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martes, 12 de mayo de 2026

¿GUERRA MUNDIAL O COMUNIZACIÓN?

François Danel, 25/04/2026
Original en francés: https://dndf.org/guerre-mondiale-ou-communisation (traducción automática, revisada rápidamente)

En la actual crisis de la economía capitalista, cuando las luchas del proletariado generalmente no se desvían, al menos en el núcleo plenamente desarrollado del sistema, de la simple defensa de la condición proletaria, y cuando se vislumbra una nueva guerra importante en las dos zonas ya en conflicto de Ucrania y Oriente Medio, cabe preguntarse si la teoría de la comunización sigue siendo «creíble». Pero no se trata de creer en la comunización; se trata de comprender el torbellino en el que todos nos vemos arrastrados ahora, como proletarios y comunistas, con y contra la clase que nos explota y domina. No volveré a abordar aquí la cuestión de la relación entre explotación y dominación, la reproducción del capital total y la reproducción de su ideología, esta última, fundada en la primera, naturalizando el proceso que la establece. Planteo otra pregunta, igualmente importante pero más apremiante: ¿hacia dónde se dirige la lucha de clases del proletariado, una lucha que es simultáneamente la dinámica de la reproducción y la destrucción del capitalismo? Porque, a juzgar por los análisis que circulan actualmente en nuestros círculos, no se pensaría que una tercera guerra mundial amenaza con aplastar todas nuestras luchas; la amenaza se aborda, en el mejor de los casos, con la fórmula, no errónea pero sí ritualista: la guerra significa paz social para el capital. En este texto, sin embargo, la amenaza se trata como el problema actual de la comunización. El objetivo es, en primer lugar, extraer la perspectiva de la comunización del análisis del ciclo actual del capitalismo, el de la globalización de la explotación; en segundo lugar, demostrar que la crisis de este ciclo ha generado una nueva dinámica de guerra mundial; luego, examinar cómo se organiza esta dinámica en las medidas adoptadas por las facciones rivales de la clase capitalista global; y finalmente, analizar los límites de la participación del proletariado en la precipitada carrera bélica de las grandes potencias capitalistas.

1. ¿Crisis de la comunización?
2. Crisis de la globalización estadounidense
3. Guerra y reestructuración
4. Ante la inminente guerra
Conclusión

Leer y descargar (16 páginas A4, PDF)
https://drive.google.com/file/d/1tyCeMe2qWaYzDCL0g_krA_6Snap8D7fV

lunes, 11 de mayo de 2026

Dos artículos sobre las guerras en curso

SI, ES UNA GUERRA
Perspectiva Internacionalista, mayo de 2026

«(…) Llamarla guerra no ayuda a Israel. Es una negativa a la pretensión de que este asesinato masivo sistemático pertenezca a algún otro desastre incomprensible, alguna ruptura catastrófica con el funcionamiento normal de este mundo. Y este es el funcionamiento normal del mundo. Llamar a Gaza “no una guerra” es tratarla como algo excepcional, como si las matanzas allí fueran fundamentalmente diferentes de las que este mundo trata como normales. (…)
 
Nada de esto requiere negar que lo que está ocurriendo en Gaza es genocida. Pero la maquinaria legal que distingue el genocidio de la guerra no existe para proteger a las personas que están siendo asesinadas. Esa definición existe para clasificar atrocidades — para determinar qué matanzas masivas serán procesadas y cuáles serán toleradas como el coste rutinario de hacer negocios.»
 
 
*
 
HACIA UNA ECONONOMÍA GLOBAL DE GUERRA
por Agustín Guillamón, mayo de 2026

«El crecimiento sostenido del gasto militar global, la concentración del mismo en un puñado de potencias, la expansión récord de la industria armamentística y la integración creciente entre economía civil y militar muestran que el capitalismo contemporáneo avanza hacia una forma de economía de guerra permanente, donde la destrucción y su metódica preparación se convierten en mecanismos de reproducción del sistema.»
 

martes, 7 de abril de 2026

[Argentina] Sobre la reforma laboral "de Milei"

Los tres textos, con sus diferencias, plantean que la nueva reforma laboral argentina no es una novedad ni fue impuesta por el gobierno de Mieli, sino que se trata de una reforma de hecho que lleva tiempo transformando el mundo del trabajo y es una exigencia inmanente del modo de producción de producción capitalista global.

Reforma laboral: ¿Cómo llegamos hasta acá?
La Oveja Negra (marzo 2026)

Sobre la reforma laboral: crisis del mundo del trabajo y límite inmanente del capitalismo
Tigre agazapado, dragón escondido (febrero 2026)

Por qué la reforma laboral ganará la pelea que viene
El Sobrante (enero 2026)

domingo, 1 de marzo de 2026

[Argentina] EL PROYECTO DE REFORMA LABORAL AUTODENOMINADO “LEY DE MODERNIZACIÓN LABORAL”

Organización Obrera nro. 109
Enero / Febrero 2026
Federación Obrera Regional Argentina


El gobierno nacional de Javier Milei ha presentado un nuevo proyecto de reforma laboral autodenominado “Ley de Modernización Laboral”. En ese sentido, el proyecto lleva el mismo nombre que el capítulo laboral de la denominada “Ley Bases” aprobada en el año 2024. Recordemos que esta ley había introducido importantes modificaciones a la legislación laboral sumamente regresivas, centradas a favorecer los despidos y el trabajo no registrado, como ser la extensión del período de prueba y la derogación de indemnizaciones por despidos y trabajo no registrado. El argumento para impulsar esa reforma había sido, como no, que abaratar los despidos generaría más puestos de trabajo. El resultado obvio: crecimiento de los despidos, reducción del empleo formal y crecimiento del trabajo informal.

La reforma de la “Ley Bases” apuntaba a la necesidad inmediata del capital de abaratar los costos de los despidos en el marco de la recesión económica y el cierre masivo de empresas, reduciendo la planta del personal registrado y trasladando a los laburantes las consecuencias de la crisis económica. El objetivo ahora con este nuevo proyecto de reforma laboral, es aumentar el poder empresarial sobre quienes conservan sus puestos de trabajo, reduciendo o eliminando los límites legales que lo impedían y que aseguraban derechos laborales básicos, trasladando enormes recursos de trabajadores y jubilados a favor de las empresas y reduciendo los derechos sindicales.

Estas son las principales reformas de la llamada “Ley de Modernización Laboral”:

Despidos:

1) Reduce el salario que se toma como base para el cálculo de las indemnizaciones laborales, eliminando del mismo el aguinaldo, las vacaciones, las propinas y todos los rubros salariales que no se devenguen mensualmente;

2) La “Ley Bases” había ampliado a 6 meses el período de prueba, con posibilidad de ser extendido en los convenios colectivos de trabajo a 8 y 12 meses según el caso. Si esto no fuera poco, el proyecto ahora elimina el preaviso de 15 días que debe abonar el empleador en caso de uso de período de prueba, abaratando todavía más los despidos durante el período de prueba;  

3) Permite a las PYMES pagar los montos de las sentencias laborales hasta en 12 cuotas. A estas empresas les va a convenir no pagar las indemnizaciones por despido, para poder acogerse luego al pago en cuotas en los juicios laborales;        

4) Crea el llamado Fondo de Asistencia Laboral en donde se desvía el 3% de las contribuciones patronales destinado a la ANSES, para financiar el pago de las indemnizaciones por despido, estando esos fondos administrados por entidades financieras. De esta manera, jubilados y jubiladas subsidian a las empresas el pago de tales indemnizaciones, desfinanciando los recursos de la ANSES para el pago de jubilaciones y pensiones, facilitando los despidos y generando un nuevo negocio financiero. Se estima que casi 3 mil millones de dólares serían desviados de la ANSES a estos fondos.   

Jornada de trabajo:

Se flexibilizan los límites legales sobre la jornada de trabajo, pudiendo mediante convenios colectivos de trabajo o acuerdos individuales superar las 8 horas de trabajo, sin necesidad de las empresas de tener que pagar recargos por horas extras. Se crea así el denominado “Banco de Horas”, que permite al empleador modificar permanentemente los horarios de trabajo para compensar las mayores horas realizadas algún día, con la única limitación de que no se pueden superar las 12 horas diarias de trabajo. Todo esto sin tener que pagar recargos por horas extras.

Tercerización laboral:

1) Se reduce la responsabilidad solidaria de las empresas que tercericen parte de sus servicios a otras empresas menores, dejando sin garantías a los trabajadores y trabajadoras que trabajan en estas últimas;

2) Reduce la responsabilidad de quienes compren empresas por las deudas laborales que tengan los anteriores propietarios. De esta manera, aquellos empleadores que tengan muchas deudas laborales, pueden vender la empresa a terceros y estos últimos no se harían responsables por tales deudas.   

Trabajadores de plataformas:

Excluye totalmente del ámbito de las leyes laborales a los trabajadores y trabajadores de plataformas, creando para los mismos un régimen legal propio no laboral que nos les reconocen derechos laborales y sindicales, no modificando significativamente las actuales condiciones en las cuales trabajan. Las empresas que administran las plataformas siguen fijando los precios de los servicios, tienen plano control de los algoritmos, no hay límites para la jornada de trabajo ni pago de recargos por horas extras, pudiendo las plataformas bloquear con total discrecionalidad el ingreso de los trabajadores sin tener que pagar indemnizaciones por despido. Establece la obligatoriedad de los trabajadores de anotarse y pagar el monotributo, debiendo contratar un seguro de accidentes de trabajo cuyo costo debe ser soportado entre el trabajador y la empresa que administra la plataforma.    

Renuncia de derechos y derogaciones:

1) Se permite que el trabajador pueda renunciar a los mejores derechos obtenidos en sus contratos de trabajo por sobre los previstos en las leyes y convenios colectivos de trabajo. Esto significa que, si un trabajador venía gozando de mejores derechos que los previstos en la ley y en el convenio colectivo, puede ser obligado a renunciar a los mismos, perdiendo así los mayores beneficios obtenidos a lo largo de la relación laboral;

2) Se derogan leyes como el Estatuto del Periodista, el Estatuto del Viajantes de Comercio y la Ley de Teletrabajo.   

Derechos sindicales:

1) Los convenios colectivos de trabajo de empresa se imponen siempre a los convenios colectivos de actividad, aunque tengan peores derechos laborales que los previstos en estos últimos. Se podrían acordar salarios por empresa inferiores a los previstos para la actividad;

2) En paralelo con lo antes mencionado, el proyecto favorece la creación de sindicatos por empresa para que puedan celebrar esos convenios a la baja;

3) Se reducen las horas para que los delegados sindicales puedan realizar su actividad gremial y se deja sin tutela sindical a delegados congresales y suplentes;

4) Las asambleas en los lugares de trabajo deben contar con autorización del empleador y se pueden descontar los salarios por participar en las mismas;

5) Se deroga prácticamente el derecho de huelga al ampliar considerablemente las actividades consideradas esenciales y creando una nueva categoría llamada “servicios de importancia trascendental”. Entre ambas categorías, se encuentran incluidas prácticamente todas las actividades económicas existentes. En el caso de las actividades llamadas esenciales, sólo pueden hacer huelga el 25% del personal y en el caso de los servicios de importancia trascendental sólo el 50% del personal.

Como podemos apreciar en este breve resumen, la quita de derechos laborales y el aumento del poder empresario es considerable. Si sumamos la reforma de la Ley Bases del año 2024, junto con las reformas de la última dictadura militar y la flexibilización de los 90´, la eliminación de los derechos laborales es total, volviendo estériles y meramente testimoniales los preceptos contenidos en las leyes laborales. La necesidad de la organización gremial y de la lucha en las calles para hacer frente a esta nueva reforma, resulta imperiosa y necesaria para poner un freno al gobierno y al poder empresarial. 

lunes, 9 de febrero de 2026

EPSTEIN, EL MONSTRUO

La Oveja Negra
Argentina, 08/06/2026

Ya es habitual que ante eventos de alto impacto la información que circula en redes sociales se vea plagada de noticias falsas, distorsiones, exageraciones y teorías conspirativas, en el último tiempo todo potenciado por la generación de imágenes con IA. En un caso tan escabroso y terrible como el de la red de trata, pedofilia y abusos que estaba a cargo del millonario financista Jeffrey Epstein, una buena cantidad de los incautos y paranoicos de siempre no se conforman con el horror de esa realidad y hacen circular para el algoritmo de la rabia y la indignación relatos e imágenes que se pretenden más terribles: canibalismo y asesinato ritual con bebes incluidos; que Epstein formaba parte de una larga operación del Mossad con el objetivo de recopilar información y pruebas de poderosos pedófilos como arma de presión política; o que basaba en el Talmud una superioridad sobre los ‘goyim’ (los no-judíos) para avalar su comportamiento.

