Mostrando entradas con la etiqueta Universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universidad. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de septiembre de 2011

[Chile] ¡FIN AL LUCRO! ¡GUERRA A LA BURGUESIA!


¿Acaso se piensa que una sociedad completa basada en el mercado nos va a educar para algo que no sea ser mercancias mas rentables? ¿Acaso se piensa que con educación gratis o con mejores condiciones en los colegios seremos algo distinto de lo que ya somos ahora, es decir, material dispuesto para la creacion de la riqueza de otros

El lucro no es "algo" que se pueda eliminar de una area especifica de la sociedad capitalista, sino una condicion indispensable para su funcionamiento

¡Y ESTA EN TODAS LAS AREAS DE NUESTRAS VIDAS!

- En la alimentacion cuando nos llenan de productos toxicos solo para reducir gastos y elevar la ganancia de los productos.

- En nuestro tiempo cuando este esta completamente condicionado por nuestras actividades laborales y el consumo.

- En la salud cuando los bolsillos de doctores y banqueros se llenan a medida que se llenan los hospitales y cementerios.

- En la vivienda cuando nuestros hogares se parecen cada vez mas a ratoneras solo para sacar el maximo de casas por un minimo espacio.

- En la diversion cuando el dinero es el principal mediador de toda actividad recreativa.
Desde que nacemos hasta despues de morir, desde que despertamos hasta que nos acostamos, toda nuestra existencia esta totalmente condicionada por el trabajo y el consumo ¡por el lucro que le generamos l@s proleteri@s a la burguesia!

Para eliminar el lucro de nuestra realidad debemos partir por entender su funcionamiento y su implicancia en el desarrollo de la sociedad, reconocerlo como motor de la explotacion total de la clase dominante sobre l@s proletari@s, l@s animales, el medioambiente ¡y todo aquello que le genere ganancias!

¡La emancipacion del proletariado es y sera obra de l@s proletari@s!

CONTRA EL LUCRO SOBRE NUESTRAS VIDAS: REVOLUCION PROLETARIA INTERNACIONALISTA Y ANTI-ESTATAL


# Anónimo, Chile. Segunda mitad de 2011, fecha precisa desconocida.

[Chile] ¡DE LA LUCHA ESTUDIANTIL A LA LUCHA DE CLASES! ¡DE LA MOVILIZACION A LA REVOLUCION!


"Estamos tocando a tu puerta, esto va a comenzar: Es la lucha de clases"
(The Apostles - Pigs for slaghter)

Son millones l@s proletari@s que con desición y sin permiso alguno salen a las calles a enfrentar el mundo que los domina. Aunque las razones varíen de forma y color, los estallidos se multiplican por el ancho y largo del mundo, la revuelta toma forma y se dirige directamente a destruir todo aquello que represente nuestra subyugación a este mundo de mercancías.

L@s charlatanes de siempre - la prensa oficial y "alternativa" - tratan ilusamente de disfrazar el carácter antagónico y general de la revuelta. Nos dicen que en medio oriente las luchas son religiosas o contra ciertos dictadores y tiranos; que en Grecia, Inglaterra y el resto de Europa se trata de jóvenes inmigrantes y marginad@s afectad@s por el desempleo y la crisis; aquí mismo hablándonos de delincuentes e infiltrad@s -"inútiles subversiv@s"- que desvirtúan y empañan la causa estudiantil. L@s poderos@s persisten en hacernos pensar que entre una lucha y otra no hay horizonte común, que entre un país y otro no hay explotador@s es común y que solo la vía pacifica es la forma de expresar el descontento "democráticamente" (disociando de esta forma violencia y no-violencia, partes integrales de toda lucha). La estrategia del poder es la de hacernos asumir este discurso y llevarlo a la practica en nuestras propias movilizaciones, separándonos nosotr@s mism@s de la lucha de nuestr@s herman@s de clase. La estrategia del poder radica en negar lo máximo su realidad total, social y mundial y por ende su negación histórica: La vieja LUCHA DE CLASES.

Aun así la práctica nos demuestra todo lo contrario a lo que nos dicen: Es la misma causa apuntando a l@s mism@s enemig@s; son l@s proletari@s empujad@s por la irreconciabilidad entre sus necesidades y deseos contra la necesidad avasalladora del mercado por lucrar con todo vestigio de vida a cualquier costo. Son las manifestaciones de la opresión burguesa las que están siendo atacadas al rededor del mundo: policías, comisarías y cárceles; multitiendas, bancos y empresas; instituciones del poder burgués y de sus partidos políticos. Aunque la causa que rebalse el vaso sea distinta en cada lugar (reivindicaciones estudiantiles, la muerte de un joven en manos de la policía, estados dictatoriales, etc.) la historia es la misma en todos lados: son l@s proletari@s hart@s de su realidad y de los llamados a la calma y la paciencia quienes toman las calles y arremeten contra todo símbolo de su miseria.

Hoy esta es también nuestra realidad local, la causa estudiantil a sobrepasado toda parcializacion e intento de apagar la rabia de las calles: el olor a lacrimógena se siente, las consignas aunque aun débiles se leen en las murallas y tomas, las piedras y vidrios se ven tras los enfrentamientos y quizás lo mas importante: la discusión se retoma en las calles, nadie esta indiferente a las movilizaciones.

Son cada vez mas quienes rompen con el discurso inmovilizante de la prensa y el poder, para salir a exigir lo que se considera propio; he ahí las principales fuerzas y debilidades del movimiento. Su fuerza es la de seguir en pie, sin dar brazo a torcer, a pesar de los costos, en sus reivindicaciones y exigencias; al entender que la lucha es la que puede cambiar las condiciones materiales de nuestra existencia y no la actividad fúnebre/ciudadana del voto, la apatía y la delegación. Su fuerza es la de la clase proletaria alrededor del mundo que ya no tiene nada que creer, ni nada que pactar con la clase que la explota.
Aun así, son las debilidades las que siguen tiñendo de amarillo los avances del movimiento: su exceso de confianza (cuando solo la confianza ya es desastrosa) en la estructura institucional, en el Estado como regulador de los excesos del empresariado, en el mito interclasista del ascenso social y de la vía universitaria como forma de mejorar las condiciones de subsistencia. Estas son las principales debilidades del movimiento estudiantil, pero que son herencia de todo el viejo discurso socialdemócrata que se pretende revolucionario. Los jóvenes que hoy salimos a las calles hemos crecido con la mentira de una Unidad Popular que con nacionalizaciones y estatificaciones lo único que hizo fue sepultar el intento revolucionario de una clase social entera por cambiar el rumbo de la historia.

