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viernes, 28 de agosto de 2020

[Argentina] Aquí y ahora la lucha continúa


Boletín La Oveja Negra
Rosario, 1° de agosto de 2020. Panfleto repartido el 1° de agosto en el corte del puente Rosario-Victoria contra las quemas en las islas

Hoy, es 1 de agosto, algunas compañeras y compañeros no están acá porque en la plaza Sarmiento se está realizando una actividad a tres años de la desaparición y posterior asesinato del compañero Santiago Maldonado.

Hoy nosotros estamos acá, cortando una ruta para que el humedal deje de arder. Hace tres años Santiago estaba en el Sur cortando otra ruta junto a los mapuches para recuperar su territorio. El sábado pasado y el anterior, gendarmería dejó prácticamente vía libre para que algunos camioneros nos atropellen y golpeen, la misma fuerza armada que asesinó a Santiago, la que hace unos años invadió la ciudad con la excusa del narcotráfico. Otra rama del mismo brazo armado de los poderosos es la que hoy tiene a Facundo Castro desaparecido.

Quizás eso lo entendimos, por eso hablamos de no delegar nuestro cuidado a los gendarmes, de no quedarnos tranquilos y hacer una barricada más grande, pero quizás seguimos tropezando con la misma piedra: dialogar con quienes son parte del problema. Es cierto, estamos acá para algo que no es apagar el fuego objetivamente, si no estaríamos del otro lado del río. Pero algunos desconfiamos y marcamos los límites de la legalidad y de las palabras de quienes gobiernan, los de ayer y los de hoy.

Depende cuál sea el conflicto que se atraviese y el descontento social, serán menos o más hostiles, pero jamás dejarán de defender los intereses de los ricos, de los terratenientes, esos que hoy están quemando las islas, esos que ayer construyeron este puente de mierda sobre el que estamos parados y se cagaron en todo, en quienes viven hace más de cien años en el Remanso Valerio, en toda la flora y fauna que hay, o mejor dicho había, en el humedal. “Hay que progresar” dicen algunos, y se van a justificar en que sirvió de conexión, para esto y lo otro. Lo mismo van a hacer el año que viene cuando concesionen el nuevo dragado del río: “vamos a poder exportar más toneladas” dirán. Y es cierto, conecta y se podrá exporta más… ¿Y? ¿Quién se beneficia con esto? ¿Quiénes son los que analizan qué conviene y qué no? ¿Quiénes firman estos acuerdos? ¿Quiénes hicieron vista gorda o formaron parte del negocio cuando se loteó “Los Marinos” frente a La Fluvial? Que no nos sorprenda una copia de Nordelta en un tiempo.

¿Podrán o querrán, mejor dicho, las gobernaciones detener las quemas? ¿Cómo detener las quemas sin detener la producción ganadera? No es por tercos, si a algo venimos acá no es a pelearnos entre quienes queremos que el fuego en las islas pare. Revisamos distintos proyectos que hay para la “ley de humedales”, y nos encontramos con que ninguno podrá literalmente apagar el fuego. En cambio, dicen que se usarán los humedales de forma sustentable, algunas zonas estarán protegidas, y en caso del no cumplimiento: multas, suspensión, cese de la actividad, etc. Y no es que seamos especialistas en leyes, es que ninguna ley podrá apagar un incendio que es causado por la sed de ganar dinero, que es la misma que arruina cada rincón del planeta. Existe ya el artículo 41 de la Constitución Nacional, el Convenio Ramsar aprobado en el año 1991 a través de la sanción de la Ley 23.919, también la ley 26.562 ¿por qué otra ley garantizaría que este modelo productivo no avance sobre nuestro medio? ¿Tantas vueltas hay que darle para entender que esto destruye la vida?

Ahora, mientras codo a codo nos hermanamos en la lucha, podemos también pensar que si no cambia todo no cambia nada, que si queman las islas, o el amazonas, o nos fumigan, es por la insaciable necesidad de ganar dinero de unos pocos. Porque la naturaleza, y nosotros los seres humanos como parte de ella, es vista como mercancía. Y es a este mundo de las mercancías al que debemos derribar.



[Argentina] Una reflexión a orillas del río

Boletín La Oveja Negra
Rosario, 25 de julio de 2020. Panfleto repartido el 25 de julio en el corte del puente Rosario-Victoria contra las quemas en las islas

Una vez más nos estamos encontrando.

El espectáculo horroroso del que somos testigos nos trajo hasta aquí para manifestarnos, para gritar, para juntarnos en este tiempo de aislamiento oficial.

Invitamos a reflexionar acerca de todos los atropellos que se llevan adelante contra la vida, que en este caso pone en el centro de la problemática al humedal, por la situación inmediata que se viene repitiendo hace varias semanas de quema permanente de montes y pastizales.

Queremos centrarnos en las acciones que se vienen llevando adelante, sus limitaciones y posibles escenarios de acción. En este sentido, vale recalcar que lo que nos une ante esta situación es la lucha, y que lo único que puede poner en tensión la urgencia de los incendios es la acción colectiva, en el seno de la movilización misma.

La impotencia de los primeros días se transformó en asambleas y encuentros y, sin que nadie nos lo ordene, y aunque más de uno nos haya tratado de delincuentes, el fin de semana pasado cortamos este puente y obstruimos por unas horas la normalidad. Esa normalidad basada en la circulación de mercancías, donde la destrucción de la naturaleza es el núcleo fundamental.

Hay mucha gente que se moviliza sinceramente, pidiendo una Ley de Humedales, una producción sustentable en las islas o un Parque Nacional. Estas soluciones se pintan como realistas e inmediatas pero ¿atacan al problema de fondo?

Desde la reforma del ‘94, la necesidad de una vida sana, reducida a derecho legal, se encuentra consagrada en el artículo 41 de la Constitución Nacional. En ese sentido, Argentina suscribe a todos los acuerdos ambientales internacionales: Protocolo de Kyoto, Protocolo de Montreal, Convención de Humedales y otros. También desde esa reforma, en el artículo 75 inciso 17 se reconoce la preexistencia al Estado de los pueblos originarios y sus territorios. Argentina también ha sido pionera en la creación de áreas protegidas. En 1922 crea el Parque Nacional del Sud, actual Nahuel Huapi, tercero del mundo después del Yellowstone en EEUU (1872) y el Banff en Canadá (1885). En cuestión de humedales, también participa del Convenio Ramsar.

Sin embargo, la realidad ha sido y es bien distinta tras las abstracciones de la legalidad. Desde los años 90 y en especial en los últimos veinte años, la destrucción de la naturaleza ha llegado a límites brutales. La expansión de la frontera agrícola se aceleró como pocas veces en la historia y la comida transgénica puebla nuestras mesas como nunca. 500 millones de litros de agrotóxicos son vertidos cada año en toda el área productiva agroindustrial. Entre 1998 y 2017 se arrasaron más de cinco millones de hectáreas de monte nativo, parte de los 35 millones que se desmontaron en total en el Cono Sur. El éxodo del campo a la ciudad no se detiene y las comunidades rurales, tanto criollas como indígenas, siguen siendo desalojadas, asediadas y reprimidas. Como corolario del histórico apriete que sufren las poblaciones que quedan dentro de los límites de áreas protegidas, en noviembre del 2017, por defender la tierra y la vida de su comunidad, Rafael Nahuel fue asesinado de un balazo en la espalda por Prefectura Naval tras una denuncia de Parques.

Entonces, queremos hacer la pregunta: ¿se podrá frenar todo este desastre con una ley? ¿Son más leyes lo que necesitamos?

El intendente Javkin en recientes declaraciones se lavó las manos, como si no pudiera hacer nada, afirmando que es un problema de Entre Ríos. El ministro de ambiente de la Nación, Juan Cabandié, anticipó en estos días una nueva figura legal, los “faros de preservación”, que daría una solución “de fondo” al problema del humo. Una vez más, el ojo vigilante y controlador señalará a quienes recorremos las islas, pero no a las ganancias de los ganaderos.

Queremos respirar aire puro, queremos caminar por los montes siendo parte de ellos, queremos bañarnos en el río como tantos miles de personas lo hicieron en el pasado. Queremos que otras especies animales sigan su vida tranquilamente, sin agrotóxicos, sin incendios, sin dragados ni alambrados.

El río, como todo lo que llamamos ‘naturaleza’, se halla en permanente cambio. Vida y muerte son una parte constitutiva suya: fluye, se seca, renace, observamos los cambios de color de los ciclos de su flora. Un día aquí una isla desaparece y otro día emerge un banco de arena que mañana será un monte tupido. Toda esa vida en constante ebullición, ¿cabe en la letra muerta de una ley de escritorio? ¿Es algo que se pueda vender al precio de una entrada, cual museo natural? ¿Tiene un funcionario político la sensibilidad de entender todo esto?

Compañeras y compañeros, esta lucha la hacemos entre todos. No es una guerra contra Entre Ríos, ni tampoco debemos permitir que sea el trampolín para que los especialistas de hoy sean los funcionarios de mañana. De este modo, discutamos las acciones que queramos llevar adelante entre nosotros y si los políticos tienen que enterarse, será por nuestras propias actividades, por el eco que de ellas se haga, y no por la invitación a una instancia en particular.

Sigamos luchando y encontrándonos. Sigamos conversando sobre hacia dónde queremos ir.

Después de todo, si hemos observado bien, sabremos que cuando el río se desborda es cuando más fecunda se vuelve la tierra...

martes, 9 de mayo de 2017

Paraguay: ¡Abajo los políticos, arriba la revuelta!


Quienes tachan de ‘vándalos contra la voluntad popular’[i] a los rebeldes que quemaron el congreso y se enfrentaron a las fuerzas de la represión, quienes hablan de ‘grupos violentistas’[ii] o ‘barrabravas pagados’ refiriéndose a los que instalaron barricadas y prendieron los fuegos insurrectos en las calles del microcentro asunceno en la noche del 31 de marzo, solo pueden ser nuestros enemigos.

Lo que ellos ven como ‘saqueos y vandalismo de lugares públicos’[iii], nosotros vemos como un hermoso acto subversivo, un ataque a uno de los centros de la autoridad, del poder. Prenderle fuego al teatro del engaño que encierra el parlamento, a las perdidas ilusiones democráticas con sabor a dictadura… Al odiado edificio dónde a diario se reúnen cómodamente l@s verdugos que mienten, manipulan, causan pobreza, decretan miseria, legalizan desastre ambiental y militarización y demás prácticas asesinas…

Muchos lo habrán deseado, intentado, quizás proyectado. Las llamas no pueden sino dibujar una sonrisa sobre el rostro de los subversivos en Paraguay y más lejos ¡Por fin! ¡Por fin un claro acto de ataque dónde tanto tiempo han reinado la sumisión y el cinismo!

Mientras la izquierda lamentaba la ‘inacción y complicidad’[iv] de lo que ell@s denominan  ‘las fuerzas de seguridad’, la policía asesinaba, disparaba y torturaba. Así cayeron las últimas máscaras, las dudas, si es que quedaba alguna, sobre el papel de la izquierda paraguaya, desapareciendo hoy más rápido que los montes del Chaco.

Unicamente pueden llamar al diálogo y a la paz[v], l@s que se acomodaron en las bancadas parlamentarias, o l@s que aspiran a ello. L@s oprimid@s del Paraguay viven la violencia todos los días, incluso en tiempos de paz y democracia. Violencia en el campo con su soja, glifosato, militares y sicarios,  violencia del trabajo esclavo y alienante, violencia de vivir en una choza.  Violencia de verse obligado a vender porquerías para sobrevivir, de pedir limosna, de humillarse para recibir unas lucas de algún cheto. Violencia también la del machismo y la homofobia.

La supuesta paz que anhelan no existe. Y gran parte de l@s oprimid@s lo saben muy bien.
Otr@s much@s tienen claro el siniestro juego oportunista de la izquierda, dispuesta a tenderle su mano a la derecha más rancia, únicamente con el fin de reconquistar su parcela de poder. Un funesto juego estratégico del que millones son y serán víctimas. Asimismo nos daremos cuenta de que todo intento de diálogo con l@s verdugos del poder no es posible ni deseable porque es, y será, siempre falso.

Sin conquista del poder no hay posibilidad de cambio, nos dicen los marxistas, y con ellos la mayoría de l@s luchadores sociales en el país. Lógica que les ha conducido al mismo juego político del enemigo. ‘No hay nada que se parezca más a un representante de la burguesía, que un representante del proletariado’, escribió alguien hace tiempo.  Precisamente por ser representantes, mujeres y hombres políticos.

El problema no reside en quién tiene el poder, sino en el poder mismo. No reside en la cabeza pensante del Estado, sino en el Estado mismo. Y quedó claro en la época de Lugo, con las propuestas privatistas, la ley antiterrorista y la militarización del Norte, por citar un par de ejemplos.

El hecho de que much@s dirigentes, veteran@s de duros combates, estuvieran en el poder, ocupando cargos y/o brindando apoyo ‘crítico’, desmovilizó y pacificó dramáticamente muchas luchas. Logrando una represión más eficaz de lo que cualquier gobierno colorado pudo haber imaginado después de la dictadura. Las voces críticas le “hacían juego” a la derecha, mientras las más audaces, eran reprimidas como siempre. Todo eso no es sorprendente, sino la lógica consecuencia de las ideas políticas de la izquierda partidaria, incluso de su versión más radical.

Mucho se ha hablado en los últimos días de manipulación política. Lo ocurrido en el fondo, es un conflicto interno de élites. No cabe duda de que en la base existe la rivalidad entre los grupos del poder, dónde el pueblo es únicamente espectador y/o peón. Pero, como bien señalaron compañer@s anarquistas en otro texto, la quema del congreso y los disturbios no estaban en los planes de la élite, pero sí estaban en las ganas de los rebeldes. Así se pudo, por un momento, expropiar el conflicto, escapar al control del poder. Y esta es la grieta que hay que rescatar.