Lo cierto es que nada de esto esta probado por ninguna investigación seria, y que la enorme cantidad de información liberada que hizo surgir esta ola de paranoia es mayormente fragmentaria y en gran parte censurada con el objetivo de proteger a las víctimas. No decimos que algunas de estas cosas no sean posibles, nada nos extrañaría para el despliegue de perversidades como las descriptas, pero no hace falta inventar: Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell son probados organizadores de una red de trata y pedofilia. Este afán de querer hacer del monstruo aun más terrible y asqueroso de lo que es lo aleja de la realidad y la dimensión que tiene el abuso más allá de este caso puntual. Según Together For Girls 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños en el mundo experimentarán alguna forma de violencia sexual antes de cumplir 18 años. En nuestro país más probablemente en sus hogares, y no en una lejana isla.

Por su parte, la construcción de esta figura vampírica aleja el fenómeno de las condiciones que posibilitan su existencia, que están moldeadas por las determinaciones materiales de nuestro tiempo: la compra y venta de cuerpos humanos no es una excepción sino una de las bases que hace posible que el capital funcione cuando vendemos nuestro tiempo. Que nuestros cuerpos sean usados para ajustar tuercas, apretar los botones de una máquina, realizar pruebas médicas o satisfacer caprichos sexuales es posible solo en un mundo en que se dispone de ellos como mercancías, lo que cambia es el uso. Esta realidad ya pone a disposición los cuerpos para su uso ya sea a base de dinero o de coerción.

En el lugar que ocupan las mujeres en nuestra sociedad, es habitual que sus cuerpos sean exhibidos como productos de consumo para satisfacción estética y sexual masculina. Los modelos de belleza son casi exclusivamente mujeres jóvenes muchas veces con rasgos adolescentes. En el porno existen categorías para distinguir como mujeres ‘maduras’ a las mayores de alrededor de 35 años. Quizás también para no tener que ver estas cuestiones se exagera un monstruo devorador de bebes: se ve que para muchos no resulta tan escandaloso o incomprensible que hombres ya bien adultos prefieran tener sexo con adolescentes.

Por otra parte, en lo que refiere al uso de los hechos para esparcir antisemitismo queriendo confirmar conspiraciones por la procedencia judía de Epstein, sus supuestos vínculos con la Mossad o con la creencia de la superioridad de los judíos, pareciera que tampoco basta con presenciar un genocidio en vivo y en directo, con el asesinato de decenas de miles de niños por parte del Estado de Israel. En este caso pareciera que ni la fantasía puede inventar una atrocidad mayor, tal vez para quienes esparcen estas mentiras la guerra justifique el asesinato, o esos niños lo merezcan a diferencia de los imaginarios inocentes comidos vivos por un perverso. Hacen volver todos los males a un grupo social y eligen no ver las atrocidades  cometidas por un Estado.

En un contexto donde la verdad cada vez importa menos y es más inaccesible, tal vez tengamos que aprender a reconocer los resortes que justifican la mentira. Incluso puede que no sea tan crucial preocuparse por la dicotomía verdad/mentira sino comprender que la verdad es una construcción, y que en nuestra época donde los medios para construirla se perfeccionaron, donde el ruido alrededor de cualquier hecho importante es ensordecedor, ayuda más al análisis volver sobre lo que ocultan esas construcciones, sobre las condiciones materiales que posibilitan esos hechos, así podemos reconstruir el hilo común que une hechos dispares.

Las exageraciones volcadas en redes sociales son a veces generadas espontáneamente, pero también pueden ser replicas espontaneas de inventos puestos en circulación con un interés particular. No es tan importante si se da de una forma u otra: el chivo expiatorio puede generarse por la propia necesidad de no reconocer en nosotros mismos cosas que nos puedan poner en comparación con situaciones o personas que nos parecen aberrantes, es una forma de mirar de expulsar fuera y lejos ‘el mal’, y seguir adelante sin criticar nunca más que los excesos. Los monstruos son útiles para la normalidad capitalista. Parece que es suficiente con que nuestros gobernantes y explotadores no violen menores o coman bebés en rituales satánicos para que sean aceptables.

Posdata sobre conspiraciones
Con estos nuevos sucesos, quienes siempre creyeron en “teorías” de la conspiración, o eran al menos sus simpatizantes, nos vienen a decir que finalmente tales fábulas eran verdaderas. Nada nuevo en la contestación superficial de este mundo.

El conspiracionismo, al tiempo que parece dudar de todo se aferra a lo que esta sociedad presenta como natural e incuestionable. No hay razonamiento más impotente en un sentido crítico y transformador. Podríamos hacer una publicación aparte sobre estas críticas, por el momento compartimos algunas citas que ya publicamos en nuestro libro Contra el liberalismo y sus falsos críticos (pág. 35-37):

«Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender cómo actúa una economía tan compleja como la actual, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. (…) No existen “los que detentan el poder” (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y “los engañados” (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.» (Mariposas del Caos, Hay algo más allá de nuestras narices. Crítica a las teorías de la conspiración)

«La “respuesta conspirativa” quiere exactamente el mismo mundo, el mismo Estado, pero libre de la “casta”: se figura el mundo sin ella. Se trata solamente de preservar todos los elementos de esta sociedad alejándolos de las prácticas de estos individuos “maliciosos” y “manipuladores” que los pervierten y corrompen. Un verdadero sistema de salarios, una verdadera educación, una verdadera política de salud, una verdadera democracia, una verdadera información, una verdadera agricultura, un verdadero consumo, una verdadera economía, un verdadero Estado. (Théorie Communiste, Conspiración en general y pandemia en particular)

«El problema de la sociedad actual queda reducido a una pequeña élite que gobierna desde las sombras el mundo. La liberación de la humanidad consistiría pues en revelar esta verdad oculta para que la humanidad desengañada extirpe a esa élite y acabe con su dominación. Una liberación propia de evangelistas. Por supuesto, estos evangelistas que destacan por su capacidad para rastrear entre las sombras, permanecen presos en el mundo de los fenómenos y las apariencias al ser incapaces de percibir que hasta los centros de decisiones más importantes del capitalismo mundial están determinados, no por la voluntad de sus miembros, sino por las necesidades de valorización, por la dictadura de la economía, por el capital que transciende toda voluntad humana y transforma a toda la burguesía en un mero funcionario del capital.» (Proletarios Internacionalistas, Teorías de la conspiración y amalgamas interesadas)

Notas sobre la invasión de Venezuela por parte de los Estados Unidos

Crítica Desapiedada
Brasil, 06/01/2026

1. El antiimperialismo no es “antiamericano”: es anticapitalista
2. Qué es el gobierno de Maduro: neoliberalismo y aumento de la militarización
3. Lo que Estados Unidos busca en Venezuela: petróleo, poder regional y demostración de fuerza
4. El significado del imperialismo hoy: conflictos regionales y competencia por el mercado mundial
5. El impacto inmediato para la clase trabajadora venezolana: entre el “salvador externo” y el “gobernante patriota”
6. Cierre provisional: el “viento de guerra” como estrategia de control social
7. La reorganización del dominio de los bloques imperialistas: EE. UU., China y Rusia: lo que debemos entender

Artículo completo:
https://escritosparalaemancipacion.wordpress.com/2026/02/06/notas-sobre-la-invasion-de-venezuela-por-parte-de-los-estados-unidos

miércoles, 28 de enero de 2026

Artículos sobre la cuestión Venezuela-EE.UU.

Boletín La Oveja Negra nro. 103 (Enero 2026. Rosario, Argentina)

«Luego de la avalancha de opiniones nos tomamos un momento para compartir algunas reflexiones sobre de la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Sobre el capitalismo como fenómeno mundial y la respuesta nacionalista, los territorios en disputa y el “Socialismo del siglo XXI”.»

Petróleo, intervención y Capital

¿Anti-imperialismo?

¿La xenofobia de volvió de izquierda?

miércoles, 21 de enero de 2026

¿Quién es responsable, junto con la República Islámica, de la reciente masacre en Irán?

Habib Saii
20 de enero de 2026

Traducido de: http://dndf.org/qui-porte-la-responsabilite-au-meme-titre-que-la-republique-islamique-du-recent-massacre-en-iran

 

El orden sangriento de la República Islámica reina una vez más sobre el país y hunde a nuestro pueblo en un inmenso luto.

Un levantamiento que se perfilaba para crecer e intensificarse, dispuesto a derrocar el orden corrupto vigente, avanzando cada día con mayor determinación y eficacia, experimentando y aprendiendo formas concretas de lucha contra las fuerzas represivas del régimen, se ha convertido en el juguete de oportunistas ávidos de poder, completamente ignorantes de la naturaleza del régimen contra el que decían luchar. Ingenuamente imaginaron que una simple convocatoria a la manifestación y la participación masiva del pueblo bastarían para aniquilar a este monstruo, un régimen curtido en las guerras y campos de batalla de Oriente Medio durante 47 años, y para restituir el poder político a la monarquía con una simple invitación a dimitir.

Sí, fueron estos monárquicos y sus aliados extranjeros quienes, de manera temeraria e infantil, se aprovecharon de la desesperación y el abatimiento de una parte del pueblo y, prematuramente y sin madurez política, condujeron el levantamiento hacia el matadero de los mercenarios del régimen.

Con mentiras como "estamos detrás de ustedes", "decenas de miles de Pasdarans y Basijis ya están registrados en la plataforma del Príncipe Heredero y listos para unirse a la revolución", o "no se preocupen, Trump los apoya", sentados a miles de kilómetros de distancia, de los Estados Unidos y el Reino Unido, lanzaron el llamado "a derribar el régimen" y enviaron a la gente hacia una cita macabra.

No sólo su pedido oficial de apoyo a los Estados Unidos permitió al régimen capitalizar los sentimientos nacionalistas y etiquetar a todos los manifestantes como "espías" y "terroristas", sino que al convocar una manifestación en una fecha y hora específicas, eliminaron toda iniciativa del movimiento, dando así a los asesinos del régimen el tiempo necesario para prepararse para esta confrontación desigual y preparar sus ametralladoras y armas pesadas para una masacre horrible.

Sí, esta masacre fue perpetrada por el régimen capitalista de la República Islámica y sus diversas fuerzas represivas, y esta mancha criminal quedará grabada para siempre en su frente. Pero la responsabilidad recae particularmente en Reza Pahlavi, quien utilizó el sacrificio de decenas de miles de vidas, así como de cientos de miles de heridos y prisioneros, como medio para satisfacer sus ambiciones de poder.

El movimiento revolucionario en nuestro país no comenzó con su llamado. Es una lucha de clases que comenzó hace 47 años, con la llegada al poder de la República Islámica, y que ha alcanzado sus máximos logros: héroes caídos en cada etapa, ejecuciones y la afluencia de otros a las cárceles. En cada fase, el movimiento extrajo nuevas lecciones de su enfrentamiento con la contrarrevolución y las aplicó en la siguiente. Lo verdaderamente admirable en Irán es precisamente la continuidad de esta lucha, cuyas oleadas alcanzan su máximo auge a intervalos cada vez más cortos. Es en esta confrontación continua que las masas aprenden las lecciones de la lucha, que los mayores muestran el camino a las nuevas generaciones y que los principios concretos de la organización de la lucha revolucionaria se ponen a prueba y se transmiten a la siguiente generación.

Los monárquicos en el extranjero no comprenden con qué tipo de poder se enfrentan. Solo quienes han vivido las realidades específicas de la República Islámica durante 47 años y participan en las luchas correspondientes, quienes comprenden sus mediaciones y articulaciones en la vida cotidiana, en la producción y reproducción de estas realidades, quienes las han confrontado directamente, son capaces de comprender su contenido de clase y, en consecuencia, adoptar las tácticas adecuadas en cada ámbito. Se trata de un proceso material y práctico a gran escala, no de una teoría abstracta que pueda dictarse desde fuera mediante fórmulas generales.

