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sábado, 28 de junio de 2025

[Irán] Trabajadores Anticapitalistas sobre el bombardeo de Israel a la cárcel de mujeres de Evin

Original en: https://alayhesarmaye.com
Traducción: Barbaria

El destino de las mujeres prisioneras en las mazmorras, los trabajadores bajo la tortura del capital
¡Ojalá todos los trabajadores comprendieran que todos los Estados capitalistas, todos los modelos de gobierno capitalista, todos los bloques y polos de poder y dominación del capital global, son igualmente asesinos de trabajadores, salvajes, genocidas, antihumanos y promotores de guerra! Y esto por una razón clara: todos ellos son formas y modelos del aparato estatal del capital, máquinas de violencia y barbarie capitalista, y fortificaciones que garantizan la supervivencia de la esclavitud asalariada. Todos hacen lo que el capital exige: satisfacer su necesidad de mayores ganancias, competencia destructiva y codicia con tentáculos de pulpo. Las diferencias entre ellos están solo en su capacidad actual para alcanzar estos fines. Democracia, dictadura, religiosidad o secularismo son apenas adornos y herramientas al servicio de este objetivo.

Basta con mirar lo que les ha ocurrido en estos últimos días a la multitud de prisioneros, especialmente mujeres, en las mazmorras de la muerte de la República Islámica. Desde hace años, este régimen asesino de trabajadores las ha torturado, golpeado, agotado, llevado a la muerte o amenazado con exterminarlas de inmediato. El Estado salvaje de Israel, con bombas estadounidenses y europeas, se ha lanzado contra ellas. Las bestias gobernantes del capital en Irán las encarcelaron por el crimen de protestar, y ahora Israel y Estados Unidos, enarbolando la bandera de la lucha contra la República Islámica, han abierto fuego mortal contra estas mismas luchadoras. El régimen iraní las ha privado incluso del mínimo acceso a medicamentos y atención médica. Las bestias gobernantes de Israel, Estados Unidos y el "campo democrático" han bombardeado incluso los centros de salud más precarios sin dejar posibilidad alguna a estas prisioneras.

La República Islámica ha enviado a cientos de estas prisioneras libres y luchadoras —supervivientes del bombardeo genocida israelí— al infierno de Qarchak, la sección más horrenda de sus mazmorras y centros de tortura. Su ración de comida de "no comas y muere" ha sido aún más reducida. Se les ha cerrado todo acceso a medicinas y tratamiento. Han sido apiladas unas sobre otras en celdas estrechas, oscuras y mortíferas. Se ha prohibido y hecho imposible cualquier intento de sus familias por obtener información sobre su suerte.

Todo esto lo han hecho en conjunto, como aliados o como enemigos, como socios o como rivales: la República Islámica, los gobiernos de Israel, Estados Unidos, la Unión Europea y el mundo entero contra un grupo de trabajadores, contra personas que protestan frente al terror opresivo de la explotación, la barbarie, la brutalidad y la masacre del capital. Nada hay más estúpido que un trabajador que caiga en la trampa de distinguir entre estas bestias. Hay que luchar contra todos ellos, contra el capital como fundamento mismo del poder estatal y del gobierno.

viernes, 27 de junio de 2025

Frente a las guerras: militarismo y masculinismo en la izquierda

por Agnes de Oliveira
Brasil, 18/06/2025
Original: https://quilomboinvisivel.com/2025/06/19/diante-das-guerras-militarismo-e-masculinismo-na-esquerda (traducción no profesional)

«La masculinidad moderna no está hecha de testosterona, sino de gasolina y pólvora.» (Paul Preciado, Disforia Mundi)

«Aunque sólo sea por eso, es precisamente el auge del principio masculino del "trabajo abstracto como fin tautológico en sí mismo" lo que ha provocado el confinamiento doméstico y la represión de las mujeres en la historia occidental, produciendo en última instancia la pérdida de la dimensión sensible de las relaciones humanas, la destrucción de la naturaleza y la amenaza de una guerra nuclear.» (Roswitha Scholz, El valor es el hombre)


El viernes 13 de junio, Israel declaró la guerra a Irán bombardeando una serie de instalaciones nucleares, refinerías de petróleo y zonas residenciales de Teherán, Natanz y otras ciudades, matando a 78 personas, entre civiles (incluidos niños), militares de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Revolucionaria, y científicos.[1] En una justificación que recordaba a la guerra de Irak, y anticipándose ya a las represalias, las FDI alegaron "ataques preventivos" contra una supuesta amenaza que suponía el programa nuclear iraní, a pesar de que Irán no había amenazado a Israel ni tenía armas nucleares.[2] Tanto en 2003 como ahora, es el mismo mecanismo el que funciona para crear lo que se pretende matar, en el que la producción de la diferencia racial y cultural realiza su trabajo de autorizar la violencia contra las "fuerzas del mal".

La guerra se declaró dos días antes de la reunión sobre el acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos. Trump, por su parte, no sólo había sido informado del ataque, sino que se había pronunciado públicamente apoyando a Israel, justificando la "necesidad" de la guerra y culpando a Irán de no abandonar su programa de enriquecimiento de uranio.[3] Merece la pena mencionar otras dos observaciones sobre la fecha del ataque: 1) Pocos días antes del ataque de Israel contra Irán, la coalición de Netanyahu corría el riesgo de disolverse y convocar elecciones anticipadas. No es ningún secreto, por cierto, que Netanyahu utiliza las guerras para mantenerse en el poder y escapar a la posibilidad de ser condenado y encarcelado; 2) Los atentados se llevaron a cabo cuatro días antes de la conferencia de la ONU sobre la solución del conflicto mediante la creación de dos Estados. La conferencia fue aplazada el mismo viernes 13, cuando comenzó la guerra.[4] Tras seis días de guerra, con más de 240 muertos, la mayoría civiles i
raníes, es evidente el interés de EEUU e Israel en una escalada bélica. Trump, por ejemplo, se negó a firmar la declaración del G7 para desescalar la guerra, incluso ordenó la evacuación de Teherán y amenazó de muerte al ayatolá Ali Jamenei. [5] Más que eso, la situación expresa cómo la guerra es tanto un producto como un medio para intensificar la lógica de aniquilación no sólo del Estado de Israel, sino global y autodestructivamente del propio capitalismo, como en el caso de la guerra entre Ucrania y Rusia.[6]

El capital global, en sus diversas "guerras de orden mundial" promovidas por el imperialismo de seguridad, sólo puede preservarse, en medio de su crisis estructural, violando constantemente el derecho internacional.[7] Lo que estamos viendo ahora es una aceleración y profundización del colapso del derecho internacional. En este proceso, el papel de Israel en Oriente Medio ha sido bien definido por el propio canciller alemán: "Este es el trabajo sucio que Israel hace por todos nosotros".[8]

Al mismo tiempo que la guerra, Israel sigue profundizando el genocidio en la Franja de Gaza. También lo ha hecho con el apoyo y la financiación de milicias: tanto en Gaza, para contrarrestar a Hamás, como la milicia Al Shabaab, como en Cisjordania, mediante la formación de milicias de colonos israelíes. También el lunes (16), Israel llevó a cabo un ataque en el que murieron al menos 59 palestinos, y el miércoles (18) hubo otro ataque en el que murieron más de 400 palestinos.