¿Acaso se piensa que una sociedad completa basada en el mercado nos va a educar para algo que no sea ser mercancías más rentables? ¿Acaso se piensa que con educación gratis o con mejores condiciones en los colegios seremos algo distinto de lo que ya somos ahora, es decir, material dispuesto para la creación de la riqueza de otros?

Compañer@s, aprendamos de nuestros herman@s ingles@s, aunque ahí el Estado cubre educación, salud y desempleo, la miseria no escapa a la vida de l@s proletari@s y su revuelta lo demuestra a todas luces. Profesionales o no, educad@s por municipios, particulares o por el Estado, llegada la hora seremos la misma mierda que llevamos siendo por siglos: Asalariad@s, con el único derecho de recibir lo indispensable para seguir siéndolo.

Compas, hoy l@s "dirigentes estudiantiles" evalúan el dialogo con el gobierno (¡como si no llevasen dialogando ya desde meses mediante l@s representantes de sus partidos!) poco a poco intentan hacer que nuestra lucha se encuadre dentro de los canones que nos permiten nuestr@s patron@s y gobernantes, llamándonos a la calma, a no radicalizarnos, a volver a la normalidad, a denunciar a l@s infiltrad@s, etc... Debemos romper con ell@s y también con el aislamiento como "lucha estudiantil".

Compañer@s, el llamado es a no decaer, a seguir y superar la movilización, pasar del conflicto estudiantil al conflicto como clase relacionándonos con otros sectores en lucha. Lo mas probable es que las exigencias como estudiantado no se vean realizadas por las nuevas reformas (¡ningún cambio real se logra con reformas!), aun así, no nos decepcionemos de la lucha, se ha ido demasiado lejos como para que las reivindicaciones sean acogidas por cualquier gobierno. Si se ha denunciado el lucro en la educación, seamos capaces de denunciarlo en todas las áreas de nuestras vidas, como condición indispensable para la vida del capitalismo.

Nuestra lucha es una lucha histórica y mundial, por ella han pasado generaciones asesinadas y encarceladas, pero que nos acompañan hoy en todo enfrentamiento con el orden. Aprendamos de ellas y de las que hoy luchan por todo el planeta, reconozcámonos como parte de una misma clase y avancemos así hacia un real cambio social.
Rompamos con la mentira de los medios de comunicación, de los partidos y sus representantes; su mentira es la única forma de mantenernos cautiv@s, dividid@s e incapaces de tomar protagonismo en la historia.

Expandamos el dialogo y la discusión, mantengamos y multipliquemos los contactos y las redes aun acabándose las movilizaciones, creemos nuestros propios medios de comunicarnos al margen de los del poder y el espectáculo, cuestionémonos sobre fondo y forma, descubramos los caminos para tomar con nuestras manos el rumbo de nuestras vidas, aboliendo el Estado, sus instituciones, el trabajo asalariado, el lucro y la sociedad de clases, condición indispensable para la vida libre en comunidad.

CONTRA EL LUCRO SOBRE NUESTRAS VIDAS: REVOLUCION PROLETARIA, INTERNACIONALISTA Y ANTI-ESTATAL.


# Anónimo, Chile. Segunda mitad de 2011, fecha precisa desconocida.

[Chile] ¡¡PARA ACABAR CON LA EDUCACIÓN DE MERCADO DEBEMOS DESTROZAR LA SOCIEDAD MERCANTIL!!



Las últimas semanas hemos sido testigos del resurgimiento de la movilización estudiantil. Tras un breve receso después de la llamada “revolución pingüina” vemos un nuevo alzamiento por parte del estudiantado, esta vez no solo pingüino, sino también de universitari*s, profesor*s y hasta altas autoridades de la estructura educacional.

Vemos el entusiasmo de la serie de reivindicaciones que hoy se ponen en el tapete, pero no sin notar la contradicción ilusa por un lado y oportunista por otro al denunciar el lucro sin el mas mínimo acercamiento a denunciar y atacar el lucro en sus bases fundamentales:

LA EXPLOTACIÓN DE UNA CLASE POR SOBRE OTRA Y SU REPRODUCCION COMO SOCIEDAD DE MERCANCIAS.

Lo cierto es que ni una educación gratis, ni con mejores docentes y mayor participación del estudiantado harán de esta realidad algo distinto. Seguiremos siendo la gran mayoría de desposeídos de nuestras vidas y de decisión quienes creemos la riqueza de una minoría, asegurando así nuestra propia represión y miseria.

Para cambiar verdadera y radicalmente nuestra realidad debemos partir por reconocernos como explotad*s, escapando a todo rol y situación laboral (estudiantes, trabajador*s, am*s de casa, vagabund*s, lumpen…) Reconocernos como dependientes de la economía mercantil, para darnos cuenta de que la economía mercantil depende de nosotr*s.

Alentamos y apoyamos la expresión y movilización proletaria en cualquiera de sus formas y es por esto mismo que denunciamos con decisión las formas de desviación, parcialización y encuadración de esta por parte de los medios burgueses (partidos, centros de alumn*s y profesor*s, sindicatos…). No fomentamos la desorganización, la apatia y el aislamiento en la lucha, sino lo contrario, afirmamos el desarrollo de medios autonomos de organización proletaria que sean capaces tanto de solucionar problemas y reivindicaciones inmediatas, como de construir y aportar en nuestra constitución como clase revolucionaria.

Es completamente necesario comenzar a denunciar y atacar toda forma de representación burguesa, sea del color que sea, para ir abriendo camino a nuestra organización real como clase antagónica, lejos de cualquier encuadramiento y parcialización.

Cuestionarnos y discutir sobre el real camino de un cambio social radical y no de cómo gestionar de mejor manera nuestra miseria.

¡¡ La emancipación del proletariado es y será obra de l*s proletari*s!!

Contra el lucro de nuestras vidas: REVOLUCION PROLETARIA, INTERNACIONALISTA Y ANTI ESTATAL

¡¡ Fuerza y solidaridad critica con el compañero Luciano Pittronello!!



