domingo, 28 de noviembre de 2021

[Grecia] CONTRA LA VACUNACIÓN OBLIGATORIA Y SUS CRUZADOS

por la Asamblea contra el biopoder y el confinamiento (que incluye a TPTG) 

20 de julio de 2021, Grecia
publicado por TPTG www.tapaidiatisgalarias.org/?p=816 (traducido del inglés)

El miércoles 14 de julio por la tarde, la gente reunida en la plaza de Omonia comenzó a desplazarse gradualmente desde la plaza hasta la calle Stadiou. Al principio parecía que no había más de 1.500 personas en la plaza, pero, como suele ocurrir cuando se inicia una manifestación, se supo que llegaron a ser entre 4.000 y 5.000. Muchos jóvenes, familias, gente acomodada pero no necesariamente pija, una mezcla de comerciantes y trabajadores. (Según algunas informaciones, la convocatoria inicial la hizo un grupo de Facebook de derechas llamado "Tiendas sin injerto"). La gente no parecía tener mucha experiencia en manifestaciones. Sin embargo, los conocidos chiflados no estaban presentes (sacerdotes, monjas y otros que habían participado en las manifestaciones contra el acuerdo de Prespa, ya se habían reunido en la plaza Syntagma y los estaban esperando). Se veían algunos chavales musculosos, algunas banderas griegas (no se veían más de 10) y 2 pancartas improvisadas con spray ("No a la vacunación obligatoria, queremos libertad"). Desde el principio, hubo excitación entre los congregados por el tamaño de la multitud (muchos se hicieron selfies con Omonia al fondo, para que se viera el cuerpo principal de la manifestación), entusiasmo expresado al principio de la manifestación con aplausos y gritos masivos, pero luego no hubo especial excitación: 2-3 consignas básicas, nacionalistas y "antifascistas" ("Grecia, Grecia", "fascista Mitsotaki, ¡dimisión!", "Abajo la dictadura de Mitsotakis", "No toques a nuestros hijos" + el himno nacional). No sería exagerado decir que asistimos al nacimiento de nuevos minipartidos de derecha y extrema derecha, una revuelta de la derecha, sobre la base de una cuestión social existente que grandes sectores de comunistas y anarquistas se niegan a reconocer como tal. En la plaza Syntagma, junto a los cristianos, estaban los neonazis de Pro Patria, alineados al estilo militar. En la parte baja de la plaza había una pequeña multitud reunida bajo la bandera de “Contra Distopía” y otras 4 organizaciones democráticas y antifascistas contra la "discriminación y el bioterrorismo". Aquí describen la concentración desde su punto de vista y cómo fueron atacados por los fascistas de Pro Patria

Imágenes: https://contradystopia.blogspot.com/2021/07/blog-post_16.html

La verdad es que una gran parte del entorno antiautoritario/anarquista y de la izquierda como antiguos partidarios consecuentes de los cierres y ahora ardientes cruzados del movimiento de vacunación, no sólo guarda silencio sobre la cuestión de la vacunación obligatoria y sus consecuencias para la clase trabajadora, sino que encuentra mucho más interesante deconstruir con avidez el término "apartheid sanitario", idolatrar la ciencia, la tecnología y el discurso tecnocrático como formas de relaciones capitalistas, identificar cualquier crítica a estas formas con la "irracionalidad" y el "oscurantismo", hacer "fact-checking" de cualquier planteamiento crítico a la propaganda estatal de las nuevas vacunas de forma obsesiva, relativizar y ridiculizar cualquier reserva/reacción/resistencia, rebajar una cuestión social a una "elección individual" restando importancia a las gigantescas dimensiones de la campaña estatal que legitiman, ser indiferente a las divisiones y mandatos impuestos en el trabajo y la vida social. Al renombrar la responsabilidad individual como responsabilidad social, instan a la gente a seguir fielmente las medidas impuestas por el Estado en nombre de una vaga "solidaridad" y "conciencia social".

Por eso, un llamamiento de la izquierda o del entorno antiautoritario/anarquista no reuniría a tanta gente. Decimos esto porque consideramos la vacunación obligatoria como el último episodio de la gestión biopolítica de la pandemia, contra la que la resistencia ha sido mínima a lo largo de la misma.

La vacunación obligatoria es una medida más (emblemática) del "estado de emergencia" impuesto, la continuación de los cierres patronales, las multas, la ideología capitalista de la responsabilidad individual, la reducción del gasto estatal en salud reproductiva, la reducción de los salarios y el aumento de los despidos, por otros medios. Las vacunas son actualmente la solución barata y ventajosa para el capital a la cuestión del mantenimiento de la salud de la fuerza de trabajo bajo su mando. El análisis de Foucault sobre el biopoder es bien conocido: todas las técnicas médicas y otras técnicas anatómico-políticas y biopolíticas disciplinantes tienen como objetivo aumentar la salud y la capacidad productiva de la fuerza de trabajo, la larga duración de la vida laboral y el vigor de los soldados al servicio de la nación. Esto no significa, sin embargo, que las inversiones en la reproducción de la fuerza de trabajo deban ser también caras, es decir, perjudiciales para los beneficios del capital, sobre todo en un momento en que la crisis permanente de las relaciones capitalistas exige una gran devaluación del capital productivo y reproductivo. De ahí que la solución barata de las vacunas, que por un lado se lanzan como panacea para la pandemia, por otro lado alejan el debate público sobre la satisfacción de las necesidades proletarias del necesario, bajo control de sus usuarios, apoyo a los servicios sanitarios bajo control de sus usuarios en general; en términos financieros esto requeriría un aumento de la fiscalidad de los beneficios del capital y en términos de su contenido requeriría un cuestionamiento práctico de la forma alienante capitalista de la medicina.

La izquierda (y gran parte del entorno antiautoritario) murmura algunas objeciones a los despidos, pero habiendo priorizado la adhesión a las "medidas de seguridad" estatales, como los encierros, las mascarillas, las medidas de distanciamiento social, todas esas vacunas de dudosa calidad y seguridad con nombres extraterrestres, etc., no llaman a ninguna resistencia a la vacunación obligatoria. Como no llamaron a ninguna resistencia a la tele-educación a distancia, al teletrabajo a distancia, al encierro de meses que llevó a 1/5 de la población a la depresión, a la violación sistemática de los derechos individuales, sociales y laborales. Por no hablar de que en muchos casos, como el de la tele-educación a distancia, ya ha sido la punta de lanza de su violación, permitiendo al Estado convertir la irregularidad en ley.

Sin embargo, las repercusiones de la desobediencia a las medidas gubernamentales de vacunación obligatoria de los trabajadores del sector público y privado en el contexto de la mejora constante de los derechos de gestión a partir de marzo de 2020 podrían ser de pesadilla. El chantaje que se impondrá a los trabajadores de los sectores público y privado que no decidan vacunarse ya ha comenzado: en el sector público intentan burlar incluso a las autoridades "disciplinarias" habituales mediante procedimientos acelerados para que los trabajadores puedan ser sancionados directamente con traslados forzosos de puesto o incluso despidos. Imagínense las consecuencias si esta situación se generaliza, es decir, en el caso de negarse a realizar el aprendizaje a distancia. ¡Ya con los poderes adicionales otorgados a los directores de las unidades escolares los profesores que se resisten al proceso de evaluación están a punto de ver recortados sus salarios! Quien se niegue a vacunarse o a ser evaluado o a otra cosa más adelante... ¡arriesgará su salario o su despido!

