida en los propios portales que luego los criticaron). Casi todas las paginas web, que en muchos casos no hacen mas que regalar información a la policía y reproducir compulsivamente cualquier hecho violento en el mundo, todo desde una óptica muy insurreccional (a tono con la sociedad actual y su sobredosis diaria e indigerible de información), le dieron vuelo y vida a esta historia que, desde el principio, estuvo cargada de un lenguaje y un tono policiaco y vinculante. Lo triste sigue siendo ver a compañeros a la pesca de cualquier comunicado, la mayoría de las veces innecesario y/o sobredimensionado (por lo menos, en esta región), sobre alguna acción para ir corriendo a colgarlo en Internet y que los compañeros de otros lugares se crean una historia que no es. Ni hablar de los que, creyéndose estar a la altura de esta Brigada, les pidieron “explicaciones” y dialogaron con ellos. Obviamente, siempre, navegando en la red, cuando en la calle hubo otras urgencias bastante más reales que andar jugando a la “lucha armada” y a los comunicados espectaculares.

Incluso sabiendo que habrá quien lo haga con las mejores intenciones (eso queremos creer), hay cosas que no son un juego y tienen repercusiones que no se limitan a lo ficticio de los grupos que deambulan por Internet. Hay que entender que estas historias sientan precedentes y quizás no ahora, ni el año que viene, pero tarde o temprano alguien va a terminar siendo acusado de las supuestas acciones y atentados de esta supuesta Brigada.

A los que, así y todo, aun creen que este grupo existe realmente y son “compañeros”, sepan que verdaderos compañeros permanecen todavía encerrados, condenados y enfrentando investigaciones, procesos, luchando (de una u otra forma), y soportando la crudeza brutal de una realidad carcelaria que muchos realmente desconocen, como para encima cargar con las ganas de protagonismo y las ilusiones de quienes creen sentirse parte de un supuesto y “amenazante” movimiento armado y clandestino que no existe. Esto no es por victimizarlos, de hecho están pagando una larga condena y sabemos que han asumido y asumen su situación con la frente en alto, incluso la que les han tirado encima ahora, pero también sabemos que no hay nada mas lejos de un compañero que aprovecharse o sacar ventaja de los presos, ensuciándolos y enterrándolos aún más.

Lo expresado aquí ha sido el motor fundamental que nos incito a escribir este texto. Cobardemente se silencio y silencia una vez más una situación, y nadie tomo la palabra sobre esto, muy por el contrario muchos se alegraban pensando esto como una “extensión” del ataque: el nacimiento de una brigada con una aparente estructura capaz de actuar en varios sitios de la región, una autentica brigada (policial). Y ahora que las cosas se tornan obvias, todos tienen una opinión para emitir.

Esto y todo lo antes expuesto es producto de una reflexión entre compañeros. Por eso antes de finalizar nos urge dejar claro lo siguiente: no condenamos la violencia en la lucha contra el Poder, la consideramos parte de nuestra práctica. Criticamos sus formas y métodos. Alentamos también a no tragarse todo lo que sale en Internet y a tener la capacidad de reflexionar y criticar. Tampoco actuamos por miedo a la represión, ponemos en la balanza sus consecuencias, afrontándola, teniendo clarísimo de que lado estamos y cual es nuestra lucha, quienes son nuestros enemigos y quienes nuestros compañeros, y dándole para adelante hasta el final, seguimos en el mismo camino luchando y aprendiendo.



Algunos anarquistas de Buenos Aires.

Diciembre, 2010.





NOTAS

(1): El avance represivo sobre centros sociales y okupas anarquistas y autónomas en Chile deja en claro, como quien no quiere la cosa, que se combate el delito (ya sea éste el de terrorismo, delincuencia o el que fuese). La ejecución de un crimen. La democracia y sus representantes se encargan de aclarar siempre esta separación (que para nosotros no existe) entre quienes piensan o quieren destruir el Poder, cambiar la realidad, y quienes cometen o ayudan a cometer delitos contra edificios o personas, quienes materializan una parte de la lucha, acá y ahora. Las ideas, sus motivaciones, serán agravantes para la condena (sobre todo cuando se habla de aplicaciones de leyes cargadas de un contenido bien político), pero se cuidan de dejar siempre las puertas abiertas al reformismo, argumentando que se puede “luchar” siempre que sea dentro de su legalidad. Para explicarnos mejor, creemos que lo que se persigue es la concreción de una idea y una propuesta subversiva, no las ilusiones de un círculo de soñadores, o las extravagancias de un sector de la población con tendencias cultural y socialmente alternativas. Se persigue responsables de hechos concretos que son parte de una lucha, y se vincula a los espacios sociales por ser la cara visible de una idea que sostiene e impulsa la concreción de esa lucha. Y a la larga, la propuesta de destrucción del Dominio por la capacidad que tenemos todos de vivir libremente, es potencialmente peligrosa cuando se la toma en serio.