Sin embargo, cuando el proletariado descubre que su propia fuerza exteriorizada contribuye al fortalecimiento permanente de la sociedad capitalista, ya no solamente bajo la forma de su trabajo, sino también bajo la forma de los sindicatos, los partidos o el poder estatal que él había construido para emanciparse, descubre también por la experiencia histórica concreta que él es la clase totalmente enemiga de toda exteriorización fijada y de toda especialización del poder. Es portador de la revolución que no puede dejar nada fuera de sí misma, la exigencia de la dominación permanente del presente sobre el pasado y la crítica total de la separación; y es aquí donde debe encontrar la forma adecuada en la acción. Ninguna mejora cuantitativa de su miseria, ninguna ilusión de integración jerárquica son un remedio durable contra su insatisfacción, porque el proletariado no puede reconocerse verídicamente en una injusticia particular que haya sufrido ni tampoco en la reparación de una injusticia particular, ni de un gran número de injusticias, sino solamente en la absoluta injusticia de ser arrojado al margen de la vida. (Guy Debord "La sociedad del espectáculo)


# Anónimo, Chile. Segunda mitad de 2011, fecha precisa desconocida.

martes, 9 de agosto de 2011

RECONOCERNOS

Al proponerse una actividad negadora y destructora de las estructuras de dominación y apropiación de nuestras vidas que permita *imponer nuestras necesidades en la sociedad sin debate[1] , requiere comprender quienes somos nosotros

No se trata de una cuestión retórica ni de una contemplación desencontrada con algún tipo de actividad, sino que justamente, es mediante nuestra actividad y su comprensión que seremos capaces de asumir que las acciones de insurgencia y rebeldía no solo tienen que ver con las imágenes e ideas preconcebidas que conocemos y con las que contamos en nuestro arsenal de experiencias en la lucha de clases. Claro está que estas últimas son un medio que nos ayudará de gran modo a comprender el presente: así como la acción reformista de los aparatos políticos burgueses que intentan hablar con la voz del proletariado ha significado el amargo aprendizaje de la constante manipulación de la revuelta y su traición (enseñanza que nunca debe olvidarse, ni dejar de ser sancionada), la interacción comunicativa a través de Internet es un campo de exploración que ha abierto un ámbito de difusión importante -aunque no trascendental- para las revueltas que se experimentan en diferentes rincones del mundo.

De todos modos ambas situaciones recién planteadas (el reformismo socialdemócrata y ciudadanista y la comunicación por medios informáticos) son ejemplos de experiencias que no pueden constituirse en pilares de una teoría, son formas y expresiones que debemos intentar comprender para el desarrollo del pensamiento en relación con nuestras acciones y estrategias, de modo contrario caemos en el acto de fe que no ejerce ninguna fuerza. Afirmaciones del tipo: “[…] quienes nos sentimos cómplices de quien se rebela, de quien se insurge y lucha, de quien esta lucha la transforma en rebeldía contra lo que nos asfixia y no dejará de asfixiarnos a menos que hagamos algo, y quienes vemos en él un igual, uno de los nuestros, no podemos pensar en términos de gueto”[2] no solo son un exceso de redundancia que nada dice más que lo que algunos desean escuchar afirmando lo que dicen negar (“si compañeros, estamos juntos en esto, somos los rebeldes y combatientes decididos a hacer algo y sabremos reconocernos entre nosotros”*), y de tal modo solo reducen a un limitado grupo de afines –aunque en extremo difuso- el potencial subversivo. Aun así, vemos actualmente a millones de individuos con diferentes motivaciones actuando colectivamente en la calle de diferentes ciudades enfrentándose con la realidad que nos somete. Por supuesto que no es suficiente*, la mayoría de esas personas no son concientes de lo que están haciendo, sus actos son más certeros que sus palabras[3] , pero si pretendemos romper con las estructuras formales de dominación que se nos imponen socialmente debemos entonces ser capaces de cuestionarnos nuestra propia posición de ventaja frente a los acontecimientos. Tenemos claridad y conciencia de la fuerza de los hechos a través de una acumulación histórica de experiencias, aquellos que somos parte de minorías revolucionarias (en tanto no renunciamos ni dudamos de su necesidad y posibilidad y nos organizamos en tal perspectiva) hemos de descubrir como incidir, *llevar la gasolina al fuego*, pero aún así, ser concientes que la extensión revolucionaria de los actuales acontecimientos no dependen solo de nuestros deseos, sino justamente de la expansión del deseo revolucionario y la conciencia material de su necesidad: entonces el estudiante chileno dejará de reducir su propia acción a la reforma de lo existente y se hermanará a la acción desbordada en las barriadas inglesas; así, quién reclama por las formas de explotación de los recursos naturales comprenderá que es inviable su posición sin la aniquilación del sistema Capitalista, etc.

Lo que planteamos debe cuestionarse desde una posición personal, inmiscuido en la acción colectiva y con una posición de negación de la sociedad existente. Esto se trata de la mera experiencia puesta en relación con la teoría; lo conciente y lo subjetivo tensando hasta la ruptura la realidad existente.

# por comunista contemplativo. Agosto de 2011
# extraído de Hommodolars




[1] Trabajo, Comunidad, Política, Guerra, “Antipolítica”. www.prole.info. Sacado de Cuaderno de Negación Nº1
[2] Extraído de Enrabiaos, algunos apuntes acerca de la #Spanish revolution
[3] Panfleto “El presente no volverá”

domingo, 3 de julio de 2011

[Chile] Llevemos el conflicto a una nueva etapa, debemos radicalizarnos

Hermanos y Hermanas de clase:

Todos los problemas que enfrentamos en nuestra vida como proletarios, como fuerza de trabajo, plantean inmediatamente el conflicto central: o se está a favor del viejo mundo (del Estado, de las clases, de la ideología, la alienación) o del mundo nuevo que sólo puede ser el Comunismo, la Anarquía: la comunidad humana sin clases ni poderes separados.

Cuando enfrentamos el conflicto desde la sala de clases la situación no es distinta: el Estado/Capital no nos “educa” para que seamos seres humanos completos y criteriosos, sino en el llamado “sistema educativo” se nos encuadra y segmenta, se nos instala en la cabeza el chip de la ideología dominante (el mismo que recibimos en la familia, la religión y los medios de des-información), nos hace aceptar este mundo y esta vida como los únicos posibles, y nos enseña que nuestra única alternativa es “capacitarnos” al punto que podamos sacar el mejor partido posible de nuestras energías físicas y mentales llegado el momento de vendernos en el mercado de trabajo. Tras el paso por la escuela, casi no nos quedarán energías para resistir, pues todas ellas se habrán volcado en la preparación de nuestra posición en el mundo del trabajo asalariado.

Hermanos y hermanas de clase: los “pingüinos” no somos ciudadanos en potencia ni ninguna de esas mierdas democráticas que tan gustosamente se tragan los universitarios. Somos parte del movimiento proletario moderno, porque es en función de nuestra esclavización salarial que se nos envía a perder horas y horas dentro de insalubres galpones donde varios empresarios lucran “educándonos”. Mientras los universitarios están casi completamente integrados a un sistema en el cual, pese a su función objetiva de trabajadores asalariados, la mayoría se autopercibe como parte de una elite intelectual otécnica, mientras ellos aceptan jugar en el juego de la “democracia”, nosotros debemos afirmar nuestra conciencia de clase asumiendo que sólo el proletariado encarna la negación en actos de la totalidad del sistema capitalista de producción de mercancías, donde nosotros estamos destinados a ser una mercancía más.