Al mismo tiempo, pretenden introducir despidos sin indemnización en el sector privado, si se considera que un empleado no vacunado perjudica la rentabilidad de la empresa. Y antes de despedirnos, nos suspenderán inicialmente sin sueldo por si mostramos algún signo de cooperación.

Cuando la clase obrera se enfrenta a un problema que debe ser resuelto inmediatamente, como la atención sanitaria (y no nos referimos simplemente a la covid-19) y la protección de sus salarios directos e indirectos, debe redescubrir sus armas políticas e intelectuales, las formas de vida que la mantendrán dispuesta a luchar. Nosotros, las bases, debemos presionar a los sindicatos para que tomen decisiones en contra de la vacunación obligatoria y apoyen a los que deciden no vacunarse, y al mismo tiempo formar una comunidad de lucha proletaria no corporativista, fuera de los sindicatos, que no sólo se solidarice con los que rechazan la vacunación obligatoria sino que rompa estas divisiones en el contexto de la negación total de la gestión estatal de la pandemia.

Si los anuncios relevantes de los sindicatos siguen la lógica de POEDIN (sindicato del personal sanitario de hospitales públicos), como se refleja en su reciente anuncio, "El personal médico participa masivamente en el proceso de vacunación, pero se le victimiza con inexactitudes y datos distorsionados. Estamos en contra de la vacunación obligatoria del personal sanitario y asistencial porque vulnera las libertades constitucionales y los derechos individuales. Todos los trabajadores sanitarios serán vacunados mediante el uso de la persuasión. La coacción o la imposición de medidas disciplinarias conducen a los resultados contrarios", entonces estamos jodidos.

Con medidas de "persuasión" similares, los sindicatos de profesores llevaron a sus miembros a la enseñanza obligatoria a distancia. Por otro lado, afortunadamente, la decisión del sindicato de trabajadores del hospital AHEPA, que se opone a la vacunación obligatoria y a las sanciones de despidos y recortes salariales, convoca un paro laboral sobre el tema.

Así pues, mantengámonos alejados de pseudoimperativos como los planteados por la actual manifestación de "lucha" a favor de la vacunación por parte del PC, que supuestamente reclama medidas de apoyo al sector de la sanidad pública, pero al mismo tiempo exige un "programa global de vacunación pública gratuita", ¡como si el gobierno ofreciera otra cosa!

Rompamos las divisiones definidas por el Estado y el capital incluso con el riesgo individual, negándonos a demostrar certificados de enfermedad y de vacunación (los que nos vacunamos por razones individuales) para acceder a los lugares donde no se permite la entrada a los no vacunados, en solidaridad con ellos (como una forma de huelga de consumo).

Porque sólo una verdadera LUCHA, que ataque la gestión estatal de la pandemia en su conjunto y en todas sus formas, la enseñanza a distancia/el teletrabajo, los constantes cierres patronales, la violación de los derechos laborales con el pretexto de la pandemia y la medicalización de las cuestiones sociales puede crear verdaderas rupturas que lleven a la autodeterminación proletaria y al cuestionamiento de la distopía que vivimos desde hace 1½ años.

REDUCIR LA JORNADA LABORAL A LA MITAD ¡DUPLICAR NUESTROS SALARIOS!

¡ESTO MEJORARÁ NUESTRA SALUD!

 

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Agregamos un comentario publicado en el mes de agosto en Dialectical Delinquents https://dialectical-delinquents.com/covid1984-latest/greece-against-mandatory-vaccination-its-crusaders/?unapproved=344185&moderation-hash=1fa66cf7c5886f10b869d105ea4a3e72#comment-344185 

Tal vez debamos entrar en algunos detalles sobre nuestras premisas teóricas básicas para que no haya malentendidos.

El uso y la promoción forzada de las vacunas debe analizarse en el contexto de la gestión estatal de la pandemia en su conjunto. Desde marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia, el Estado -con la ayuda de los sindicatos, los partidos políticos y el cumplimiento generalizado de la ideología de la "responsabilidad individual"- ha gestionado la crisis de forma barata [1] y beneficiosa tanto para él como para el capital.

Frente a esta nueva crisis en medio de una crisis de reproducción de las relaciones capitalistas, el Estado, después de haber desencadenado primero el pánico de las masas, optó por cerrar ciertos sectores de la economía (relacionados con la circulación de mercancías no esenciales) e impuso medidas para proteger, al menor coste posible, la mayor parte de la fuerza de trabajo necesaria, habiendo ya proscrito una parte de ella.

¿Por qué? Porque esta es la función y la naturaleza de este Estado. El Estado capitalista se ha encargado de gestionar la vida de cada trabajador por separado, y de la población en su conjunto, en cada etapa de su desarrollo dentro de la fábrica social, aumentando su productividad y desarrollando tecnologías de dominación y autodisciplina. La forma que ha adoptado la reproducción ampliada de la fuerza de trabajo -la mercancía más valiosa- en el Estado capitalista moderno, y en particular en el Estado del bienestar, ha sido en las últimas décadas la biopolítica. Este modo biopolítico en el que se ejerce el poder del Estado capitalista es protector y al mismo tiempo represivo cuando se trata de la gestión de la fuerza de trabajo bajo su mando. Al Estado no le interesa explotar la fuerza de trabajo insana (o indisciplinada). Por lo tanto, si el análisis parte de la reproducción ampliada de la fuerza de trabajo, no puede limitarse a examinar la rentabilidad capitalista de un sector concreto, (es decir, las empresas farmacéuticas).

Así, para el capital, "protección" y "salud" significan una clase obrera capaz de producir y consumir mercancías asalariadas, que no enferma y que, cuando lo hace, su capacidad de trabajo y de producción de plusvalía debe ser reparada y restaurada al menor coste posible para el capital y de forma disciplinada, es decir, sin cuestionar la forma en que esta reparación/reproducción es organizada por el Estado. Por eso, sobre todo en periodos de crisis agudas como el actual, la "salud pública" y el "orden público" se vuelven inseparables. Además, como "guardián de la salud pública" y "protector" de todos nosotros en la "sociedad civil", el Estado capitalista debe mantener su legitimidad, pero siempre en sus propios términos, es decir, impidiendo la autoactividad de la clase trabajadora y previniendo cualquier cuestionamiento práctico de las políticas estatales. Al mismo tiempo, desde el principio hubo esfuerzos implacables para desviar el debate público del aumento de los costes reproductivos, la búsqueda de las causas fundamentales de las pandemias de los últimos veinte años y el control proletario de los servicios sanitarios.

Por supuesto, no confundimos las necesidades e intereses del estado capitalista con nuestras necesidades e intereses de clase. La salud y la protección que promueve el capital no tienen ningún valor objetivo o evidente para nosotros. En el mejor de los casos, la "salud", o más bien la mercancía llamada servicios de salud y proporcionada en términos capitalistas, puede ofrecernos una solución rápida y devolvernos al trabajo/consumo donde nos enfermamos en primer lugar o, en el peor de los casos, podría enfermarnos aún más. De hecho, como vemos ahora, las vacunas de dudosa calidad producidas en estado de emergencia que se consumen en un par de usos y se reducen a uno o dos actos médicos por persona también pueden ser peligrosas e insalubres (aparte de su valor de uso ideológico y económico), sujetas a las mismas contradicciones que rigen nuestra vida en el capitalismo.

Para satisfacer nuestras propias necesidades de una vida sana y plena necesitamos tratar el sector de la salud como un campo de antagonismo social para el aumento de los gastos de reproducción (nuestro salario indirecto) y un contenido de salud autodeterminado colectiva y prácticamente cuestionando las definiciones establecidas por los "expertos" capitalistas.