Nuestros trabajadores han experimentado durante mucho tiempo, en su propia carne, la represión y la crueldad de la República Islámica: desde el movimiento de 2016 y especialmente la masacre de noviembre de 2018, cuando probaron las ametralladoras pesadas de los Pasdaran, luego con el movimiento Mahsa, que les recordó una vez más el poder represivo del régimen.

Un movimiento que, al cabo de unos días, había tomado la apariencia de una revuelta del hambre, que iba encontrando poco a poco su propio ritmo, su lógica, sus especificidades locales y profesionales, y que iba ganando fuerza —hasta el punto de que, en algunas regiones, se había transformado en violencia revolucionaria— fue brutalmente desviado de la vía política de la lucha de clases por la recuperación oportunista de los monárquicos, para verse sumergido en una guerra prematura, inmadura y definitiva, que se convirtió en un matadero de masas.

Los partidarios del Sha, que consideran el país la herencia de su padre y hablan día y noche de "recuperarlo", intentaron, como siempre, aprovechar la ola del levantamiento para obtener beneficios propios y de sus aliados, a partir de la segunda semana. Donde las masas ya llevaban más de una semana en huelga y manifestándose en las calles, ¡ellos también lanzaron llamamientos a la protesta! Los medios de comunicación, bajo su control, amplificaron al máximo esta supuesta alternativa "liberadora". Pero esta vez, las condiciones únicas e inimaginables de represión y asfixia política en Irán —donde líderes civiles, nacionales y sindicales han sido asesinados o encarcelados en cárceles de seguridad— impidieron el libre surgimiento de debates políticos de clase, creando una especie de desesperación en un segmento de la población, que se vio obligado a aferrarse a este falso santuario.

Lamentablemente, muchos líderes de base del movimiento —un movimiento que, durante al menos ocho años, ha trascendido todas las facciones del régimen y del cual estábamos viviendo una nueva fase— están encarcelados, y su liberación les habría permitido desempeñar su papel, positivo o negativo, en la situación actual. Esto se había convertido en un requisito previo para desarrollar los temas concretos de la lucha de clases.

Pero lo que más deseaban los partidarios del Sha no tenía nada que ver con el avance de la revolución. Solo buscaban una presencia masiva en las calles y su registro visual, y sobre todo, se esforzaban por prevenir cualquier violencia contra el régimen para, en sus propias palabras, iniciar una "transición ordenada". Sabían muy bien que dicha violencia revolucionaria podía fácilmente volverse contra ellos y sus aliados extranjeros. Los objetivos materiales y reales del movimiento les interesaban poco. Les importaba poco que, incluso en la primera semana, mezquitas fueran atacadas e incendiadas, instituciones religiosas, oficinas de oración del viernes, oficinas de impuestos, medios de comunicación estatales, bancos, centros del aparato de seguridad, bases de la milicia Basij, cuarteles, prefecturas, comisarías, vehículos blindados, almacenes de la Guardia Revolucionaria e incluso parques de bomberos hubieran sido incendiados o, en ocasiones, ocupados; todas estas actividades les importaban poco. Lo que querían —y lo que repetían una y otra vez los ejecutivos de medios y los estrategas de su “equipo”— era que los “usuarios” enviaran miles de fotos y vídeos promocionales con pancartas y el rostro del “hijo del Sha” a los medios de comunicación a su cargo, así como a los de Estados Unidos, Israel, etc., para convencer a Trump, mediante alguna manipulación digital, de que este príncipe caprichoso e impotente era el único líder nacional legítimo, y que su reconocimiento “confirmaría la dirección de la revolución”.

Su objetivo no era combatir a la República Islámica, sino una transición pacífica que preservara el aparato represivo y administrativo del Estado, para resolver el asunto con un simple cambio de liderazgo. Es evidente cómo los estrategas del príncipe advirtieron contra permitir que los cuarteles cayeran en manos del pueblo, porque «recuperar miles de armas del pueblo no es tarea fácil». Y, sin embargo, en diez días, se vio la caída de cuarteles; por ejemplo, en Babol (una ciudad del norte de Irán), las comisarías 12 y 13, según se informa, cayeron en manos de los residentes, y se incautaron 500 armas.

Incluso antes de que la confrontación se intensificara, los monárquicos intentaron contenerla y enfrentar al aparato represivo de la República Islámica; vimos que el "líder confirmado de la revolución" estaba enviando mensajes melosos llenos de promesas a las fuerzas armadas, los Pasdaran, los Basij y el ejército.

El resultado de estas maniobras fue simplemente que este "registro de la dirección revolucionaria", mediante el llamado a salir a las calles en dos fechas específicas y a horas fijas en cada ciudad, condujo al pueblo a la masacre. Y aún estamos lejos de comprender el horror de sus consecuencias. Esta estrecha brecha que se ha abierto, dejando al descubierto los cuerpos de nuestros innumerables jóvenes, es solo una parte de la atroz realidad de la que es responsable la dinastía Pahlavi, lo que se suma a su ya sombrío historial.

Por otro lado, incluso antes del infame llamamiento, la nefasta sombra que esta figura proyectaba sobre el movimiento sembró dudas y vacilaciones entre otros. ¿Qué podría ser más natural que quienes se involucran a diario en las luchas sociales y económicas contra el régimen y sus instituciones hubieran optado, durante la guerra de doce días, por mantener la calma y no sumar sus gritos de protesta al estruendo de los cazas y bombas israelíes, negándose así a atender los llamamientos de los monárquicos y sus aliados israelíes?

Esta directiva del hijo del Sha asestó el golpe más devastador que se pudo haber infligido en esta delicada etapa del desarrollo del movimiento. Incluso el aparato mediático del régimen amplificó sus eslóganes para silenciar otras voces y "demostrar" que "nuestros oponentes son estos agentes y espías extranjeros", tachando así de "terrorista" a todo el movimiento de protesta, desacreditándolo y allanando el camino para su masacre.

Incluso hoy, con total descaro, como si no existieran decenas de miles de muertos y cientos de miles de heridos y encarcelados, culpan a Trump, quien "no cumplió su promesa". Pero, por supuesto, el pueblo, dispuesto al sacrificio, debería seguir movilizado "hasta que llegue el momento" —es decir, durante un futuro ataque estadounidense e israelí— para "recuperar las calles y tomar las instituciones del poder". El gran estratega, aunque profundamente consternado por lo sucedido, recuerda de repente que este tipo de acción también requiere preparación táctica y logística. Esta vez, no olvida añadir: "¡La próxima vez, habrá que construir barricadas en las calles!".

Estas figuras están tan alejadas de la lucha revolucionaria y tan absortas en sus fantasías que ni siquiera dudan en convocar una huelga entre los trabajadores petroleros sin tener la menor idea de los requisitos básicos para organizarla. Son soñadores palaciegos que quieren devolver a Irán, una vez más, a una monarquía despótica mediante la intervención extranjera, para entregárselo a las grandes petroleras occidentales y mendigarles su escasa cuota de poder futuro.

lunes, 12 de enero de 2026

Porque si

04/01/2026
Original en griego: https://alertacomunista.wordpress.com/2026/01/04/just-cause
Traducción al inglés: https://alertacomunista.wordpress.com/2026/01/05/just-because
Esta es una traducción automática apenas revisada (para fuentes y gráficos consultar el original)

¡Dejad de citarnos leyes a nosotros que tenemos espadas ceñidas a nuestro alrededor!
(Cneo Pompeyo Magno, citado en Plutarco, Vidas paralelas)
Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este "Corolario Trump" de la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos.

Nuestras metas para el Hemisferio Occidental se pueden resumir en "Reclutar y Expandir". Reclutaremos a nuestros aliados en el Hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad terrestre y marítima. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevos socios, a la vez que reforzamos el atractivo de nuestra nación como socio económico y de seguridad predilecto del Hemisferio. (Casa Blanca, Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América , noviembre de 2025, págs. 15-16)

3 de enero de 1990. Noriega, líder de facto de Panamá, se entrega al ejército estadounidense tras la invasión estadounidense a Panamá unas semanas antes. Es arrestado por narcotráfico. La invasión estadounidense recibió el nombre en clave de Operación Causa Justa, que irónicamente suena similar a la Operación Causa Justa.

3 de enero de 2020. Estados Unidos, durante el primer mandato de Trump, asesinó al general iraní Soleimani, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, con un ataque con drones.

3 de enero de 2026. Estados Unidos, durante el segundo mandato de Trump… Bueno, ya saben lo que pasó, y el patrón y el simbolismo de la fecha ya están establecidos.

El arresto de Maduro por narcotráfico se realizó, en efecto, con justa razón . No en el sentido de que fuera improvisado, sino, como dijo el general romano Pompeyo, en el sentido de que quienes poseen poder militar no están limitados por ninguna ley nacional o internacional, no requieren justificación legal: actúan simplemente porque pueden hacerlo.(1) Y el Estado estadounidense tenía muy buenas razones nacionales para actuar.

Desde la última vez que comentamos sobre la estrategia estadounidense(2), las cosas les han ido bien, de forma lenta pero segura, ya que al tratar con el sistema global de estados, las cosas se complican debido a las burocracias, así como a los ciclos electorales políticos que a menudo causan conflictos entre las estrategias estatales nacionales a largo plazo y los objetivos gubernamentales a corto plazo en la búsqueda de votos. Cada vez más estados están empezando a imponer aranceles y diversas restricciones y regulaciones a los productos chinos. Se ha alcanzado un alto el fuego formal en Oriente Medio,(3) por lo que poco a poco se abre el camino para el desarrollo del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa. Las negociaciones entre bastidores entre Estados Unidos y Rusia sobre la guerra en Ucrania también se están acercando gradualmente a un acuerdo y al desarrollo de algunas relaciones económicas entre ambos países. China se hunde cada vez más en la recesión. Y en Estados Unidos, a pesar de estos éxitos, han empezado a aparecer las primeras nubes de una recesión: otro ciclo crediticio se acerca a su punto álgido y, por lo tanto, al inicio de su fase descendente. Y los ciclos económicos no pueden alterarse mediante iniciativas políticas, por más exitosas que sean para los intereses del Estado que las adoptó.

Todos los temas mencionados requieren un análisis exhaustivo, cada uno individualmente, pero aquí nos limitaremos a unos breves comentarios sobre el asunto venezolano. Así como las declaraciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre el enriquecimiento de uranio superior al 60% en Irán durante las negociaciones entre Estados Unidos e Irán indicaron la inminencia de un ataque contra Irán, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Machado, de la oposición venezolana, mientras Estados Unidos ya concentraba tropas en el Caribe durante los meses previos, marcó la cuenta regresiva para Maduro.

Como la administración Trump ha declarado explícitamente en repetidas ocasiones, toda influencia china debe ser eliminada del continente americano. Este es un nuevo resurgimiento de la Doctrina Monroe, según la cual Estados Unidos no permitirá la presencia de potencias extranjeras en el continente americano, una doctrina formulada originalmente en 1823 contra las potencias coloniales europeas. El resurgimiento de la Doctrina Monroe no es más que otro aspecto de la actual contención estadounidense de China. Venezuela había desarrollado relaciones muy estrechas con China, incluso más estrechas que las relaciones entre Brasil y China, siendo Brasil supuestamente uno de los estados miembros fundadores de esa inexistente cooperación estatal —sin ninguna alianza económica, política o militar sustancial— denominada BRICS. Por ello, la ruptura de las relaciones de Venezuela con China debía realizarse de manera ejemplar.

En primer lugar, cabe aclarar que las constantes referencias de Estados Unidos al narcotráfico no son un pretexto. El narcotráfico genera ingresos tanto para el régimen de Maduro como para China. En el caso de las drogas sintéticas (por ejemplo, el fentanilo), los precursores para su fabricación provienen de las industrias química y farmacéutica chinas y llegan a Estados Unidos a través de países latinoamericanos. Por lo tanto, la persecución contra el narcotráfico tenía un objetivo político tanto para Maduro como para la propia China .

El segundo mito es que la verdadera razón de la intervención en Venezuela fue la adquisición de las ganancias del petróleo venezolano. En los últimos meses, Estados Unidos, incluso el propio Trump, ha declarado que Maduro "les dio todo": oro, petróleo, todos los recursos de Venezuela. Sin embargo, Estados Unidos lo ha negado. Esto en sí mismo invalida las afirmaciones de que Estados Unidos simplemente quería el petróleo venezolano. El objetivo central de Estados Unidos es cambiar la política exterior de Venezuela, alejarla de China . Por eso exigieron la destitución de Maduro. Como Estados Unidos ha hecho saber repetidamente a lo largo de sus negociaciones con Maduro, querían que Maduro renunciara y se autoexiliara. O bien Estados Unidos no confiaba en que honrara el acuerdo de cortar los lazos de Venezuela con China, o querían que su exilio sirviera de ejemplo para otros gobiernos latinoamericanos.