(2): Existe una tendencia creciente entre los compañeros a sobrevalorar y jerarquizar un medio de lucha sobre otro. Y esto es así, aunque se diga lo contrario, sobre todo cuando abundan las publicaciones que se regocijan contabilizando hechos violentos, por el solo hecho de serlos. En todo caso la valoración que hacemos sobre los medios de lucha, pasa por el nivel de compromiso y convicción que requieren, y no por la espectacularidad o repercusión mediática que estos reciban (aunque ésta, en determinados casos sea lo que se busca en ciertas luchas, poner sobre la mesa y en boca de todos una situación concreta).

(3): No hablamos únicamente de atentados, robos, etc. Sabemos que el Estado criminaliza a antojo y conveniencia todo tipo de resistencia, y que determinadas actividades o prácticas, como puede ser una manifestación o un mural (inclusive una actividad abierta o un recital), pueden parecerle irrelevantes y permitirlas en una región, y ser perseguidas, prohibidas y castigadas en otra. Esta persecución a prácticas y espacios que, posicionándose como revolucionarios (indiferentemente de la legalidad del Poder), no son necesariamente “ilegales”, suele ir acompañada de una creación mediática de una imagen y una figura: la del enemigo interno.

(4): También otra nos merece todo lo relativo a los compañeros perseguidos, fugados o complicados. Ya sea por elección o por como se den las cosas, no podemos dejar de analizar y profundizar sobre esta posibilidad, de manera individual y colectiva, y sobre todo prepararnos lo mejor posible para afrontar posibles situaciones que quizás exigen muchísimo y en muy poco tiempo. La reivindicación de la fuga, si bien es también una elección personal, es otro tema sobre el que profundizar (sus consecuencias en el entorno más cercano, las posibilidades que se les otorga a los medios de utilizar e incriminar aun mas a los compañeros, la circulación de información, etc.).

(5): La similitud con la que se desenvuelven y preparan el terreno los aparatos represivos, contra compañeros en otras regiones (sobre todo, lo que fue y es la represión a los compañeros en Europa), es siempre algo a tener en cuenta, no para decir una vez recibido el golpe “se veía venir”, sino para actuar en consecuencia y mantener a los compañeros lo mas alejado de las garras del enemigo, sobre todo cuando se están arriesgando condenas largas y el cerco represivo se estrecha cada vez más. Nuevamente, los medios y recursos siguen siendo una de las principales necesidades reales.

(6): Así como no respondemos a ninguna ideología, los anarquistas, rebeldes, antiautoritarios, etc., tampoco respondemos a ninguna estética ni moda discursiva. El discurso vacío acerca de una guerra social poco explicada y desarrollada, mucho menos vivida o sentida en todo su peso, no nos identifica para nada. El curso de la guerra social no lo creamos ni lo decidimos nosotros graciosamente, es una constante y un contexto, en el cual debemos tomar posición, atacar y defendernos. La homogenización de un discurso, unos hábitos y una estética y la necesidad de identificación dentro del ghetto antagonista es algo a abandonar. Vestir de negro, llevar capucha y adoptar una pose beligerante no nos garantiza nada.

(7): Tampoco se puede caer en lo fácil de acusar de policías a quienes actúan, cada vez que una acción sale mal y se ve involucrada o herida gente que nada tiene que ver. Desgraciadamente, aunque muchas veces sea por errores evitables, a veces son compañeros quienes llevan adelante estas acciones. Cuando es así, sabemos que ninguna mención o aclaración de lo sucedido, refleja el dolor que sentimos todos (ellos incluidos), al entender lo nocivo y perjudicial de la violencia, sobre todo sabiendo que las cosas jamás caerán por su propio peso y que es necesario recurrir a ella, para destruir la Dominación.


# Diciembre de 2010, región argentina.