¡La lucha de clases ocurre todos los días, no sólo afuera sino que también dentro de la sala de clases!

Cuando el gobierno comienza a entablar negociaciones con el autodenominado “Partido Comunista de Chile” (cuya relación con el Comunismo como movimiento social de negación del capitalismo es igual a cero, y que insiste en reivindicar esta “nación”, ¡pese a que ya en 1848 el Manifiesto Comunista decía que “los proletarios no tienen patria”!), se está ante un evidente llamado de atención para agudizar la movilización, en especial para los secundarios. Es históricamente este partido quien se incumbe a través de sus juventudes para armonizar los conflictos, suavizarlos y terminar aceptando las sobras que entrega el ministerio. Es imprescindible que ahora el movimiento se transforme en una lucha concreta contra esta educación, ello lo logramos autoproduciendo nuestra conciencia de clase, rechazando todo valor burgués que alimenta la alienación como arma de la sociedad de clases. Las negociaciones, si es que se hacen, no deben hacernos creer que son el fin de la problemática. Es el fin de la movilización, no de la lucha. Esta ha de mantenerse autónomamente aunque volvamos a la normalidad. Impregnarse en cada momento de nuestra vida cotidiana. Aun así, el llamado es a no bajar las tomas. Recurso indispensable de presión, y al cual tenemos pleno derecho, pues es el equivalente en nuestros espacios de la herramienta clásica de lucha de los proletarios: ¡la huelga!

La hora llama a no desanimarnos e ir un paso más allá de la situación que se está gestando actualmente: hay que abrir los centros de estudio para la conformación de foros, talleres, debates, y con esto romper la cultura del orden, la ideología dominante, atacándola precisamente en los lugares donde la normalidad capitalista quiere que la crítica radical no entre nunca.

Es imprescindible que los-as trabajadores-as se sitúen del lado de los estudiantes. Solo con ellos-as, y nunca sin ellos-as, se podrá lograr la IMPOSICION de nuestras necesidades, por sobre las necesidades del mercado. Los fines deben redescubrirlos ustedes mismos, entre todos, interactuando en dinámicas que se separen RADICALMENTE del funcionamiento de esta sociedad, que entendámoslo bien, NO NOS PERTENECE, pues esta CONTRA NOSOTROS, POR SOBRE NOSOTROS Y NEGANDONOS A NOSOTROS MISMOS.

Es necesario que se entienda que esta lucha es total y no pertenece al estudiante, como ser alejado del resto de las relaciones sociales, es un conflicto encuadrado dentro de la lucha de clases

¡Hermanas y Hermanos de Clase: esta pelea debe incluir e incumbir a los-as trabajadores-as, es un conflicto del Proletariado!

Solo reconociendo lo que somos, proletarios; y lo que no somos, rebaño, podemos enfrentar en combate esta vida falsificada del mundo burgués. Y cuando mencionamos los fines generales a conseguir, solo enunciamos lo que se ha vislumbrado desde los confines de nuestra clase: abolición de la sociedad de clases, del trabajo asalariado y aniquilación del estado.

Hermanos y Hermanas de Clase: la hora llama a centralizar los esfuerzos, a no dejarse amedrentar, a extender, continuar y radicalizar las tomas. En sus manos está la continuidad del movimiento. No permitan que los embauquen, ni que los vendan como en el 2006.

Nos llamarán a volver a la normalidad, NO LO PERMITAMOS. Lo más violento de todo sería volver a la normalidad a la que ellos nos han encadenado.


# Comité de la Imaginación / Algunos Proletarios-as que estudian / Núcleo de Agitación Comunista
# Julio de 2011, región chilena

domingo, 26 de junio de 2011

[Chile] Llamamiento a mantener las tomas, a no decaer el ímpetu, a extender el conflicto


Hermanos y Hermanas de clase:

Los anuncios del gobierno de comenzar a entablar negociaciones con el Partido autodenominado comunista, debiese ser el llamado de atención para agudizar la movilización, en especial para los secundarios. Preguntamos: ¿Quiénes están a la cabeza de la Confech, del Colegio de Profesores? Militantes de dicho asqueroso partido (recuerden cabros que los socialdemócratas han bajado todas las movilizaciones en el pasado, no podemos permitir que lo sigan haciendo). El movimiento ahora debe crecer. Las negociaciones, si es que se hacen, se deben realizar en bloque, no parceladas, fragmentadas o sectorizadas, no hay que aceptar las divisiones (por ejemplo el llamado de Lavín a la vuelta a clases producto de una reunión sostenida con ¡3 alumnas del Carmela Carvajal! O sea ¿3 alumnas tienen mayor injerencia que los 100.000 manifestantes del jueves pasado? a las que el Estado/Capital y sus organizaciones paraguas (federaciones estudiantiles, sindicatos y partidos políticos) están tratando de llegar. Y todo debe hacerse en movilización. El llamado es a no bajar las tomas. Recurso indispensable de presión.

La hora llama a no desanimarnos e ir un paso mas allá de la situación que se está gestando actualmente: abran los centros de estudio para la conformación de foros, talleres, debates, y con esto romper la cultura del orden, la cultura del capitalismo, de la cual, la educación es su principal gestor. No debemos olvidar que la educación está garantizada y acondicionada para el funcionamiento exitoso del trabajo asalariado, de este capitalismo espectacular en el que vivimos. Esta educación es la única posible para que a los estudiantes nos intercambien en el mercado laboral como cosas con un valor variable según las crisis financieras o económicas en las cuales se encuentre la sociedad. Pero retomando lo anterior: la abertura de los centros de estudio debe ser en una concordancia hacia los fines generales de un movimiento que comience a criticar la existencia misma de esta educación capitalista. Es imprescindible que los-as trabajadores-as se sitúen del lado de los estudiantes. Solo con ellos-as, y nunca sin ellos-as, se podrá lograr la IMPOSICION de nuestras necesidades, por sobre las necesidades del mercado. Los fines deben redescubrirlos ustedes mismos, entre todos, interactuando en dinámicas que se separen RADICALMENTE del funcionamiento de esta sociedad, que entendámoslo bien, NO NOS PERTENECE, pues esta CONTRA NOSOTROS, POR SOBRE NOSOTROS Y NEGANDONOS A NOSOTROS MISMOS.

Es necesario que se entienda que esta lucha es total y no pertenece al estudiante, como ser alejado del resto de las relaciones sociales, es un conflicto encuadrado dentro de la lucha de clases

¡Hermanas y Hermanos de Clase: esta pelea debe incluir e incumbir a los-as trabajadores-as, es un conflicto del Proletariado!