K. (para la Asamblea contra el Biopoder y el Confinamiento)

1. Barato en comparación con nuestras necesidades, pero también barato para el capital, ya que cualquier aumento de los gastos de reproducción del Estado no sólo sería financieramente perjudicial, sino también políticamente inaceptable, ya que rompería con las políticas de austeridad seguidas tan estrictamente hasta ahora (es decir, sólo hay que imaginar cuánto más costoso que la provisión de vacunas sería para el capital tener que pagar por el aumento de los gastos en el sector de la salud de una manera que promueva la atención primaria de la salud, una mejor proporción de pacientes a los médicos generales, hospitales suficientemente equipados, etc., la contratación de más personal permanente en las escuelas, el transporte público, los servicios públicos, etc.)

miércoles, 24 de noviembre de 2021

[México] SOBRE LA PERSECUCIÓN POLICIAL A MUJERES EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Proletarias Antidemocráticas. Noviembre 2021

En los medios nacionales es cotidiano ver la figura del presidente de la región mexicana, Andrés Manuel López Obrador, hablando de programas sociales y justicia social; vemos a la Jefa del Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum vociferar sobre ideales democráticos en esta era en la que gobierna su partido MORENA.

Sin embargo, las estadísticas en cuanto al aumento de la militarización, corrupción, ejecuciones, desapariciones forzadas, feminicidios, asaltos y la violencia en general en el país no cesa, y al contrario va en aumento.

Cada gente perteneciente al gobierno asegura que en la "Cuarta Transformación" no hay represión ni persecución a las distintas manifestaciones opositoras o protestas políticas, sin embargo, el día a día para los luchadores sociales es una realidad aterradora; tan solo en 2020 fueron asesinados 30 defensores ambientales a lo largo del país y la lista de asesinatos y desapariciones no para.

En lo correspondiente a las luchas por la exigencia del respeto a la vida, libertad y dignidad de las mujeres, la escalada represiva avanza con los mismos criterios de todos los gobiernos sean estos dictatoriales o democráticos; las mujeres continuamos sobreviviendo a la miseria, a la violencia cotidiana como el acoso, los secuestros, violaciones, feminicidios, la cárcel por defendernos o por defender a nuestras hijas, la muerte por buscar justicia como el caso de Maricela Escobedo y tantas más que merecen vivir en nuestros recuerdos y en nuestras consignas de lucha.

Ante estas condiciones miserables en las que nos pretenden seguir sometiendo por una creencia absurda de superioridad y poder que posee el hombre con fundamento en el patriarcado y las relaciones capitalistas, mujeres en cada rincón del mundo han decidido salir a las calles con la exigencia más básica que un ser humano puede tener: el derecho a la vida, a la dignidad.

Las que sobrevivimos cada día en México (uno de los 10 países a nivel mundial con la tasa más elevada de feminicidios), hemos decidido luchar por mantenernos con vida. Nuestra lucha es con flores y con piedras, con llantos y con gritos, con sonrisas y fuego, con consignas, con ideas, con corazones rotos y atravesados por la violencia que hemos logrado sobrevivir hasta ahora. Nuestra lucha es con miedo, pero con mucha dignidad y mucha rabia, estamos furiosas, estamos envueltas en el llanto, en las llamas y en los abrazos de quienes se animan a luchar junto a nosotras; nuestras abuelas, madres, hermanas, tías, amigas, hijas, vecinas, personas que han sobrevivido a la violencia igual que nosotras y pretenden acabar con ella, personas que no creemos más en la justicia patriarcal que emana de las leyes del Estado y que en muchos casos ha decidido liberar y absolver a nuestros agresores, aquella justicia que deja libres a los asesinos y violadores, esa justicia que en estos momentos está siendo usada para acosar, presionar e infundir miedo en las mujeres que luchan.

A la fecha se sabe de procesos abiertos en contra de varias mujeres que han asistido a movilizaciones donde las exigencias principales son reivindicar la vida digna; policías de investigación de la Ciudad de México han irrumpido en las casas de varias compañeras con citatorios y órdenes de presentación, policías han acudido a los lugares de trabajo, a los centros de recreación e incluso a los hogares de personas cercanas a las mujeres con procesos abiertos a mostrar órdenes de aprehensión, fotografías que extraen de las redes sociales, mencionan nombres de familiares y amigos cercanos, llegan en coches y camionetas ostentando todo el poder de la 4T para intimidar a las mujeres señaladas y usadas para una cacería de brujas de la que no hablan las noticias, porque intentan ocultar que sus organismos policiales siguen acosando, persiguiendo y castigando a la disidencia política.

Desde este medio exhortamos y hacemos un llamado a todas las personas que luchan a que, pese a la persecución policial, no claudiquemos y que sigamos adelante, que cada paso que demos esté acompañado de determinación y fuego, de empatía, de anhelos y deseos porque este mundo sea mejor, no solo para nosotras con cuerpos de mujer, sino para cada persona y cada criatura que sobrevive a la voracidad del capitalismo.

Llamamos también a aglutinarnos a manera de acompañar y dar seguimiento a este acoso hacia nuestras compañeras, que no estemos solas, que no volvamos a caminar en senderos llenos de luz u obscuridad con la sensación de encontrarnos solas y vulnerables, que nos acompañemos para afrontar estas y todas las represalias que nos esperan en el camino de la lucha por la vida.

Desde esta pequeña trinchera donde también hay compañeras con citatorios judiciales, así como acoso policial constante en nuestros espacios, les gritamos que aquí seguimos.

¡Fuimos todas!
¡Anarquía o barbarie capitalista!

[Chile] Crítica de la crítica del texto “Sobre Kast, Boric y la contrarrevolución en curso”

23 de noviembre de 2021. Tomado de un muro de facebook

Ver también:  Sobre Kast, Boric y la contrarrevolución en curso

El autor comienza su crítica saludando la discusión que aporta el texto en entornos libertarios, sin embargo, nos anuncia -sin aún decirnos las razones- que el escrito realiza una lectura errónea de la “realidad que se nos viene encima”, y aprovecha de especular una falta de lectura acerca de los medios asociados a la clase dominante. Sobre este primer punto, señalar en primera instancia que dicha afirmación se basa en una falacia por desconocimiento de lo que efectivamente ha hecho la persona que escribió el texto que crítica -y por tanto lo único que nos anuncia es que el pretendido crítico cree saber más acerca del tema en cuestión- y, en segundo lugar, cuando queremos saber qué pasos dará la clase dominante no leemos los medios de reproducción de su ideología – y, por tanto, de su falsa conciencia- sino que observamos atentamente lo que realmente hacen.

Como nuestro crítico, vamos por parte. Es una labor tediosa, porque es un compendio de todas las imposturas que el primer texto quería criticar y, por otro lado, no sale de la misma retórica impotente que caracteriza al anarquismo y la ultraizquierda en la actualidad. Ya antes de terminar el texto sabemos la conclusión: hay una terrible realidad que “se nos viene encima” -haciendo aquí gala del pensamiento paranoico que ha invadido al conjunto de la izquierda ante el fenómeno Kast-, y que gane Kast es peor a que gane Boric. Tal conclusión va en contra de cualquier pretensión de pensamiento materialista, ni tampoco aporta nada a alguna alternativa emancipadora, simplemente afianzan el pensamiento izquierdista actualmente existente y con ello reproduce de manera ampliada su ideología. Sobre todo hoy, cuando los hechos presentes que se desarrollan frente a nuestros ojos nos muestran que el gobierno más progresista de Europa lanza tanquetas a los obreros del metal, cuando AMLO pacta con narcotraficantes y lidera una cacería humana contra inmigrantes o cuando Biden continua una política genocida con el beneplácito complaciente de toda la izquierda progresista norteamericana. La realidad grita, pero nuestro crítico no escucha porque está atrapado en la cámara de resonancia que denuncia.