Estamos, pues, ante la intensificación de la producción de muerte, que se ha convertido en un fin en sí mismo a escala ampliada. No en vano, los grandes medios de comunicación, los comentaristas y los expertos se encuentran perdidos en medio de la falta de perspectiva de la guerra.

En este escenario, sin embargo, también podemos ver manifestaciones militaristas y de apoyo a la guerra por parte de la izquierda. Al igual que la extrema derecha, pero con signo inverso, parte de la izquierda ve la guerra como "necesaria" para detener militarmente el genocidio en Gaza, apoyando a Irán en esta escalada militar. En ambos casos, estamos ante un "belicismo moral", referenciado desde un punto de vista nacional, que proporciona legitimación a las propias guerras del imperialismo global. Argumentamos aquí que esta posición de la izquierda no puede entenderse sin su relación con el masculinismo de crisis, el militarismo sacrificial y su economía libidinal subyacente.

Masculinismo de crisis y militarismo de sacrificio

El auge de un "masculinismo de crisis" dentro de la izquierda, que remite a una crisis del propio patriarcado capitalista, es cada vez más observable, por ejemplo, en el crecimiento de las posiciones antiminorías (o "antiidentitarias"), el nacionalismo y, como veremos, la defensa del militarismo. Como ya se ha señalado, el masculinismo no sólo concierne a los "hombres" como individuos empíricos, ni se deriva de ninguna determinación biológica. Más bien, es una forma de relación social de dominación sin un sujeto preexistente, dentro de la cual el sujeto se produce como masculino. Como tales, las mujeres cis y las minorías de género y sexualidad pueden no sólo defender posiciones políticas masculinistas, que refuerzan esta forma de dominación, sino también, al ocupar posiciones políticas estructuralmente patriarcales, llevar a cabo la dominación masculina desde una "doble socialidad", sin que las jerarquías de género dejen de existir. La figura de Ursula Von der Leyen, presidenta de la Unión Europea, personifica bien esta situación, ya que actualmente es la responsable de llevar a la Unión Europea a una carrera armamentística.[9] Pero algo similar podría decirse de figuras políticas como Carla Zambelli y Damares Alves, o del propio feminismo transexcluyente en afinidad con la política de extrema derecha y sus conspiraciones antisemitas, que acaban reforzando el propio patriarcado.

Frente a la guerra, en la izquierda y en la derecha, el masculinismo se manifiesta en su nexo interno con el militarismo, orientando la adhesión inmediata, como espectadores y aficionados, a los procesos (auto)sacrificiales resultantes de la escalada militar global. Esta dinámica sacrificial y su supuesto régimen libidinal no son ajenos a una crisis del propio Sujeto moderno -siempre ya patriarcal- que ve sus bases sociales de autoafirmación cada vez más socavadas por la crisis, descargando, en una dinámica competitiva de aniquilación, la violencia contra el mundo exterior y, al final, contra sí mismo. En consecuencia, la crisis del Sujeto se convierte también en una crisis del "Sujeto Revolucionario" bajo el paradigma de la soberanía y la autodeterminación mediadas por la estatalidad. Esta crisis del sujeto se expresa, por ejemplo, en el crecimiento de las figuras masculinas de los mártires y de los actos de amok suicidas y "sin perspectiva", con los que los hombres de izquierda y de derecha, sobre todo, establecen relaciones de identificación. Del ayatolá Jamenei a Netanyahu, de la Guardia Revolucionaria a las Fuerzas de Defensa de Israel.[10]

En un pasaje poco comentado de Necropolítica, al tratar de la situación de apartheid en Palestina, Achille Mbembe aborda la lógica del martirio, caracterizada por la figura del "terrorista suicida". Lo que caracteriza esta lógica es que "mi muerte va unida a la muerte del otro". El asesinato y el suicidio se llevan a cabo en el mismo acto. Y, en gran medida, resistencia y autodestrucción son sinónimos". El cuerpo, a su vez, ya no tiene valor en sí mismo, sino que se convierte en el soporte de un "proceso de abstracción basado en el deseo de eternidad", dentro del cual "el sujeto triunfa sobre su propia mortalidad". Esta relación entre autodestrucción y libertad, como manifestación de un proceso de abstracción en el que el cuerpo carece de valor determinante, no es el resultado de una codificación islámica y religiosa "arcaica" o "premoderna". Como muestra Mbembe, esta lógica está en la base de la metafísica del sujeto moderno y de su concepción de la libertad como autodeterminación, que en situaciones de terror y excepción alcanza sus formas más brutales de manifestación, en las que coinciden la autoafirmación y la autoaniquilación.

Sin embargo, la tendencia actual a la autoaniquilación se refiere a un proceso social más amplio de autodestrucción del propio patriarcado capitalista y su pulsión de muerte. Como argumentó Kurz en War of World Order: «La 'sed de muerte' no es un motivo específicamente islámico, sino más bien el grito universal de desesperación de una humanidad que se autoejecuta en su forma de mundo capitalista». De ahí el continuum  que encontramos desde las figuras del terrorista suicida, los sujetos masculinos amojamados y los adolescentes asesinos, hasta la propia dinámica de los Estados con sus aparatos de violencia y el imperialismo de seguridad "democrático", que se ha convertido en un "amok global ideal" y nuclear: «La pulsión de muerte del capitalismo se manifiesta como un amok policial mundial, que amenaza con adquirir dimensiones capaces de destruir el planeta.»

Tal es el masculinismo de crisis, que adopta la forma tanto de una guerra civil molecular (auto)destructiva como de una escala militar global, que llevamos tiempo viendo desarrollarse, adquiriendo escalas cada vez mayores y más peligrosas.