Más de un marxista[vi] se ha referido a los hechos como una réplica de la quema del parlamento alemán en manos de Marinus van der Lubbe en el año 1933. Afirman que se trata de una operación de bandera falsa, y que a la derecha lo utilizará para reprimir a la izquierda, tal como hicieron Hitler y los nazis después de la quema del Reichstag, sirviéndoles como pretexto para la persecución, entre otros, de los comunistas alemanes. Comparación que engorda la larga tradición comunista de falsificación de la historia. (También en 1933, se hablaba de provocación e incluso afirmaban que van der Lubbe trabajaba para la policía)

Marinus van der Lubbe era un joven proletario holandés, contrario a los partidos, el parlamentarismo y el sindicalismo, y a favor de la autonomía y la acción directa de las clases oprimidas, en pocas palabras, un revolucionario comunista consejista.

Días después de que los nazis llegaran al poder democráticamente, el holandés llegaba a Alemania a pie. Ya en Berlín asistió a mítines obreros y propuso a otros proletarios organizar una manifestación contra los nazis, quiénes le contestaron remitiéndole al partido comunista, en poder de la última palabra.

En aquella época, el Partido Comunista Alemán practicaba la política de “discutir con los fascistas para llevárselos hacia sus posiciones”. ‘Inclinarse ante la nueva correlación de fuerza y dejar que los fascistas se cansen en el poder. Todo acto de violencia será denunciado por el partido comunista como provocación y sus autores excluidos de las filas proletarios como agentes del fascismo’, llegarían a afirmar, repudiando toda resistencia espontánea.

Ante la total inacción de tant@s oprimid@s, Marinus decidió actuar por cuenta propia. No sólo contra los carniceros nazis, sino también contra el sistema democrático que los había llevados al poder. Y así prendió fuego al Reichstag con unos paquetes de fósforos.

¿Como podrían los estalinistas entender esa acción? ¿Esa mezcla de ideas subversivas y acción individual? En lugar de ver una antorcha llamando a la insurrección contra el terror nazi, se cegaron ante un complot de aniquilación a su partido. En lugar de reconocerlo como un hermoso acto de rebelión, un aliento de resistencia, una prueba incansable de lucha incluso en pésimas circunstancias… Solamente vieron provocación. El por qué de su ceguera es simple: nunca podrán entender gesto tan generoso, l@s que buscan dirigir, gestionar y ‘guiar a las masas’.

Tanto la derecha como la izquierda intentan sembrar confusión, confusión que conduce a la inacción y la resignación. Sin embargo, los hechos se nos presentan claros y los disturbios del 31 de marzo son el primer paso.

Es necesario actuar, de otro modo, las fuerzas políticas tendrán cancha libre para hacer su juego sucio. Y eso podría culminar con la recuperación de la izquierda, o aún más probable, con la derecha consolidada en el poder. Perdiendo l@s oprimid@s en ambos casos y sin dudar, l@s poderos@s, en alentar una guerra civil, al ver amenazados y en peligro sus privilegios.

Por esto es necesario la ruptura con la política. En lugar de cálculos políticos, de estrategias de conquista de poder, hay que apostar por la acción directa llevada a cabo por l@s oprimid@s mism@s, sin que nadie les diga cuándo y cómo tienen que actuar. Decidiendo ell@s mism@s cómo llevar a cabo sus luchas desde la autonomía.

Únicamente aquell@s que desconfían de las capacidades de l@s oprimid@s para dar forma a su propio destino, sus luchas y su emancipación, determinan necesarios l@s pastores, los partidos de vanguardia o los grupos de ilustrad@s que muestren el camino. Y sólo l@s pastores pueden temer al juego subversivo entre el acto individual y la proyección social insurreccional.

Entre l@s oprimid@s del Paraguay existe una larga experiencia de luchas contra el poder, especialmente  en el campo pero también en las ciudades, es el caso de la ocupación. Muchas veces esas luchas se pierden en el camino, no por falta de resistencia o por desgaste ante la represión, sino porque los rebeldes acaban por confiar en un líder o en la política.

Romper con esa dinámica sería un paso hacia adelante. Una vez allí, los subversivos pensarán en el próximo paso a seguir. Porque si bien, el parlamento es uno de los brazos del poder, los tiempos en que los rebeldes hacían la revolución tomando palacios y defendiendo barricadas, han quedado atrás.

Hoy día el capital y la autoridad residen en muchos lugares. Es cierto que las instituciones forman parte de esa red, y la policía, pero la opresión y la explotación también se encuentran en las tecnologías que nos imponen, en las infraestructuras que facilitan el control, el saqueo capitalista, y en las relaciones entre nosotr@s.

Por el asalto a esta realidad, a sus defensores y sus falsos críticos.

Por la anarquía

“Queremos acabar esas luchas políticas que ocasionan derramamientos de sangre obrera promovidos por esos ambiciosos para elevarse al poder; los obreros deben pelear para su emancipación y no para nuestros explotadores.
[…]
Queremos destruir toda forma de gobierno porque mientras existan autoridades también existirá tiranía; podremos cambiar de tiranos, pero siempre tendremos la misma tiranía; esto es, mientras existan hombres que quieran oponer su voluntad a los demás hombres, no existirá para la humanidad ni un síntoma de libertad.
[…]
Queremos una sociedad comunista […] queremos una sociedad anárquica; que no haya poder autoritario. […] Como se comprende, el comunismo es la verdadera igualdad y fraternidad, y la anarquía es la completa libertad individual y la verdadera justicia y ambos constituyen una sociedad armónica, civilizada y de progreso.
Por lo tanto, compañeros del mundo entero, si queréis ser libres y concluir de una vez con esa plaga langostera burguesa para que no aparezcan en las generaciones futuras, es necesario unirnos las manos callosas a través de las fronteras, cuya unión se irá practicando con la formación de grupos de afinidad completamente libres y propagando las ideas comunistas anárquicas en los cafés, fondas, teatros, centros y convocar reuniones libres.
Grupo de afinidad es la unión de varios individuos con el deseo igual de ejecutar una misma cosa; por ejemplo, un individuo es apto para la propaganda hablada, puede unirse con otros individuos de igual aptitud y formar un grupo para convocar reuniones, […] es de espíritu revolucionario, que busque individuos revolucionarios y organizar un grupo de acción revolucionaria y así sucesivamente se van uniendo por la ley de afinidad, ley que no está escrita en ningún código porque es una ley natural e inviolable. La unión de este sistema tiene la ventaja de que todos los individuos proceden libremente en todo aquello que juzguen conveniente, sin verse obligados por ningún reglamento ni someter sus acciones a la aprobación de nadie, esto es, no es necesario ningún estatuto ni reglamento, como tampoco ningún presidente, ni secretario. Es el único modo de obrar libremente y abolir camarillas de zánganos y plantear un régimen económico. Esta forma de organización, de propaganda y acción tiene la facilidad de multiplicarse constantemente y en todas las direcciones, es fácil también burlarse de las pesquisas policiales porque no se archivan documentos ni se levantan actas de acuerdos como tampoco existe ningún centro determinado y está en todas partes puesto que cada individuo es un sujeto de la actividad.”
Cita sacada del “Manifiesto Anarquista”, del grupo ‘los Hijos del Chaco’, Asunción del Paraguay, enero en 1892.

Notas:
[i] Comunicado del Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS)
[ii] La versión paraguaya del Incendio del Reichstag, Luis Agüero Wagner
[iii] Comunicado del PCPS
[iv] Ibidem
[v] Ibidem
[vi] Luis Agüero Wagner, Osvaldo Zayas, Celso Guanipa Castro, entre otros

# s/d, 2017. Paraguay
# autor desconocido
extraído de https://es-contrainfo.espiv.net/2017/05/05/paraguay-abajo-los-politicos-arriba-la-revuelta/

domingo, 16 de abril de 2017

DOS PANFLETOS ANARQUISTAS DESDE PARAGUAY

Extraídos de ContraInfo (Abril de 2017)
https://es-contrainfo.espiv.net/2017/04/07/asuncion-paraguay-la-felicidad-de-quemar-un-congreso-simbolo-de-la-opresion-estatal/
https://es-contrainfo.espiv.net/2017/04/08/paraguay-sobre-los-disturbios-en-asuncion/

Asunción, Paraguay: La felicidad de quemar un Congreso -símbolo de la opresión estatal-

Comunicado recibido el 05/04/2017:

Los poderosos en Paraguay son siempre dueños de todo, incluso de los conflictos sociales y políticos. Sus tentáculos son varios. Al pueblo le dan parte en esos conflictos como espectador o como peón. Obligado a participar de esa forma, el pueblo a veces despierta y reinventa el conflicto de acuerdo a sus propios intereses y demandas, rompiendo con lo que las élites esperan de él, superando el rol asignado y cambiando dramáticamente la situación.

Es lo que hemos visto el 31 de marzo. La quema del Congreso no estaba en los planes de la élite para manejar su conflicto interno, pero sí estaba en las ganas del pueblo, que simboliza en esa institución años, décadas de opresión política a la que prender fuego. El pueblo decidió dar salida a sus propios deseos y vivió la felicidad de quemar el Congreso, forzando todos los planes preestablecidos, escapando al control del poder, deviniendo fuego.

Los hechos cambian cuando el pueblo toma parte y se hace protagonista de su historia, y así como nos expropian la vida a cada rato, podemos expropiar sus conflictos a los poderosos y hacerlos nuestros por el momento. A los poderosos no les gusta cuando el pueblo escapa a su control y es cuando sus operadores llaman a la inmovilidad en nombre de una paz que es para los otros y sus propios intereses, nunca para el pueblo. Este momento puede ser muy corto: ahora ya están llamando a la paz social, a la inmovilización.

Los momentos y procesos populares que se dan en situaciones críticas como la vivida el 31 de marzo no encajan en los planes ni en el sentido de quienes se dedican a la teorízación política y nunca miran más allá de sus planes partidarios.

La acción directa, la movilización en las calles es pedagogía en movimiento y la gente descubre allí que es más autónoma de lo que cree en una experiencia liberadora y constructiva de conflictividad social que reacciona contra años de desigualdad y abusos políticos. Las historias individuales y colectivas de las personas operan y se materializan en las acciones concretas, contra lo que perciben día a día como poder y en la solidaridad con quienes están al lado y sufren la misma represión. Soberbio es tildar a estas acciones como “improvisación”.

La violencia de la policía no tiene nada de extraña ni sospechosa, tampoco es una sorpresa como ahora se dice. Esta vez la policía -una vez apagadas las cámaras de televisión- procedió a convertir las calles de Asunción en un escenario de los años ‘70 del stronismo, apresando arbitrariamente a quienes caminaban incluso alejados de la zona del conflicto la noche del 31 de marzo y madrugada del 1 de abril, con detenidos que sumaron más de 200 personas, agresiones a la comunidad LGTBIQ, violencia machista, torturas, por la represión violenta y desmedida y, sobre todo, por el asesinato a mansalva del joven Rodrigo Quintana, después de atracar un local de la oposición política.

La constitucionalidad, la institucionalidad o la legalidad no son los temas de fondo y eso todxs lo sabemos. La legalidad es el ejercicio del poder sujeto a sus intereses en un tiempo dado, es por eso que cambia cuando cambian sus intereses. La violencia estatal es una respuesta para apagar la crisis política propiciada desde su propio seno. No nos sorprende pero no deja de indignarnos. El asesinato de Rodrigo Quintana no merece impunidad.

Ahora es el momento de accionar, de realizar la experiencia de la autonomía en la acción directa, Contra todo pronóstico y contra lo que se espera del pueblo, que es la sumisión, la obediencia a líneas preestablecidas en oficinas partidarias, el rol de aprendiz y de espectador.

Aprovechemos el momento, no cumplamos los roles establecidos, dejemos por un momento de ser espectadores. Seamos pueblo, seamos acción.

# Coordinadora de Grupos e Individuales Anarquistas de Asunción- COGIA

*

Paraguay: Sobre los disturbios en Asunción

El viernes 31 a pesar de los sentimientos encontrados y la confrontacion interior que teniamos, ante la pregunta que nos haciamos entre compas y a nosotrxs mismxs como anarquistas que nos importa la constitucion*?, la crisis política… pero los acontecimientos se encargaron de darnos un jurupete**.

Nosotrxs como muchisima otra gente fuimos sorprendidos por la espontanea explosion de rabia y hartazgo de un pueblo tan manso y acostumbrado a la pasividad, pero ya cansado que perdio el miedo a los gases y los balines de goma, que desbordo y desato sus pasiones mas salvajes, a pesar de los llamados a la calma y la manifestacion pacifica por parte de senadores y lideres partidarios, el pueblo los ignoro y descubrió lo que es capaz de hacer por su mismo, quemar un congreso no es cualquier cosa.

En medio del conflicto, el ingenio y el libre desenvolvimiento de la gente sin ser dirigidos por nadie, para resistir a la represion policial… La calle se convirtió en el espacio pedagógico donde el pueblo dió un paso hacia el desaprendizaje de la pasividad y otro hacia la construcción de experiencia y conocimientos empíricos para la resistencia, la autodefenza y el ataque hacia los símbolos de la opresión. Las balas de arma de fuego disparadas sobre la calle estrella, chile y otros puntos del microcentro no fueron suficientes para dispersar la rabia de los miles de jóvenes trabajadoras, estudiantes, chacariteñxs y rockeros que ese viernes cambiaron sus planes ante el alevoso espectáculo represivo y decidieron dar rienda suelta al luddismo destructivo necesario para quebrar con la paz de los muertos.

Invitamos a estar en estado de alerta ante los acontecimientos y animamos a os grupos autoorganizadxs e individuos, todxs a no retroceder, decaer ni dejarse llevar por los calculos partidarios que lo unico que hará es sumirnos nuevamente en el miedo. Que la práctica revolucionaria, sea siempre nuestra respuesta al terrorismo de estado!. contra la pasividad social.