Más aún, en ningún momento del texto se señala la posibilidad segura de que Boric gane por un potencial efecto anti-Kast, solamente señala que un número de unas cuantas miles de personas no fueron a votar por Boric por razones sumamente fundadas, a las cuales nuestro crítico parece ser ciego porque, recordemos, hay una terrible realidad que se nos viene encima y el nos la va a señalar. Se ha pasado completamente por alto la tesis principal del texto, a saber, que Kast y Boric son dos caras de una misma contrarrevolución que comienza el 15 de noviembre de 2019. De allí el absurdo que recorre todo el texto, nos llama en última instancia a votar por Boric cuando el auge del fascismo se debe precisamente al triunfo de la política socialdemócrata que aún mantiene a Piñera dentro del palacio de La Moneda, y no al revés. Por lo demás, el texto nos habla acerca de las ideas de derecha de Parisi, de los pactos del PDG con Republicanos y todo lo que ocurre en el cielo de la política, pero no nos explica cómo puede ser que un candidato que realizó una campaña exclusivamente de manera online haya sacado casi un millón de votos, a qué publico apunta y porqué Boric es impotente para obtener dichos votos. Simplemente nos señala la alta improbabilidad de que eso suceda. Por nuestra parte, no jugamos a la futurología, simplemente señalamos los hechos reales que han hecho naufragar a Boric y, además, evidenciar el peligro que él representa para cualquier movimiento emancipador a despecho de todas las esperanzas e ilusiones que se hayan depositado en su programa y su despliegue de ingeniería emocional progresista.

Pero el crítico va más lejos, incluso coincide con la lectura política de los comentarista de El Mercurio -hay que tener cuidado al leer los “medios de la clase dominante”-, puesto que afirma que “de ganar las elecciones Boric, el proyecto tiene pocas esperanzas de éxito. Los inversionistas van a presionar hasta el cansancio, la derecha liderada por Kast va a estar a sus anchas, lo que podría traducirse en un viraje posterior aún más a derecha”. Nuevamente la crítica falla, porque entonces tendría que explicarnos porqué un candidato que se ha codeado con empresarios, que firmó como individualidad el Pacto por la Paz y la Nueva Constitución, que fue a la ENADE a calmar a cualquier empresario indeciso, que se ha mostrado sistemáticamente a favor de medidas represivas que mantengan la paz social del capital, que empero hace todo eso y más, sería un gobierno en el cual los “inversionistas” van a sentirse incómodos. Por el contrario, Boric ha hecho todo lo posible para salvar, perpetuar y engrandecer el proyecto histórico de la elite chilena: el desarrollo del capitalismo. Por lo demás, todo sea dicho, nos dice que “es cuestión de recordar que el auge del nazismo también es consecuencia del fracaso de la socialdemocracia”. Pero, amigo crítico, la socialdemocracia no fracasó con el nacionalsocialismo, sino que este fue la expresión de su triunfo y continuidad. La socialdemocracia masacró a la revolución para, acto seguido, abrir la puertas a la reacción fascista. En el texto anterior también lo he señalado, toda contrarrevolución surge sobre el terreno del movimiento de subversión que le precede. El movimiento nazi es la continuación empírica de la ideología del trabajo de la socialdemocracia alemana, por ello el lema de los campos de concentración fue arbeit mach frei [El trabajo libera]. De la misma manera, uno de los responsables directos de la reacción fascista que hoy tanto temor genera es precisamente aquel por quien hoy la izquierda llama histéricamente a votar.

Por otro lado, la nota jamás dice que solamente la ultraizquierda y el movimiento mapuche serán las víctimas de la persecución política en un eventual gobierno de Kast, simplemente dice que Boric – levantado por la izquierda como el supuesto último muro de defensa entre el fascismo y las mujeres y las disidencias sexuales- es una amenaza para ell@s tanto como lo es Kast, puesto que es, como ya he señalado, Boric mismo quien ha pactado, fortalecido y abierto el espacio político institucional para al expresión fascista. Por otro lado, le aviso a nuestro crítico que, de la misma manera que Republicanos, la policía, el Estado y quienes lo sostienen jamás han tenido reparos en materia de derechos humanos. La prueba: los acontecimientos del 18 de octubre en adelante, para los cuales Boric se apresuró a asegurar la futura impunidad con tal de salvar la “paz social”.

La crítica afirma que “la nota no señala nada sobre la convención constituyente. ¿Parece raro?”. Bueno, la verdad es que el texto si lo señala, dice “Lo que ha pasado inadvertido hasta el momento para estas personas, es que el fascismo -es decir la reacción más conservadora de la burguesía frente al capitalismo amenazado- les ha derrotado sucesivamente desde el 15 de noviembre de 2019 en adelante, y Boric y la convención constituyente, el apruebo y Elisa Loncón, son la expresión viva de esa derrota que hasta hace poco celebraban como una victoria que anunciaba un cambio social venidero. Aún recuerdo cuando el artista progre favorito de la gente, Alfredo Castro, celebró una premiación diciendo que Pinochet estaba muerto con el comienzo de una nueva constitución. En realidad, lo contrario es la verdad: Pinochet y su legado capitalista están más vivos que nunca, y tanto la convención como estas elecciones son la prueba de ello, puesto que el capitalismo refundado por su régimen terrorista ha sido administrado y profundizado por los gobiernos democráticos de izquierda y derecha, y el pretendido candidato del antifascismo aspira a ser un administrador de ese legado, no su destructor”. Nuestro crítico omite lo esencial de esa crítica: la convención es una continuidad del legado de Pinochet ¿Parece raro no?

El autor señala que la convención constituyente implica una reestructuración del poder y de la composición de fuerzas del trabajo-capital. Sin llegar si quiera a cuestionar la poca realidad de esa afirmación, en cuanto a los límites que el propio Boric le puso a dicha instancia el 15 de noviembre, hay que señalar que un cambio en las relaciones entre el capital y el trabajo, sigue siendo un cambio dentro de los marcos del capital y el trabajo, es decir en ningún caso supone una alteración de las relaciones de producción capitalista, simplemente plantea una modernización necesaria e inevitable de dicha relación que fue precipitada por el movimiento de la revuelta. Para remate, el autor me recuerda lo que es ser un buen marxiano, y señala que yo desconozco que Marx habría apoyado un punto de vista similar a que nuestro crítico expone. Y bueno, quizás tenga razón, porque Marx fue el más grande crítico del trabajo hasta ahora, pero también su obra tiene una dimensión que ontologiza el trabajo. Mientras que nuestro crítico se centra en este último, yo me quedo con el de la crítica de la economía política. Y, como Marx diría, si el Estado entrega salud gratuita se debe a los aspectos civilizatorios del capitalismo, a la lucha social de las personas, y al momento de crisis que atraviesa el capitalismo en general (véase el debate de la renta básica universal, que antes era impensable). Bajo ningún caso este es mérito de Boric, así como tampoco el IFE lo es de Piñera.