Masculinismo, militarismo y antiimperialismo

En este contexto, la guerra que ahora se recrudece se convierte en un momento de desescalada para la manifestación del deseo patriarcal de aniquilación, que adquiere un aire de fascinación espectacular a medida que las bombas rasgan el cielo y se producen muertes. Por parte de la izquierda occidental, la adhesión inmediata y la inversión libidinal en estas formas de aniquilación violenta llevadas a cabo por los Estados-nación acaba compensando su propia impotencia política ante el genocidio de Gaza.[11] Y, no por casualidad, en el contexto de la guerra entre Israel e Irán, la racionalización de esta adhesión va acompañada también de un aumento de las manifestaciones explícitamente antisemitas y de la legitimación del exterminio masivo de israelíes.

Para pintar la escala militar capitalista con los colores de la liberación, resultado de un proceso social global que se desarrolla a ciegas y mediado por la competencia entre Estados y bloques de poder, una parte de la izquierda presenta la guerra Israel-Irán como una guerra antiimperialista de liberación nacional. En este punto, el discurso de la izquierda se acerca -y se adapta- al discurso nacionalista antiimperialista de los duginistas (Cuarta Teoría Política) y de la extrema derecha prorrusa (Nazbols).[12] Desde los anarquistas hasta la Nueva Resistencia, se repite la misma justificación de la guerra y de su "necesidad", que tienen en común la posición del Eje de la Resistencia, así como la alianza euroasiática, como fuerza antiimperialista a la que hay que apoyar en la lucha por la liberación palestina. Así, mientras que del lado de la extrema derecha occidental la guerra se justifica como el "derecho a la defensa" de Israel, para la izquierda occidental y la extrema derecha prorrusa, se justifica a través de un "antiimperialismo" nacional, estructuralmente patriarcal, en el que los aliados, según criterios materialistas "objetivos" y "necesarios", se convierten en las élites políticas y los señores de la guerra de los regímenes de las naciones "aliadas". Es entonces cuando los regímenes nacionales, por el simple hecho de oponerse a Estados Unidos, no son mistificados como "anticapitalistas".[12]

La "pérdida de la historia" no podría ser aquí más explícita. Frente a un proceso de fragmentación y escalada militar global, en cuyo seno se intensifica la competencia entre Estados y bloques de poder, la izquierda "antiimperialista" evoca la constelación de la primera mitad del siglo XX, marcada por las guerras mundiales entre potencias imperiales, y las guerras de liberación nacional, responsables de la expansión de las formaciones estatales nacionales en un contexto de "capitalismos de Estado".[14] Como resultado, perdemos de vista que, en lugar de que el "antiimperialismo" traiga condiciones para la liberación, estamos frente a un proceso de profundización de la crisis global de la propia forma social dentro de la cual las luchas de liberación nacional tuvieron sentido y fueron históricamente concluidas. En lugar de una expansión de las formaciones y soberanías nacionales a través de las guerras de liberación nacional, lo que estamos presenciando es la descomposición de los propios Estados modernos formados en este proceso histórico. La escalada militar en curso es una de las formas en que se procesa esta descomposición social-global, resultado de la competencia patriarcal entre estados y bloques de poder en un contexto de agravamiento de la crisis estructural de la reproducción social capitalista.[15] Esto es difícil de aceptar en los análisis "realistas", que pretenden fundamentar la necesidad y objetividad de la guerra recurriendo a la constelación de guerras de liberación. Tales análisis no sólo se aferran a teorías cuyo punto de referencia histórico se ha agotado, sino a una visión del capitalismo como el "eterno retorno" de lo Mismo, como si ciertas formas de mediación social y de dinámica social tuvieran un poder infinito de regeneración y no estuvieran ellas mismas sometidas a una profunda crisis que plantea desafíos a la izquierda. Este punto ciego del "antiimperialismo", sin embargo, es coherente con el encuadramiento nacional de los conflictos, aislándolo de su pertenencia a un plan social mundial dinámico y cualitativamente modificado, caracterizado por una mundialización de las cadenas de producción y de los flujos de capital monetario, que es al mismo tiempo una crisis estructural de acumulación.

Sin embargo, y a pesar del "realismo" de las posiciones antiimperialistas, no es exagerado afirmar que uno de los efectos más probables de esta guerra será la profundización de la crisis económica y social de Irán, sumiéndolo en una guerra civil y en un proceso de descomposición del Estado-nación similar a lo ocurrido en Siria y Ucrania, aumentando la fragmentación social y la formación de máquinas de guerra. Algo que también está en marcha en el propio Estado de Israel, actualmente impulsado por el proyecto mesiánico y fundamentalista del "Gran Israel". La intensificación del genocidio y la escalada militar de Israel han profundizado la crisis de sus propias condiciones políticas, económicas y sociales, al tiempo que han ampliado las formas militantes de control territorial. Este proceso es sintomático de cómo la violencia de la aniquilación se ha convertido en un "fin en sí mismo" que contradice sus propios cálculos de intereses (económicos, políticos y militares), y no puede explicarse simplemente por ellos.

La retirada de Trump de la reunión del G7 y su negativa a firmar la declaración de alto el fuego es un síntoma de este nuevo momento de globalización y crisis del imperialismo, que intensifica la fragmentación y la competencia. Esto está en continuidad con el abandono de EEUU del apoyo militar a Ucrania, la posibilidad de retirar tropas de Europa y las tensiones con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Lo que estamos viendo, en este sentido, es toda la estructura del patriarcado capitalista y su imperialismo de seguridad, bajo la hegemonía estadounidense, desmoronándose a un ritmo acelerado, arrastrando al mundo a una espiral de destrucción.

Este proceso de escalada militar no produce en sí mismo más que guerras sin fin y sin perspectiva, dentro de las cuales el patriarcado capitalista transforma el globo en una enorme máquina competitiva y sacrificial de cuerpos reducidos a carne.

 

Notas:

1 https://g1.globo.com/mundo/noticia/2025/06/12/israel-realiza-aereo-contra-ira.ghtml

2 La relación fue puesta de manifiesto por el propio ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien afirmó que el ayatolá Jamenei podría correr la misma suerte que Sadam Husein.

3 Trump incluso comentó que la guerra "tenía que ocurrir". https://noticias.uol.com.br/internacional/ultimas-noticias/2025/06/15/trump-guerra-israel-ira-eua-se-envolver.htm

4 https://pt.euronews.com/my-europe/2025/06/14/crise-irao-israel-faz-adiar-conferencia-da-onu-sobre-solucao-de-dois-estados

5 https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/trump-urges-tehran-evacuation-iran-israel-conflict-enters-fifth-day-2025-06-17/

6 https://quilomboinvisivel.com/2025/01/21/o-ascenso-do-masculinismo-na-esquerda/

7 En Wars of World Order, Kurz diagnostica el proceso de colapso del derecho internacional en la guerra de Kosovo de 1998, a la que siguió la de Irak.