Ver como el apoyo mutuo y la solidaridad se practicaban espontáneamente, gente que te daba sal, agua, que si te desvanecías sofocado por los gases te levantaban y te llevaban a un lugar seguro aun arriesgándose en una arremetida de los cascos azules, otros que te rescataban de las manos de la policía, estas practicas son muy importantes sobresaltarlas para nosotros que como anarquistas, concebimos, deseamos y buscamos una vida en libertad, sin autoridad.

Desde nuestra posición como anarquistas invitamos a la constante participación en futuras manifestaciones, que no quede en el oparei, ñasê jey callepe*** y que se reavive la lucha callejera contra el terrorismo de estado.

Teniendo en claro siempre a nuestros enemigos. No confiando en discursos partidarios y lograr sacar de entre toda la guerra de información que nos llega, donde está realmente nuestra lucha.

No hay salvación para el pueblo sumiso, que no quede impune la sangre de inocentes derramada.

frases en guaraní:
* Que es lo que vamos a hacer nosotros ahí
** un golpe en la boca
*** Que no quede así no más, tenemos que volver a salir a la calle.

# Grupo Afín Anarquistas Insurrectos (GAAI)

jueves, 12 de enero de 2017

[ARG.] CHUBUT: COMUNIDADES MAPUCHES EN CONFLICTO


El día diez de enero del corriente año, efectivos policiales, Gendarmería y GEOP desalojaron,  a las tres dela mañana, con balas de goma, gases y golpes la recuperación de tierras ancestrales del Departamento de Cushamen, en la zona Vuelta del Río, de Leleque, provincia de Chubut, cortando los accesos de la comunidad Pulof, y aislando la Ruca (casa) mayor, donde se encontraban mujeres y niños durmiendo. Casi 400 efectivos fueron desplegados, y la orden para intervenir en el territorio fue dictada por el juez Martín Zacchino, acompañada por la fiscal general Camila Banfi de Comodoro Rivadavia, y el juez federal de Esquel Guido Otranto, bajo la justificación de  la necesidad de liberar la traza del tren turístico “La Trochita” que atraviesa los terrenos.

Durante la represión se llevaron  10 DETENIDOS:

 Se encuentran en la unidad 14 del Servicio Penitenciario Federal de Esquel, los cuales son:  Ricardo Antihual, Nicolas Daniel Hernandez Huala, Ariel Garci, Buchili José Luz, Gustavo Jaime, Daniela Gonzales, Huencapan Javier, Huenchupan Ruíz Javier, Pablo Gonzalo Seguí, Ricardo Antigual, quienes tendrán audiencia el día 12 de enero. Les niegan la excarcelación por orden del Juzgado Federal de Esquel, alegando que existe peligro de fuga, y al parecer por abigeato (robo de ganado). Están alojados en carácter de comunicados, y se les imputó los delitos de “impedir la circulación  del transporte ferroviario”, “resistencia a la autoridad”, “lesiones” y “daños agravados”. Asimismo, Huetelaf Ivana Noemi se encuentra en quirófano herida de bala.

No conformes, gendarmería invade nuevamente el territorio de la comunidad del Lof a eso de las 20 hs del día 11 de enero, reprimiendo con balas de goma y plomo. Esto dejó como saldo cantidad de heridos, muchos de ellos con perdigones de escopeta, dos de ellos de gravedad. Fausto Jones Huala  se encuentra en la terapia intensiva del hospital de la localidad de Lago Puelo (Chubut), con traumatismo de cráneo y derrame cerebral, y Emilio Jones tiene fractura de maxilar, debiendo tener una operación de urgencia, hospitalizado en la localidad de El Maitén.

HACIENDO MEMORIA

El territorio viene de constantes represiones bajo distintas excusas. Los mapuches lograron recuperar sus tierras hace dos años (2015), las cuales estaban a manos del terrateniente Luciano Benneton[1]. Recordemos que el 27 de mayo del 2016 se produjo una nueva represión, deteniendo a once personas, entre ellas al Lonko Facundo Jones Huala, en otro claro acto de terrorismo, tratando de extraditarlo al Estado Chileno, cuestión frenada gracias a la lucha.[2] 

No podemos seguir apáticos frente a la realidad, la cuestión mapuche no es ajena a la de nosotros, que somos, al igual que ellos, los oprimidos de la sociedad.  El hecho de que cuestionen y se rebelen contra la sagrada propiedad privada, pilar fundamental de la forma de vida dentro del sistema capitalista, hace que sufran el castigo de la ley y el orden, siendo el Estado el principal ejecutor de la represión para defender los intereses de los ricos, empresarios y políticos. Es así que se crean leyes para justificar el accionar policial y manipular a través de los medios de comunicación el discurso frente a los hechos, como lo es la ley antiterrorista, impulsada y aprobada por el gobierno kirchnerista, y utilizada felizmente por el macrista de turno, generando una persecución ideológica. En el presente caso podemos decir que los terrenos como tal no poseen gran importancia en cantidad porque es un espacio mínimo dentro de las extensas propiedades de Benetton, ni tampoco en recursos porque no  son los mejores de hecho, dicho en las palabras de un mapuche:  

“Lo cierto es que la realidad social en la que nos encontramos no ha cambiado mucho. Seguimos teniendo las peores tierras y la calidad del suelo es abismalmente distinta respecto de las grandes estancias: tienen los mejores pastos, las mejores vertientes, las nacientes de los ríos, los arroyos. Y ese es uno de los motivos por los cuales seguimos viviendo en una situación de extrema pobreza. Así, obligan a nuestra gente a migrar a las ciudades, a vivir en los barrios periféricos, con una calidad de vida peor de la que tenían en los campos, pasando a ser mano de obra barata y trabajando por miseria. Por eso temen esta recuperación: porque cuestiona el estado de las cosas”.

Lo que prima, entonces, es  la necesidad de castigar el acto de recuperar, la rebeldía, la trasgresión a la propiedad.

DEFENDAMOS Y TOMEMOS COMO EJEMPLO LA LUCHA DE LA COMUNIDAD MAPUCHE,
CONTRA EL ESTADO Y LA PROPIEDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA!

:: por Chenque Negro. Comodoro Rivadavia, Chubut (Argentina)
:: Enero de 2017



Notas:
[1]  “The Argentinian Southern Land Company” fue fundada en Londres en 1889 para realizar actividades comerciales en la Patagonia. En 1896 fue beneficiada con la donación de 10 estancias, de casi 90 mil hectáreas cada una, a cambio de financiar la Campaña, obtuvo tierras estratégicas para el desarrollo del ferrocarril que les sirvió para exportar la producción ganadera. En 1982 la empresa tradujo su nombre -Compañía de Tierras del Sud Argentino- e integró su directorio con un 60% de directores argentinos. Ese paquete accionario fue comprado en 1991 por Benetton por 50 millones de dólares.

[2]  ver el artículo “La  Justicia está vendida, encarcelamiento de Facundo Jones Huala en territorio Argentino”, boletín  “Chenque negro” Nº 8, año 2016. Puede descargarse en www.chenquenegrocr.blogpot.com.ar

viernes, 2 de diciembre de 2016

Respecto a la muerte de Castro

Cuesta guardarse las palabras más duras y mantener la calma cuando leemos ciertos comentarios con respecto a la muerte de Castro. Nuestro colectivo se indigna ante una demagogia vergonzosa de tantas y tantos "anticapitalistas". Punto a punto nos gustaría ir razonando lo que nos produce tanta rabia:

En primer lugar, cabe pensar que la izquierda es postmoderna hasta el momento en que ya no le conviene serlo. Parafraseando a Kurz, es vergonzoso que se vea etnocentrismo por todas partes, y sin embargo, cuando toca verlo de verdad, se obvie de manera flagrante. De este modo, la represión de Cuba a los homosexuales, o su política de apoyo a una intervención imperialista en Checoslovaquia, quedan absolutamente ocultas, al fin y al cabo, es un país tercermundista, por qué íbamos a esperar algo así; qué coño nos importan los homosexuales cubanos. Qué más da su apoyo a la represión de la primavera de Praga?

Segundo, en Cuba jamás se cuestionaron las categorías básicas del capital. De este modo, que nosotros sepamos, las relaciones salariales permanecieron tras la revolución sin ser suprimidas. Lo único que sucedió es que buena parte del capital fue estatalizado, convirtiéndose el aparato de Estado y del PCC, en el nuevo funcionariado del capital.

Tercero, las peculiaridades del régimen cubano, implantaron ciertas formas bastante importantes de salario indirecto de la fuerza de trabajo cubanas. Dicho de otro modo, el Estado subvencionó, como en otros muchos Estado capitalistas, algunos de los gastos de la reconstitución de la fuerza de trabajo. El éxito de estos salarios indirectos se debieron a la alianza que se labró Cuba con la URSS (así pues, transferencias de las plusvalías del proletariado de la URSS al proletariado cubano).

Cuarto, una vez que la URSS se hunde al ser incapaz de llevar a cabo la introducción de la revolución microelectrónica, Cuba se queda con una mano detrás y otra delante, y lo que vemos aparecer es la explotación más salvaje del proletariado cubano, que no tiene ni para comer y que introduce todas las modalidades de la venta de la fuerza de trabajo, como la ampliación de la prostitución. Nuestros chicos "anticapitalistas" no se les mueve un músculo con este asunto. Debe de ser que la venta de la fuerza de trabajo en condiciones de alienación tan salvajes, no son tan problemáticas si sucede en un país como Cuba. Al fin y al cabo, siempre podremos compararla con Haití.

Es increíble ver cómo abnegados demócratas son capaces de criticar nuestras posturas críticas con la democracia, que hagan apología de la conquistas democráticas, y sin embargo se conformen con dar palmaditas a regímenes como el cubano. Debe de ser que para la mitad del planeta "no está de dios" acceder a condiciones de vida dignas, se pueden conformar con las migajas que deja la máquina impersonal del capital mundial. Ni que decir tiene que lo que late detrás de esta forma de razonar es el pensamiento colonial de la ilustración, ni más ni menos.

# Colectivo Germinal http://colectivogerminal.org
# 29 de noviembre de 2016
extraído de su página de facebook (sin título, título nuestro)

martes, 15 de noviembre de 2016

Y los súbditos reclamaban contra su propia sombra. La campaña #NiUnaMenos, cuestionada


Pocas veces, como en la campaña #NiUnaMenos, se ha visto un despliegue tan perfecto de unanimidad democrática, en que la condición para participar es, literalmente, no pensar en lo que se está haciendo.

¿Alguien en su sano juicio cree realmente que una marcha multituduinaria va a disuadir a los femicidas ocultos entre la masa de hombres que a diario se pierden de sí mismos en las urbes del capital?

No. En este momento ningún varón proclive al femicidio está reconsiderando sus ganas de violar y descuartizar a una muchacha; ningún hombre que odia a las mujeres se siente intimidado por la gran cantidad de marchantes del 19 de octubre. Y no: ninguna mujer debería sentirse más a salvo gracias a la campaña #NiUnaMenos. Si alguien creyó que esta campaña, con sus despliegues propagandísticos y sus marchas, iba a disuadir a los violadores y asesinos o induciría alguna reducción del riesgo de agresiones machistas, es que ya perdió la capacidad de pensar y sólo delira viendo sus propios deseos como fuerzas mágicas omnipotentes.

Dado que la marcha del 19 de octubre no va a disuadir a ningún femicida, y casi todo el mundo lo sabe, tenemos que preguntarnos para qué se marchó entonces. Es simple: por una necesidad de catarsis colectiva. Porque las recurrentes noticias de agresiones brutales contra mujeres producen una tensión emocional y psíquica insoportable que necesitamos liberar de alguna forma, ojalá acompañados, y sintiéndonos validados en nuestro malestar angustioso por lo que está pasando. Porque al no encontrar ninguna explicación razonable a la violencia que corroe la vida social, nos reunimos en grandes rebaños donde nos sentimos más seguros, más reconocidos y menos vulnerables que en el desierto helado de nuestras neuróticas relaciones personales.

Esta necesidad de catarsis no tiene nada de cuestionable, y quizás la pulsión gregaria que lleva a los humanos a buscar cobijo en los grandes rebaños, tampoco. Lo que es cuestionable es el efecto de unanimidad ideológica que esto genera: cuando miles o millones de personas están de acuerdo en sentir la misma necesidad de catarsis, rápidamente se aferran a patrones mentales estereotipados y simples que les ofrezcan una explicación sencilla para su propia conducta. Y una vez que han llegado a acuerdo sobre esa explicación simplificada, aumentan su sensación de seguridad al saberse portadores de una ortodoxia defendida por la mayoría. A partir de ahí, cualquiera que piense diferente y lo diga se vuelve candidato al linchamiento ideológico.

El mismo efecto de adhesión gregaria que antes se conseguía coreando "El que no salta es Pinochet", hoy se obtiene agitando la figura peligrosamente ambigua del "macho", que en rigor puede ser cualquiera que no muestre un acuerdo sumiso y entusiasta con las ilusiones de la mayoría. La condición para no ser condenado y lapidado -democráticamente, por supuesto, es decir en modo figurativo-, es nunca hablar del machismo o la violencia de género como si tuvieran alguna relación con otros aspectos de la vida real. Lo que hay que creer y repetir para ser aceptado por la masa es ésto: el machismo y la violencia de género son fenómenos tan profundamente arraigados en el ser del hombre, tan independientes de cualquier cosa que no sea el hecho de tener unos testículos entre las piernas, que cualquiera que intente relacionarlo con el sistema productor de mercancías, con la existencia de clases sociales, con el trabajo asalariado, con el Estado y con la alienación... tiene que ser, sin duda, un macho tratando de hacer aceptables sus propias ganas de quemar viva a una jovencita. La presión psicológica ejercida por la masa es tan poderosa que, al igual que en las procesiones religiosas de antaño convenía darse latigazos en la espalda o andar de rodillas frente al público para despejar cualquier sospecha de impiedad, hoy día a los hombres les conviene escenificar cualquier performance -ojalá lo más colorida,
inofensiva y simpática posible- para no perder el favor de las feministas y del público en general. No importa que en ese empeño terminen marchando juntos, cantando juntos y codeándose a gusto anarquistas revolucionarios con diputados socialdemócratas, feministas de derecha con comuneros mapuche, insurreccionalistas con cristianos progres... lo único que importa es demostrarle a todos que estamos de acuerdo en lo fundamental: a veces hay que guardarse las críticas y callarse la boca.