Finalmente, la parte más lamentable del texto. En ella señala que como hablo de contrarrevolución entonces el “estallido” pasa a ser automáticamente una revolución. Bajo ningún caso, se trata, sí, de una erupción revolucionaria de consecuencias a largo plazo, de la misma manera que la revuelta de 1905 presupone la revolución de 1917. Y uso esta caricatura para mostrar que nuestro crítico bien podría haberles advertido a las minorías revolucionarias de votar por Kerenski ante el terrible futuro que se avecinaba con un zarismo cada vez más despótico. Vuelvo aquí a la “nota” que nuestro crítico señalaba como tan errónea: “ Hoy vivimos una restauración del capitalismo en un nivel superior, en un escenario histórico en el que salga quien salga como presidente deberá gobernar en un país polarizado, con un capitalismo que ya no funciona sin policía permanente en la calle, militares en el Wallmapu, leyes de control y represión del movimiento de personas y, por supuesto, sin una represión masiva sobre cualquier expresión de protesta”. Acto seguido, el crítico nos dice que los manifestantes en la revuelta no querían la revolución, ¿pero es que se trata todo esto de voluntades subjetivas? Querido crítico, la revuelta no debe ser juzgada por lo que sus participantes dicen de sí mismos, sino por lo que realmente hizo, y en esa línea yo señalaba algunas pistas acerca de donde residía el contenido verdaderamente radical de la revuelta. Así que, lamentablemente, nuestro crítico nos quería señalar la realidad no solo del terrible futuro que se nos avecina, sino también mostrarnos la realidad de la revuelta. Y en ambas, según lo que puedo juzgar hasta ahora, nuestro crítico ha fallado, su texto más bien constituye un triste reduccionismo y, en consecuencia, sus conclusiones son erróneas.


lunes, 22 de noviembre de 2021

[Chile] Sobre Kast, Boric y la contrarrevolución en curso

22 de noviembre de 2021. Tomado de un muro de facebook
 

Por el neofascista de corte liberal Kast votó casi el mismo número de personas que votó por el rechazo, lo cual era obvio si se considera que el sistema de la democracia burguesa encuentra sus más activos adherentes en aquell@s que se benefician de dicha institucionalidad. Hoy la izquierda progresista llora sus lágrimas de cocodrilo, los profesionales educados de la clase media no pueden aceptar que Boric -un candidato abiertamente anti-revuelta, que aprobó leyes que tienen encarceladas a muchas por personas por varios años de su vida, que es además el candidato de una parte importante del empresariado, etc.,- haya tenido menos votos que Kast. Por supuesto, la respuesta es la misma retórica narcisista e impotente que tanto los ha alejado de ese pueblo que tanto les gusta maltratar: "La ignorancia el mejor aliado del fascismo", "si votaste apruebo y luego por Kast no entendiste nada", "me voy de Chile", "el pueblo es tonto", y así ad nauseam. Algunos simplemente están en shock y lo reconocen, es natural que eso pase porque en primer lugar se perdieron del movimiento real que se desplegaba frente a sus propios ojos todo este tiempo, y el cual solo pudieron ver con los lentes de la ideología progresista y democrática que les ha llevado paso a paso a su nueva derrota histórica. De esta manera, tal como antes de ayer, no tienen nada que decir más que una serie de consignas que pretenden demostrar que Kast es el mal encarnado, pero no explican como Kast o alguien como Parisi han llegado a estar donde están, ni tienen nada más que proponer aparte de votar por Boric en la segunda vuelta para "derrotar al fascismo". Lo que ha pasado inadvertido hasta el momento para estas personas, es que el fascismo -es decir la reacción más conservadora de la burguesía frente al capitalismo amenazado- les ha derrotado sucesivamente desde el 15 de noviembre de 2019 en adelante, y Boric  y la convención constituyente, el apruebo y Elisa Loncón, son la expresión viva de esa derrota que hasta hace poco celebraban como una victoria que anunciaba un cambio social venidero. Aún recuerdo cuando el artista progre favorito de la gente, Alfredo Castro, celebró una premiación diciendo que Pinochet estaba muerto con el comienzo de una nueva constitución. En realidad, lo contrario es la verdad: Pinochet y su legado capitalista están más vivos que nunca, y tanto la convención como estas elecciones son la prueba de ello, puesto que el capitalismo refundado por su régimen terrorista ha sido administrado y profundizado por los gobiernos democráticos de izquierda y derecha, y el pretendido candidato del antifascismo aspira a ser un administrador de ese legado, no su destructor.

La realidad es que Boric y Kast no solo no son opuestos, sino que son dos caras de una misma contrarrevolución hoy triunfante. Ambos son la expresión política de la derrota de la revuelta, derrota que no hay que buscar comprender en la estupidez o la ignorancia de "la gente", o en la astucia de la socialdemocracia, sino en el contenido contradictorio de ese movimiento: la revuelta tuvo una naturaleza contradictoria en la que se encuentran simultáneamente un fuerte contenido negativo —anticapitalista— y reivindicaciones ciudadanas que abogan por una reforma del orden social capitalista dentro de los marcos de la democracia. Toda contrarrevolución surge sobre el terreno del movimiento de subversión que le precede. Hoy vivimos una restauración del capitalismo en un nivel superior, en un escenario histórico en el que salga quien salga como presidente deberá gobernar en un país polarizado, con un capitalismo que ya no funciona sin policía permanente en la calle, militares en el Wallmapu, leyes de control y represión del movimiento de personas y, por supuesto, sin una represión masiva sobre cualquier expresión de protesta. Boric ya lo anunció: como presidente mandará a la policía en ejercicio de la ley. Que nadie se engañe, Boric no es menos defensor de la propiedad privada y del capital que Kast.

Sin embargo, en este punto el pensamiento crítico de la mayoría de las personas anti-Kast se detiene. ¿Es que acaso no es Kast peor que Boric? ¿No representa Kast una amenaza para los derechos de las mujeres, de la comunidad LGTBQA+, de las personas inmigrantes? Efectivamente si, pero contrario a las apariencias no más que Boric. En primer lugar, Kast es una persona astuta, y ya ha demostrado tener flexibilidad en su programa. Ayer lo señaló en su discurso, no va a haber discriminación de género ni de orientación sexual. Evidentemente a alguien como Kast no se le creen sus palabras, sino que hay que ver el contenido de sus acciones. Kast, a menos que no quiera evitar una revuelta social masiva, no va a comenzar un hipotético gobierno quitando los derechos a las mujeres o persiguiendo a personas de la comunidad LGTBQ+, sino que se mostrará como el presidente de la unidad nacional en torno al desarrollo de la economía. Quienes realmente sufrirán peligro de su vida y su libertad son las personas vinculadas a la ultraizquierda y al movimiento mapuche, pero Boric no será más benévolo con ellas que su contrincante, después de todo ya demostró su voluntad de encarcelar a todo aquel que atente contra la paz social del capital. Y aquí está uno de los defectos más importantes de la izquierda actual: su deriva identitaria y posmoderna que la ha hecho abrazar la institucionalidad del capital como agente privilegiado de cambios. No es Boric ni la policía quienes protegerán a las mujeres, a la comunidad lgtbqa+ o a los inmigrantes, puesto que con la izquierda o la derecha en el gobierno el Estado nunca lo ha hecho. El problema del patriarcado, el racismo, la exclusión social es algo que va más allá de un gobierno, son características estructurales del capitalismo en Chile. Una respuesta real para el patriarcado, el racismo o la exclusión social solamente puede venir de masas políticamente organizadas en torno a un proyecto colectivo de emancipación común. No obstante, en lo esencial, el programa político de Kast no es tan diferente del programa de Boric: ambas son las propuestas de diferentes fracciones de una misma elite ante la crisis orgánica del modelo actual. Por otro lado el programa de Boric, en caso de salir presidente, no podrá cumplirse a menos que haya una resistencia masiva por parte las personas a los sabotajes de los poderes económicos a las medidas que podrían beneficiar materialmente a la clase trabajadora, o a cualquier ley de carácter progresista. Es útil recordar aquí el caso de México, donde un gobierno de izquierda asesina y persigue inmigrantes, mantiene completa impunidad ante la desaparición de mujeres y personas, se codea abiertamente con el narcotráfico, etc. No es el fascismo, es el funcionamiento orgánico de la democracia capitalista.