8 https://www.dw.com/pt-br/israel-faz-trabalho-sujo-no-ir%C3%A3-por-n%C3%B3s-diz-chanceler-alem%C3%A3o/a-72955873

9 https://www.bbc.com/portuguese/articles/cj671j4g42lo

10 Según el relato de un activista anarquista iraní sobre la guerra y la fragmentación de la población iraní, la posición de una parte de la izquierda occidental, que ve los bombardeos de Tel Aviv como presagios de liberación, está más cerca de los fundamentalistas islámicos y de su lógica de mártires que de la izquierda iraní. Sobre esto, véase: https://quilomboinvisivel.com/2025/06/19/teera-sob-bombas-testemunho-de-uma-companheira-anarquista/

11 Se trata de un "amor desinteresado", de una alegría por participar en un poder deseante de aniquilación que no se posee ni se autonomiza en forma de poder capitalista. Algo que ya presupone una "impotencia"/carencia inscrita en el propio deseo.

12Esta deriva del antiimperialismo hacia una posición abiertamente de extrema derecha y un discurso de legitimación belicista basado en el pathos nacional no es reciente. Kurz había diagnosticado esta transformación en 2003: "La orientación hacia la nación como punto de referencia supuestamente anticapitalista y antiimperialista se ha convertido, liberada de su lastre marxista, en parte en una ideología y una política abiertamente nacionalistas de extrema derecha (como, por otra parte, lo ha hecho el patriotismo "socialista" en toda Europa del Este, incluida Alemania Oriental). La mutación de algunos de los tribunos del radicalismo izquierdista alemán de 1968 en nacionalistas reaccionarios (por ejemplo, Bernd Rabehl) e incluso en neonazis declarados (por ejemplo, Reinhold Oberlercher u Horst Mahler) es, en esta medida, más coherente de lo que podría parecer a primera vista." (World Order War, p.252). En nuestra opinión, esto sólo debe explicarse adecuadamente cuando se refiere al agotamiento de la fuerza histórica progresiva del capitalismo, sacando a la luz los elementos reaccionarios constitutivos del propio antiimperialismo de "liberación nacional", que se convierte, en un contexto de crisis, en una guerra sin perspectiva por la autoafirmación en la forma social capitalista, confundiéndose en muchos casos con el autosacrificio.

13 Es precisamente la toma de la nación (una construcción capitalista en sí misma) como punto de referencia supuestamente antiimperialista y anticapitalista lo que permite, por ejemplo, a la extrema derecha duginista presentarse como "anticapitalista"

14 Incluso se ha convertido en un lugar común en la izquierda, ante la profundización de la crisis del "imperialismo de seguridad" bajo la pax americana, volver a la constelación del imperialismo policéntrico. Cuando, sin embargo, está en curso una descomposición de los propios Estados nacionales y, más ampliamente, de la matriz de la socialidad moderna, que no merece que derramemos lágrimas sobre su final.

15 Según el Índice de Paz Global 2024, hay 56 conflictos armados activos en el mundo, incluida la guerra en Ucrania y el genocidio en Palestina. Se trata de la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un claro proceso de escala militar global.

viernes, 28 de agosto de 2020

[Chile] ¿ANTES QUE PACA, MUJER?

 
Proletarixs en revuelta
23 de agosto

El femicidio de una paca perpetrado por uno de sus compañeros de fila, abre discusiones en el espacio virtual, al que hemos sido confinadxs como último espacio de socialización. El feminismo ha impulsado un espectro infinito de posibilidades de críticas y se ha extendido de forma transversal en el espacio público gracias al esfuerzo de compañeras, influyendo incluso en los medios de comunicación. Sin embargo, hoy vemos como ese potencial evidencia los límites de sus aportes en tanto análisis parcial de la totalidad.

La muerte de Norma Vásquez Soto es un femicidio, eso es un hecho incuestionable. Ella fue agredida y asesinada por ser mujer, en este sentido, es evidente que no reivindicamos, ni alegra este tipo de prácticas de violación, abuso sexual y asesinato, como tampoco reivindicamos la tortura y la violencia indiscriminada como método de lucha. Tampoco el punitivismo, encarcelar, o cancelar personas soluciona un problema de fondo que está anclado en las destructivas relaciones sociales propias de nuestra época. Todo esto no quiere decir que Norma sea merecedora de respaldo por quienes hemos vivido, en carne propia, lo que implica el monopolio de la violencia por parte del Estado ni tampoco que ser mujer sea sinónimo de inocencia y bondad.

Es alarmante que incluso luego de más de una treintena de asesinadxs en contextos represivos durante los meses de revuelta, un segmento de la población siga llamando a empatizar con la muerte de una paca. No obstante, esto es una posibilidad, que surge al entender el feminismo como un movimiento parcializado y enfocado en la integración en igualdad de condiciones de las mujeres en las dinámicas capitalistas. El feminismo podría ser un medio para que la mitad de la humanidad lea la realidad y apueste por la emancipación humana- entendida como la liberación de nuestra actividad de las garras de la apropiación privada, el dinero y el Estado, y, por cierto, de la dominación patriarcal- siempre y cuando sobrepase los límites del esencialismo identitario. De lo contrario, desde la lectura abstracta, se podría llegar a obviar que, a cuatro años del asesinato de Macarena Valdés, cuando la comunidad en lucha se ha volcado a las calles en su conmemoración, son estas mismas pacas y pacos quienes reprimen a nuestrxs compañerxs, y esa es la realidad material desde la que debemos enarbolar cualquier reivindicación.

Incluso el feminismo llamado de clase, que asume la perspectiva “interseccional”, se queda corto en este sentido. La clase no es un indicador más entre otros de algún tipo de opresión, es algo mucho más profundo que eso, es el antagonismo que mueve la realidad que nos han impuesto, entre quienes tienen los medios de producción y quienes no poseen más que su fuerza de trabajo para sobrevivir. Ser proletarix no es una creencia subjetiva, ni tampoco algo que reivindicar, es una realidad material que se debe superar.

Así, el feminismo como ideología separada, incluso en sus vertientes clasistas, no puede hacer una lectura completa de la realidad en la que vivimos por sí solo.

Desde el 18 de octubre y alimentado por el develamiento de las malversaciones de fondos cometidas, Carabineros de Chile ha estado en la palestra más que nunca, como lo que es: una institución nefasta. En este sentido, es necesario ser clarxs: todas las policías del mundo lo son, en tanto que su función es la preservación del orden capitalista, lo que incluye el reprimir y someter a quienes se levantan en lucha. Carabineros de Chile no es una institución reformable.