El estudiante es un rol transitorio hacia el trabajo. Los perfeccionan para venderse como mercancía en el mundo laboral, por ende, toda la vida del estudiante está controlada para servir, en el futuro, de esclavos perfeccionados para cada trabajo necesario dentro de la producción incesante de cosas innecesarias. Solo reconociendo lo que somos, proletarios, podemos enfrentar en combate esta vida falsificada del mundo burgués. Y cuando mencionamos los fines generales a conseguir, solo enunciamos lo que se ha vislumbrado desde los confines de nuestra clase: abolición de la sociedad de clases, del trabajo asalariado y aniquilación del estado.

Hermanos y Hermanas de Clase: la hora llama a centralizar los esfuerzos, a no dejarse amedrentar, a extender, continuar y radicalizar las tomas. En sus manos está la continuidad del movimiento. No permitan que los embauquen, ni que los vendan como en el 2006.

Como indicaba un panfleto repartido hace algunas semanas en España, con motivo de las acampadas en las plazas: “Hace falta desobedecer, porque ninguna revolución se ha hecho nunca respetando las leyes de los poderosos. Hace falta desobedecer, porque lo más violento de todo no sería continuar actuando ilegalmente, sino dejar pasar la oportunidad de acabar de una vez por todas con todos los abusos, con toda la violencia masiva que esta sociedad produce”. Los llamaran a volver a la normalidad, NO LO PERMITAN. Lo más violento de todo sería volver a la normalidad a la que ellos nos han encadenado.

¡Impongan sus necesidades. Están en condición de ello, que no les quiten su oportunidad!

Comité de la Imaginación

Algunos Proletarios-as que estudian

Núcleo de Agitación Comunista

# Junio de 2011, Santiago de Chile
# Extraído de Hommodolars (incluye notas que amplían el artículo)

sábado, 27 de noviembre de 2010

Universidad de la miseria, miseria de la Universidad


La universidad de la miseria


“(...) superar la división entre teoría y práctica, (...), cancelar ese extrañamiento entre teoría y práctica que es característico de la enseñanza tradicional. La superación (...), debe hacerse en el seno mismo de la enseñanza y no debe confundirse con la mera combinación de tareas prácticas con un aprendizaje teórico” Milcíades Peña

Cuando hablamos de la Ley Federal de Educación, nos referíamos a la cuestión de la subsunción de los universitarios y el conocimiento científico y artístico en una materialidad y espiritualidad burocrático-mercantil. Ahora pretendemos referirnos a la cuestión del poder burocrático en sí. Tomamos como punto de partida el hecho cierto de que “la burocracia supone las corporaciones, al menos el espíritu corporativo”, por lo que tiende a generar la idea, tanto a izquierda como a derecha, de que “la universidad pública no responde a los intereses de la universidad”. A lo que se opone una realidad hoy reafirmada; que “la burocracia no ha sido nunca una clase independiente” y que, en última instancia, y a su manera, siempre ha estado al servicio de la clase dominante (hoy haciendo de ciencia y arte una mera mercancía que la corporación sólo pretende monopolizar).

Hacia adentro, en la institución universitaria, el dominio del formalismo burocrático (que, en sí, no es más que el dominio del formalismo) somete a toda la actividad institucional (académica, política, etc.) a la lógica de “los métodos y hábitos de la administración, que desde luego, es la principal función (...) de la burocracia y la fuente de su preeminencia”, por lo que en la universidad pública, el control del político del engranaje burocrático es el arma fundamental a la hora de pensar y actuar políticamente; justamente mediante ello se puede evitar toda acción política real. Con ella, todo se reduce a problemas de administración y gestión, todo se reduce a la cracia del buró; ¡así se despolitiza la universidad!, ¡eso es lo que esconde la peleíta por la “democratización”!. Un ejemplo trágico de cómo la burocracia se constituye como poder total, es el cómo del proceso de aprendizaje, donde tal dominio supone, entre otras cosas, organizar el tiempo y el espacio de los estudiantes y someterlo a una serie de rutinas preestablecidas.

Esta organización se traduce en la falta de control de los estudiantes sobre el contenido y el proceso de aprendizaje (parecido a cómo el trabajador carece de control sobre el producto y el proceso de su trabajo) vale decir, en su alienación respecto de ellos. La organización de la realidad en compartimentos estancos, la pérdida del punto de vista de la totalidad, la aceptación de rutinas y procesos preestablecidos, el sometimiento a la ejecución de tareas concebidas por otro, la sumisión a la autoridad, etc., que constituyen la esencia fundamental sobre la cual se organiza y se estructura la institución universitaria, surgen así como resultado de las “relaciones sociales de la educación” (¿?) [reflejo de la sociedad capitalista que la ha producido] y se aprenden y reproducen con independencia eufemística del contenido de la enseñanza. A ello la derecha no tiene más que agregarle contenidos ideológicos reaccionarios (ya que en la metodología tiene un “plus” de fuerza), mientras que la izquierda sólo sabe yuxtaponer contenidos progresistas que parten, así, más que rengos.

De este modo, en medio del tedio y la rutina, el único acto realmente político que el poder burocrático nos permite, ¡y no a todos!, es el de elegir de tanto en tanto que facción de su casta va a coronarse como cabeza de esta organización jerárquica y elitista. ¡Eso es lo que se quiere democratizar!. Así, mientras que para el burócrata de derecha, tomado individualmente, su finalidad no es más que la lucha por abrirse camino para la conquista de los puestos más elevados, hacia la izquierda la burocracia no es más que el opio de los progres que, como ya los había definido Rosa Luxemburgo “unen a su pobreza intelectual, a su estreches de miras, a su falta de bríos, una suficiencia ostentosa”, cumpliendo, en última instancia, lo que comentaba Marx cuando decía “la burocracia es el círculo del que nadie puede escaparse”. Este proceso realiza, sin mayores cuestionamientos, y de manera acabada, la conversión de las profesiones en simples actividades mercantiles, donde los buenos y dóciles tenderos del conocimiento serán honrados con la medalla de la excelencia académica, accederán a los mejores lugares y, desde allí, regularán el tráfico mercantil. Todo legal y a costa de la proletarización de la gran masa de sus compañeros, por lo que resulta esencial no caer en fetiches infantiles a la hora de pensar la condición de los “trabajadores de la educación” así, sin más.

Semejante escenario encuentra su legitimidad izquierdista, el plano político, apoyado en las agrupaciones políticas de la izquierda populista, centrista o abiertamente reformista, que siguen soñando que con ampliar el cupo de funcionarios, o incluso que con “llegar de contenido y participación” los actuales organismos de gobierno universitario realizarían una democratización fundamental de la institución. Para nosotros realmente es una postura miserables pues el principio verdaderamente democrático está en permanente contradicción con la existencia de un poder burocrático en razón a que “el espíritu general de la burocracia es el secreto, el misterio guardado en su sueno por la jerarquía y, hacia afuera, por su carácter de corporación cerrada (...), la autoridad es, en consecuencia, el principio de su sabiduría y la idolatría de la autoridad constituye su sentimiento.