Estamos viviendo tiempos históricos convulsos, ya sea que gane Kast o Boric estamos en medio de un proceso contrarrevolucionario, proceso que será administrado por uno de los dos a la cabeza del Estado, pero con ambos en el mismo bando: la defensa acérrima de la paz social del capital. Si gana Kast, con Boric a la cabeza de la oposición ya sabemos que esperar de parte de su sector. Si gana Boric, Kast seguirá como líder visible indiscutido de la derecha, presionando desde su sector para aprobar leyes o trabar avances sociales con la misma fuerza con la que lo haría siendo presidente, porque Kast y su sector ya lograron su principal objetivo político: la derechización de todo el espectro político institucional. El enfrentamiento entre Kast y Boric es el conflicto entre dos fracciones de la elite por la cabeza del Estado, pero ambos coinciden en su unidad frente a la subversión social y el peligro que representa para el capital nacional e internacional el avance del proceso de recuperación de tierras por parte del pueblo mapuche.

Por otro lado, hay un enorme porcentaje, más del 50%, de personas que pudiendo votar no lo hicieron. ¿por qué? ¿será por su ignorancia? ¿su inconciencia?-aquí debo reprimir la náusea que me da escuchar que los profesores fallaron en educar, cuando es precisamente la educación que dan en la escuela un obstáculo para la transformación social radical-. Hay, por un lado, miles de personas en la ultraizquierda que no fueron a votar por Boric precisamente porque Boric es el mal menor, y cualquier persona que tenga un poco de memoria y recuerde los días en los que se le arrojaba cerveza en la calle sabrá porqué es detestable, peligroso e incluso una afrenta a la dignidad ir a votar por él. Estas personas de seguro votarán por Boric en la segunda vuelta, y de hecho es probable que éste último gane en las próximas elecciones no por ser un excelente candidato con un programa de transformación social radical vinculado y apoyado masivamente por las personas, sino solamente por el efecto anti-Kast. En este escenario, tanto como en el que gana Kast, los ganadores y los perdedores serán los mismos, porque ya el solo hecho de tener que elegir entre Kast y Boric es una alternativa dentro de un mismo callejón sin salida, y por otro lado ambos representan lo mismo, se quiera o no se quiera ver la realidad.

Lo de Kast, en medio del terror que supone para todo el mundo -excepto claro para la burguesía, y quienes le apoyan- supone de alguna forma un terremoto político que podría tener alguna utilidad para cuestionar y superar las imposturas que durante largo tiempo han parasitado a los movimientos sociales en nuestro siglo. En efecto, este es tiempo para pensar una alternativa de transformación social radical más allá de la institucionalidad capitalista, que permita unir las diferentes demandas sociales (ecológicas, feministas, de clase, etc) en torno a una praxis anticapitalista consciente. Porque gane Kast o Boric nuestros problemas seguirán allí, y la solución a ellos no pasa por una elección y luego retirarse a la casa y al trabajo por los próximos 4 años, sino que pasa por empezar a realizar colectivamente un proyecto de emancipación más allá de las clases, el dinero y el Estado. Pero ese proyecto y esa praxis emancipadora no caerán del cielo, ni ocurrirá por la ilustración repentina de las masas, sino que sucederá como una necesidad que surgirá al calor de la lucha y la agudización de la crisis actual del capitalismo. Por mi parte, espero que el miedo a Kast no se convierta solo en una votación obligada por Boric -es inevitable el retroceso a la disputa electoral ante la derrota de la revuelta y cuando no hay una masa movilizada y políticamente activa- sino que abra camino para empezar un nuevo tipo de actividad política de las masas y de desobediencia civil. Una cosa es clara: con Kast o con Boric a la cabeza del poder del Estado -pero con ambos gobernando-, habrá que volver a saltar el torniquete.

Porque se los aseguro, si no es Kast, será Boric y su gobierno quienes construirán una zanja (o algún otro método) para excluir, perseguir y expulsar inmigrantes, de la misma forma que es AMLO y Biden quienes administran oficialmente la maquinaria de persecución y exterminio policial y militar de sus respectivos países con el apoyo de toda la izquierda progresista. Y, en ese sentido, se hace hoy más necesaria que nunca tanto una reinterpretación colectiva del pasado, de la historia reciente desde 1970 en adelante, y también responder una pregunta crucial para el futuro del partido de la subversión social: ¿Cuál fue el contenido radical de la revuelta de octubre? En la respuesta a esa pregunta, reside la posibilidad de pensar y realizar una praxis política anticapitalista realmente efectiva.

domingo, 21 de noviembre de 2021

[Italia] Conspiración y lucha social

Wu Ming, 7 de noviembre de 2021 

La siguiente entrevista se basó en las preguntas enviadas por Federica Matteoni, de la revista alemana Jungle World, durante la primera semana de octubre de 2021. La presente versión fue revisada y ampliada por los autores a principios de noviembre para su publicación en Ill Will: illwill.com/conspiracy-and-social-struggle

Traducción completa en PDF aquí.

Algunos extractos a modo de presentación:

Desde la primavera de 2020, advertimos que la ira social estaba creciendo y que explotaría una vez que el miedo al virus se calmara. Dijimos que la falta de crítica a la emergencia pandémica convertiría las próximas e inevitables protestas en algo muy confuso y ambiguo, algo explotable por la extrema derecha y diversas subculturas conspirativas. Criticamos duramente a la mayoría de la izquierda de base por expresar una visión "virocéntrica", es decir, por centrar cualquier conversación exclusivamente en el virus y el riesgo de infección, mientras que decían muy poco sobre el gobierno que gestiona la pandemia de forma irracional, injusta, hipócrita e incluso criminal.

*

En los últimos veinte meses, muchos "radicales" -que a veces sonaban y parecían incluso más asustados que el italiano medio, con la única diferencia de que los "radicales" llamaban "altruismo" a su miedo a morir- renunciaron a criticar cualquier decisión tomada por el gobierno. Sólo hablaban del virus. El virus, el virus, el virus. Por eso ahora son incapaces de criticar el pase verde. De hecho, muchos de ellos lo defienden, adoptando exactamente la misma posición que Confindustria, Draghi y toda la clase dirigente.