Por alguna razón, Maduro se negó a dimitir. Quizás creía que Estados Unidos no podía tocarlo. Quizás recibía amenazas de muerte de Rusia y China. (5) En cualquier caso, el resultado es conocido. Maduro fue capturado en una "operación militar especial" estadounidense, en la que el gobierno estadounidense amenazó directamente a Cuba, México y Colombia durante la conferencia de prensa en Mar-a-Lago y la entrevista de Trump en Fox News. (6). Estos son tres países con relaciones muy estrechas con China. (7)

Otro hecho que desmiente la interpretación errónea de que las ganancias petroleras son el principal motivo de Estados Unidos es que este país es, con diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo. Este hecho a menudo se pasa por alto, ya que Estados Unidos consume casi todo el petróleo que produce y exporta muy poco.

Además, el desarrollo de los yacimientos petrolíferos venezolanos (cuya producción comenzó a decaer tras la llegada de Chávez al poder en 1999 y nunca se recuperó) por parte de empresas estadounidenses implicará un nuevo aumento de la producción petrolera, es decir, un aumento de la oferta y, por consiguiente, una presión a la baja sobre el precio del petróleo. Por lo tanto, una caída de la rentabilidad por barril de petróleo para los petrocapitalistas. Sin embargo, la energía barata beneficia a los centros de datos, que están creciendo rápidamente para el desarrollo de la IA. En otras palabras, estos desarrollos benefician más al sector de alta tecnología que a la industria petrolera. No obstante, el desarrollo de los yacimientos petrolíferos venezolanos por parte de empresas estadounidenses tardará varios años, por lo que el impacto no será inmediato. Por lo tanto, el verdadero objetivo de EE. UU. ni siquiera es apoyar al sector de alta tecnología estadounidense.

Además, el petróleo venezolano es de baja calidad, ya que se trata de un crudo pesado, es decir, con un alto contenido de azufre y metales, y, por lo tanto, se vende a un precio mucho menor que el del petróleo Brent o WTI, ya que su proceso de refinación tiene un costo mucho mayor.(8) Este es otro hecho que indica que el objetivo de EE. UU. no es maximizar las ganancias de los petrocapitalistas estadounidenses provenientes del petróleo venezolano, sino expulsar la influencia china de Latinoamérica.

Sin embargo, esto no significa que el petróleo no desempeñe un papel importante en este asunto. Simplemente, es un papel diferente del mito izquierdista según el cual la industria petrolera estadounidense está detrás de todas sus acciones. Para Estados Unidos, el problema casi nunca ha sido la obtención de beneficios para los petrocapitalistas, sino casi siempre el control del flujo de petróleo. Porque quien controla el flujo de petróleo a otros estados también controla la capacidad industrial (y militar) de estos .

Dado que el verdadero objetivo de EE. UU. es China, ¿quiénes son algunos de los principales productores de petróleo de los que China importa petróleo? Rusia, Venezuela e Irán. Oficialmente, el mayor proveedor de petróleo de China es Arabia Saudita. Sin embargo, en la búsqueda de energía barata para sostener la enorme industria china, China es el principal importador de petróleo para todos los países cuyo petróleo está bajo sanciones internacionales (es decir, principalmente "occidentales"). Los países sancionados no pueden vender su petróleo en los mercados mundiales, por lo que venden a una clientela más limitada. Esta menor demanda de su petróleo significa que se ven obligados a venderlo a precios mucho más bajos que los precios del mercado. Por lo tanto, China compra casi todo el petróleo venezolano, iraní y ruso a bajo precio, un precio humillante para los países productores que no tienen otra opción debido a las sanciones que vender su petróleo con grandes descuentos.

Hemos mencionado en otras ocasiones que Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, está intentando desarrollar relaciones con Rusia con la esperanza de relajar las relaciones entre Rusia y China.(9) En cuanto a Venezuela e Irán, estos dos estados han sido objeto de ataques militares estadounidenses en los últimos meses y actualmente están experimentando un cambio de régimen. Si se instalan gobiernos proestadounidenses en estos dos estados, se podrían levantar las sanciones, lo que les impediría vender su petróleo con descuento, por debajo del precio de mercado, lo que haría que China perdiera energía barata para su industria en un momento en que ya se encuentra en recesión. Además, independientemente de si se levantan o no las sanciones, Estados Unidos podrá amenazar a China con que, si realiza alguna acción que no les guste, cerrará el suministro de petróleo de Venezuela e Irán a China. En tal caso, al cerrarse el suministro, China tendrá menos opciones, una oferta reducida, para comprar petróleo, por lo que el proveedor restante podrá obligarla a comprar con una prima, a precios superiores a los del mercado. En otras palabras, esto es otra forma de que EE. UU. presione a China, otra moneda de cambio para EE. UU. en la guerra comercial contra China. De ahí la declaración de Trump en la conferencia de prensa de que la gente no debería preocuparse, el flujo de petróleo venezolano continuará. Lo que implica, al menos por el momento, que si sus compradores “se portan bien”…(10)

La mejor heurística para analizar el segundo mandato de Trump es que, incluso si algo no tiene que ver con China, tiene que ver con China.

En cuanto al cambio de régimen, no debemos caer en la trampa del discurso de los medios de comunicación. Desde el punto de vista de la política internacional, el cambio de régimen no es un cambio de sistema político ni un cambio de figuras políticas. El cambio de régimen significa un cambio de algunas políticas exteriores estratégicas primarias , y nada más. Por ejemplo, en Irán un cambio de régimen no significa necesariamente el regreso del Sha o la creación de una democracia burguesa al estilo occidental. El cambio de régimen también podría venir con los "moderados" del régimen existente tomando el poder. Desde el punto de vista de la política internacional, el cambio de régimen para Irán sería un cambio significativo en su política exterior, y el título que ostentará el líder del estado iraní o los derechos civiles otorgados a los ciudadanos iraníes son irrelevantes desde esta perspectiva.

Lo mismo ocurre en Venezuela. Por ahora, parece que el cambio de régimen implica que Rodríguez, vicepresidente de Maduro, asuma el poder bajo la presión y la guía de Estados Unidos. La oposición venezolana no necesariamente tiene que llegar al poder para que se produzca un cambio de régimen. Esta desempeña un papel estratégico para Estados Unidos, presentándola como prueba de la crueldad de Maduro para justificar moralmente la intervención estadounidense ante una parte del electorado estadounidense. Pero la política exterior venezolana puede cambiar incluso sin que la oposición se convierta en gobierno; la nueva administración de Rodríguez puede simplemente cooperar con Estados Unidos y abandonar a China. Estados Unidos ya ha confirmado que tuvo agentes de la CIA en Venezuela durante meses y que contaba con un informante dentro del círculo íntimo de Maduro, por lo que monitoreaba cada uno de sus movimientos y conocía sus coordenadas exactas en todo momento. Es probable que toda la operación se haya llevado a cabo con el conocimiento y la cooperación de varios altos funcionarios del régimen de Maduro: lo traicionaron para salvarse o para encontrar la oportunidad de ascender a la cima del poder estatal. La operación militar especial norteamericana fue tan quirúrgica y sin derramamiento de sangre que hace sospechar que tal vez fue, hasta cierto punto, un montaje.(11)

En cuanto a las reacciones de la izquierda ante el asunto venezolano, hemos presenciado una vez más un teatro del absurdo que se extiende a las calles, a las embajadas estadounidenses y a internet. Quienes antes pedían el arresto de un líder extranjero (Netanyahu) por un Estado distinto al suyo (Israel), ahora califican el arresto de un líder extranjero (Maduro) por un Estado distinto al suyo (Venezuela) de ilegal, imperialista, etc. Y quienes justificaron la invasión rusa de Ucrania y culparon a Estados Unidos de la guerra debido al expansionismo de la OTAN en la esfera de influencia rusa, ahora rechazan el razonamiento estadounidense sobre la intervención en Venezuela debido al expansionismo de China en la esfera de influencia estadounidense. En ambos casos, la ironía pasa más desapercibida para los izquierdistas que los bombarderos furtivos estadounidenses. Otro gran momento del izquierdismo. Y todo esto, sin siquiera formular la gran pregunta: ¿cómo afecta el arresto de Maduro, su reemplazo por su vicepresidente y un giro proestadounidense en la política exterior venezolana a la vida cotidiana del proletariado venezolano? Si la situación se mantiene igual en el futuro, es decir, si no hay ataques militares estadounidenses más amplios contra Venezuela, nada cambiará para el proletariado venezolano, ni para mal ni para bien. Entonces, ¿para qué sirven las manifestaciones "antiguerra", manifestaciones contra una guerra que no existe en realidad, sino solo en la mente de los supuestos "antiimperialistas" (en realidad, nacionalistas de izquierda antiestadounidenses)? Al final, probablemente sean los izquierdistas los verdaderos "loros estocásticos", que simplemente reconocen patrones y adivinan la siguiente señal sin comprender el tema en cuestión...

Notas:

    1. Se puede recordar la referencia de Bonefeld a Carl Schmitt con respecto a la fuerza de la violencia legislativa (Werner Bonefeld, “On the State of Political Economy: Political Form and the Force of Law” en Bonefeld, Critical Theory and the Critique of Political Economy: On Subversion and Negative Reason , Bloomsbury Press, 2014). Desde esta perspectiva, el acto estadounidense fue un acto de producción/transmutación del derecho internacional, reimponiendo el orden en la escena internacional, un orden que los propios Estados Unidos han moldeado desde la Segunda Guerra Mundial, imponiéndolo internacionalmente a través de su ejército y siendo el arquitecto del derecho internacional de la Carta de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos, como el estado mundial de facto (es decir, que posee el monopolio global de facto de la violencia como el ejército más poderoso del mundo), juzga la validez o no del derecho internacional y produce derecho internacional a través de sus acciones. El “orden internacional basado en reglas” fue una creación de los Estados Unidos al servicio de sus propios intereses nacionales. Mientras Estados Unidos siga siendo el Estado mundial, será el hegemón global, el soberano que decide cuándo se aplica el imperio del derecho internacional y cuándo debe suspenderse. ↩︎

    2. Véase “ Tariffonomicon ”.

    3. El verdadero alto el fuego no es entre Israel y Hamás, sino entre Israel y la mayoría de los estados árabes y musulmanes de la región.

    4. China prometió hace unos meses que tomaría medidas estrictas para limitar el tráfico de precursores de fentanilo a cambio de una reducción de los aranceles estadounidenses sobre China (véase https://www.reuters.com/world/china/looming-trump-xi-meeting-revives-hope-us-china-trade-truce-2025-10-29/ ).

    5. El hecho de que las últimas propuestas de EE. UU. fueran otorgarle asilo a Maduro en Turquía (ver https://economictimes.indiatimes.com/news/new-updates/why-did-us-attack-venezuela-and-who-is-nicols-maduro-all-you-need-to-know-why-trump-captured-venezuelas-president-and-what-happens-next/articleshow/126331910.cms?from=mdr ), un país de la OTAN, y no en Rusia para pasar el rato con Assad como en las propuestas anteriores de EE. UU., refuerza el escenario de que Maduro estaba recibiendo amenazas rusas y chinas de no sucumbir a la presión estadounidense de entregar el poder.

    6. Además, Trump, en una publicación en redes sociales unas horas antes de la intervención militar en Venezuela, también amenazó a Irán con una intervención militar si continúa reprimiendo las actuales protestas antigubernamentales.

    7. A pesar de los estrechos vínculos económicos de México con China, el país ha cedido a la presión económica estadounidense y hace unos días impuso aranceles a China y otros países asiáticos (véase https://www.reuters.com/business/autos-transportation/mexico-hike-tariffs-china-starting-thursday-2025-12-30/ ). Además de la presión estadounidense, México espera imitar la estrategia de la administración Trump para impulsar su propia industria nacional. Antes de que China se convirtiera en la fábrica global, México (con el TLCAN en 1994, que preveía el libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá) se había convertido en la fábrica estadounidense, con industrias estadounidenses trasladándose a México debido a los salarios y tipos de cambio más bajos, un papel que se vio socavado por el auge de China. Ahora México intenta recuperar algunas de sus antiguas industrias.