Al 20 de agosto de este pandémico 2020, se registran 23 femicidios consumados y 74 frustrados. Es sintomático de los caminos confusos que va tomando la “crítica” progresista, arrastrada por las abstracciones de igualdad ciudadana y el sentido común de la clase dominante, que nos cueste tantos debates discernir sobre cuáles son reivindicables y cuáles no lo son. Ante esto, cómo sería llevar hasta el fondo estos planteamientos: ¿No estamos todas, falta Norma? Disparando cegadores perdigones a quienes salen a luchar por transformar nuestras condiciones de existencia.

¡Por la emancipación humana!
¡Vamos hacia la vida!

martes, 15 de noviembre de 2016

Palabras de lucha hacia la raíz


En los últimos años asistimos a todo un movimiento social que aborda la “cuestión de la mujer” desde distintas ópticas, vértices y formas. Así, libros, páginas webs, agrupaciones de todo tipo, marchas, programas de televisión, diarios y también los ámbitos cotidianos hacen presente este tema, generan opinión, debates, algunos encuentros y desencuentros.

Esta cuestión muchas veces se presenta aislada del resto de las problemáticas con que nos encontramos cada día sobre–viviendo en el capitalismo. Sin desconocer las particularidades y especificidades, es importante luchar contra la lógica capitalista, casi como una advertencia, al momento de pensar estas realidades.

La ideología dominante nos dice que el capitalismo siempre estuvo acá, que siempre hubo escuelas, que siempre trabajamos y morimos en los trabajos, siempre formamos familias, parejas monógamas y heterosexuales y que, además, siempre hubo una diferencia radical entre una esfera pública y una privada, en la cual los problemas “personales” e “íntimos” no tienen origen social (son naturales) y, por tanto, son problemas individuales y deben ser solucionados de esa forma.

Tirando por tierra toda esta basura, podemos empezar a pensar desde una perspectiva que no atomice los problemas, sino que los historice y los ponga a jugar como parte de lo que son: un sistema de muerte, de ganancia y valorización constante en el que las necesidades y padecimientos de los seres humanos no son relevantes. Porque el capitalismo no es solo un modo de producir objetos–mercancías, es una relación social y como tal se ha desarrollado y modificado a lo largo de la historia, moldeando la explotación de todos y los vínculos que establecemos, impregnando incluso aquellos ámbitos o actividades que parecieran escapar a la lógica capitalista.

La mujer ha sido explotada y subordinada por el capitalismo desde sus inicios y de distintas formas a lo largo de la historia. Este desarrollo no es lineal ni exento de contradicciones. El Capital y el Estado fueron diseñando ideales y roles femeninos diversos según sus propias necesidades, sostuvieron y reforzaron la subyugación e invisibilización del trabajo doméstico de la mujer, naturalizándolo al mero rol femenino en un “equilibrio armónico” con el masculino, ambos necesarios al sistema productivo. Acompañando este proceso se separó hombres de mujeres y se los enfrentó en polos opuestos y funcionales. El hombre como trabajador fue el administrador principal del salario que repartía en el seno familiar para la reproducción de la futura fuerza de trabajo. Por lo tanto, se lo concibió como el protagonista principal de la producción social. Sin embargo, la reproducción de la sociedad capitalista corrió por cuenta de todos los explotados y explotadas.

Esto no ocurrió siempre del mismo modo, antes hubieron de sucederse otras muchas separaciones en la reproducción de cada ser humano y de la sociedad en su totalidad. La tierra y los cuerpos fueron sometidos al principio de la propiedad privada, enajenados y regulados desde la Iglesia y el Estado.

La división social del trabajo, los ciclos históricos de exclusión e inclusión de la mujer en el mercado de trabajo asalariado, la caza de “brujas” y la imposición de atributos diabólicos que culminarían en su contrario, en la mujer virginal y pasiva, determinaron los roles adecuados al proyecto de sociedad que se instauraba a la fuerza. Yendo un poco más lejos aún, hoy encontramos otro rol que coexiste y que presenta a una “supermujer” que mientras no abandona su “vocación” maternal en la esfera privada, busca posicionarse, en la esfera pública, como profesional exitosa y que aprendió a ciencia cierta lo que el sistema dicta: pisotear cabezas, ser egoísta y competir en el sistema.

Votar, tener un salario y, por lo tanto, penetrar en el mundo de la explotación laboral —el tiempo muerto en el que nuestra vida depende de un horario, un patrón y obligaciones impuestas para poder consumir lo que el mercado nos ofrece—, ser profesionales, formar parte de las fuerzas represivas del Estado, son actividades que a lo largo de estos años nos han ido incorporando. Todo lo cual encima es propagandeado como un cambio en la sociedad, como un logro de las mujeres, como si nos susurraran al oído: «¡Muy bien! Pueden ser iguales a nosotros. Nuestro mundo es la única realidad posible, gracias por sumarse a contribuir a su crecimiento».

Mucho se ha dicho y se ha hecho en pos de la “liberación de la mujer”, mucho de eso sigue significando una mejor integración y adaptación en este mundo impuesto. La liberación y resistencia de la mujer ante un sistema que la necesita aplacada luchando por una ilusión de empoderamiento muy difícilmente podrá escapar de la lógica capitalista.

No se trata de estar agradecidas al sistema por permitirnos vendernos igual que los hombres en el mercado laboral o romper un poco el esquema psíquico de la pasividad que nos han inculcado resquebrajando el rol que nos impusieron para acomodarnos al siguiente que nos darán.

Sabemos que estos roles y relaciones sociales en las que estamos inmersas no están aquí desde siempre y no son eternas. Podemos destruirlas. Esa ha de ser la base que nos permita reflexionar sobre las particularidades de este tema y su imbricación con la totalidad del sistema que nos oprime.

Sabemos que las condiciones a las que nos enfrentamos no son nada sencillas y nos movilizan a preguntarnos muchas cosas: ¿Queremos mejorar nuestras condiciones en lo inmediato? Sí, claro, no queremos ser encarceladas por abortar, tratadas como cuerpos–objetos a los que violar y traficar, usadas para publicitar mercancías y otras tantas aberraciones. Pero, ¿para qué nos sirve pedirle al sistema que nos reduce a estos roles, nos encarcela y subyuga que cambie esta situación? ¿Por qué no pensar en la posibilidad de superar de raíz este estado de cosas? Son estas condiciones las que nos impulsan a luchar y es en la lucha donde vamos encontrándonos e inventando algunas respuestas. La imaginación y la creación son nuestras, destruyamos esta realidad y construyamos el horizonte que queramos.