*

Ante las protestas callejeras contra el pase -pero que en realidad se dirigen contra toda la gestión de la pandemia por parte de los dos últimos gobiernos-, la corriente principal neoliberal recurrió inmediatamente a la reductio ad Hitlerum, y cierta izquierda, incluso declaradamente radical, siguió su ejemplo al instante. A fin de cuentas, es un patrón perfectamente tradicional: la operación retórica de comparar potencialmente cualquier cosa con el nazismo y potencialmente cualquier persona con los nazis -y más generalmente de utilizar los términos "fascismo" y "fascistas" indiscriminadamente- se remonta al Komintern de los años 30 y al Kominform de los años 40. Los estalinistas calificaron a los trotskistas de "trotsko-nazis", a los socialdemócratas de "social-fascistas" y, más tarde, a los comunistas yugoslavos de "tito-fascistas". Todos hemos oído a los camaradas comparar más o menos a cualquier político desagradable con Hitler, llamar "fascismo" a cualquier tendencia desagradable y utilizar "fascista" como insulto genérico. Como consecuencia, el concepto se trivializó y se volvió cada vez más vago. En esta primera fase pospandémica, esta reductio ad Hitlerum juega de hecho a favor de los neofascistas, al exagerar su papel. En muchos mítines antipandémicos, los fascistas están ausentes o son irrelevantes, en otros están presentes y obviamente intentan hacer sus sucias maniobras. Quizá sólo en Roma tengan alguna influencia destacable; en cualquier caso, la movilización en torno a estos temas es salvaje y desafía cualquier parámetro interpretativo. Hasta ahora, ninguna fuerza política ha conseguido asegurarse una verdadera hegemonía.

*

Los compañeros que, en medio de mil dificultades, están interviniendo en las movilizaciones del “No Pass” no partieron de una lectura apriorística, no pensaron en resolverlo todo con frasecitas en Twitter: empezaron a hacer trabajo político en esa situación, persiguiendo la contradicción en lugar de esquivarla. Lo que intentan esos compañeros es trabajar el "biconceptualismo" de la gente que protesta. Varias cosas les unen a nosotros: la idea de que el sistema apesta, que las narrativas dominantes son engañosas, que los costes de la pandemia los están pagando los menos poderosos de entre nosotros, etc. Otras cosas les separan de nosotros: las pseudoexplicaciones que aceptan para todo esto, las conclusiones reaccionarias a las que a menudo llegan, los chivos expiatorios y los personajes imaginarios a los que recurren (la cábala, los reptilianos, etc.). Tenemos que encontrar una manera de hablar a la intersección entre ellos y nosotros, a la "mitad" de su mentalidad que está más cerca de la nuestra. Todo lo demás fluye a partir de ahí. Es como el Tai Chi Chuan: sólo puedes ejecutar las "formas", las largas y complejas secuencias de movimientos, si tu postura es firme.

viernes, 29 de octubre de 2021

[Alemania] SOBRE LA CAMPAÑA DEUTSCHE WOHNEN & CO. ENTEIGNEN

[Recibimos desde Berlín extractos traducidos de un debate al interior del movimiento anarquista sobre la "expropiación" de 240 mil viviendas que se aprobó en un referéndum apoyado por el 56% de los votantes]

Nota de la traducción: El objetivo de la campaña Deutsche Wohnen & Co. enteignen(1), comúnmente abreviada como DWE, es “socializar"(2) más de 240.000 propiedades pertenecientes a las empresas inmobiliarias Deutsche Wohnen, Vonovia, Akelius, Heimstaden, Adler, Pears Global & Co., mediante un referéndum”, basándose en el artículo 15 de la constitución. El argumento es que mediante esta figura sería posible “sacar de la dinámica especulativa del mercado inmobiliario al 12% de los departamentos en Berlín” y, de esta manera, “posibilitar alquileres asequibles de forma permanente”(3).

La campaña DWE comenzó formalmente en el año 2019, pero la discusión sobre expropiación de viviendas en Berlín lleva ya muchos años. El proceso de votación se realizó el mismo día que las elecciones parlamentarias, el 26 de septiembre de 2021. A raíz de la fuerte campaña que se hizo en los meses que precedieron, aparecieron manifestaciones de algunos grupos anarquistas que reflejaron las distintas tendencias al respecto. A continuación, se seleccionaron algunos extractos de unos pocos textos para ayudar a la comprensión del arco mencionado.

1. Extractos de La expropiación de lxs propietarixs está en el camino hacia la revolución
social”
(4). Crítica a la campaña: comprar Deutsche Wohnen, anónimo (pero presuntamente de un grupo que se identifica con la corriente “anti-deutsch” de la izquierda alemana.)
https://kontrapolis.info/4395

Actualmente hay una iniciativa que nos quiere vender la compra de la corporación Deutsche Wohnen como una campaña de expropiación. Y como es tan bonito, esta campaña se hace pasar por una socialización. Esto puede verse como un divertido truco publicitario para vender mejor la campaña, pero no tiene nada que ver con la realidad. Las palabras son despojadas de su significado, el poder explosivo de estas palabras se utiliza para arrojar arena a los ojos del movimiento extraparlamentario. Se trata de una lista profana de firmas, cuyo carácter peticionario se dirige al Senado. Un senado que, bajo RGR (5) , ha desahuciado más proyectos que en mucho tiempo. Para eso no necesitamos a la CDU, al FDP o incluso a la AfD. ¿Echamos un vistazo a las llamadas empresas de vivienda socializadas anteriormente, como "Stadt und Land"? De los 1,6 millones de departamentos alquilados, poco menos de una quinta parte (!) pertenece a propietarios estatales. En otras palabras, ya están "socializados". ¿Desisten de una política de vivienda antisocial? En absoluto, pues están obligados a obtener beneficios. Y al desalojo.

La propiedad en manos del Estado no es posesión de una fuerza social revolucionaria, sino de políticos corruptos con sus limitaciones de capital, de la industria del turismo y de la construcción. Hacer pasar a la campaña y a sus creadores por radicales de izquierda es un atrevimiento para una campaña que se ajusta al Estado y hace todo menos atreverse a plantear la cuestión de la propiedad.


2. Extractos de ¡¿Adiós a DWE?! Quien tuvo razón demasiado seguido, sin tener consecuencias, está sin embargo equivocado, de los grupos Perspektive Selbstverwaltung y Atopic, y en respuesta al texto anterior.
https://kontrapolis.info/4538

Por qué aún no esperamos nada del parlamentarismo y, sin embargo, votaremos por el DWE, por qué el DWE es un proyecto socialdemócrata y, sin embargo, puede ser un paso correcto, por qué no podemos confiar en los cuadros que están detrás del DWE, sino que tenemos que mostrar nuestra propia perspectiva: de esto tratarán las próximas líneas.

Reforma frente a revolución
Muchos anarquistas tienen una relación ambivalente con las reformas y las reivindicaciones, lo que pone de manifiesto una y otra vez nuestra debilidad actual. Por un lado, predicamos una crítica radical pero a menudo abstraída de los principios de la sociedad. Esta crítica, aparte de las luchas concretas en su complejidad, suele apuntar a un futuro revolucionario. Cuando la gente nos pregunta por nuestros enfoques para resolver tal o cual problema, nos aventuramos –¡y con buenas razones!– a explicar que las cosas sólo cambiarán cuando hayamos superado el patriarcado, abolido la propiedad de los medios de producción e instalado consejos en todos los barrios. Acabar con las prisiones sólo funcionará si superamos el capitalismo. Puede que tengamos razón, pero sin una estrategia concreta, esto no nos llevará a ninguna parte. Si no podemos esbozar un camino revolucionario, sino sólo proyectarlo en el horizonte, nosotros mismos acabaremos perdiendo la fe en él. Por otro lado, esto da lugar a dos perspectivas diferentes en el movimiento anarquista y en la izquierda radical: o bien se rechazan fundamentalmente las reformas o se cae en ellas por falta de otras perspectivas. A menudo falta una relación estratégica hacia ellas. Porque la creencia ingenua en las reformas es peligrosa: cuando el Estado se acomoda a los movimientos de protesta, transformando su ira en papel, suele ser para pacificarlos. Para ello, el propio Estado puede revocarlos en cualquier momento. Sin embargo, mientras nuestras estructuras de contrapoder no estén suficientemente desarrolladas, no podremos escapar plenamente de la lógica del Estado. Si queremos una mejora real, no seguir la teoría de la miseria y no esperar a la ley natural marxista de la revolución, entonces también depende de nosotros arrancar las reformas al gobierno. No desde arriba, no con ellos, sino como concesiones a un movimiento revolucionario. Así se luchó por la jornada de 8 horas, así se luchó por el sufragio femenino. No se trata de llegar a la meta mediante reformas, como imagina la socialdemocracia. Se trata de ganar la propia fuerza, de impulsar a los poderosos ante ellos como movimiento. Se trata de conseguir éxitos reales, sin los cuales ningún movimiento sobrevive. “Por las reformas, no por el reformismo”, como escribió Thomas Giovanni.