    8. El petróleo venezolano puede ser de baja calidad, pero el petróleo de baja calidad (crudo pesado) es en algunas circunstancias mejor que el de mayor calidad (en el caso del asfalto, el diésel y el combustible para aviones). Por lo tanto, aunque es más barato y tiene mayores costos de procesamiento, y por lo tanto genera menos ganancias, sigue siendo demandado para estos usos. Y existen algunas refinerías estadounidenses, principalmente en Texas y Luisiana, que se especializan en procesar este tipo de crudo pesado .

    9. Véase " Το Δέρμα Βάφτηκε Πορτοκαλί " y " Tariffonomicon ".

    10. Con esta declaración, Trump no solo se dirigía a China, sino también a los mercados petroleros para calmar las preocupaciones sobre la escasez de petróleo (véase https://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/how-a-venezuela-shock-could-raise-global-oil-and-food-prices/ ). Como se mencionó en la nota n.° 8, el petróleo venezolano puede ser de mala calidad, pero incluso el petróleo de mala calidad tiene sus usos.

    11. Si nos ponemos el sombrero de papel de aluminio de los teóricos de la conspiración, quizás la operación estadounidense fue completamente falsa, orquestada en coordinación con el propio Maduro, un acto de pura teatralidad. Es mejor para Maduro pasar voluntariamente unos años en una prisión estadounidense que a) no cooperar con EE. UU. y arriesgarse a ser asesinado en lugar de ser arrestado, o b) cooperar abiertamente con EE. UU. y ser perseguido y asesinado por agentes cubanos, rusos, iraníes, chinos y libaneses (de Hezbolá).

martes, 6 de enero de 2026

NO ES SOLO POR EL PETRÓLEO: DIEZ TESIS SOBRE VENEZUELA

Traducción, intro y selección de extracto: Biblioteca Laín Diez, Chile

Desde Brasil llegan estas tesis del compañero Gabriel Teles (miembro de “Crítica Desapiedada” y coordinador del “Centro de Estudos sobre o Colapso Social), recién traducidas y que compartimos aquí. Están formuladas a partir de la actual coyuntura provocada por los movimientos militares de EEUU en Venezuela, y que parecen abrir un nuevo capítulo en el Cono Sur como espacio de pugnas interimperialistas entre los fragmentos y potencias de dominación capitalista global. Hacemos circular esta perspectiva, que, sin plantear verdades concluyentes, incita a la reflexión crítica y a una clarificación de nuestra condición presente.

«El discurso dominante volvió a girar en torno a un viejo argumento (confortable tanto para los gobiernos como para parte de la izquierda) según el cual todo se explicaría por el petróleo. Esta lectura, en verdad, oscurece más de lo que revela. En mi opinión, despolitiza el conflicto, apaga sus mediaciones de clase y desvía el foco de las transformaciones más profundas en curso del sistema internacional y en la propia América Latina. Lo que está en juego en Venezuela no es solo un recurso natural, ni un régimen específico, sino un nuevo patrón de tutela imperial, articulado con la reorganización interimperialista y la fragilidad estructural de las soberanías periféricas.»

Tesis 1. Venezuela como expresión de una transición en la dinámica internacional
Tesis 2. Recursos estratégicos y mediaciones geopolíticas
Tesis 3. Límites históricos de la soberanía periférica
Tesis 4. Las fracturas internas como condición para la injerencia externa
Tesis 5. La lawfare como técnica de legitimación de la excepción
Tesis 6. Selectividad estructural del derecho internacional
Tesis 7. La tutela imperial como forma contemporánea de dominación
Tesis 8. Administración de la crisis y vaciamiento de la soberanía
Tesis 9. El autoritarismo como efecto de la crisis internacional
Tesis 10. Centralidad del criterio de clase

Artículo completo:

PDF diagramado https://drive.google.com/file/d/1sM1xNERRpMjJqRj9N2wJBQGsU4xVdLel

PDF sin diagramar https://drive.google.com/file/d/1dYBFJXUMITFYEMvP5z4xOtMaFJRp6CBr

lunes, 5 de enero de 2026

El castillo de naipes del progresismo. La caída de Maduro y la impotencia del pequeño capital

tomado de La Caja: Herramientas para el debate (Facebook)
Argentina, 05/01/2026

 

La reciente caída de Nicolás Maduro sin oposición relevante, ni militar ni social, es otra estación de la seguidilla de derrotas que el progresismo, como paraguas ideológico del nacionalismo antinorteamericano y el populismo, viene sufriendo en el mundo desde hace una década. Pero, acaso, lo que distingue a las derrotas seriales del progresismo es la facilidad con la cual es vencido en una abierta contradicción con los discursos inflamados, las diatribas que buscan invocar una épica al estilo espartano en las Termópilas y las promesas de comerse el mundo que los sectores que forman aquel continente político suelen esgrimir.

En suma, no resulta extraño que pierdan, puede pasar. Resulta extraño que caigan sin luchar o sin una oposición digna.

¿Por qué pasa eso? ¿Falta de coraje? ¿O, más bien, es una expresión de la impotencia que representan? Veamos.

El cambio en la materialidad del proceso de trabajo, operado a mediados de los ‘70, que vimos bajo la forma de la internacionalización de la gran industria vía la informática, robótica y automatización del proceso productivo y, sobre todo, las consecuencias profundas que produjo a escala planetaria (la fragmentación del proceso productivo mismo, el desplazamiento del capital manufacturero a Asia, la fragmentación de la clase obrera y una nueva división internacional del trabajo) tomaron la forma ideológica y política del llamado “neoliberalismo” en los países centrales y en Latinoamérica, pero también reformas similares se dieron en la URSS (Perestroika) y en la China de Deng.

Esto es, todo el mundo salió de la autarquía propia de la manufactura y avanzó hacia la inevitable fragmentación y descentralización que el capital demandaba, donde dos tipos de países serían los ganadores: aquellos que producían tecnología y aquellos otros que podían explotar una abundante mano de obra barata. Los países que no contaban con esos aspectos, en cambio, se hundieron (URSS, Yugoslavia, Checoslovaquia, Argentina).

A su turno, dada la revolución técnica en la base del trabajo permitió, por un lado, abaratar las mercancías (entre ellas, las materias primas, clave para Latinoamérica) y, por el otro, degradar la otrora mano de obra calificada y expandir una porción de trabajadores que directamente sobraban para el capital. De esta manera, las dictaduras militares y la ola neoliberal en los ‘90, en LATAM, tuvieron por función adaptar el continente a la nueva etapa, incluyendo la caída salarial y la liquidación de capitales ineficientes (la llamada “desindustrialización” en Argentina).

Dos décadas, por lo tanto, de plenas transformaciones que parieron un nuevo mundo tras la larga noche “neoliberal” como forma política de la fase contractiva.

Larga noche que, en los 2000, empezó a clarear de la mano del fenomenal ascenso de China como taller del mundo y la expansión de una clase obrera fabril que demandaba mejores condiciones de vida, entre ellas, mejor alimentación. O sea, carne de cerdo y soja para alimentar a los cerdos. El crecimiento exponencial chino produjo un ciclo alcista en las materias primas y Latinoamérica ingresó en una fase expansiva.

En ese contexto, entonces, aparece la forma política que representa esa fase expansiva: el populismo y, dadas las transformaciones en la clase obrera, su correlato ideológico, el progresismo. De esta forma, apalancados en una montaña de riqueza social producto de los altos precios de las materias primas, el populismo incorporó fracciones enteras de obreros que estaban fuera del circuito de producción y consumo bajo la forma de trabajo precarizado, empleo privado subsidiado y, sobre todo, empleo estatal. Todo ello, naturalmente, financiado con el agro (kirchnerismo, Lula), petróleo (Chávez, Correa), gas (Evo Morales).

Sin embargo, pese a los discursos inflamados sobre transformaciones e, incluso, revoluciones (Venezuela), lo cierto es que no existió nada de ello fuera del despilfarro de riqueza social para sostener un esquema social de corto vuelo.

La crisis de 2008 y el desplome de las materias primas en 2012-14 fueron el canto del cisne del populismo y entonces aparecieron los heraldos negros: Macri, Piñera, Temer, Bolsonaro y, aunque simulaba continuidad, Maduro.

A partir de entonces, el populismo empieza a perder, una a una, todas las fichas en el continente, no sin antes destruir lo que había construido. El kirchnerismo, Evo Morales, Dilma y el propio Maduro protagonizaron ellos mismos el declive de su propia construcción y agotaron el proceso que les dio vida. Cuánto más agotado lucían más crecía la asociación con China que, de esta manera, ingresa en territorio que EEUU considera propio.

Expansión que no solo alcanza a Latinoamérica sino que también se dio en África y, naturalmente, en Asia, un poco facilitado por el giro internista que dio el primer gobierno de Trump. Nace así el BRICS, que no era una alianza con otra perspectiva comercial ni todas las pavadas que dlce el progresismo, sino un bloque que responde a la necesidad del desarrollo chino y la garantía de tener acceso a materias primas abaratadas a cambio de manufacturas, emulando el esquema de Gran Bretaña en el siglo XIX.

Es esta razón, por la cual, en forma contradictoria con el discurso productivo e industrialista que tiene el populismo (Argentina y Brasil), que la alianza con China conduce a liquidar la estructura industrial y transformarnos en meros productores de materias primas, tal como se puede ver que pasó en Venezuela con Maduro y que explica el éxodo de 8 millones de venezolanos.

Y es por esto, junto a la ausencia de transformación alguna en la etapa populista y el regreso de la fase contractiva, que vemos caer a todo ese personal político sin que se arme el quilombo que prometían en las canciones.

También por aquello vemos la agresiva intervención de EEUU en la región, en parte porque disputa a nivel global con el capital chino y entiende que necesita una acumulación continental para competir, en parte porque el avance chino amenaza los capitales norteamericanos que operan en la región. He aquí la otra paradoja, la alianza con EEUU permite la supervivencia de los capitales industriales chatarreros, tanto locales como extranjeros. Porque el carácter chatarrero de los capitales industriales no es una anomalía ni un plan extranjero para bloquear el desarrollo, es una necesidad de los capitales avanzados para reciclar su maquinaria obsoleta en nuestros países, seguir amortizando y obteniendo ganancias. Esto es, cumple un rol en la acumulación mundial del capital.

Y son estos motivos por los cuales EEUU está decidido a barrer con los gobiernos prochinos en la región, aún si necesita intervenir militarmente. Pero no interviene por el petróleo ni va a venir por el litio. Interviene porque necesita la región alineada para emplear una escala continental como forma de competir con los capitales chinos. No ver la unidad mundial del capital, seguir pensando la realidad a partir del hecho nacional no sólo educa a los trabajadores en la ideología de nuestro enemigo, además es reaccionario porque ata a la clase a capitales parásitos y plantea problemas que no son reales.

Por otro lado, el carácter chatarrero de los capitales locales, su impotencia para competir a escala mundial es la razón que explica la fácil caída del populismo ahora sintetizada en la captura de Maduro.

No es cierto que el populismo no quiso desarrollar la región por demagogia distributiva, no pudo porque expresa capitales ineficientes que dependen del auxilio de los ingresos de las materias primas y que están condenados a ser fagocitados por capitales más eficientes. Por ello, una vez agotado el ciclo alcista, el populismo se derrumbó como un castillo de naipes sin pena ni gloria.

La caída de Maduro

tomado de La Caja: Herramientas para el debate (Facebook)
Argentina, 03/01/2026

 

La captura de Nicolás Maduro tras una intervención militar norteamericana debe inscribirse como otro episodio más de la disputa global entre el capital norteamericano y el chino. Esa disputa, de índole comercial, ya ha trascendido al escenario militar tal como vimos en Ucrania, Irán, Gaza y, tarde o temprano, veremos en Taiwán.

Hasta el momento, EEUU sigue imponiéndose en aquel terreno, como vimos en la paliza a Irán y acabamos de ver en Venezuela, en una operación similar pero, acaso, más sencilla que aquella donde Bush Padre capturó a Noriega, presidente panameño. No obstante, la fragmentación a la cual está destinada Ucrania, en una guerra que sólo continúa para desgastar al eje chino-ruso, anticipa la suerte que puede correr Taiwán, esto es, su anexión a China.