Pero en el propio seno de la burocracia, el espiritualismo se hace un materialismo sórdido, se transforma en el materialismo de la obediencia pasiva, de la fe en la autoridad, del mecanismo de una actividad formal fija, de principios e ideas y tradiciones fijas”. ¿Tiene todo esto algo que ver con la democracia?. No menos lamentable resultan las agrupaciones progres autonomistas, que se la pasan glorificando nuestra impotencia cambiando de lugar los bancos de las aulas, o jugando educadamente al “role-playing” pretendiendo, así, que desarrollan una encarnizada lucha contra los “puntos capilares de poder”. Es resto de los agrupamientos independentistas profesa un inoperante sindicalismo de servicios que, por lo demás, se halla directamente subordinado a los intereses de la burocracia, cuando no son más que sus cómplices honestamente descarados.

Por último quisiéramos agregar que, incluso más allá del carácter elitista de las universidades públicas actuales, todas las instancias oficiales para ser admitido, aún al último escalón de esta jerarquía, esconden detrás de ideas tales como “la excelencia académica”, que bajo las actuales condiciones, no son más que formalidades masónicas fruto del arbitrio corporativo y que en definitiva sólo constituyen el reconocimiento oficial y legitimado de que el saber científico es un privilegio, ¡cuanta hipocresía!. De este modo los actuales cursos de ingreso, por ejemplo, no son sino “el bautismo burocrático del saber, el reconocimiento de la transustanciación del saber profano en saber sagrado”; abstracto. Mientras que cuando se pretende pertenecer al “claustro superior”, además del momento objetivo del credo burocrático (el examen), se necesita aún el mandato subjetivo de la gracia de la casta gobernante y, en último término, de la facción que en ese momento esté a a cabeza de la organización.

Sólo después de lo dicho se entiende el histeriquismo de algunos funcionarios cada vez que se convoca a alguna asamblea que los obliga a salir a la luz y a ser interpelados, sólo así se entienden los ladridos desesperados de nuestras autoridades de nuestra facultad que en las asambleas lloran porque se han vulnerado los mandamientos de su credo burocrático ¡porque ninguna autoridad ha convocado a tal asamblea!, ¡porque no se había informado formalmente los temas a tratar!, y que a la hora de discutir los asuntos en cuestión, sólo saben recordar lo que tal o cual reglamento de procedimiento indica y sobre la necesidad de que todos los presentes “si quieren discutir con seriedad” les rindan culto como ellas. Es difícil imaginar cuanta pobreza pueden esconder estas mitad excusas, mitad convicciones.

Resumiendo. El poder burocrático en la Universidad pública domina, en sí, al lograr que una parte determine al todo, es decir, que todo se realice a través de sus métodos. Por derecha, reforzando su tendencia corporativa, mediante la exclusión, el enclaustramiento y el elitismo. Y por izquierda, al tornarse un “tejido de ilusiones prácticas” sobre sus potencialidades como herramienta política a utilizar para transformar la institución y ponerla al servicio de los sectores explotados y oprimidos. Es necesario luchar por mayor presupuesto, mejores salarios, etc., (sin ello sería utópico combatir la tendencia a la mercantilización denunciada), pero más aun lo es sacarse de encima el peso muerto de la burocracia. No “democratizándola” sino planteadose su superación. Sólo con este horizonte se generarán las condiciones objetivas y subjetivas para lograr la unidad concreta con los sectores populares o proletarios en lucha y sólo mediante esa unidad concreta es que se hará posible, “finalmente, crear la situación que haga imposible todo retroceso”.


Miseria de la universidad

“El maestro de liceo o de la universidad se siente dentro de la burguesía. (...). La docencia (...) universitaria, tanto por su función como por su estructura, tiende a crear una burocracia conservadora. (...). En la docencia (...) universitaria domina el diletantismo”
José Carlos Mariátegui

Que la universidad sea una isla es una idea, al menos ingenua (sino demasiado parcial), propia del moralismo pequeño burgués que gusta mirarse sólo en la cara izquierda de su moneda. La universidad pública, “la institución para-estatal más grande”, no es más que una corporación burocrática hasta lo más íntimo que condensa en sí, reproduciendo, las relaciones sociales que son la base de la hegemonía social y política de la clase burguesa. A tal punto es de este modo que, en general, se comparte la ilusión y el fetiche de que la universidad, como el resto de la maquinaria estatal, flota de forma pura y neutral por encima de las relaciones de dominio y explotación de la sociedad civil (en el caso particular de la institución educativa el patetismo no puede se mayor cuando la declaración, abstracta, de universalidad va como su nombre propio), la cara intelectual de este absurdo es, en sus variantes respectivas: teconcracia, academicismo y esteticismo.

Pero echemos un ojo al que sucede en el acontecer cotidiano, interno, de este engendro. No sin antes agregar que lo dicho se realiza porque el movimiento actual de la Universidad pública, el impulsado por la L.E.S., tiende a reforzar y llevar al paroxismo la tendencia propia de la sociedad burguesa (enajenación). Y cuando perdemos, o nos salimos de este punte de vista, la relación orgánica de la institución con el resto de la sociedad (aquí sólo sabe verse el carácter clasista/elitista y excluyente de la misma) únicamente puede darse como una necesidad externa, forzada, y que sólo sabrá manifestarse mediante el “compromiso” de la institución con algún sector social, organizado o no, del afuera (cuando la relación de extensión no es satisfactoria, los académicos no pueden legitimarse y caen en sus constantes crisis existenciales de ¿cuál es el rol del...?, dilema que resuelven concibiéndose como algún espécimen de asistente social).

Pues bien, todo espíritu progre nos concederá que la institución educativa no hace más que reproducir las relaciones existentes (¿¡pero ello no implica también que reproduzca sus ilusiones, fetiches, etc.!?). Pues, políticamente, ¿cómo se realiza esto en su seno?. Desde este rincón hemos declarado nuestra disconformidad con la caracterización de feudal propia de la izquierda centrista, intentando analizarla como corporación (para-estatal) burocrática. Pero eso no sólo referido a que sus órganos de gobierno estén burocatizados, sino, más bien, tratando de mostrar que las relaciones cotidianas, áulicas, las que nos sujetan y producen como intelectualoides, están taradas de burocratismo. Que la burocracia es su relación social estructurante.