Las similitudes entre este clima de unanimidad represiva y el antifascismo de los años 30, son evidentes. En esa época, también, la aparición de un enemigo atroz identificado con el mal absoluto, sirvió a los amigos del capital para desactivar todas las expresiones de malestar social, canalizándolas detrás de unos reclamos que sólo reforzaban el poder del Estado y el orden de la explotación. Frente a la amenaza del fascismo, quienes hablaban de revolución social, de comunismo, de anarquía, fueron vistos primero como dementes y pronto como cómplices de Hitler y de Mussolini. En Chile, esta lógica seguía operando en tiempos de la UP, cuando la masa arrebañada prohibía cualquier crítica al gobierno de Allende acusando a los críticos de ser agentes del imperialismo.

Hoy, sin ir más lejos, la izquierda gobierna neutralizando las críticas bajo el pretexto de que todo el que la critique "le hace el juego a la derecha". Lo que está operando en el discurso feminista de masas, hoy día, es el mismo mecanismo de neutralización: no critiques, no problematices, o sea, no pienses, si no quieres caer bajo la sospecha de ser un "macho", un "violento", al fin y al cabo un potencial asesino de mujeres.

Pero tanta catarsis, tanta sublimación de tensiones psíquicas y tanta algarabía ciudadana-democrática, no pueden agotarse en sí mismas. Todo esto tiene un efecto político tan sencillo como eficaz: reforzar el poder de las estructuras que aseguran la dominación, fortalecer al Estado. ¿Por qué? Porque, dado que la marcha de ayer no ejercerá ninguna influencia directa sobre las actitudes de los femicidas ni de sus futuras víctimas, su único sentido práctico (aparte de la catarsis emocional) es, como lo es el de todas las marchas, enviarle un mensaje al poder. El mensaje es el siguiente:

“Exigimos nuestro derecho a que no se maltrate ni asesine a las mujeres. Este derecho, como todos los derechos, no es nada si no se lo hace valer, y sólo puede hacerlo valer quien tiene los medios prácticos para ello. Esos medios prácticos son medios de fuerza, medios que finalmente obliguen a los agresores a desistir de su violencia. El único que posee esos medios es el Estado, con sus policías, sus tribunales, sus psiquiátricos, sus sistemas de castigo y de vigilancia. Y aun cuando entre nosotros hay algunos que no le concedemos ninguna autoridad moral al Estado, reconocemos que sólo él puede darnos la protección jurídica que necesitamos, por eso exigimos al Estado que use sus medios de fuerza para garantizar el derecho de las mujeres a no ser abusadas.”

El #NiUnaMenos vociferado ayer por miles de personas en la calle y a través de sus cuentas de Facebook y Twitter, significa, entonces, ni más ni menos que esto:

"Nosotros, unánimemente indignados por la violencia de género, nos declaramos impotentes, perdidos e incapaces de hacernos cargo por nosotros mismos de esta violencia, lo cual requeriría que formemos una comunidad humana que en realidad no sabemos cómo formar, pues para ello tendríamos que criticar el contenido de nuestras propias vidas sometidas al trabajo asalariado, a la extorsión política, a la manipulación psíquica y emocional a través de los medios, al sinsentido de una vida que debemos comprar y vender. Nosotros, ciudadanos unánimemente indignados, hemos salido a la calle para sentirnos en compañía de nuestros iguales, y todos juntos nos hemos arrodillado una vez más frente a ti, Estado, consagrando así nuestra debilidad y nuestro extravío, el mismo que llenándonos de odio y frustración hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes, nos convierte en potenciales asesinos y en víctimas disponibles para tantas pequeñas masacres."

La marcha del 19 de octubre fue, en fin, una rogativa hecha por los ciudadanos al Estado para que éste les proteja  de sí mismos. Ya que en medio de esa masa anónima de marchantes con rostros pintados, bailarines sonrientes y portadores de lienzos y banderas, en medio de la soledad generalizada de esa no-comunidad humana, nadie sabe realmente dónde están los torturadores y femicidas de mañana, ni sus víctimas.

A. U. 

# Octubre de 2016, Anónimo.
# Santiago de Chile

martes, 17 de noviembre de 2015

El Estado Islámico

[Este artículo es un apéndice del libro Guerra social y telaraña imperialista en Siria de Proletarios Internacionalistas, noviembre de 2015]

Ante el avance catastrófico del capital que sufrimos los proletarios en todas partes y las luchas que de forma explosiva responden a esta situación aquí y allá, ante la negra perspectiva que se dibuja en el horizonte para los amos del mundo, incluso en los países donde la paz social sigue reinando, el capital siempre busca formas de impe-dir la contestación social y mantenerse a flote en mitad de la tormenta. En los últimos años el cuco islamista se presenta como una de las bazas por excelencia para alcanzar este objetivo.
Si en el pasado se sacó al proletariado de la pelea contra el capital con el cuco del fascismo, afirmando la polarización fascismo–antifascismo que llevará al proletariado a negarse y masacrarse en una de las carnicerías más grandes de la historia (la llama-da segunda guerra mundial), hoy el islamismo ocupa el lugar que en su día le correspondió al fascismo.1

Por un lado, el islamismo se pre-senta de forma ilusoria para muchos proletarios que revientan brutalmente bajo la dictadura del capital, como si fuera una alternativa al infierno que viven, por otro lado, otros muchos proletarios lo perciben como una terrible amenaza que hay que combatir, más incluso que el capitalismo. 

Como con el fascismo, se logra hacer creer que el islamismo es algo diferente, independiente o separado del capitalismo. En este escenario el capital oxigena sus células y se prepara para rejuvenecerse bañándose en los ríos de sangre emanados de los cuerpos de los explotados de todo el mundo.

Las campañas de difusión, orques-tadas por los medios y voceros del capital desde hace años, han conseguido darle al islamismo la importancia necesaria para presentarlo en ciertos lugares como el mal absoluto, en otros como una oposición a los gendarmes mundiales del capitalismo. Al–Qaeda primero y el Estado Islámico después representan las dos organizaciones más importantes del islamismo “ra-dical”. El protagonismo adquirido por este último a raíz de la contienda siria, nos vuelve a demostrar la necesidad de denunciar esta trampa de la burguesía, y exponer que todo lo que actualmente se denomina islamismo no es más que una ideología utilizada por fracciones del capital para pelear por el reparto del mundo, controlar a proletarios y hacer al mismo tiempo que se maten entre ellos. No es nuestra intención exponer aquí una crítica detallada del islamismo, sino subrayar esta función social que cumple en la actualidad esta ideología religiosa y en particular una de sus expresiones actuales, el EI (Estado Islámico).

Los orígenes del EI hay que rastrearlos en Irak y concretamente en la estrategia de ocupación del Estado de EEUU en 2004 en Irak que fomentó la baza religiosa para poder dividir al proletariado y controlar ese país, utilizando a la burguesía religiosa chiita. Precisamente ahí está el origen de la ola yihadista del Estado Islámico que busca canalizar la contraposición a esa burguesía religiosa que gobernaba Irak, reivindicando el exterminio de los chiitas de la faz de la tierra como método de liberación. Este accionar irá parejo de la ejecución de todo aquel que es señalado como hereje en las zonas suníes de Irak, junto con todas las brutalidades a las que someten a las mujeres.Mientras Israel, Arabia Saudí, sus protegidos y evidentemente EEUU se frotaban las manos con esta beligerancia, comenzará una campaña de voladuras sistemáticas de mezquitas chiitas en Irak que posteriormente se extenderá por todo el mundo. 

La principal organización que asumirá todo esto en un primer momento en Irak será Al–Qaeda, pero pronto pasó a denominarse Estado Islámico de Irak.Con el comienzo de la guerra en Siria esta organización iba a ganar protagonismo. Las dificultades de encuadramiento que en ese país surgían en las regiones del norte, ante todo en la región de Rojava, llevará a la fracción burguesa encabezada por EEUU, especialmente al Estado de Turquía, a impulsar al EI desde Irak porque Al–Nusra no era capaz de abrir las rutas de suministros del ELS a través de la región de Rojava. Rápidamente el EI se convertirá en una herramienta fundamental para reprimir al proletariado de ese país ante la situación causada tras el desgaste del ELS. 

El flujo de dólares de los saudíes y del propio EEUU les fortalece en todos los rincones del llamado entorno yihadista suní saliendo del ostracismo en el que se encontraban.Por esa época empieza hablarse del Estado Islámico de Irak y Levante como una «marca blanca» del ELS para hacer cierto trabajo sucio en esa región. Como decíamos su labor se centrará en las zonas del norte de Siria donde se concentraron una gran parte de los proletarios disidentes con la oposición burguesa a Assad. 

Esa región sufrirá el acoso de Al–Nusra, el Frente Islámico y el Estado Islámico de Irak y Levante en el verano de 2013 y 2014. Con el paso del tiempo el EI se irá haciendo un pequeño nombre en la historia del terror capitalista gracias a las acciones que realiza para aterrorizar a los proletarios, algunas de las más conocidas acontecerán en Rojava.

Se darán todo tipo de facilidades para el reclutamiento de miles de personas del Magreb y de Europa, que fueron a parar a las filas del Estado Islámico atraídos por el salario que ofrecía así como su propaganda antioccidental. En un prin-cipio se complementa en su tarea con Al–Nusra: mientras ésta última encuadra a los combatientes en siria que rompen con el ELS, el Estado Islámico recluta a combatientes extranjeros, muchos de ellos provenientes de Al–Nusra.

Pero no será hasta los sucesos de Irak en 2014 cuando el Estado Islámico se consolidará como un verdadero ejército insertado en Oriente Medio. En esa fecha el ejército iraquí se hunde en amplias zonas del país y algo menos de 15.000 combatientes del EI avanzan ante más de 250.000 soldados iraquíes que se niegan a ser carne de cañón y desertan en masa.

Con esa victoria y la reestructuración del EI con nuevas incorporaciones y con un mando único, se crea el fenómeno mediático de la apoteosis del hedonismo sádico. Internet se saturará de vídeos de esta organización decapitando en masa. Todo difundido profusamente y con una tupida red de propagandistas y captadores que envían nuevas remesas de soldados.

Desde ese momento, sintiéndose fuerte y con la cobertura del Estado de Turquía, el EI tratará de coger distancia de sus antiguos aliados y financiadores para asumir con cierta independencia sus actuaciones en Siria. Comenzará a concentrar centenares de tanques y blindados pesados, capturados sin gran esfuerzo en Irak, por las carreteras en dirección a Siria, aplastarán toda débil oposición del ELS, y se enfrentarán a tumba abierta con Al–Nusra. El mariscal Rommel jamás tuvo tantas facilidades para mover divisiones de tanques por desiertos y eriales sin un solo lugar donde esconderse. Más de doscientos tanques y blindados aparecerán en Kobane, sin contar la artillería pesada, para controlar la ciudad. Allí encontraremos uno de los momentos fundamentales para consolidar esta polarización interburguesa (islamismo–antiislamismo) a nivel internacional y arrastrar al proletariado al frentismo y a la guerra imperialista esgrimiendo la amenaza yihadista. Las políticas represivas se redoblarán contra el proletariado en todo el mundo bajo la cobertura yihadista, mientras el Estado Islámico avanzará por las zonas rurales sirias.

La histeria llega a tal punto que se clamará la intervención de la OTAN, el bombardeo de EEUU, para derrotar al EI. Como siempre la causa humanitaria será la bandera que lleven clavada en la punta los misiles occidentales que caigan sobre el suelo sirio. Lo que pocos se atreverán a decir es que el EI no es ninguna novedad en la historia terrorista del capitalismo, sólo es una pequeña expresión de ese terror que no hace más que imponer las necesidades capitalistas, tal y como hacen en el resto del mundo otras expresiones del capital. No es de extrañar entonces que el EI se encargue de la gestión de las zonas menos pobladas de Siria y por consiguiente de las regiones rurales desérticas y de la cuenca del Éufrates.

No hay que olvidar que no hace mucho un informe del FMI aconsejaba a los gobiernos de Medio Oriente una vuelta de tuerca a la privatización de esas tierras, de los montes comu-nales que perduraban, así como de las cuencas fluviales para sanear la economía. Algo que supondría la expulsión y el aumento de la explotación de los proletarios locales, así como la explotación de los escasos recursos hídricos disponibles. Las compañías agroindustriales de la casa de Saud, turcas o incluso multinacionales de abolengo como Monsanto esperan su oportunidad para expoliar el suelo y los acuíferos en manos del EI, como sucedió en la cuenca del mar Caspio.

Efectivamente, mediante el EI se concretan ciertos planes orquestados por el capitalismo mundial que no pudo implementar el gobierno del partido Baaz y su familia presidencial.

Todo esto nos recuerda entre muchos episodios, el caso argelino en 1992 donde se usó el yihadismo para poder imponer ciertos planes del capital.2 Lo que está claro es que no hay dife-rencia entre la gestión de la miseria en Siria entre el Estado Islámico, Assad o la oposición burguesa en torno a EEUU.

El terror para la imposición de las necesidades del capital es la sagrada escritura de todos ellos, el dinero contante y sonante su verdadero Dios. Son manifestaciones del capital que compiten por mostrarse como las más aptas para hacerse con la gestión capitalista en tal o cual lugar del mundo.