# Anónimo, palabrasdelucha@riseup.net
Panfleto repartido por las calles de la ciudad de Rosario en Octubre de 2016 en el marco de Encuentro Nacional de Mujeres
 Descargar panfleto en pdf

Y los súbditos reclamaban contra su propia sombra. La campaña #NiUnaMenos, cuestionada


Pocas veces, como en la campaña #NiUnaMenos, se ha visto un despliegue tan perfecto de unanimidad democrática, en que la condición para participar es, literalmente, no pensar en lo que se está haciendo.

¿Alguien en su sano juicio cree realmente que una marcha multituduinaria va a disuadir a los femicidas ocultos entre la masa de hombres que a diario se pierden de sí mismos en las urbes del capital?

No. En este momento ningún varón proclive al femicidio está reconsiderando sus ganas de violar y descuartizar a una muchacha; ningún hombre que odia a las mujeres se siente intimidado por la gran cantidad de marchantes del 19 de octubre. Y no: ninguna mujer debería sentirse más a salvo gracias a la campaña #NiUnaMenos. Si alguien creyó que esta campaña, con sus despliegues propagandísticos y sus marchas, iba a disuadir a los violadores y asesinos o induciría alguna reducción del riesgo de agresiones machistas, es que ya perdió la capacidad de pensar y sólo delira viendo sus propios deseos como fuerzas mágicas omnipotentes.

Dado que la marcha del 19 de octubre no va a disuadir a ningún femicida, y casi todo el mundo lo sabe, tenemos que preguntarnos para qué se marchó entonces. Es simple: por una necesidad de catarsis colectiva. Porque las recurrentes noticias de agresiones brutales contra mujeres producen una tensión emocional y psíquica insoportable que necesitamos liberar de alguna forma, ojalá acompañados, y sintiéndonos validados en nuestro malestar angustioso por lo que está pasando. Porque al no encontrar ninguna explicación razonable a la violencia que corroe la vida social, nos reunimos en grandes rebaños donde nos sentimos más seguros, más reconocidos y menos vulnerables que en el desierto helado de nuestras neuróticas relaciones personales.

Esta necesidad de catarsis no tiene nada de cuestionable, y quizás la pulsión gregaria que lleva a los humanos a buscar cobijo en los grandes rebaños, tampoco. Lo que es cuestionable es el efecto de unanimidad ideológica que esto genera: cuando miles o millones de personas están de acuerdo en sentir la misma necesidad de catarsis, rápidamente se aferran a patrones mentales estereotipados y simples que les ofrezcan una explicación sencilla para su propia conducta. Y una vez que han llegado a acuerdo sobre esa explicación simplificada, aumentan su sensación de seguridad al saberse portadores de una ortodoxia defendida por la mayoría. A partir de ahí, cualquiera que piense diferente y lo diga se vuelve candidato al linchamiento ideológico.

El mismo efecto de adhesión gregaria que antes se conseguía coreando "El que no salta es Pinochet", hoy se obtiene agitando la figura peligrosamente ambigua del "macho", que en rigor puede ser cualquiera que no muestre un acuerdo sumiso y entusiasta con las ilusiones de la mayoría. La condición para no ser condenado y lapidado -democráticamente, por supuesto, es decir en modo figurativo-, es nunca hablar del machismo o la violencia de género como si tuvieran alguna relación con otros aspectos de la vida real. Lo que hay que creer y repetir para ser aceptado por la masa es ésto: el machismo y la violencia de género son fenómenos tan profundamente arraigados en el ser del hombre, tan independientes de cualquier cosa que no sea el hecho de tener unos testículos entre las piernas, que cualquiera que intente relacionarlo con el sistema productor de mercancías, con la existencia de clases sociales, con el trabajo asalariado, con el Estado y con la alienación... tiene que ser, sin duda, un macho tratando de hacer aceptables sus propias ganas de quemar viva a una jovencita. La presión psicológica ejercida por la masa es tan poderosa que, al igual que en las procesiones religiosas de antaño convenía darse latigazos en la espalda o andar de rodillas frente al público para despejar cualquier sospecha de impiedad, hoy día a los hombres les conviene escenificar cualquier performance -ojalá lo más colorida,
inofensiva y simpática posible- para no perder el favor de las feministas y del público en general. No importa que en ese empeño terminen marchando juntos, cantando juntos y codeándose a gusto anarquistas revolucionarios con diputados socialdemócratas, feministas de derecha con comuneros mapuche, insurreccionalistas con cristianos progres... lo único que importa es demostrarle a todos que estamos de acuerdo en lo fundamental: a veces hay que guardarse las críticas y callarse la boca.

Las similitudes entre este clima de unanimidad represiva y el antifascismo de los años 30, son evidentes. En esa época, también, la aparición de un enemigo atroz identificado con el mal absoluto, sirvió a los amigos del capital para desactivar todas las expresiones de malestar social, canalizándolas detrás de unos reclamos que sólo reforzaban el poder del Estado y el orden de la explotación. Frente a la amenaza del fascismo, quienes hablaban de revolución social, de comunismo, de anarquía, fueron vistos primero como dementes y pronto como cómplices de Hitler y de Mussolini. En Chile, esta lógica seguía operando en tiempos de la UP, cuando la masa arrebañada prohibía cualquier crítica al gobierno de Allende acusando a los críticos de ser agentes del imperialismo.

Hoy, sin ir más lejos, la izquierda gobierna neutralizando las críticas bajo el pretexto de que todo el que la critique "le hace el juego a la derecha". Lo que está operando en el discurso feminista de masas, hoy día, es el mismo mecanismo de neutralización: no critiques, no problematices, o sea, no pienses, si no quieres caer bajo la sospecha de ser un "macho", un "violento", al fin y al cabo un potencial asesino de mujeres.

Pero tanta catarsis, tanta sublimación de tensiones psíquicas y tanta algarabía ciudadana-democrática, no pueden agotarse en sí mismas. Todo esto tiene un efecto político tan sencillo como eficaz: reforzar el poder de las estructuras que aseguran la dominación, fortalecer al Estado. ¿Por qué? Porque, dado que la marcha de ayer no ejercerá ninguna influencia directa sobre las actitudes de los femicidas ni de sus futuras víctimas, su único sentido práctico (aparte de la catarsis emocional) es, como lo es el de todas las marchas, enviarle un mensaje al poder. El mensaje es el siguiente:

“Exigimos nuestro derecho a que no se maltrate ni asesine a las mujeres. Este derecho, como todos los derechos, no es nada si no se lo hace valer, y sólo puede hacerlo valer quien tiene los medios prácticos para ello. Esos medios prácticos son medios de fuerza, medios que finalmente obliguen a los agresores a desistir de su violencia. El único que posee esos medios es el Estado, con sus policías, sus tribunales, sus psiquiátricos, sus sistemas de castigo y de vigilancia. Y aun cuando entre nosotros hay algunos que no le concedemos ninguna autoridad moral al Estado, reconocemos que sólo él puede darnos la protección jurídica que necesitamos, por eso exigimos al Estado que use sus medios de fuerza para garantizar el derecho de las mujeres a no ser abusadas.”