Por ello mismo, como parte de una disputa donde EEUU parece declinar en lugares estratégicos ante el ascenso chino, la política para Latinoamérica se muestra más agresiva, sobre todo porque pareciera que EEUU piensa en una acumulación de capital a escala continental como forma de competir con el capital chino.

En este sentido, no es diferente el salvataje del Tesoro norteamericano a Milei que la captura de Maduro, esto es, la administración de Trump parece estar dispuesta a no admitir gobiernos prochinos, si es necesario poner la friolera de 20 mil millones de dólares, lo ponen, si es necesario secuestrar en forma ilegal al líder del gobierno de un país, lo hacen.

Queda por ver cómo se desarrolla la situación, si hay una transición encabezada por elementos de la propia dictadura venezolana o asume la oposición con algún acuerdo con aquellos elementos, sostenidos por Estados Unidos, hasta un llamado a elecciones libres. La posibilidad de un contraataque del régimen parece lejana, habida cuenta que en Caracas no hay, al momento, movilización social en favor de Maduro y, ante todo, porque la facilidad del ataque estadounidense mostró que la oposición militar no existe.

Esto no quita que el chavismo, como forma de gobierno, se haya terminado, en tanto la enorme porción de obreros sobrantes para el capital que deja la “revolución bolivariana” requerirá la continuidad de políticas asistencialistas.

Por otro lado, mucho se habla, en estos momentos, de que el interés, en verdad, es el petróleo. Pues bien, primero, Estados Unidos consume 25 millones de barriles de petróleo diarios y produce unos 14 millones de bpd. Tiene un déficit de 11 millones de bpd.

Segundo, Venezuela, actualmente, produce 1 millón de bpd. ¿Cuánto producía antes? Previo a Maduro la producción era de 2.5 millones de bpd y el pico se alcanzó previo a Chávez con una producción de 3.5 millones de bpd. Esto es, aún si Venezuela triplicara la producción petrolera actual y toda ella fuera para el consumo norteamericano, el déficit sería de 7.5 millones de bpd.

Tercero, ya hay capitales norteamericanos explotando petróleo venezolano, como por caso Chevron, que produce unos 300 mil bpd, siendo la empresa individual que más produce y también está Citgo, la empresa de capital estadounidense que realiza el refinamiento del crudo venezolano.

Cuarto, dado que el 90% de la producción petrolera venezolana se destina a la exportación y, a su vez, que el 90% de las exportaciones son a China, resulta difícil pensar en que la intervención responde al interés petrolero.

Quinto, al margen de todo aquello, hay una razón más de peso sobre la conveniencia del petróleo venezolano. Puesto que ese crudo es pesado, existe un costo adicional para su refinado. Por caso, el crudo de Arabia Saudita precisa un costo adicional de 5 dólares por barril para el refinado, el de Irán, Irak, Kuwait unos 8 dólares por barril. El ruso unos 15 dólares. ¿Y el venezolano? Unos 20-30 dólares por barril. Con un precio internacional de 65 dólares en la actualidad, no parece muy rentable.

Sexto, sería conveniente, cuando se denuncia injerencia extranjera o imperialismo en torno al petróleo, que se investigue el acuerdo que Maduro firmó con China Concord Resources Corp (CCRC), empresa privada y no estatal.

Por último, es necesario en estos casos despejar la maleza ideológica si lo que intentamos es comprender la realidad con vistas a intervenir en la misma lejos del binarismo burgués que suele dominar todo análisis político: pequeño capital o capitales más eficientes, donde el interés universal de la clase obrera está ausente.

Obviamente que la acción de EEUU no se debe al combate al narco ni busca llevar “libertad”, obvio que es violatoria de la autonomía nacional, es cierto que es una agresión al derecho internacional y todas las aberraciones institucionales que quieran, pero ya debiera quedar claro que el derecho internacional no existe, en tanto ante igualdad de derechos, prima la fuerza.

Pero no menos obvio es que la dictadura venezolana no sólo produjo una catástrofe económica que llevó a una diáspora de 7 millones de personas, redujo la producción de petróleo a un tercio de lo que producía hace tres décadas, llevó adelante un régimen represivo que transforma a Patricia Bullrich y a Sergio Berni en Heidi y Pedro en los Alpes, con 18 mil presos políticos y más de 10 mil ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad del régimen. Esto es, estamos ante un gobierno reaccionario en toda la línea que no se puede defender y así lo prueba la propia clase obrera venezolana, tanto la que festeja en el exilio como aquella que no está moviendo un dedo en Caracas.

Lamentablemente, para terminar, la propaganda será que el “socialismo” hundió a Venezuela y EEUU la salvó. Lamentablemente EEUU hizo la tarea que no pudo no supo hacer la propia clase obrera venezolana. Esa limitación debemos atender si lo que buscamos es desplegar una acción política revolucionaria.

jueves, 6 de noviembre de 2025

DE JACAREZINHO A PENHA: EL NARCOESTADO EN SU MADUREZ

por Arthur Moura
Brasil 30 de octubre de 2025
Conjuntura Crítica

Acerca de la masacre ocurrida durante la denominada “Operación Contención” el 28 de octubre en el complejo de favelas Alemão y Penha (Río de Janeiro) en la cual fueron ejecutadas al menos 121 personas. El artículo trata no sólo sobre el narco sino sobre la función del  Estado y los estados de excepción permanentes, sobre racialización y población sobrante.

«El Estado no "fracasa" al matar, sino que cumple su función estructural de defender los intereses de las clases dominantes, transformando el control social en una fuente de ganancias y poder. La letalidad no es un error, sino un método contable del orden.»

Artículo completo: https://drive.google.com/file/d/1jPpJon7YHyOd3lZIePWz2WBrymstAC5c

viernes, 27 de junio de 2025

Frente a las guerras: militarismo y masculinismo en la izquierda

por Agnes de Oliveira
Brasil, 18/06/2025
Original: https://quilomboinvisivel.com/2025/06/19/diante-das-guerras-militarismo-e-masculinismo-na-esquerda (traducción no profesional)

«La masculinidad moderna no está hecha de testosterona, sino de gasolina y pólvora.» (Paul Preciado, Disforia Mundi)

«Aunque sólo sea por eso, es precisamente el auge del principio masculino del "trabajo abstracto como fin tautológico en sí mismo" lo que ha provocado el confinamiento doméstico y la represión de las mujeres en la historia occidental, produciendo en última instancia la pérdida de la dimensión sensible de las relaciones humanas, la destrucción de la naturaleza y la amenaza de una guerra nuclear.» (Roswitha Scholz, El valor es el hombre)


El viernes 13 de junio, Israel declaró la guerra a Irán bombardeando una serie de instalaciones nucleares, refinerías de petróleo y zonas residenciales de Teherán, Natanz y otras ciudades, matando a 78 personas, entre civiles (incluidos niños), militares de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Revolucionaria, y científicos.[1] En una justificación que recordaba a la guerra de Irak, y anticipándose ya a las represalias, las FDI alegaron "ataques preventivos" contra una supuesta amenaza que suponía el programa nuclear iraní, a pesar de que Irán no había amenazado a Israel ni tenía armas nucleares.[2] Tanto en 2003 como ahora, es el mismo mecanismo el que funciona para crear lo que se pretende matar, en el que la producción de la diferencia racial y cultural realiza su trabajo de autorizar la violencia contra las "fuerzas del mal".

La guerra se declaró dos días antes de la reunión sobre el acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos. Trump, por su parte, no sólo había sido informado del ataque, sino que se había pronunciado públicamente apoyando a Israel, justificando la "necesidad" de la guerra y culpando a Irán de no abandonar su programa de enriquecimiento de uranio.[3] Merece la pena mencionar otras dos observaciones sobre la fecha del ataque: 1) Pocos días antes del ataque de Israel contra Irán, la coalición de Netanyahu corría el riesgo de disolverse y convocar elecciones anticipadas. No es ningún secreto, por cierto, que Netanyahu utiliza las guerras para mantenerse en el poder y escapar a la posibilidad de ser condenado y encarcelado; 2) Los atentados se llevaron a cabo cuatro días antes de la conferencia de la ONU sobre la solución del conflicto mediante la creación de dos Estados. La conferencia fue aplazada el mismo viernes 13, cuando comenzó la guerra.[4] Tras seis días de guerra, con más de 240 muertos, la mayoría civiles i
raníes, es evidente el interés de EEUU e Israel en una escalada bélica. Trump, por ejemplo, se negó a firmar la declaración del G7 para desescalar la guerra, incluso ordenó la evacuación de Teherán y amenazó de muerte al ayatolá Ali Jamenei. [5] Más que eso, la situación expresa cómo la guerra es tanto un producto como un medio para intensificar la lógica de aniquilación no sólo del Estado de Israel, sino global y autodestructivamente del propio capitalismo, como en el caso de la guerra entre Ucrania y Rusia.[6]

El capital global, en sus diversas "guerras de orden mundial" promovidas por el imperialismo de seguridad, sólo puede preservarse, en medio de su crisis estructural, violando constantemente el derecho internacional.[7] Lo que estamos viendo ahora es una aceleración y profundización del colapso del derecho internacional. En este proceso, el papel de Israel en Oriente Medio ha sido bien definido por el propio canciller alemán: "Este es el trabajo sucio que Israel hace por todos nosotros".[8]

Al mismo tiempo que la guerra, Israel sigue profundizando el genocidio en la Franja de Gaza. También lo ha hecho con el apoyo y la financiación de milicias: tanto en Gaza, para contrarrestar a Hamás, como la milicia Al Shabaab, como en Cisjordania, mediante la formación de milicias de colonos israelíes. También el lunes (16), Israel llevó a cabo un ataque en el que murieron al menos 59 palestinos, y el miércoles (18) hubo otro ataque en el que murieron más de 400 palestinos.

Estamos, pues, ante la intensificación de la producción de muerte, que se ha convertido en un fin en sí mismo a escala ampliada. No en vano, los grandes medios de comunicación, los comentaristas y los expertos se encuentran perdidos en medio de la falta de perspectiva de la guerra.

En este escenario, sin embargo, también podemos ver manifestaciones militaristas y de apoyo a la guerra por parte de la izquierda. Al igual que la extrema derecha, pero con signo inverso, parte de la izquierda ve la guerra como "necesaria" para detener militarmente el genocidio en Gaza, apoyando a Irán en esta escalada militar. En ambos casos, estamos ante un "belicismo moral", referenciado desde un punto de vista nacional, que proporciona legitimación a las propias guerras del imperialismo global. Argumentamos aquí que esta posición de la izquierda no puede entenderse sin su relación con el masculinismo de crisis, el militarismo sacrificial y su economía libidinal subyacente.

Masculinismo de crisis y militarismo de sacrificio

El auge de un "masculinismo de crisis" dentro de la izquierda, que remite a una crisis del propio patriarcado capitalista, es cada vez más observable, por ejemplo, en el crecimiento de las posiciones antiminorías (o "antiidentitarias"), el nacionalismo y, como veremos, la defensa del militarismo. Como ya se ha señalado, el masculinismo no sólo concierne a los "hombres" como individuos empíricos, ni se deriva de ninguna determinación biológica. Más bien, es una forma de relación social de dominación sin un sujeto preexistente, dentro de la cual el sujeto se produce como masculino. Como tales, las mujeres cis y las minorías de género y sexualidad pueden no sólo defender posiciones políticas masculinistas, que refuerzan esta forma de dominación, sino también, al ocupar posiciones políticas estructuralmente patriarcales, llevar a cabo la dominación masculina desde una "doble socialidad", sin que las jerarquías de género dejen de existir. La figura de Ursula Von der Leyen, presidenta de la Unión Europea, personifica bien esta situación, ya que actualmente es la responsable de llevar a la Unión Europea a una carrera armamentística.[9] Pero algo similar podría decirse de figuras políticas como Carla Zambelli y Damares Alves, o del propio feminismo transexcluyente en afinidad con la política de extrema derecha y sus conspiraciones antisemitas, que acaban reforzando el propio patriarcado.