En consecuencia todo este ascenso del islamismo es un elemento generado e inseparable del capitalismo. La burguesía busca formas ideológicas de dominación que sean capaces de imponer la paz social y permitir una óptima producción y circulación de capital. El islamismo cumple ese rol, tanto como el cristianismo, el fascismo, el stalinismo… En consecuencia no se trata para los proletarios de emprender una lucha específica contra esas formas ideológicas, como si se trataran de realidades que coexisten con el capitalismo, sino de comprender que son expresiones de un todo, que son partículas de un mismo organismo: el capitalismo. Es una ilusión tratar de combatir lo que genera el capitalismo si no es combatiendo al mismo capitalismo, luchando por abolir esta sociedad de explotación y muerte. 

Poner al islamismo como un enemigo al lado del capital es seguir el juego de distracción de la burguesía, es caminar hacia el frentismo, hacia la polarización interclasista, hacia la alianza con expresiones del enemigo, hacia la liquidación de la autonomía de clase. Para nosotros no hay duda alguna de que el enemigo es el capital, independientemente que asuma tal o cual forma religiosa, tal o cual manifestación ideológica. Quien escinde el islamismo del cuerpo orgánico del que forma parte no comprende el proyecto social de esa ideología, quedándose en las formas, en el mundo de las apariencias, imposibilitado de atacar la raíz del problema.

El modo de producción capitalista todo lo abarca, todo lo subsume y todo lo pervierte. La contraposición a esta totalidad sólo puede venir de la crítica de la totalidad. Abandonar la crítica unitaria de este modo de producción y escindirla en críticas parciales (aunque se quieran unificar en tanto que separadas) es abandonar el terreno de la revolución social. Por ello la lucha contra el islamismo sólo adquiere contenido real en la lucha contra el capitalismo, en la lucha revolucionaria por la abolición de las clases sociales. Sólo desde esa perspectiva radical las múltiples manifestaciones del capital y todas sus implicaciones son puestas en la picota para su liquidación.

Notas:
1La baza fascismo–antifascismo sigue y seguirá siendo muy importante para neutralizar la lucha del proletariado. Pese a ser usado hasta la extenuación a lo largo de décadas, pese al balance de las experiencias del pasado hecho por minorías revolucionarias de episodios como la guerra civil en España o la llamada segunda guerra mundial, esta polarización interbur-guesa sigue teniendo una gran vigencia (podemos citar su uso en las convulsiones sociales en Grecia y Ucrania como ejemplos recientes). Es evidente que sólo cuando sectores importantes del proletariado se afirmen en el combate orientados por la experien-cia de su clase todos esos anzuelos entrarán en crisis.

2Ver al respecto el libro La guerra sucia el ex–milico (subteniente del ejército argelino) Habib Suaïdia que escribió acerca de la lucha antiterrorista en Argelia y del desaparecido y misterioso GIA (Grupo Islámico Armado), destapando la operación de los servicios secretos argelinos y franceses, y los manejos en la transición de las propieda-des de la tierra.

lunes, 9 de noviembre de 2015

MANIFIESTO DE LOS RECLUTAS GRIEGOS

«  … Cuerpos desgarrados por las alambradas, niños ahogados en las playas, personas hambrientas en las calles y las plazas, una multitud que mendiga sus papeles… ».

Antes de que pasaran a las portadas y titulares de la prensa y la televisión, muchos de nosotros ya habíamos visto y vivido escenas vergonzosas en el río Evros y en las islas, donde nos han enviado para hacer este absurdo servicio militar obligatorio, a la vez como trabajadores esclavos y carne de cañón.

Estas escenas nos han impactado y son el tema de todas nuestras conversaciones. Pero no queremos que se conviertan en una rutina. Así como no aceptamos los memorándums de la Troika, ni todas las políticas anti-populares, las intervenciones imperialistas y sus sucias guerras, tampoco aceptaremos ni nos acostumbraremos al destino terrible de los refugiados. Que es el mismo terrible destino que sufre nuestro pueblo, nuestro propio mundo, ¡el mundo del trabajo, sea cual sea la nacionalidad, la religión o el género!

El supuesto “ascenso de los flujos migratorios” significa, en realidad, exilio y huida de la guerra, desplazamientos forzosos. No se trata de un fenómeno “natural”. Hay responsables. Es la crisis capitalista, su crisis. Para superarla, abolen nuestros derechos, nos condenan al hambre, a la indigencia, al paro, obligándonos a emigrar. Los responsables son los Estados Unidos, la OTAN, la UE, China y Rusia. Imponen sus intereses económicos empleando el terror y la muerte, apoyando y resucitando nuevos aliados y enemigos, que alimentan el integrismo religioso. Y también las potencias imperialistas regionales (Turquía, Israel, Grecia, gobiernos árabes) que exacerban los antagonismos de la región.
¡Ellos son los que hablan de la desintegración de los Estados y los pueblos inferiores! ¡Ellos son los que tratan a la gente como a deshechos y preparan las operaciones de rastreo! ¡Ellos son los que transforman regiones enteras en vertederos humanos y almacenes para la explotación más brutal!

La burguesía y sus gobiernos sólo tienen un enemigo: los trabajadores, que luchan por sus derechos o se desplazan sin papeles, aunque sean las intervenciones militares capitalistas las que han provocado su desarraigo. Pero los refugiados no son quienes deciden dónde van: los flujos migratorios son canalizados hacia modernos campos de concentración, los “hot spots” (“puntos calientes”[1]), ¡donde se seleccionan los trabajadores que serán explotados! Por supuesto, cuando ya no les necesiten, o cuando levanten la cabeza, podrán deshacerse de ellos con un buen séquito.

El Estado y el ejército griego forman parte del problema, no de la solución. El gobierno Syriza-ANEL continúa su “Guerra contra el Terrorismo”, participa en los planes imperialistas, combate las “amenazas asimétricas” (inmigrantes, movimientos sociales, etc.), distinguiendo falsamente entre los “buenos” refugiados de guerra y los “malos” refugiados económicos. Las Fuerzas Armadas nos llaman, a nosotros, soldados reclutados junto a mercenarios profesionales y de rango, para que hagamos la guerra al “enemigo interno”, ¡cómo en las recientes maniobras Parmenión-2015[2]! ¡En este ciclo de muerte-explotación-opresión, Grecia y Turquía, “países enemigos”, patrullan juntos el Egeo y saben navegar en conserva[3]! Por otra parte, en la frontera de la Unión Europea que empieza en Gibraltar y termina en el Egeo, el Frontex[4] ha jugado un papel decisivo.

Un submarino griego va a formar parte de la flota europea que opera en aguas territoriales libias. En la 16ª División de Evros, estamos en estado de alerta contra los inmigrantes[5] procedentes de Adrianópolis [Edirne en turco]. Nos han ordenado hacer ejercicios de maniobras para la represión de muchedumbres, como sucedió en la isla de Kos tras los dramáticos acontecimientos de Kalymnos: el gobernador declaró la ley marcial y pidió ayuda al ejército contra los inmigrantes hambrientos, sedientos y encarcelados. Nosotros hacemos guardia y vigilamos esta cerca criminal de alambre de espino, que es la verdadera causa de todos los ahogamientos en el Egeo.

¡NO COMBATIREMOS, NO REPRIMIREMOS, NO PERSEGUIREMOS A LOS INMIGRANTES!

Nosotros, soldados en lucha, nos negamos a ello.

Contra sus crímenes pasados y presentes,
Hacemos un llamamiento al movimiento de masas, tanto dentro como fuera del ejército:
  • A bloquear con todos los medios al alcance el Frontex, la OTAN, el ejército europeo, la actividad de las Fuerzas Armadas, mientras la masacre continúe. No participaremos en las patrullas encargadas de hacer detenciones.
  • A ayudar a demoler las barreras de alambre de espino y a no levantar otras nuevas. Que ningún soldado se embarque a una nave dedicada a misiones internacionales.
  • Los buques, los aviones y los submarinos deben regresar a sus bases. ¡Que no se participe en su abastecimiento!
Nos negamos a que el ejército se transforme en aparato represivo, sea contra los inmigrantes o contra los movimientos sociales. No aceptaremos que las deficientes estructuras sociales se refuercen con nuestro “trabajo voluntario”. Para nosotros, la “amenaza asimétrica” es la guerra que han lanzado los gobiernos contra nosotros, así como los intereses que ellos defienden.

Reclamamos a nuestros colegas no sólo que manifiesten piedad y compasión, sino que consideren también nuestros intereses compartidos como clase. Son las mismas instituciones burguesas, las mismas políticas burguesas, los mismos gobiernos burgueses, los que destruyen hasta nuestros sueños.

Lo que están viviendo hoy los refugiados, las constantes persecuciones por parte de todo tipo de mecanismos totalitarios, su lucha por la dignidad y la supervivencia, su trágico presente, muchos de nosotros pensamos que todo eso es una pesadilla, la de un presente y un futuro que no deberíamos sufrir: es el Estado del totalitarismo parlamentario en colaboración con los nazis de “Amanecer Dorado”.

Somos conscientes de que en las próximas revueltas veremos, o bien cómo se unen los de abajo, o bien cómo entran en conflicto unos con otros.

Hoy no existe mejor forma de solidaridad concreta, ni de hacernos mejor servicio a nosotros mismos, que coger el problema por la raíz.

Formamos parte del moderno movimiento obrero anti-belicista, que sólo puede existir desde una perspectiva clasista, anti-capitalista e internacionalista.

Resistencia, ruptura y rechazo total al gobierno, a sus mecanismos imperialistas, y al opresor mundo burgués.

Red de soldados libres  ‟Spartakos”.
Comisión de Solidaridad militante.
Firmado por reclutas procedentes de 38 unidades[6].
Río Evros o Maritsa, que marca la frontera entre Grecia y Turquía.
Río Evros o Maritsa, que marca la frontera entre Grecia y Turquía.

Notas: 
[1] El primero de estos centros de registro de refugiados o “hot spots” se estableció en la isla de Lesbos, en Mitilene, hace sólo unas semanas. Los refugiados hacen cola probablemente durante días, donde se les toman las huellas como a criminales antes de hacerles una entrevista de asilo preliminar, que determina si pueden pasar a la lista de aspirantes a entrar en la UE.
[2] El ejercicio de entrenamiento del ejército llamado Parmenión (militar macedonio del siglo IV a.C.) se celebra anualmente, pero este año se han esforzado en dejar claro que la UE paga a Grecia para que preserve y defienda la frontera con Turquía a lo largo del río Evros (véase el inicio del documento que firman los soldados). Tsipras, con uniforme del ejército del aire, ha asistido este año al ejercicio, donde declaró que “las fronteras de Grecia son seguras”. Varios refugiados (7, según Human Rights Watch) fueron abatidos estos días pasados por la policía fronteriza.
[3] En vocabulario náutico, navegar en convoy.
[4] Frontex es la agencia europea para la gestión y cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la Unión. En resumen, se trata de la policía fronteriza de la UE.
[5] Esto implica hacer el trabajo sucio de la UE no sólo en lo que se refiere a la protección frente a los inmigrantes, sino también atacar a los trabajadores griegos. Según esta fuente, los reclutas del 523º Batallón de infantería fueron movilizados para unirse a un ejercicio militar secreto en Kozani el miércoles 14 de octubre, junto a soldados profesionales, para “recuperar la fábrica abandonada AEVAL” (que produce abono industrial) “tomada por los alborotadores” (según afirmó el comandante adjunto del campo). Los supuestos alborotadores habían ocupado la fábrica en la que trabajaban, que estaba en quiebra, en un intento desesperado por conservar su empleo y por impedir que los patrones vendieran los activos. En resumen, el ejército salía en defensa de las relaciones de propiedad capitalistas contra la clase obrera. No es nuevo que un gobierno de izquierda utilice el recurso de la fuerza para defender el derecho de propiedad. Ya hemos podido ver varios ejemplos entre el 2008 y 2011.
[6] Posteriormente se sumaron reclutas de otras 12 unidades, sumando 50 en total: 547 Rethymnon Batallón Aéreo Esparta KEEM, 616º Batallón de Infantería, Avlona KETTH, 535 MK/TP 31ª Brigada, Patras KETCH Mesologgi KEN 2/39 SP, 526 MK/TP, 124 PVE Trípoli, Cpt. Paraschos 29ª Brigada de Infantería, ASDYS, 221 EMA Plati Evros, 401 Batallón de Administración del Hospital Militar, Tebas KEPV, 16 TYP, Nafplio KEMCH, Campamento Evros Chatzipenti, 211 MK/TO 95 LATETH, Araxos 116 PM, 3º Batallón de Avituallamiento-Gythio Departamento de Suministro, 647 MK/TP Litochoro, 50 PEA/AP, SDB Karaiskakis B Company Management, 219 KICHNE Didymoteicho, 173 MEAP Orestiada, 516 MK/TP, 424 SN Tesalónica, Campamento Evros Vogiatzis Feres, 642 TP, Campamento Bouga, 32 MPP PN, KEN Kalamata, 643 TE Quíos, 123 PTE, 618 M/K TO Plati, 296 M/K TE, KAAY Agios Andreas, 93 TYETH Lesvos, 503 TP, 95 TYETH, 22 EMA Petrohori, 25 EMA Petrochori, B EANETH, 107 A/K MMP PEP Didymoticho, 305 SPTCH, 3rd EAN Alexandroupolis, 107 Campamento Chatzipenti Koufovouno, Evros 523 Mavrodentri Kozani.

Extraído de: http://elsalariado.info/2015/11/09/manifiesto-de-reclutas-griegos-no-combatiremos-no-reprimiremos-no-cazaremos-a-los-inmigrantes/

jueves, 8 de octubre de 2015

[Uruguay] LA RELACIÓN DE FUERZAS EMPIEZA A CAMBIAR

Creemos que desde el 72 vamos de derrota en derrota y a pesar del esfuerzo de la lucha de los de abajo, el capital y el Estado ganaba en todas las canchas. El “festejen uruguayos” nunca fue otra cosa que la reorganización de la explotación capitalista impuesta por el Frente en continuidad perfecta con la dictadura militar. Por eso siguió campeando la impunidad se siguieron abrazando los milicos y los demócratas y toda la reorganización de la sociedad se basó en las necesidades de la tasa de ganancia del capital y en la legitimación de la impunidad.