El #NiUnaMenos vociferado ayer por miles de personas en la calle y a través de sus cuentas de Facebook y Twitter, significa, entonces, ni más ni menos que esto:

"Nosotros, unánimemente indignados por la violencia de género, nos declaramos impotentes, perdidos e incapaces de hacernos cargo por nosotros mismos de esta violencia, lo cual requeriría que formemos una comunidad humana que en realidad no sabemos cómo formar, pues para ello tendríamos que criticar el contenido de nuestras propias vidas sometidas al trabajo asalariado, a la extorsión política, a la manipulación psíquica y emocional a través de los medios, al sinsentido de una vida que debemos comprar y vender. Nosotros, ciudadanos unánimemente indignados, hemos salido a la calle para sentirnos en compañía de nuestros iguales, y todos juntos nos hemos arrodillado una vez más frente a ti, Estado, consagrando así nuestra debilidad y nuestro extravío, el mismo que llenándonos de odio y frustración hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes, nos convierte en potenciales asesinos y en víctimas disponibles para tantas pequeñas masacres."

La marcha del 19 de octubre fue, en fin, una rogativa hecha por los ciudadanos al Estado para que éste les proteja  de sí mismos. Ya que en medio de esa masa anónima de marchantes con rostros pintados, bailarines sonrientes y portadores de lienzos y banderas, en medio de la soledad generalizada de esa no-comunidad humana, nadie sabe realmente dónde están los torturadores y femicidas de mañana, ni sus víctimas.

A. U. 

# Octubre de 2016, Anónimo.
# Santiago de Chile

miércoles, 25 de mayo de 2016

[artículo] La ofensiva de los Estudios de Género. Reflexiones sobre la cuestión queer

por Séverine Denieu, publicado en castellano por revista Cul de sac en su nro.3-4 titulado "Posmodernidad: de la crítica a la impostura" (2014) 

Introducción
I. La obsesión por los problemas de género y de la relación con la homosexualidad
II. El método intelectual de Judith Butler
III. Análisis de las soluciones supuestamente concretas propuestas por Butler y por algunas teóricas de la queer theory

[artículo] Contra la Teoría Queer (desde una perspectiva indígena)

por Nxu Zänä
En primera instancia deseo aclarar porqué el título especifica “Contra” sabiendo que suena agresivo, no puedo más que decir que el escrito dirá por sí solo que está dirigido a generar una crítica a la teoría queer, pues asumo como varias y varios de sus críticos que en un esfuerzo de generar un discurso y teoría alternativo más bien se convierte en un arma del sistema, de ahí la necesidad de escribir en contra de dicha teoría.

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miércoles, 4 de abril de 2012

¿Igualdad para qué?

Si hay algo mas detestable que sustentar y ejercer el dominio de una sociedad patriarcal, es luchar por integrarse en los mismos puestos de poder que nos mantienen oprimidas.

No queremos la igualdad para ser policias, ni militares, ni jefas, ni gobernantes, ni explotadoras. Tampoco para estar igual de explotadas. Queremos destruir el orden existente y que renazcan sobre sus ruinas todos los placeres que nos han robado.

¿Igualdad para trabajar? ¿igualdad para torturar? ¿igualdad para defender una nación?

No queremos un mundo en donde la igualdad se mida en los términos del trabajo asalariado y el acceso a las mercancías. No queremos ser tenidas en cuenta en la misma medida que los hombres como engranaje de un sistema que nos roba la vida. Vida que se hace cada vez mas insuportable y donde las relaciones humanas son concebidas como un mero intercambio.

No tratemos de ser iguales, exprimamos nuestras diferencias de igual a igual. Somos personas sujetas a un genero impuesto, un sexo que no se reduce al masculino/femenino, educados como hombres, educadas como mujeres, y en lucha contra el estado y el capital.

Contra el feminismo de estado.
Contra toda autoridad.
¡Guerra social!


# Anónimo, repartido en a mani del 8 de marzo de 2012 en Xixón (España)
#Extraído de
http://bscrimental.org/

sábado, 12 de marzo de 2011

A UN AÑO DEL FUSILAMIENTO DE LA PEPA GAITAN ¡BASTA DE HOMOLESBOTRANSFOBIA!


Hace un año, caia asesinada Natalia gaitan, en un barrio periferico de la ciudad de cordoba. Fue fusilada por lesbiana por el padrastro de su compañera. Fue un crimen de odio perpretado por un hombre tal vez de su misma condicion de clase. Es la muestra del machismo que nos atraviesa independientemente de nuestra condicion de clase, etnica, sexual, generica, etc. Esta vez fue un hombre. Un vecino, un tutor de otra lesbiana que no soporto la relacion entre ellas, que no admitio una relacion afectiva, diferente de la suya. Una relacion no heterosexual. Tan heterosexual Como lo manda el machismo y el patriarcado capitalista donde vivimos.

Natalia, la pepa gaitan, era lesbiana y visiblemente “masculina,” chonga, marimacha, camionera y hete aquí un supuesto problema. Ella supuestamente debia de ser femenina y formar relaciones de pareja con hombres, nunca con otra lesbiana o con una mujer. La imposición por la fuerza de la identidad y sexualidad heterosexual, deviene en un mandato disciplinador del cuerpo ejercido como violencia extrema que se impone en nosotrxs desde muy pequeñxs. Resulta violencia cotidiana para quienes no sostenemos una identidad heteronormada. Tan extrema que nos cuesta la vida.

El problema no somos las masculinas, las femeninas, los putos, las camioneras, los maricones, las maricas, las tortas, lxs trans.

El verdadero problema es no poder decidir sobre nuestros propios cuerpos. No tener libertad de expresión. El cercenamiento de la diversidad. No poder elegir, construir y vivir con placer nuestra sexualidad, el genero, nuestras relaciones.

El verdadero problema es la lesbohomotransfobia que se cristaliza en chistes, cuando nos hechan de lugares por demostrar afecto, cuando nos hechan de casa porque no somos lo que el resto queria que seamos, que nos lleven presxs por escandalo en la via publica o merodeo, que tengamos que soportar en nuestra carne escupitazos, puñetazos, puñaladas o escopetazos. Obligadxs a ser heterosexuales y varones o mujeres.