Frente a la guerra, en la izquierda y en la derecha, el masculinismo se manifiesta en su nexo interno con el militarismo, orientando la adhesión inmediata, como espectadores y aficionados, a los procesos (auto)sacrificiales resultantes de la escalada militar global. Esta dinámica sacrificial y su supuesto régimen libidinal no son ajenos a una crisis del propio Sujeto moderno -siempre ya patriarcal- que ve sus bases sociales de autoafirmación cada vez más socavadas por la crisis, descargando, en una dinámica competitiva de aniquilación, la violencia contra el mundo exterior y, al final, contra sí mismo. En consecuencia, la crisis del Sujeto se convierte también en una crisis del "Sujeto Revolucionario" bajo el paradigma de la soberanía y la autodeterminación mediadas por la estatalidad. Esta crisis del sujeto se expresa, por ejemplo, en el crecimiento de las figuras masculinas de los mártires y de los actos de amok suicidas y "sin perspectiva", con los que los hombres de izquierda y de derecha, sobre todo, establecen relaciones de identificación. Del ayatolá Jamenei a Netanyahu, de la Guardia Revolucionaria a las Fuerzas de Defensa de Israel.[10]

En un pasaje poco comentado de Necropolítica, al tratar de la situación de apartheid en Palestina, Achille Mbembe aborda la lógica del martirio, caracterizada por la figura del "terrorista suicida". Lo que caracteriza esta lógica es que "mi muerte va unida a la muerte del otro". El asesinato y el suicidio se llevan a cabo en el mismo acto. Y, en gran medida, resistencia y autodestrucción son sinónimos". El cuerpo, a su vez, ya no tiene valor en sí mismo, sino que se convierte en el soporte de un "proceso de abstracción basado en el deseo de eternidad", dentro del cual "el sujeto triunfa sobre su propia mortalidad". Esta relación entre autodestrucción y libertad, como manifestación de un proceso de abstracción en el que el cuerpo carece de valor determinante, no es el resultado de una codificación islámica y religiosa "arcaica" o "premoderna". Como muestra Mbembe, esta lógica está en la base de la metafísica del sujeto moderno y de su concepción de la libertad como autodeterminación, que en situaciones de terror y excepción alcanza sus formas más brutales de manifestación, en las que coinciden la autoafirmación y la autoaniquilación.

Sin embargo, la tendencia actual a la autoaniquilación se refiere a un proceso social más amplio de autodestrucción del propio patriarcado capitalista y su pulsión de muerte. Como argumentó Kurz en War of World Order: «La 'sed de muerte' no es un motivo específicamente islámico, sino más bien el grito universal de desesperación de una humanidad que se autoejecuta en su forma de mundo capitalista». De ahí el continuum  que encontramos desde las figuras del terrorista suicida, los sujetos masculinos amojamados y los adolescentes asesinos, hasta la propia dinámica de los Estados con sus aparatos de violencia y el imperialismo de seguridad "democrático", que se ha convertido en un "amok global ideal" y nuclear: «La pulsión de muerte del capitalismo se manifiesta como un amok policial mundial, que amenaza con adquirir dimensiones capaces de destruir el planeta.»

Tal es el masculinismo de crisis, que adopta la forma tanto de una guerra civil molecular (auto)destructiva como de una escala militar global, que llevamos tiempo viendo desarrollarse, adquiriendo escalas cada vez mayores y más peligrosas.

Masculinismo, militarismo y antiimperialismo

En este contexto, la guerra que ahora se recrudece se convierte en un momento de desescalada para la manifestación del deseo patriarcal de aniquilación, que adquiere un aire de fascinación espectacular a medida que las bombas rasgan el cielo y se producen muertes. Por parte de la izquierda occidental, la adhesión inmediata y la inversión libidinal en estas formas de aniquilación violenta llevadas a cabo por los Estados-nación acaba compensando su propia impotencia política ante el genocidio de Gaza.[11] Y, no por casualidad, en el contexto de la guerra entre Israel e Irán, la racionalización de esta adhesión va acompañada también de un aumento de las manifestaciones explícitamente antisemitas y de la legitimación del exterminio masivo de israelíes.

Para pintar la escala militar capitalista con los colores de la liberación, resultado de un proceso social global que se desarrolla a ciegas y mediado por la competencia entre Estados y bloques de poder, una parte de la izquierda presenta la guerra Israel-Irán como una guerra antiimperialista de liberación nacional. En este punto, el discurso de la izquierda se acerca -y se adapta- al discurso nacionalista antiimperialista de los duginistas (Cuarta Teoría Política) y de la extrema derecha prorrusa (Nazbols).[12] Desde los anarquistas hasta la Nueva Resistencia, se repite la misma justificación de la guerra y de su "necesidad", que tienen en común la posición del Eje de la Resistencia, así como la alianza euroasiática, como fuerza antiimperialista a la que hay que apoyar en la lucha por la liberación palestina. Así, mientras que del lado de la extrema derecha occidental la guerra se justifica como el "derecho a la defensa" de Israel, para la izquierda occidental y la extrema derecha prorrusa, se justifica a través de un "antiimperialismo" nacional, estructuralmente patriarcal, en el que los aliados, según criterios materialistas "objetivos" y "necesarios", se convierten en las élites políticas y los señores de la guerra de los regímenes de las naciones "aliadas". Es entonces cuando los regímenes nacionales, por el simple hecho de oponerse a Estados Unidos, no son mistificados como "anticapitalistas".[12]

La "pérdida de la historia" no podría ser aquí más explícita. Frente a un proceso de fragmentación y escalada militar global, en cuyo seno se intensifica la competencia entre Estados y bloques de poder, la izquierda "antiimperialista" evoca la constelación de la primera mitad del siglo XX, marcada por las guerras mundiales entre potencias imperiales, y las guerras de liberación nacional, responsables de la expansión de las formaciones estatales nacionales en un contexto de "capitalismos de Estado".[14] Como resultado, perdemos de vista que, en lugar de que el "antiimperialismo" traiga condiciones para la liberación, estamos frente a un proceso de profundización de la crisis global de la propia forma social dentro de la cual las luchas de liberación nacional tuvieron sentido y fueron históricamente concluidas. En lugar de una expansión de las formaciones y soberanías nacionales a través de las guerras de liberación nacional, lo que estamos presenciando es la descomposición de los propios Estados modernos formados en este proceso histórico. La escalada militar en curso es una de las formas en que se procesa esta descomposición social-global, resultado de la competencia patriarcal entre estados y bloques de poder en un contexto de agravamiento de la crisis estructural de la reproducción social capitalista.[15] Esto es difícil de aceptar en los análisis "realistas", que pretenden fundamentar la necesidad y objetividad de la guerra recurriendo a la constelación de guerras de liberación. Tales análisis no sólo se aferran a teorías cuyo punto de referencia histórico se ha agotado, sino a una visión del capitalismo como el "eterno retorno" de lo Mismo, como si ciertas formas de mediación social y de dinámica social tuvieran un poder infinito de regeneración y no estuvieran ellas mismas sometidas a una profunda crisis que plantea desafíos a la izquierda. Este punto ciego del "antiimperialismo", sin embargo, es coherente con el encuadramiento nacional de los conflictos, aislándolo de su pertenencia a un plan social mundial dinámico y cualitativamente modificado, caracterizado por una mundialización de las cadenas de producción y de los flujos de capital monetario, que es al mismo tiempo una crisis estructural de acumulación.

Sin embargo, y a pesar del "realismo" de las posiciones antiimperialistas, no es exagerado afirmar que uno de los efectos más probables de esta guerra será la profundización de la crisis económica y social de Irán, sumiéndolo en una guerra civil y en un proceso de descomposición del Estado-nación similar a lo ocurrido en Siria y Ucrania, aumentando la fragmentación social y la formación de máquinas de guerra. Algo que también está en marcha en el propio Estado de Israel, actualmente impulsado por el proyecto mesiánico y fundamentalista del "Gran Israel". La intensificación del genocidio y la escalada militar de Israel han profundizado la crisis de sus propias condiciones políticas, económicas y sociales, al tiempo que han ampliado las formas militantes de control territorial. Este proceso es sintomático de cómo la violencia de la aniquilación se ha convertido en un "fin en sí mismo" que contradice sus propios cálculos de intereses (económicos, políticos y militares), y no puede explicarse simplemente por ellos.

La retirada de Trump de la reunión del G7 y su negativa a firmar la declaración de alto el fuego es un síntoma de este nuevo momento de globalización y crisis del imperialismo, que intensifica la fragmentación y la competencia. Esto está en continuidad con el abandono de EEUU del apoyo militar a Ucrania, la posibilidad de retirar tropas de Europa y las tensiones con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Lo que estamos viendo, en este sentido, es toda la estructura del patriarcado capitalista y su imperialismo de seguridad, bajo la hegemonía estadounidense, desmoronándose a un ritmo acelerado, arrastrando al mundo a una espiral de destrucción.

Este proceso de escalada militar no produce en sí mismo más que guerras sin fin y sin perspectiva, dentro de las cuales el patriarcado capitalista transforma el globo en una enorme máquina competitiva y sacrificial de cuerpos reducidos a carne.

 

Notas:

1 https://g1.globo.com/mundo/noticia/2025/06/12/israel-realiza-aereo-contra-ira.ghtml

2 La relación fue puesta de manifiesto por el propio ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien afirmó que el ayatolá Jamenei podría correr la misma suerte que Sadam Husein.

3 Trump incluso comentó que la guerra "tenía que ocurrir". https://noticias.uol.com.br/internacional/ultimas-noticias/2025/06/15/trump-guerra-israel-ira-eua-se-envolver.htm

4 https://pt.euronews.com/my-europe/2025/06/14/crise-irao-israel-faz-adiar-conferencia-da-onu-sobre-solucao-de-dois-estados

5 https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/trump-urges-tehran-evacuation-iran-israel-conflict-enters-fifth-day-2025-06-17/

6 https://quilomboinvisivel.com/2025/01/21/o-ascenso-do-masculinismo-na-esquerda/

7 En Wars of World Order, Kurz diagnostica el proceso de colapso del derecho internacional en la guerra de Kosovo de 1998, a la que siguió la de Irak.

8 https://www.dw.com/pt-br/israel-faz-trabalho-sujo-no-ir%C3%A3-por-n%C3%B3s-diz-chanceler-alem%C3%A3o/a-72955873

9 https://www.bbc.com/portuguese/articles/cj671j4g42lo

10 Según el relato de un activista anarquista iraní sobre la guerra y la fragmentación de la población iraní, la posición de una parte de la izquierda occidental, que ve los bombardeos de Tel Aviv como presagios de liberación, está más cerca de los fundamentalistas islámicos y de su lógica de mártires que de la izquierda iraní. Sobre esto, véase: https://quilomboinvisivel.com/2025/06/19/teera-sob-bombas-testemunho-de-uma-companheira-anarquista/

11 Se trata de un "amor desinteresado", de una alegría por participar en un poder deseante de aniquilación que no se posee ni se autonomiza en forma de poder capitalista. Algo que ya presupone una "impotencia"/carencia inscrita en el propio deseo.

12Esta deriva del antiimperialismo hacia una posición abiertamente de extrema derecha y un discurso de legitimación belicista basado en el pathos nacional no es reciente. Kurz había diagnosticado esta transformación en 2003: "La orientación hacia la nación como punto de referencia supuestamente anticapitalista y antiimperialista se ha convertido, liberada de su lastre marxista, en parte en una ideología y una política abiertamente nacionalistas de extrema derecha (como, por otra parte, lo ha hecho el patriotismo "socialista" en toda Europa del Este, incluida Alemania Oriental). La mutación de algunos de los tribunos del radicalismo izquierdista alemán de 1968 en nacionalistas reaccionarios (por ejemplo, Bernd Rabehl) e incluso en neonazis declarados (por ejemplo, Reinhold Oberlercher u Horst Mahler) es, en esta medida, más coherente de lo que podría parecer a primera vista." (World Order War, p.252). En nuestra opinión, esto sólo debe explicarse adecuadamente cuando se refiere al agotamiento de la fuerza histórica progresiva del capitalismo, sacando a la luz los elementos reaccionarios constitutivos del propio antiimperialismo de "liberación nacional", que se convierte, en un contexto de crisis, en una guerra sin perspectiva por la autoafirmación en la forma social capitalista, confundiéndose en muchos casos con el autosacrificio.

13 Es precisamente la toma de la nación (una construcción capitalista en sí misma) como punto de referencia supuestamente antiimperialista y anticapitalista lo que permite, por ejemplo, a la extrema derecha duginista presentarse como "anticapitalista"

14 Incluso se ha convertido en un lugar común en la izquierda, ante la profundización de la crisis del "imperialismo de seguridad" bajo la pax americana, volver a la constelación del imperialismo policéntrico. Cuando, sin embargo, está en curso una descomposición de los propios Estados nacionales y, más ampliamente, de la matriz de la socialidad moderna, que no merece que derramemos lágrimas sobre su final.