De igual modo, a nuestro entender, la organización universitaria reproduce, en su forma, la alienación política (¡que ya el mismo hacho del dominio burocrático testimonia!). Colocando a los estudiantes /al menso) como meros objetos de las “relaciones de (re)producción del conocimiento”, mientras que sólo actúan como sujetos, cuando se educan cívicamente en los cada vez más restringidos y no menos burocratizados (por ello mismo impotentes), órganos oficiales de decisión (de este modo; por un lado la práctica científica, por el otro el “compromiso social” y político. Todo separadito en compartimentos estancos como gustan los burócratas. De este modo, ciencias muertas que se ilusionan con la pureza y la neutralidad objetiva, pero no comprenden el por qué de su mediocridad que tanto mortifica).

Para nosotros esa es la piedra de toque para comprender la pasividad y despolitización de los universitarios; por ello mismo nos produce profunda desconfianza cualquier llamado a construir un pensamiento crítico que no haga mención alguna al problema del desdoblamiento alienante, y que no inste a resolverlo a fin de producir, ya no sólo pensamientos, sino sujetos crítico7prácticos en su acontecer. Por llo es que hemos insistido en la necesidad estratégica de la desburocratización, esto es, generar los mecanismos desalienantes que sirvan para desatar los problemas, los hagan estallar, los vuelvan incontrolables y, por tanto, nos obliguen a resolverlos. Así, a nuestro entender, se trata de salirse de las mallas de la burocracia y sus compartimentos, generando los mecanismos que funcionen como correa de transmisión (su efectividad militante depende más de una cuestión de poder que de tareas) de una actividad política de verás (al menos como tendencia) critico/práctica.

El otro aspecto del proceso, no menos determinante (más bien fundamental), implica, necesariamente, la lucha por el ingreso de lxs trabajadorxs a éste ámbito. Sólo ellxs constituyen la garantía de una universidad que sea una palanca para su autoemancipación. En tal sentido, se plantea la necesidad de conquistar organismos que liguen la lucha por la superación de la corporación, con las luchas de los sectores proletarios. Solo apoyados en sus combates y no ligándonos sólo por “políticas de solidaridad”, la transformación de as universidades esrá una posibilidad concreta. De tal manera que es sumamente necesario romper con la rigidez de los enclaustramientos a fin de que los estudiantes, también, se nutran de los problemas y las actividades y luchas docentes, de los trabajadores no docentes, y al revés.

Bien, ¿y qué nos diferencia de las mayorías de las agrupaciones universitarias del progresismo burocrático?. Sólo las estrategias. Para nosotros la auto-organización es un problema estratégico central (y lograr que la misma se realice en los ámbitos de actividad cotidiana lo es más aun, pues necesita convertirse en relación social) y no sólo un asunto formal o meramente táctico, como fuerza de tareas, menos todavía como algo subordinado sólo a vegetar en torno a agrupamientos oficiales u organismos de gestión, peleando por mayor representatividad. Si los mecanismos de auto-organización no devienen en órganos/medios de auto-determinación, esto es, si no se constituyen como poder, serán una mentira. Por otro lado, el modo de pensar y actuar políticamente en en sus tendencias dominad (sectarismo, oportunismo, tacticismo) en el izquierdismo universitario.

Desde nuestro punto de vista, la forma de pensar política de la mayoría de los cuadros de la militancia progresista universitaria está preñada (no hablemos ya de los grupos de derecha) de espíritu burocrático. De modo tal que su actividad militante es, en general, un simple reflejo de las relaciones existentes. Mientras que sus intentos de criticar la institución, constituyen más bien “una estricta descripción formal y empirista de la misma y no una explicación de la lógica propia de la organización (...) tal como ella se despliega” (he ahí la madre de borrego táctico).

Pero lo demás este modo burocrático de pensar la militancia, “condena a la pasividad a todo elemento exterior a la burocracia” (oficial: al funcionariado). Y esta pasividad es concebida a la manera metafísica, como un estado sin tensiones internas y que, por tanto, sólo puede ser impulsada desde el exterior. Cuando en la realidad los momentos/espacios de las relaciones de reproducción de los intelectuales son el elemento verdaderamente activo en el proceso de producción de subjetividades. Es de esta manera que la militancia progresista refleja y reproduce la alienación política en la forma burocrático-universitaria, e interpela a todo el movimiento estudiantil a una militancia impotente que deja intacta la contradicción sujeto/objeto (pues esta es su premisa y su fundamento) que la organización produce. Así, la militancia tiene como supuesto teórcio-ideológico a la filosofía de la acción y no la de la praxis.

Este tipo de militancia nos condena de antemano a reacer cotidianamente en la especulación, el voluntarismo y el moralismo interpelador. Y embriagados de espíritu militante intentaremos hacerlo todo, es decir, convertir nuestra voluntad en causa prima. Y es que “el burócrata ve en el mundo simplemente un objeto para su tratamiento”, de manera tal que si el movimiento estudiantil pretende que su Rodas deje de confundirse con un muro de los lamentos, deberá inscribir en la dinámica de su lucha la renovada consigna: “del cuestionamiento de la universidad de clase. Al cuestionamiento de la sociedad de clases”.


# Origen desconocido. Fecha desconocida.
Extraído de IMC Arg

lunes, 29 de marzo de 2010

AVISO A LOS PROLETARIOS RESPECTO DE LA INSTANCIA ELECTORAL

La ideología democrática contiene esencialmente una ilusión: la idea de que en toda circunstancia la forma moralmente superior para la toma de decisiones es algún tipo de participación electoral de la mayoría. Nos convierte entonces en un factor cuantitativo, relegándonos a la condición de ciudadanos, seres sin clase social cuya única función es la reproducción de relaciones mercantiles, componentes inherentes del capital.

El acto de efectuar el voto legitima la representatividad, la ley de mayorías, la separación entre las instancias de decisión y puesta en práctica. En fin, justifica todo lo que nos niega como sujeto revolucionario: nos aliena de nuestro potencial de ataque al orden establecido, a la vez que nos atomiza como oprimidos uno respecto del otro, impidiendo forjar ese ser colectivo que subvierta las relaciones del capital.

La ideología dominante no es otra cosa que la ideología de la clase dominante. Es decir, aquella que preconfigura el medio social para que nuestra rebelión se exprese por canales preconcebidos y bajo praxis estáticas e impotentes… formas que el capital logró reconocer y controlar hace ya mucho tiempo, convirtiéndolas en herramientas obsoletas para nosotros. El acto de elegir representatividad estudiantil y el mismo centro de estudiantes, son expresiones de estas deficiencias de nuestro movimiento. Queremos destruir el mundo actual y refundar uno nuevo basado en la idea de la comunidad humana, pero todavía no dimos un salto cualitativo ni en la forma ni en el contenido.