En este mismo sentido fue torturada, molida a palos y asesinada por la policia de la provincia de cordoba la travesti Vanesa ledesma, el sistema judicial del heterosexismo avala los crímenes de estado dejando totalmente impune su asesinato. El gobierno de dela sota que mato a Vanesa ledesma, que aplico la tolerancia cero y escondio la pobreza en los margenes, hoy es una cara mas del proyecto del gobierno nacional. Los gobiernos siguen sosteniendo que nuestra vida no vale nada. Que la vida de lxs trans y lxs pobres, no vale nada.

Pero Vanesa ledesma tampoco fue un caso aislado. Las cosas no han cambiado mucho para travestis, transgéneros y transexuales , aunque el gobierno se autoproclame defensor de los derechos humanos, seguimos sin poder salir de la prostitucion, de la miseria y la indigencia. Hacinadas en pensiones o en ranchitos precarios. Muriendo de sida , y tuberculosis, discriminadas en los hospitales, en las escuelas y en los barrios. Desnutridas y torturadas en carceles y comisarias. Coimeadas por la fuerza del orden. muertas por tener que recurrir al mercado negro de siliconas, hormonas e implantes, cuando nuestra salud y todo lo que haga a ella debe ser seguro y gratuito en cualquier hospital.

El verdadero problema es la discriminación que nesecita este orden social resguardado de manera institucional por el estado, sus leyes. La farsa llamada inadi (instituto nacional contra la discriminación la xenofobia y el racismo) es solo una careta ante la discriminación, y nos da por otro lado la violencia policial y sus codigos de faltas. El aparato represivo intacto desde la dictadura que todavía nos detiene, tortura y desaparece. La heteronormalizacion y disciplinamiento en las escuelas y universidades. La exclusión del sistema laboral. La impunidad con la que los empresarios nos explotan en negro o nos descartan como empleadxs sumiendonos en la desocupación y nos transforma en consumidorxs dociles del mercado rosa. La homolesbotransfobia de la iglesia y sus relaciones carnales con el estado nos violenta siendo reponsable de nuestra marginacion. ¿Por qué curas y monjas no pagan ni impuestos, mientras que las travestis nos prostituimos por un plato de arroz? La doble moral de esta sociedad nos condena durante el dia y nos prostituye de noche .

Hoy estamos ocupando esta plaza, como en muchas otras partes del mundo se estan ocupando plazas, aquí estamos llenandola de esta disidencia sexual, generica y politica. Vinimos a demostrarles que si tocan a una nos tocan a todxs. Decimos basta de asesinatos, de impunidad y violencia heterosexista social e institucional. Basta de desigualdades y privilegios. Ni una muerta mas, ni un insulto mas, ni una discriminada mas. Basta de humillación y hambre. Derogación del codigo de faltas. Desmantelamiento del aparato represivo. Vivienda digna. Trabajo digno. Educación publica, gratuita y laica. Somos personas, nuestra vida vale y no en terminos monetarios sino de dignidad. Ya no queremos pedir permiso para ser. Lo que queremos es revolucionarnos y revolucionarlo todo. Nada conseguiremos mendigando, tenemos la voluntad de hacer politica y comprometernos con esa sociedad nueva que ya esta en movimiento. Organizandonos independientes y autonomxs del estado, la iglesia y los empresarios. y de eso depende, de nosotrxs y cuanto de revolucion aportemos a este mundo.

Natalia gaitan, presente! Vanesa ledesma presente! Julio lopez, Luciano arruga, mariano ferreyra presentes, compañeros qom, compañerxs de soldati, caidxs en democracia, presentes, treinta mil compañer desaparecidxs, presente! Ahora y siempre!

¡no estamos todas faltan las presas!


# por Colectivo caracol
# Córdoba, región argentina. Marzo de 2011

lunes, 1 de febrero de 2010

[video] RESPUESTA DE MUJERES: NUESTRO CUERPO, NUESTRO SEXO.

(Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe)

Cine-panfleto de Agnes Varda
Dirección: Agnès Varda
Guión: Agnès Varda
Duración: 8 minutos
Año: 1975
País: Francia


RESPUESTA DE MUJERES a una pregunta hecha por Antenne 2 para el programa
"F comme Femme"

Sobre un fondo blanco, mujeres puestas en fila como si posaran para una foto de la escuela, van tomando sucesivamente la palabra. Denuncian la sociedad machista que las ha condicionado desde la infancia y reivindican la posibilidad de reinventar el género y el amor.

DESCARGAR AQUI

lunes, 9 de marzo de 2009

COMPAÑERA/O: EL GENERO NO NOS SEPARA, NOS SEPARA LA CLASE SOCIAL.

Si queremos una revuelta que atente contra todos los valores dominantes, es necesario acabar tambien con la opresión de género, no podemos pretender revoluciones a medias, revoluciones para liberar por mitades. Es necesario cuestionar y acabar con el sometimiento de la mujer por el poder existente, expresado en el dominio tanto del espacio privado como del público.

Los modelos impuestos de lo femenino y lo masculino no son cuestiones naturales determinadas por nuestros órganos genitales; son roles que nos han obligado a ejercer, esto es un impedimento mas en el intento de decidir libremente como queremos vivir y relacionarnos entre las personas.

Con esto no queremos decir que tanto los hombres como las mujeres han sufrido igual opresión dentro de sus roles de género, sólo queremos hacer notar que este modelo patriarcal nos condiciona a tod@s, y que la libertad real no está en afirmar una nueva masculinidad "mas amable" y/o una feminiidad más activa, sino que está por fuera de estos modelos, siendo individualidades libres y autónomas.

Esto no es una tarea terapéutica, sino una revuelta insolente, que surge desde nuestra fuerza y nuestra negativa a retroceder. Si nuestro deseo es destruir toda dominación, entonces es necesario que nos movamos más allá de todo lo que nos esclaviza. Es necesario destruir la tradición del machismo que aún funciona a fuerza de tradición y amenaza, y que será barrida por la lucha unificadora del proletariado de todos los colores, de todos los sexos, de todas las edades, migrantes de todos lados hacia todos lados, contra el capital mundial.

Hombres, mujeres, niños, viejos, proletarios todos, reproducen su vida como fuerza de trabajo del capital y para el capital, este último heredero de la sociedad patriarcal, que cuando lo necesita, utiliza directamente a ambos sexos y a todas las edades en la producción directa de plusvalía, ha condenado particularmente a la mujer proletaria a principal agente de la producción doméstica de la fuerza de trabajo.


Por la destrucción de todo lo que nos reduce a esclav@s.
¡¡Por la anarquía!!


# Marzo 2009. Rosario, Argentina.
Anarquistas Rosario.