15 Según el Índice de Paz Global 2024, hay 56 conflictos armados activos en el mundo, incluida la guerra en Ucrania y el genocidio en Palestina. Se trata de la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un claro proceso de escala militar global.

¡Parar la guerra! ¿Anti-imperialismo o lucha de clases?

por Instituto de Balística
México, 26/06/2025

Una nueva guerra, otra vez…

1. La campaña militar israelita en Palestina no solo tiene un carácter salvaje, sino que también presenta cualidades racistas y de limpieza étnica, por lo cual no es exagerado llamarla una práctica genocida sin necesidad de entrar en debates estadísticos. Sin embargo, su naturaleza no corresponde a ninguna excepcionalidad, es una empresa social de destrucción[1] como el resto de conflictos bélicos modernos, que tiene como objetivo final la conquista del territorio de la Franja de Gaza primero, y de Cisjordania después.

2. Por muy desgarradoras que resulten las imágenes, no cambia el hecho de que es una más de las guerras del capitalismo. Aunque las modalidades pueden cambiar, a veces por materias primas, a veces por expansión de mercados o como en este caso, por un espacio desde donde posicionarse en la guerra entre imperios.

3. Lo iniciado en octubre de 2023 ha desencadenado un reacomodo en la geopolítica de Oriente Medio y el mundo, pero la geometría tradicional no alcanza para explicarlo.  El capitalismo ha tenido varias olas exitosas de globalización, desde el comercio marítimo del s. XVI hasta la conquista del telón de acero soviético a finales del s. XX, hoy podemos afirmar que domina todas las esquinas del planeta y que ya no hay oposiciones regionales, dado que la única oposición a la burguesía podría ser el proletariado insurrecto y ese no “gobierna” en ningún lugar del mundo (mucho menos en China).

4. Los regímenes a los que se les suele atribuir alguna diferencia, ya sea por su forma o por su cultura, no dejan de ser capitalistas. No existen “vacíos” a resguardar. La producción material de la vida en el lugar más apartado de la tierra ya forma parte de una cadena de valorización, y el producto de esta es forzosamente gestionado por la burguesía que domina ese territorio a través de su forma política, el Estado. Las imágenes de Rafah antes de la guerra lo demuestran, con su comercio de mercancías bajo[2] el dominio policiaco no solo del ejercito sionista, también de la policía de la ANP o de Hamás.

¿Y nosotros?

5. Cómo posicionarse ante las guerras capitalistas es un tema que ha dividido a los elementos organizados del proletariado desde hace dos siglos, esto porque asumimos que no hay tal cosa como una lucha nacional, dado que ambas clases son mundiales, y los proletarios somos compañeros que luchan en cualquier parte del mundo[3]. Consignas como “si luchas aquí, luchas allá” no son solo versos, expresan una realidad material.

6. Las formas de solidaridad se han adaptado a las condiciones históricas de cada guerra. En un inicio fueron forajidos románticos al estilo Bakunin cruzando el mundo para socorrer los levantamientos, llegando a Paris, a Bolonia o a Cuautla. Pero en tiempos de la II Internacional, partidos y sindicatos obreros le otorgaron un lugar central en sus discusiones. No participar de la guerra, sino parar su maquinaria era una obligación de los revolucionarios, y para ello se llamaría a una huelga general internacional[4]. En la práctica todos estos esfuerzos fracasaron, ya que estas organizaciones fueron absorbidas por sus enemigos. No solo fue la socialdemocracia aprobando las declaraciones de guerra, incluso algunos patriarcas del anarquismo declararon que era preferible que la guerra la ganara el bando aliado (aquellas democracias que ejecutaban revolucionarios a la menor provocación)[5].

7. Sin embargo, en 1918, en plena carnicería mundial, el primer asalto proletario comenzó con los motines y deserciones de conscriptos en ambos frentes. Lo que los bolcheviques y espartaquistas sintetizaron como “derrotismo revolucionario”, que no es otra cosa que los soldados volteando sus armas contra sus generales como forma de parar la guerra, fue la lección más importante del periodo [6].

8. Después de la 2ª guerra mundial, esta consigna mutó colosalmente. Al existir dos bandos, los países coloniales tendrían un carácter progresista y derrotar a las metrópolis abriría procesos revolucionarios en ambos lados. Esto aplicaba a los partisanos de Europa, a los maoístas en Asia, a los panarabistas, africanistas y latinoamericanos. El esquema de liberación nacional duró tres décadas.

9. La solidaridad fue una práctica generalizada del proletariado alrededor del mundo. Ya sea suministrando recursos (financieros o humanos) a través de sus respectivas burocracias militantes (comités en apoyo al tercer mundo), ya sea a través de una condena moral y pidiendo una paz abstracta (hippies y new age) o en algunos casos cuestionando el papel de la propia burguesía ya sea como agresora o como cómplice. La consigna “traer la guerra a casa” sintetiza la lección del 2º asalto[7].

10. Lo cierto es que estos procesos anticoloniales fueron rápidamente secuestrados, abriendo en algunos casos feudos despóticos para nuevas burguesías locales (muchas veces en su forma militar) o siendo nuevos eslabones para algún bando imperialista, ya sea la URSS o USA. En la mayoría de ellos, los grupos revolucionarios fueron liquidados y el proletariado desmovilizado para volver a la producción.

¿Y ahora?

11. Lo que el conflicto en Oriente Medio nos permite reflexionar es la limitante que presentan las actuales posiciones ante la guerra. Aunque existen algunas aberraciones como la izquierda alemana pro-sionista, sabemos que el rechazo de la población a esta guerra es masivo, pero se expresa en la forma de un moralismo sentimental (positivo pero insuficiente) y que en el seno de las organizaciones militantes aun abunda con fuerza una postura peligrosa: el defensismo, que significa tomar partido por alguno de los bandos estatales del conflicto.

12. Este anti-imperialismo[8], parte del supuesto de que existen naciones buenas y naciones malas, cuando en realidad solo hay fuertes y débiles. Ya sea en la guerra ——Ucrania VS Rusia o Israel VS Irán, o el próximo USA VS China—, sus respectivos gobiernos funcionan oprimiendo a su población y sus ejércitos en cualquier momento se vuelven verdugos internos. Los trabajadores de estas naciones pasan de ser bestias de carga a carne de cañón.

13. La ofensiva que desató el régimen criminal de Netanyahu sobre Teherán ha traído de nuevo esas voces a la arena. Los llamados a defender el régimen de los ayatolás olvidan tanto el origen como la función de dicha teocracia, la contrarrevolución islámica. En 1979 hubo un levantamiento popular de enormes dimensiones para derrocar al Sha, encabezado por los consejos obreros (shoras) que no solo buscaban un cambio político sino una revolución social, ante lo cual la burguesía tuvo que recurrir a Jomeini y su grupo político para encauzarla y mantener la estabilidad necesaria para el desarrollo capitalista en Persia. Su supuesto anti-imperialismo quedó desmoronado cuando iniciaron aquella guerra santa contra el Irak del partido Baaz[9].

14. Hoy en día, Irán ha construido una imagen de “resistencia” a Occidente a través de su conflicto con USA, pero en el fondo sólo es una guerra económica más, donde los ayatolás construyen un frente regional a través de su apoyo a milicias islámicas, como en Líbano y Palestina, además de masacrar poblaciones kurdas. Justo antes de este conflicto, el gobierno estaba siendo sumamente cuestionado por su población, incluyendo las protestas en contra de la policía moral a raíz de la muerte de Amini, lo cual ahora será sepultado en medio los llamados a la unidad nacional, igual que ocurrió con los opositores a Netanyahu de Tel Aviv.

Ninguna guerra, más que la de clases

15. Llamar a defender al país pequeño para quebrar al imperio ha sido una estrategia no solo absurda, sino inútil, que ha llevado incluso a enrolarse bajo la dictadura de Videla en Argentina[10] o bajo el manto de los talibanes. Los estragos que ha dejado esta política en el movimiento revolucionario aún se siguen sufriendo [11], ya que la guerra no solo se libra en el frente, sino también la retaguardia, lo que implica aumentar los niveles de explotación para garantizar recursos al ejército, reforzar la vigilancia y la represión de la vida cotidiana.

16. Ahora, las críticas de todos estos grupos al derrotismo revolucionario son de tan bajo nivel que piensan que es un llamado a que los proletarios invadidos deben dejarse desarmar y abrir paso a las fuerzas de ocupación, pero eso es ridículo. Sabemos que los ejércitos no son de conscriptos, sino de mercenarios y profesionales y no esperamos que estos se conmuevan, dejen de disparar y den marcha atrás. No es 1917, las formas han cambiado [12], mantenemos este principio.

17. Lo que aquí se está defendiendo no es un invento, sino es el espíritu de las acciones que tienen lugar ya en contra de la guerra: desertar del ejército, como hacían los refuzniks hebreos, frenar el envío de suministros como los estibadores de Francia, parar la fabricación de armamento como los obreros ingleses, o incluso las acampadas de los universitarios de Boston. Conocer los límites propios de estas acciones no impide reconocer su potencia. Pasar de la suplica de la sociedad civil y el boicot de los consumidores, a la ruptura y el bloqueo de las cadenas que hacen posible las acciones militares.

18. El llamado a “romper relaciones diplomáticas” que sigue imperando en las manifestaciones se debe convertir en una acción encaminada al corto circuito de las condiciones que hacen posible la guerra. Aumentar la reflexión, la discusión y la conspiración. esto hasta que las armas de la crítica puedan convertirse en la crítica de las armas, en todos los frentes, el de Trump y Netanyahu, pero también el de los Ayatolás[13], desde el Ártico, hasta la Antártida.

 

Notas:

[1] Además de los clásicos sobre el estudio social de la guerra, recomendable la obra del sociólogo surrealista Roger Caillois, La cuesta de la guerra.

[2] Varios grupos y estudiosos presentan a Gaza como una suerte de campo de refugiados, una sociedad de clases atípica, sin embargo hasta antes de la guerra existía una industria de la construcción que movilizaba trabajadores hacia Israel, así como una agricultura y un mercado locales

[3] Este tema quizá es el que más polémica puede levantar. Desde los grupos que se reclaman decoloniales hay una crítica sobre qué tan solidaria puede ser la clase obrera de los países desarrollados frente a la de sus excolonias, de las cuales se siguen beneficiando para mantener un alto nivel de vida, y mostrándose indiferentes hacia la población que migra ya sea por trabajo, ya sea por seguridad. El caso de los colonos israelitas es acaso el más escandaloso.

[4] Existen muchos textos sobre “la bancarrota de la internacional”, recomendamos el de James Joll, La segunda Internacional, Barcelona, Icaria, 1976, por el énfasis que pone en el tema de la guerra y los debates entre personajes como el anarquista Domela Niewenhius.

[5] Nos referimos al famoso Manifiesto de los dieciséis, que firmaron Kropotkine y Grave, fuertemente criticado por Malatesta.

[6] Existen diversos textos sobre lo que significó esta estrategia de lucha, como los del grupo Bilan. Incluso hay un episodio que ha sido recreado en películas, la famosa tregua de navidad.

[7] En los USA se utilizó esta consigna por grupos radicales para instigar a la revuelta por medio de disturbios y saboteos masivos, de tal manera que las tropas tuvieran que volver de Vietnam, el episodio es recordado como Los días de furia.

[8] A manera de anti-crítica, no solo desde el norte global se ha denunciado este concepto como anacrónico y reaccionario, ya Raphael Pallais lo hizo a propósito de su uso por la burocracia sandinista en Nicaragua hace más de 40 años.

[9] El texto Fuego a la polvora, de Bardo ediciones incluye una introducción al respecto del insurreccionalista Wolfi Lanstreicher.

[10] Existieron excepciones dignas que, a diferencia de la ola leninista, no se enrolaron en la guerra patriotera, como el grupo Emancipación Obrera.

[11] Los grupos denominados anarquistas siguen cayendo en esa trampa, como muestra la última declaración conjunta de los restos del plataformismo latinoamericano.

[12] En el sitio de Proletarios Revolucionarios podemos encontrar un estado actual del debate, invitamos a su lectura.

[13] Al momento de escribir estas líneas, celebramos el hecho de que nos han llegado varios textos contra la guerra de proletarios iranís, feministas, sindicalistas, etc,,  destacando el testimonio de un anarquista: Teheran bajo las bombas.