Es de destacar en todo eso el inmundo  e importante papel de la dirección oficial de los Tupamaros con Huidobro y Mujica…a la cabeza, consolidando la contrarrevolución en nombre de la revolución, por la que decían haber luchado. En realidad lo de “festejen uruguayos” era una burla siniestra del poder contra la gente y como toda canción para someter esclavos siempre hubo demasiados que festejaban su esclavitud y adulaban a sus propios explotadores y opresores.

Lo que nos llena de alegría es ver que esa relación de fuerzas, favorable a la dictadura de la ganancia, a la esclavitud y opresión, empieza a ponerse en cuestión en muchas partes del mundo, y que en Uruguay, no nos quedaremos atrás. La catástrofe de la sociedad del capital queda en evidencia por todas partes el proletariado vuelve a cuestionar toda la sociedad y a enfrentar al Estado en todas sus formas.

Queremos subrayar al respecto algunos elementos recientes en este sentido que consideramos muy importantes y que evidencian que también en Uruguay se empieza a cuestionar la esencia de la dictadura del capital.

1) Primero que nada subrayar la importancia histórica de la salida a la calle masiva del proletariado a rechazar el decreto de esencialidad. Esa respuesta se da en apoyo a la lucha de la enseñanza pero a su vez en un cuadro más amplio de rechazo a la política del Estado.

La gente lo entendió enseguida, contra todo lo que decían los dirigentes políticos y sindicales, que lo de la esencialidad fue un decreto pachequista, es decir dictatorial y represivo.

¡Y como en el 68/69 el proletariado se fue conformando como clase enfrentando a la política de austeridad del capitalismo y del gobierno! En esa afirmación en la calle no estaban solos los docentes, estudiantes, obreros…, sino que en la misma estaban los familiares de los desaparecidos, los GURISES torturados y reprimidos del CEPRILI y el INAU y en general de los cantegriles, los luchadores históricos contra la impunidad, los despedidos de FRIPUR, los vecinos resistiendo al aumento del boleto, manifestantes en defensa de la tierra y el agua, y muchos otros trabajadores y/o desocupados … El proletariado se constituye en clase en ese proceso superando todas esas divisiones y etiquetas parciales con las que se lo mantiene atomizado y sometido.

2) Que la misma es a la vez el producto de una gran sensación colectiva y masiva de “no va más” frente al desarrollo mismo del capital (cada vez más antihumano, destructivo, contaminante, egoísta, hambreador…) y de cientos de grupos humanos que se fueron organizando en diferentes estructuras y organizaciones cada vez más afuera y en contra de los partidos y sindicatos de derecha y de la izquierda.

Como siempre la lucha arranca de lo que se necesita, de lo vital, de que “no nos den más palo”, de la defensa de la tierra, de la necesidad de recibir algo más del producto que nos expropian, de la lucha contra la represión y la tortura en los centros de encierro de jóvenes…. Frente a la organización que la propia gente se fue dando, el poder actuó como una fuerza ajena en base a grupos de choque, infiltrados, patoteros y matones policiales y sindicales.

3) Ese parate contra el Estado en su contenido y en su forma es  el primer gran quiebre del sistema de impunidad del terrorismo de Estado defendida por los tres partidos oficiales y todos sus gobiernos. En su contenido dicho parate es el repudio a toda la política del capital, la del lucro, la que hambrea, la que contamina la tierra y el agua, la corrupta, la de los agrotóxicos, la de minería a cielo abierto, la del encierro y represión de los excluidos…, la que en todo el mundo mata la vida humana.

En cuanto a su forma es el principio del fin de las ilusiones electorales, de las ilusiones parlamentarias, de las ilusiones democráticas…y la asumación clara y neta de que solo en la calle y por la acción directa se puede parar la política criminal del capital y el Estado.  Como en la época de Pacheco la democracia muestra sus sanguinarias garras y no nos deja otra opción, mientras que para ellos lo esencial es la represión de la lucha, de la huelga, como lo confiesan con el decreto mismo de esencialidad; para nosotros lo esencial es la libertad y la lucha contra los criminales intereses del capital y el Estado.

4) Los hechos se sucedieron de tal manera que las  separaciones mismas que son esenciales a la dictadura democrática se vieron cuestionadas por los hechos. La tortura abierta e incuestionable de los GURISES mostró en un santiamén:

a) que los Gavazo no estaban tan presos como nos dijeron,

b) que la barrera entre milicos y civiles no era la que nos contaron,

c) que la oposición entre democracia y dictadura era otra gran mentira… y que por lo tanto

d) la lucha contra la impunidad que habían querido enterrar era y seguirá siendo cosa de todos los días. 

5) La misma realidad muestra que todo gobierno capitalista por más democrático que sea es una dictadura, que los torturadores no son solo los milicos malos sino también los mismos funcionarios civiles incluyendo a los sindicalistas progresistas y de izquierda, que los torturados no son el “otro demonio” que tanto construyeron los periodistas cagatintas y alcahuetes, sino los gurises pobres y desnutridos que no se someten. Tampoco ayer se torturaba a los del aparato armado, sino al proletario, a todos los luchadores sociales. La lucha contra la impunidad, tantas veces enterrada  por el poder, renace imparable porque es una necesidad vital del ser humano. Es mentira que el terrorismo del Estado combata terroristas, en realidad es un terror de clase que combate a quienes cuestionan a la propiedad privada y su macabra dictadura. Todo el tejido ideológico del poder se hace añicos y la verdadera natu raleza de explotación y opresión queda en evidencia, más allá de todas las separaciones, de todas las construcciones ideológicas

6) No es para nada una casualidad que ante la re emergencia de la fuerza en la calle cuestionando la dictadura del capital, también se haga añicos la historia oficial construida por Milicos y Traidores Tupamaros y que los torturadores y desaparecedores tengan más miedo que nunca.

Ya nadie puede ocultar la evidencia, los responsables no son solo algunos torturadores y Amodio, sino toda la política del Estado y los milicos y la colaboración abierta de los Jefes Tupamaros vendidos y colaboretas.  ¡Desde 1972!

También los pseudo opositores van siendo desenmascarados: por más patéticas y aburridas que resulten las polémicas entre los Fasano, los Amodios y los periodistas de la impunidad… los pseudo opositores (o mejor dicho los tapados agentes del gobierno) como Marenales y otros  hacen el ridículo tratando de renovar el mito de que Amodio fue más traidor que ellos.

¡Huidobro y Mujica han resultado mucho mejores como traidores y agentes del capital, el Estado y el Imperio que Amodio! ¡No fue Amodio quien puso toda la estructura de la Orga a trabajar para los milicos!

 ¡Nadie nombraría a Amodio jefe de los milicos! ¡Los propios milicos prefieren a Huidobro y Mujica como sus jefes!

Lo único que atina a hacer Amodio es apoyarlos y tener como símbolo el retrato del Pepe como representante del programa de la izquierda del capital. Mientras descalifican a ese molesto y modestísimo apoyador de su obra Estatal, ellos junto a ese funcionario del Imperio que es Tabaré (y Danilo!) siguen abrazados de Bush y Obama, que también son jefes de milicos, pero un “poquito” más importantes.

No existe ninguna diferencia fundamental entre todos los jefes de Estado (¡y de milicos!), solo es una cuestión de importancia relativa, y en ese sentido, “nuestros” ejemplares presidentes populares no pueden ser más que chupamedias de los presidentes imperiales.

7) Por primera vez desde el 68/69 el poder oficial es cuestionado por el “abajo que se mueve” y el terror empieza a cambiar de lado. La lucha hace que la verdad se abra el paso, Rodríguez Buratti, Huidobro, Mujica, Barneix…Tabaré…y otros grandes de la Impunidad y el terror de Estado, son cuestionados por su pasado y TAMBIÉN por su presente. No sólo tiemblan y se suicidan los desaparecedores/torturadores sino los especialistas en el enterramiento oficial del pasado, las grandes figuras de la impunidad.

 El suicidio de Barneix además de evidenciar la validez histórica de la lucha por la verdad y contra la impunidad, tiene una significación especialísima para todo el edificio de la impunidad. No olvidemos que el general Barneix junto a su par Carlos Díaz (luego comandante en jefe del Ejército) fueron los encargados por el vértice d el Estado (Tabaré) para “investigar” (es decir ocultar) sobre los detenidos y desaparecidos. Ello junto a lo de los “pobres viejitos” de Mujica, y la acción descarada del jefe de todos los milicos, Huidobro, fue y sigue siendo el centro de la política de ocultamiento, olvido y perdón organizada por los propios represores, por el propio Estado terrorista.

8) Frente al cuestionamiento de la tortura, a la protesta social, a la salida a la calle, a los escraches, a la denuncia de la impunidad, las máscaras se caen, las falsas separaciones desaparecen. La contraposición de clases, entre la dictadura del capital y las necesidades humanas resulta totalmente inocultable. Cómo en la época de Pacheco, las esperanzas en las “próximas elecciones” quedan ridiculizadas.

La lucha contra la tortura ya no es solo contra la derecha sino también contra la izquierda del Estado, no es solo contra los milicos dictadores, sino también contra funcionarios, sindicalistas y  guerrilleros arrepentidos cooptados por los milicos:

¡Es todo un símbolo del cambio en la relación de fuerzas que los que luchan también escrachen a Huidobro y los de su calaña!

¡Que los que luchan identifiquen cada vez más a Tabaré con Pacheco Areco!

¡Arriba los que luchan contra el capital y el Estado!

# Colectivo LA SOCIAL
# 2015-09-16  

http://postaportenia.blogspot.com/2015/09/1469la-justicia-progresista-uruguaya.html 






[Ecuador] Sobre las protestas de agosto y septiembre


Contra el  Capital-Estado, sus defensores 
y sus falsos críticos
Análisis y posicionamiento comunista-anárquico sobre las protestas de agosto 
y septiembre del 2015 en Ecuador


 
L
as protestas de agosto y –en menor medida- de septiembre del 2015 en este país (cierres de carreteras principales, marchas masivas, enfrentamientos con las fuerzas represivas, tomas de plazas, motines en cárceles... en Quito, Macas, Guayaquil, Portoviejo, Cuenca, Saraguro, Latacunga, etc.) son la respuesta a los ataques del Capital-Estado contra la clase trabajadora y la naturaleza durante los últimos años y meses, a través del gobierno “socialista del siglo XXI” de Correa.
Más concretamente, son la respuesta al extractivismo (minería, petróleo, hidroeléctricas), la desposesión (de tierras, de acceso a servicios y bienes básicos), las medidas camufladas de austeridad (ej: leyes, salvaguardias, tratados, etc. que benefician a los capitalistas y perjudican a lxs trabajadorxs), el encarecimiento del costo de la vida y la tiranía estatal contra la protesta social, perpetrados por este gobierno.
Son también el síntoma de que su modelo de administración estatal y modernizadora del capitalismo ha fracasado y está comenzando a entrar en declive (a “agotarse”, dicen algunos). Síntoma, a su vez, de la crisis histórica del sistema mundial capitalista, crisis ahora inocultable en este país, tal como no se puede tapar el sol con un dedo. Y lo que se viene es peor…
Lo que pasa es que ya estalló la burbuja-mentira del “milagro ecuatoriano”. Que la mayoría de la gente ya está curándose en las calles del chuchaqui de la (contra)“revolución ciudadana”. En suma, que ya “regresó” la “vieja” lucha de clases a esta parcela del mundo capitalista llamada Ecuador.
Sin embargo, esta lucha de clases se encuentra contenida y camuflada dentro del juego de fuerzas entre los tres enemigos actuales del proletariado –que parece empezar a despertar de su letargo-, aquí y ahora: el gobierno, la derecha y la izquierda. Por eso parece ser una simple pugna política entre ellos, cuando es más que eso, aunque también dicha pugna intercapitalista opaca, desvía y debilita la potencia de la lucha de clases misma. (Fuertes protestas con debilidades internas las de agosto y septiembre.) Se trata de la estrategia de siempre de la burguesía y la socialdemocracia: convertir la guerra de clases en guerra interburguesa. ¿Quiénes y cómo hacen esto? Veamos.
El gobierno, con su pequeñoburgués y tecnocrático populismo, llamando a la farsa del “diálogo nacional por la equidad y la justicia social” por un lado, y reprimiendo las protestas por el otro. La típica política estatal de la zanahoria y el garrote, sólo que ahora, como ya no tiene tanta plata debido al bajo precio internacional del petróleo –lo que le obliga a hacer ajustes y recortes económicos por todos lados-, es más lo segundo que lo primero. Dizque lo hace contra la “desestabilización”, el “golpe blando” y la “restauración conservadora”... bla-bla-bla. Por si fuera poco, aprovecha el aumento de actividad del volcán Cotopaxi para decretar “estado de excepción” a nivel nacional y así dar luz verde a las jaurías policiales –y militares- para que repriman las protestas “indígenas” (ej: Saraguro). [Luego hará lo mismo con el fenómeno de “El Niño”.] En fin, sólo está demostrando, una vez más, que es un gobierno puramente capitalista y represivo, además de racista y colonial. Enemigo de primera fila aquí y ahora.
La derecha (Nebot, Lasso, Rodas), con su ambición de recuperar el poder tanto desde arriba (los “gobiernos locales”, las próximas elecciones) como desde abajo (las calles), buscando de manera oportunista capitalizar políticamente el creciente descontento social contra el gobierno, “mimetizándose” y pescando a río revuelto en las marchas. No se diga en las instituciones. Todo esto solamente para conservar y acrecentar sus privilegios de todo tipo, su condición de clase dominante. Demostrando así que el capitalismo es tan viejo y rancio como ella. Enemigo de siempre y a muerte del proletariado, con el cual no se dialoga ni se discute. Sólo puede haber guerra.
Finalmente la izquierda (FUT, CONAIE, MPD), asimismo de manera oportunista –principalmente de sus dirigentes-, convocando a marchas pacíficas y asambleas populares (donde, por cierto, también se mezclan ciertos personajes de derecha), levantando plataformas de puras reformas pero no de cambios radicales o de fondo, llamando no a romper y superar el orden capitalista sino a mantenerlo y “mejorarlo” “a favor del pueblo”, preparándose también para las próximas elecciones; es decir, cumpliendo su sempiterno rol de pastor de masas y bombero de la potencial revuelta. Por eso la izquierda siempre ha sido y es la izquierda del Capital. Enemigo camuflado en el seno de nuestra propia clase, y por eso más peligroso y nocivo, a corto y largo plazos.
Pero si algo tienen en común todos estos “actores” son dos cosas: que han debilitado y desviado la potencia de las protestas –ya que se encuentran operando políticamente dentro y fuera de las mismas- en tanto lucha de clases hacia la pugna política intercapitalista; y, que todos ellos dicen luchar por “defender la democracia” y “mantener la paz social”. Y efectivamente así es, puesto que la democracia en realidad es la dictadura del Capital sobre el proletariado (de los ricos sobre los pobres, lo cual se mantiene intacto), y la paz social en realidad es la paz de los cementerios inseparable de la esclavitud asalariada-ciudadanizada que es vigilada por el Estado y co-gestionada por los sindicatos.
Por eso tanto el gobierno como la derecha y la izquierda se “asustan” y condenan “los lamentables e inaceptables hechos de violencia durante las protestas de agosto”. Recordemos que hubo enfrentamientos violentos más o menos masivos no sólo entre manifestantes y policías (tanto en la ciudad como en el campo), sino también entre los mismos manifestantes de izquierdas y de derechas, e incluso hubo incidentes aislados de violencia entre encapuchadxs antisistema y ciudadanos-policías, por ejemplo, durante y después de esa marcha predominantemente democrático-ciudadana o clasemierdera que hubo en Quito el 13 de agosto.
Por eso ellos son los más virulentos enemigos de las aún minoritarias y precarias expresiones de combatividad proletaria: de los “infiltrados”, esos “cucos” que, por ejemplo, aparecieron en la Plaza Chica, San Francisco y otros puntos esa tarde-noche, así como han aparecido en anteriores protestas siquiera hace un año atrás (el “17S”… en realidad hace años… “toda la vida”). Esto al menos en Quito, porque días después en Macas “los violentos” no llevaban capuchas ni bombas caseras pero sí plumas, lanzas y mucho coraje acumulado. Lo que demuestra que, más allá de las diferencias “ideológicas” con algunos encapuchados urbanos, y más allá de las diferencias “étnicas” con los guerreros amazónicos, en el fondo somos lo mismo: proletarixs, explotadxs y oprimidxs que se han atrevido a enfrentar al Estado-Capital, “cara a cara” con el enemigo. 