No creemos que el simple hecho de negarse a votar contenga un accionar revolucionario por sí solo, sería sumamente voluntarista pensar que la acción individual aislada contiene un germen de cambio en sí. La estructura no se modifica votando por alguna agrupación, partido o doctrina que sólo podrán establecer mínimas reformas a la institución burocrática cuyas bases son intocables. El acto de no votar, al menos, crea un vínculo entre sus adherentes, una comunidad pequeña de resistentes. De seres que, ya convencidos de la impotencia de las ideologías estáticas, hemos decidido embarcarnos en un proceso de experimentación y análisis de nuevas herramientas; para acabar con nuestra posición defensiva y pasar de una vez por todas a la ofensiva.

¡Organización fuera de las estructuras de dominación de clase, sean partidos, sindicatos o centros de estudiantes!

¡Sabotaje al espectáculo electoral!

¡A este sistema no se lo reforma, se lo destruye!


# de La Miseria (Agrupación contra la Universidad) la-miseria.blogspot.com
# Rosario, región argentina. Abril de 2010.

martes, 31 de marzo de 2009

UNA VEZ MAS... LA MISERIA NOS ENCUENTRA.

“Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático.”
(Manifiesto liminar de la Reforma Universitaria. Córdoba, 1918)



Nos encontramos otra vez más –o en el caso de algunos, por primera vez- ante una de las tantas pantomimas de la vida universitaria, sino la más espectacular. Esta afirmación proviene del hecho de que las elecciones no son otra cosa que la justificación de lo existente, ya que ni siquiera la agrupación más izquierdista se escapa de una lógica reformista y miserable, que sólo garantiza la perpetuidad de un modelo de educación que tiene como objetivo embrutecernos con conocimientos, preparándonos para ser los obedientes trabajadores calificados del mañana, o peor aún, los miserables opresores.

El Centro de Estudiantes (CE) entra así en este juego, el de una lamentable representación que se mueve frente a nuestros ojos para decirnos que todo es como debe ser, que todo va como tiene que ir. Pero en realidad, nada está siendo puesto en cuestión y las posibilidades de cambio no sólo no son remotas, sino que siguiendo la lógica por la cual se mueve un CE, son directamente imposibles. De esta manera, agregándole un poco más de complejidad a tamaña representación a la cual el estudiante se ve sometido, se le dice que esta entidad existe para defenderlo y pelear por él y sus intereses. Casualmente, lo que no se dice es lo que sale a la luz inmediatamente ante una mirada apenas más profunda: en el Centro de Estudiantes delegamos nuestro poder a la espera de que este sea nuestro portavoz en conflictos e inquietudes, de manera tal que nuestra injerencia política sobre el medio mismo, se vuelve repentinamente nula. Cada vez que votamos, entonces, participamos de un rito vacío que sólo sirve para diversión de la clase dominante y lavaje de culpas de los sectores medios y pequeño-burgueses.

Siguiendo entonces la lógica de los defensores a ultranza de esta institución, podemos encontrar que de ella se desprende la incasable búsqueda por cada vez más poder y más autonomía, para así de esta manera llegar a ser entidades políticas con incidencia absoluta sobre sus ámbitos específicos, sin intervención de “superiores” u “órdenes de arriba”. Y, si realmente obedecen a la voluntad del estudiantado o simplemente es una representación total de ella, como tanto se vanagloria la izquierda, la función de los CE es entonces la de la socialización y democratización de cada ámbito por si mismo. Pero hay razones por las cuales esto es inviable:

En primer lugar, por su misma conformación, ya que es el órgano solicitado y previsto por la dirigencia, es decir, los representantes de la burguesía que están a cargo de la universidad. Esta dirigencia, espera y prefiere lidiar con un grupúsculo de dirigentes ansiosos de realizar una carrera política, en lugar de hacerlo con una masa revoltosa -descentralizada y horizontal- situación que, como mínimo, le complicaría un poco más la tarea de mantener el status quo.

En segundo lugar, y desprendiéndose asimismo de lo anterior, tenemos el problema del financiamiento. Los CE dependen del abastecimiento de capitales externos, lo cual le da a las fuentes un enorme control, ya que sin su financiación las funciones de estos no serían posibles. Por lo tanto, al menos mientras no puedan proveer el dinero necesario, los CE nunca podrán lograr la supuesta autonomía, siendo relegados entonces al rol secundario que siempre tuvieron y siempre tendrán. Y en el caso de que se consiga la auto-financiación, ¿Cuál sería el sentido de utilizar estos recursos en un órgano policlasista y conciliador, en lugar de hacerlo en una organización verdaderamente revolucionaria, que totalice las vertientes de la actual guerra social?.

Está más que claro, acabamos de realizar una crítica al mejor escenario posible en que puede encontrarse un CE, y ni siquiera en esa situación “idílica” nos es de alguna utilidad para la lucha real. Además, y reforzando nuestro punto de vista, la actualidad dista muchísimo de ese momento: aprovechemos entonces ahora, en este momento, para aniquilar esta forma de organizarnos y replanteémonos cómo debemos hacerlo.

Ha llegado el momento en que la realidad nos marca una situación más que clara, ninguna votación nos salvará de nuestro presente y futuro como clase oprimida. Por otra parte pero en el mismo orden de cosas, el llamarse a no votar no representa por sí sólo una forma de lucha con fronteras tangibles en el panorama de la lucha de clases. Esta postura, sólo significa que dejaremos de seguir como manada a la dirigencia estudiantil, codo a codo junto al séquito de pasivos “simpatizantes”, devotos consumidores de carroña etiquetada como política que acatan todo mirando el quién pero sin preguntarse el qué, y mucho menos el cómo. Esto implica el hecho de que, en un estadio superior de conciencia, hemos mirado hacia delante y hacia los costados para darnos cuenta de que el cambio real no pasa por sus métodos, fundamentalmente porque estos procedimientos no se corresponden con nuestra realidad de oprimidos. Pero, y de esta manera queda aún más claro, bajo ningún concepto el abstencionismo electoral se presenta como una superación por sí solo.

Ahora, si realmente nuestra conciencia nos dicta que es momento de entrar en confrontación directa y luchar contra esta mísera realidad, debemos organizarnos sin líderes ni liderados, manteniéndonos en consecuencia fuera de partidos, centros de estudiantes y personalismos. Sólo la solidaridad entre compañeros será decisiva a la hora de enfrentar a la clase dominante y sus falsos críticos, afrontando nuestras carencias desde el libre consenso, entendiendo que únicamente entre nosotros podremos resolver nuestros problemas e inquietudes, sin pedirle nada a nadie y menos aún a nuestros opresores.

Se va haciendo cada vez más urgente cambiar cada aspecto de nuestra vida…
¡Contestemos a la opresión con ataque, destruyamos las estructuras existentes!




# Marzo 2009. Rosario, Argentina.
La Miseria.