Todos los demócratas “anti-violentos” son unos hipócritas, pues todos sus partidos tienen y ponen sus grupos de choque en las calles (siendo posible, además, que el gobierno vuelva a sacar a sus “pandilleros rehabilitados”, la derecha a sus “cabezas –huecas- rapadas” y las izquierdas a sus “combatientes populares” y a sus “brigadas antifascistas”…). Mientras que, por otro lado, no sería ninguna sorpresa que, conjurados en algún momento el gobierno, la derecha y la izquierda contra el “fantasma” del caos y la revuelta sociales, superen sus disputas secundarias, negocien y pacten entre sí en nombre de la sacrosanta y velada dictadura del Capital llamada democracia.
De hecho, en este mes de septiembre, una vez concluida la “primera fase” de los famosos “diálogos”, el gobierno ya está haciendo negocios de inversión y cálculos sobre impuestos a las herencias, etc. con la derecha (al fin y al cabo, entre burgueses se entienden). Mientras que con la izquierda, al parecer, ha negociado –o le ha orillado a- “bajarle la tensión” a las protestas e incluso a que unas caras visibles de ésta salgan voluntariamente a las calles a “limpiar” los “sucios” grafitis dejados en las paredes de Quito el 13 de agosto, como “buenos ciudadanos” respetuosos del orden democrático o burgués que son. ¡Qué asco! Eso entre otras “peleas” que no superan el marco legalista y reformista, igual de repudiables.  
Así queda claro –nuevamente- que gobierno, derecha e izquierda son la misma mierda capitalista con diferentes moscas. Los tres son nuestros enemigos de clase concretos aquí y ahora, por lo tanto lxs proletarixs que vivimos aquí debemos empezar a tratarlos como tales. Tanto en las manifestaciones callejeras como en el seno de la propia clase (ej: en organizaciones sociales o “populares”).
Ahora bien, ¿por qué ocurrieron tales hechos de violencia en las últimas protestas? A primera vista, porque las contradicciones y los conflictos sociales bajo este gobierno se han acumulado ya hasta el punto de estallar. En el fondo, porque la sociedad capitalista es violenta desde siempre y todos los días; y porque –aunque no parezca- estamos en guerra entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos.
Toda guerra, como se sabe, es violenta. La guerra social no es la excepción. Partiendo del hecho de que violencia es privarnos a la mayoría de seres humanos –los proletarios- de los medios de vida; obligarnos a trabajar por un salario, o sea a ser explotados en beneficio de otros -los capitalistas-, para adquirir esos medios, cada vez más caros; llegar a fin de mes con las justas o no llegar, lo que a su vez obliga a asfixiarse en deudas con sus bancos; desemplearnos y subemplearnos, es decir usarnos y desecharnos a su antojo como si fuésemos cosas, simples mercancías; matarnos o dejarnos morir de hambre, de enfermedad o de locura en sus calles, sus hospitales y sus psiquiátricos; tener que elegir a nuestros chupasangre y verdugos de cuello y corbata cada cuatro años en sus urnas; vigilarnos, perseguirnos, reprimirnos, encarcelarnos, “desaparecernos” o asesinarnos si nos rebelamos contra su orden de cosas. Todo lo cual ocurre en democracia. Pero también las insultantes desigualdades entre ricos y pobres, las leyes, las cárceles, el sistema “educativo”, la moral y las “buenas costumbres”, las religiones, el bombardeo diario de noticias, marketing y shows, el consumismo, la miseria en las calles, la “crónica roja”, el transporte urbano, la rutina gris, monótona y absurda... Toda esta violencia sistémica y cotidiana es el capitalismo; la burguesía nos violenta a lxs proletarixs, todos los días y de múltiples formas, para mantener su riqueza y su poder a costa y en contra nuestra.
Quien monopoliza y ejerce esta violencia, este terror de la clase dominante es el Estado, a través de la policía. Por eso ésta protege con dientes y colmillos la propiedad privada, los negocios y los edificios estatales; es el perro guardián de los ricos y poderosos. Que quede bien claro, entonces: la única razón de existir y, a la vez, la única función de la policía es reprimir –lo que incluye tortura y asesinato- la protesta y la rebelión contra el orden capitalista, al cual debe mantenerlo o, dado el caso, restablecerlo por la fuerza; la policía, entonces, es esencialmente violenta o “brutal”. El único terrorista en realidad es el Estado capitalista.
De allí que ¡el gobierno y los medios de comunicación se pasan de hipócritas al quejarse y llamar a compadecerse de los “pobrecitos” chapas heridos! Nada dicen de los cientos de manifestantes detenidos y heridos por la policía nazional. ¡Solidaridad y Libertad presxs políticxs y amotinadxs! (A pesar y más allá de las diferencias y distancias “ideológicas” con ellxs –valga decirlo.) Cae en lo mismo al ensalzar sus “diálogos” y, a la vez, condenar la violencia anti-policial, a la cual “nada la justifica” sino que incluso “puede destruir la unidad de nuestro país”. Después de cómo este gobierno tan socialista y tan cristiano reprimió las protestas de agosto, tal discursillo no es otro que el de “tirar la piedra y esconder la mano”. El gobierno nos reprime y sus medios nos mienten a fin de mantenernos engañados y dominados.
Por su parte, al terrorismo del Estado burgués los ciudadanos de derechas e izquierdas lo llaman y aprueban como “uso legal y legítimo de la fuerza”, mientras abogan por la protesta pacífica. En realidad, el pacifismo ciudadanista es la otra cara del terrorismo estatal; al no reconocerlo ni combatirlo, lo justifica y lo complementa. Pero cuando lxs de abajo nos atrevemos a responder con nuestra violencia a la violencia que recibimos a diario de los de arriba, entonces nos acusan de manera cobarde, cizañosa y estúpida de “infiltrados”.
¿Infiltrados? Lxs que no somos dueñxs de nuestras vidas y lo sabemos, lxs que estamos hartxs de ser esclavxs asalariadxs y nos rebelamos, lxs que no tenemos nada que perder más que esta pseudo-vida miserable de mierda, es decir, lxs proletarixs somos capaces de luchar contra el sistema capitalista sin intermediarios ni representantes, somos capaces de autoemanciparnos. No mendigando ni negociando a los capitalistas y sus políticos, sino recuperando, arrebatando, atacando y destruyendo todo lo que sea necesario para conseguirlo. Empezando por nuestra propia condición de clase explotada y oprimida, pues no constituye ningún orgullo ser proletarixs, sino que es una maldita realidad social impuesta de la cual queremos y luchamos por liberarnos.

Por lo tanto, expresamos nuestro malestar de clase generado por este sistema afuera y en contra de todas las instituciones políticas y sociales del Capital-Estado, en este caso afuera y en contra del gobierno, de la derecha y de la izquierda del capital por igual. Con nuestros propios objetivos y métodos de lucha de clase (necesidades materiales concretas, la acción directa y espontánea), no con los de la burguesía y la socialdemocracia: marchas pacíficas, demandas legalistas (“archivo de las enmiendas constitucionales”), frentes, elecciones, etc. “Las herramientas del amo no pueden desmantelar la casa del amo”.

Si usamos la violencia, es porque así respondemos a la violencia cotidiana de este sistema contra nuestra clase, y porque así reivindicamos nuestra humanidad y dignidad contra la propiedad, la mercancía y la policía, o sea contra lo que nos priva de los medios de vida, nos mercantiliza y nos reprime.

Si usamos capucha no es por cobardía (al contrario), sino por anonimato o seguridad, y porque la capucha nos iguala en la lucha, nos hace un solo -aunque múltiple- cuerpo emancipado, lanzado a las calles.

Por lo tanto, ¡no somos “infiltrados”, así como tampoco somos ciudadanos! ¡Somos proletarixs que hemos asumido en la práctica que estamos en guerra contra todo este sistema capitalista, sus defensores (la derecha y el gobierno) y sus falsos críticos (la izquierda)!

Somos ni más ni menos que algunxs del montón que un día o una noche decidieron salir del rebaño y mostrarle sus colmillos al opresor. Detrás de las capuchas, no estamos sólo “nosotros”, sino una expresión de la rabia social proletaria, la de muchxs otrxs proletarixs cabreadxs contra este sistema –aquí y en todas partes-. Encarnamos la negación y la destrucción de esta sociedad inhumana y asesina que nos niega y destruye a diario.

Mas no representamos ni queremos representar a nadie. Tampoco luchamos por reformas políticas ni por “mejoras” económicas parciales, que no son más que retoques cosméticos y migajas de la explotación y dominación capitalista. Luchamos por recuperar y cambiar nuestras vidas, así como por contribuir a que lxs otrxs proletarixs también lo hagan, a fin de dejar de ser explotadxs y oprimidxs, y ser sólo humanxs. Ni más ni menos. Lo cual sólo será posible realizarlo como clase mediante la destrucción y superación revolucionaria del capitalismo, de la sociedad de clases.

De manera consciente, organizada y mediante la acción directa, luchamos y lucharemos por la revuelta, la insurrección y la revolución social mundial. Luchamos y lucharemos por el comunismo y la anarquía, que no es más que el “programa histórico” de autoemancipación -y autosupresión revolucionaria- de nuestra clase; la necesidad y el proyecto histórico –de siempre- de comunidad y de vida para la especie humana y todas las demás especies.

  ¿Infiltrados? Infiltrados los burgueses y derechistas en las altas esferas de este gobierno “socialista del siglo XXI”, donde gestionan sus intereses capitalistas comunes mediante grandes negocios y secretas alianzas. Infiltrados los correístas y sus agentes policiales en las organizaciones sociales, donde hacen “inteligencia” y ni así dejan de perder hegemonía –y, por ende, convocatoria. Infiltrados los periodistas sapos en las protestas, pues “la prensa apunta, la policía dispara”. Y obvio que siempre ha habido y hay policías de civil o “tiras” infiltrados, provocadores, etc., en las mismas, pero no es tan difícil reconocerlos: el cerdo, aunque se vista de civil, cerdo se queda. A todos estos despreciables personajes habrá que identificarlos, denunciarlos y ajusticiarlos al calor de la lucha callejera. Los ciudadanos de “clase mierda” que actúan como policías, también deben ser tratados como tales...
A pesar de que hoy los imbéciles de derecha y de izquierda nos “linchen mediáticamente”, nos estigmaticen y nos pretendan aislar como “infiltrados” –cosa que ya hemos rechazado-, lxs proletarixs en guerra seguiremos existiendo, resistiendo y atacando, “destruyendo y sembrando” para ser más fuertes, así como también para llegar a ser más (porque estamos segurxs que no somos ni seremos lxs únicxs proletarixs cabreadxs con toda esta mierda de sistema que soportamos a diario); y entonces le asestemos golpes más certeros, contundentes y mortales al Capital-Estado. Será cuestión de tiempo... y de agudización de la crisis y la lucha de clases, de la cual somos una parte y una expresión. Será cuestión de tiempo para que les digamos –con las mismas e inmejorables palabras del compañero Di Giovanni allá por los 30-:
“Desde hoy, cara a cara, mostrando los dientes al enemigo. Desde hoy, temidos y no humillados. Desde hoy, en estado de guerra contra la sociedad burguesa. Todo, en el actual mundo capitalista, es indignidad y delito; todo nos da vergüenza, todo nos causa náuseas, nos da asco. Se produce, se sufre y se muere como un perro. Dejad, al menos, al individuo la libertad de vivir dignamente o de morir como hombre, si vosotros queréis agonizar en esclavitud. El destino del hombre, se ha dicho, es aquel que él mismo se sabe forjar; y hoy no hay más que una alternativa: o en rebeldía o en esclavitud.”
Proletarixs: mientras tanto, recordemos y recordémosles a nuestros enemigos los burgueses (que hoy están dentro y fuera del gobierno, que son de derecha y de izquierda) que “miles de veces nos han derrotado, seducido, engañado, comprado, de todas ellas hemos aprendido... Sí: estamos derrotados, estamos disgregadas, estamos desmoralizados, pero aprendemos rápido. Tomamos nota de nuestras debilidades pero también de nuestras potencialidades... Lo queremos todo y tarde o temprano nos lanzaremos a arrebatárselo, ya que algo tan simple como dejar de ser mercancía en sus manos no lo vamos a conseguir con sus reformas y democracias, con votos e ilusiones, con [diálogos y] empoderamientos que dejan intacto el poder... De momento están tranquilos... pero todo tiene un límite.” La mejor manera de recordárselo es/será luchando.
Proletarixs: dejemos de agredirnos y destruirnos entre nosotrxs mismxs, entre hermanxs de clase; seamos violentxs y destructores solamente contra quienes nos explotan y dominan: la burguesía, su Estado y sus reformadores… Respeto, solidaridad, unión, complicidad, amor entre nosotrxs. Odio, violencia, terror, muerte al enemigo.
Y no es que estemos haciendo apología ni mucho menos fetichismo de “la violencia por la violencia” ni de los encapuchados como si fuesen anti-héroes lumpen o algo así. No, que quede claro. (La lucha proletaria se hace con o sin capucha, y la acción directa no es sólo la violenta.) Estamos mostrando y explicando que la sociedad de clases es y será violenta por naturaleza y hasta que desaparezca. Mientras tanto, estamos en guerra de clases. Que el capitalismo es violencia y que el Estado es quien la monopoliza y ejerce, por eso el Estado es el mayor terrorista de la historia. Que “mientras exista miseria, habrá rebelión.” Que, en última instancia, sólo mediante la violencia revolucionaria nuestra clase proletaria (“ejércitos de amarguras”, “clase insurrecta mil tormentos”) podrá derrocar a la clase dominante y salir del espectacular fango en la que aquella nos mantiene. En fin, que “absolutamente todo este sistema está organizado en base a la violencia… Por otro lado, nosotros queremos un mundo de paz, fraternidad y solidaridad. Entonces, sólo nos permitimos el uso de la violencia para defendernos hasta el día en que cambie la Historia.”
Por todo lo anterior, llamamos a todxs lxs proletarixs, especialmente a lxs jóvenes proletarixs que ya están en pie en lucha –así no se identifiquen como tales-, de distintas “tendencias ideológicas”, que ya le “joden” al sistema todos los días como pueden, con quienes hemos confluido en la acción callejera, a superar la dispersión, el aislamiento, el gueto, así como los prejuicios, confusiones y barreras ideológicas; a estrechar lazos de confianza y afinidad en base a la acción pero también en base a la discusión y la reflexión (para la acción); a la articulación, al reagrupamiento; a juntar rabias y fuerzas (pero también alegrías y goces); a asumir que si tenemos un enemigo común y algunas ideas y prácticas comunes en la guerra social –y en lo individual- es porque somos una misma clase: el proletariado, “el negativo del obrero en la sociedad actual”, un sujeto multiforme de naturaleza negativa y destructora, que se afirma en su negación, que se asume como tal para negarse y autosuprimirse como clase, para dejar de serlo; es decir, porque a esta sociedad burguesa que lo niega y destruye a diario en tanto que humanidad no tiene nada que “aportarle” más que su total destrucción; porque para volver a ser humanidad y naturaleza, debe abolir su condición de clase explotada y oprimida mediante la revolución social, lo que significa la abolición de la sociedad de clases misma. Así como también la liberación total de todos los tipos de explotación y opresión (incluida a la naturaleza).
Pero todo esto sólo será posible mediante la guerra de clases revolucionaria. Por lo tanto, para hacerle la guerra y golpear realmente a nuestro enemigo común (el Capital, el Estado y la socialdemocracia, quienes nos quieren divididos y debilitados) hasta que caiga, debemos reconstituirnos y fortalecernos como clase, ser fuerza; al menos, ser una (minoritaria) fuerza dentro de la clase. En este sentido, y por el momento, lxs proletarixs en lucha contra el enemigo común podemos “caminar por separado” –como los dedos de las manos-, pero es necesario “golpear juntos” –como los puños-.
Asimismo, llamamos a todos lxs proletarixs, en especial a lxs jóvenes y “estudiantes”, a no tragarse las mentiras que vomitan todos los medios de comunicación: estatales, privados y “alternativos”. En especial, a no creerles que ellos son “los buenos” y los “infiltrados” “los malos”. Ellos sólo pretenden mantenernos desinformados, engañados, ideologizados, vendados y aborregados en función de sus mezquinos intereses políticos capitalistas. Y sobre todo, lxs llamamxs, en caso de estar todavía enjaulada y confundida su rabia proleta dentro de organizaciones pseudorevolucionarias, reformistas y oportunistas de izquierda que sólo los utilizan como carne de cañón (como algunos hermanos de clase en Plaza Chica y San Francisco, y con quienes nos hemos encontrado del mismo lado de la barricada en las calles); lxs llamamos -decíamos- a desbordar y a romper con ellas, a auto-organizarse y luchar de manera directa por sus propios intereses, necesidades y deseos humanos. Tanto en la vida diaria como en las protestas callejeras que vengan de aquí en adelante. (“La revolución siempre ha sido y será joven.”)
Lo mismo para que las “masas” que se encuentran encorraladas en esas organizaciones de izquierda, pero que repiten acríticamente las consignas de la derecha (“fuera Correa-fuera”), dejen de hacerlo y más bien empiecen a gritar con voz propia: “¡Fuera Correa, burgueses y políticos!”, “¡Que se vayan todos!”, “¡No queremos migajas, lo queremos todo!” (y si no, “lo quemaremos todo, sí, lo quemaremos todo...”); para que se vuelvan incontrolables, indómitas; para que dejen, precisamente, de ser “masas” y luchen como clase, esto es como fuerza autónoma y antagonista (lo cual nunca es “puro” o “ideal”, pero es). Solamente una fuerza social de tal naturaleza evitará que el gobierno y la derecha sean los grandes beneficiarios políticos de la situación actual (lo que desgraciadamente es lo más probable), y que la izquierda siga desviando las protestas masivas hacia simples reformas que no afectan sino que refuerzan el sistema capitalista (lo que también va a seguir pasando). Ya va siendo hora de que nuestra clase salga a luchar “a por todo” (tarde o temprano, la crisis la empujará a ello), alterando así el orden capitalista-estatal-ciudadano y evitando que vuelva a la normalidad, a la espectacular y violenta normalidad del Capital.
Sea como fuere, a medida que en este país se agudice la crisis, las desigualdades y los conflictos sociales, la violencia social –y política- también experimentará una escalada. La lucha de clases no se hace –nunca se ha hecho- con piropos ni con flores, menos aún en tiempos de crisis, austeridad, protestas, represión, guerra social, como es el presente.
 
Proletarixs: asumamos que estamos en guerra y actuemos en consecuencia. En la guerra, hay que estar armadxs y preparadxs. Entonces, armemos nuestras mentes con teoría revolucionaria (comunista y anarquista) mediante la autoformación (individual y colectiva): el programa revolucionario y la conciencia de clase son armas necesarias y prácticas. Y armemos nuestras manos con todos los materiales que sean necesarios para enfrentar el terror estatal capitalista: capuchas, molotovs, palos, piedras, llantas, gasolina, fuego, latas de espray, puños, patadas, panfletos, lienzos, gritos, escupitajos... Teniendo presente que en estos momentos nuestros enemigos visibles en las calles son –serán-: policías, ciudadanos –de cualquier bandera- que actúen como sapos y como policías, políticos de derechas e izquierdas y periodistas sapos. Enemigos no en tanto que personas o grupos más o menos despreciables, sino en tanto que agentes todos ellos de las relaciones de explotación y dominación capitalista que ya estamos hartxs de soportar y que por eso queremos combatir y destruir. Todo esto, con el arma de la organización autónoma para la lucha frontal y multiforme contra este sistema, sus defensores y sus falsos críticos.
Así pues, proletarixs cabreadxs, en lucha y “sin partido”: juntemos fuerzas y agitemos por el desborde y la ruptura proletaria dentro y fuera de las protestas, de múltiples formas y sobre todo en contenidos, mediante la palabra y la acción. Agitemos para agudizar el antagonismo de clases en las calles y en todos lados. Llevemos gasolina al fuego y fuego a la pólvora de la guerra social contra el Estado y el Capital. (En las calles, además, veremos quiénes estamos del mismo lado de la barricada y quiénes están del otro lado de ella. Allí juntaremos fuegos o separaremos aguas.)  
Proletarixs: para las próximas protestas callejeras, organicémonos de manera independiente y combativa, afuera y más allá de las marchas de los ciudadanos-borregos tanto de derecha como de izquierda; en caso de darse, respondamos a sus agresiones (verbales y físicas) de la misma manera e incluso con más fuerza; y, sobre todo, ataquemos al enemigo donde y cuando no seamos esperadxs… ¡A romper la paz social burguesa y ciudadana! ¡Fuego a la policía y a la mercancía! ¡Fuego al Estado y al Capital! Pero hagámoslo de manera inteligente y segura. Aprendamos de nuestros propios errores cometidos y de experiencias de compañerxs de otras latitudes. Preparémonos luchando, combatiendo en las calles. Aprendamos también de lxs hermanxs de clase “indígenas” de Macas durante las últimas protestas, quienes usaron una vieja táctica de lucha de lxs oprimidxs de estas tierras: el sorpresivo asedio a las instituciones estatales, y luego el ataque frontal al aparato represivo del Estado de los patrones. Proletarias hormigas urbanas, por nuestra parte: a “morder y huir” al enemigo, desde distintos y en inesperados puntos, cada vez más y mejor, procurando hacerlo como un solo puño-una sola clase. En primer lugar, entonces, desarrollemos autonomía de clase: nuestros propios objetivos y métodos de lucha para satisfacer nuestras propias necesidades humanas. Sin representantes ni negociaciones ni reformas. Rompamos con la socialdemocracia, con el reformismo y el oportunismo de izquierdas (y de derechas). No pidamos migajas, vamos por todo. No luchemos por sus intereses, luchemos por nuestras vidas. Como parte de esta ruptura y autonomía, desarrollemos también capacidad combativa e incluso insurreccional (indicios de lo cual hubo precisamente en Plaza Chica y Macas), de aquí en adelante, cuando y como sea posible, al calor de la lucha callejera. Encendamos así las primeras chispas de un futuro incendio de rebelión generalizada que ni burgueses ni políticos ni reformistas ni ciudadanos de mierda puedan apagar...
En síntesis: asumamos que estamos en guerra y que estamos derrotadxs, es decir débiles y divididxs, sin autonomía ni proyecto o “programa” propio, como clase; pero, a la vez, asumamos que estamos despertando, reaccionando a los ataques del enemigo de clase, alcanzando incluso a darle unos cuantos contragolpes; entonces levantémonos, pongámonos de pie, aprendamos de los errores, superemos la derrota, confiemos solamente en nuestras propias capacidades como clase, luchemos por nuestras necesidades humanas (las cuales tarde o temprano entran en abierto antagonismo con las necesidades del Capital o de la economía), sin intermediarios ni representantes, autoorganicémonos afuera y en contra de todos los partidos, sindicatos e instituciones burguesas, desbordémoslas, rompamos con ellas, rearticulémonos y rearmémonos  como clase, es decir como fuerza autónoma, antagonista y destructora del Capital y el Estado; y, al mismo tiempo, como el germen o la portadora de la sociedad sin explotadores ni explotados, sin estados ni patrias, de la comunidad humana mundial.
Proletarixs: luchemos de esa manera, y en las calles nos encontraremos y sumaremos fuerzas contra nuestros enemigos comunes. Todos ellos no podrán parar la revuelta proletaria entonces, no sólo en contra y más allá de este gobierno burgués-policial-ciudadano y su oposición de la misma ralea, sino contra todo este sistema de dominación y muerte que nos impide vivir una verdadera vida, sin explotación ni opresión de ningún tipo; una vida libre y plena en comunidad humana-natural real, donde la violencia ya no sea necesaria; una vida que sólo podremos conquistar y disfrutar mediante la lucha anticapitalista y antiestatal por la abolición de la sociedad de clases y la liberación total. “Hasta entonces, sólo habrá guerra.” “Guerra al Capital hasta que caiga”.

 ¡Ni Gobierno ni Derecha ni Izquierda! ¡Que Se Vayan Todos!
¡Abajo el Capitalismo y el Estado! ¡Abajo el Reformismo y el Pacifismo!
¡Autonomía, Antagonismo y Acción Directa Violenta!
¡Por el Desborde y la Ruptura Proletaria!
¡Por la Revuelta y la Revolución Social!











Proletarixs en Guerra Hasta Dejar de Serlo
Región ecuatoriana, octubre 2015

  
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