Si DWE gana las elecciones, no se ha gana nada. El referéndum no es un “referéndum legislativo” en el que la ley se aprueba directamente. Es más bien una expresión de voluntad particularmente fuerte (6). Pero estamos seguros: no importa quién llegue al gobierno, nadie aplicará simplemente los planes de DWE. Los Verdes incluso ya lo admiten. Lo que podemos esperar en su lugar son años de tácticas dilatorias, “revisiones” legales y otras tonterías. Nadie debería ser tan ingenuo como para pensar que el éxito electoral significa que DW&Co serán de la ciudad en 2022. Pero muchos lo harán. Y en la lógica de la democracia liberal, tienen todo el derecho a hacerlo. El pueblo vota y, sin embargo, no se aplica: la ruptura de la confianza en el parlamentarismo podría ser sostenible. Aquí es donde podemos comenzar y agrandarlo. ¿Por qué no dar un ultimátum al gobierno que no aplique el referéndum? (7) ¿Por qué no anunciarlo?: si no se hacen nada en medio año, ¿habrá movilizaciones masivas, bloqueos, ocupaciones o algo parecido? Estas son las luchas concretas que necesitamos.


3. Extractos de Decir una cosa y hacer otra. En conflicto con el reformismo y sus defensorxs, distribuido en la biblioteca Kalabalika, y en respuesta al texto anterior.
https://kontrapolis.info/4738

Las reformas son instrumentos de gobierno del Estado. Se utilizan exclusivamente para mantener el poder de los gobernantes y suelen servir para pacificar las luchas o renovar las estructuras existentes. Durante siglos, este juego ha servido para mantener el poder de unos pocos, y funciona una y otra vez, en versiones siempre nuevas. En el mejor de los casos, las reformas pueden retrasar ciertos acontecimientos.

Que el DWE se vote junto con las elecciones generales encaja perfectamente. Quien apoya al DWE también dice “Sí” (8) a la lógica del parlamentarismo, quien vota a un partido también dice “Sí” a las políticas de ese partido y al dominio extranjero. Así que el significado no es sólo un llamamiento a la compra obligatoria de viviendas, sino también una afirmación de las estructuras que causaron esta mierda. Esto no es compatible con una posición que quiere abolir la dominación y el dominio extranjero.

La jornada laboral de 8 horas y el sufragio femenino se utilizan a menudo como justificación de los proyectos reformistas. Pero se luchó por estos derechos porque la gente estaba dispuesta a luchar sin concesiones y no quería ser pacificada (al menos durante un tiempo). Como, por ejemplo, las mujeres que se armaron y ocasionaron incendios a principios del siglo XX. Y claro, la jornada de 8 horas ha hecho más soportable el trabajo, pero ¿es esto lo que parece un mundo mejor? ¿Cuando la explotación se hace más soportable y se “legitima” así aún más? Tampoco significa que la gente se vuelva más revolucionaria cuando vive en condiciones más difíciles, pero sí que las reformas contribuyen fundamentalmente a la reestructuración y estabilización de las condiciones de explotación.

La estrategia, el arte de la guerra
El apoyo a los proyectos reformistas se justifica a veces como "estratégico". Se trata del lenguaje de la dominación, de los políticos, de los gestores (de izquierdas) y de los belicistas. La estrategia es un campo teórico de juegos amplio y complicado que siempre está orientado a la competencia y la manipulación.

Es una pena que las personas que entonces quieren luchar, como las que quieren luchar ahora y aún no están seguras de cómo hacerlo, tengan que abrirse paso primero a través de la ciénaga de propuestas reformistas sin sentido, como las campañas de firmas, las peticiones y las marchas. Y se vean inundados de panfletos políticos vacíos, folletos publicitarios, programas y otras promesas de salvación, haciendo que tarden años en encontrar el camino hacia las propuestas medianamente útiles, si es que no se han rendido ya para entonces.

Según autores recientes, la posición “correcta”, por ser supuestamente estratégica, resulta del hecho de que supuestamente sólo se pueden arrancar mejoras reales al Estado mediante reformas y mediante la construcción de las llamadas estructuras de contrapoder, que entonces superan con éxito la lógica del Estado. Para disimular un poco la evidente contradicción, se distingue entre las buenas reformas y el mal reformismo. Y este es también el quid de la cuestión. Están entonces a favor de las reformas, al menos a veces, y quieren superar la lógica del Estado actuando dentro de la lógica del Estado. Esto se parece entonces a suavizar las propias teoría y práctica para reproducir la política que en realidad se quiere intentar abolir. A veces parece que esta supuesta postura estratégica se adopta más bien por miedo al conflicto. Pero quien se toma en serio la lucha contra la dominación no puede evitar entrar en conflicto con ella e intensificar las enemistades concretas.

El llamado “voto estratégico” es otro simple ejemplo de cómo funciona el señuelo del cambio reformista. Por miedo al supuesto empeoramiento dentro del sistema, por ejemplo, a través de la participación en el gobierno de los partidos de derechas, el voto vuelve a ser de repente “muy importante”, y así se propaga el cuento de la eficacia de las elecciones. Pero las actitudes contrarias a la libertad ya están en todas partes en la mente de la gente, las elecciones no cambian exactamente nada. Se reproduce el cuento de hadas del chantaje burgués “quien no va a votar, vota a la derecha”, mientras que la participación en las elecciones (sea como sea) legitima el sistema de gobierno antihumano y racista en el que vivimos. Como fue dicho, el llamado voto estratégico no sólo impide algo, sino que también afirma algo.

Además, el pensamiento estratégico en relación con las personas a las que se quiere “convencer” u “organizar” implica la idea de las personas como objetos que pueden ser categorizados, contados y manipulados, es decir, una imagen cuantificada de los seres humanos.

¿Qué es el éxito?
Para lxs escritorxs, el éxito parece residir únicamente en los movimientos de masas y no en las luchas radicales que los precedieron. El éxito sólo se evalúa aquí de forma cuantitativa. Por supuesto, para que los cambios se produzcan, es necesario que los quiera el mayor número posible de personas. Pero si el mayor número posible de personas no quiere cambiar nada fundamentalmente, no habrá ningún cambio. Y quien crea que la política puede hacer algo fundamental en la dirección de la autodeterminación, se desesperará ante esta contradicción o acabará en la Realpolitik para reproducir lo existente.

DWE contribuye a la estabilización de este sistema, es un soporte publicitario del parlamentarismo y del capitalismo, porque equipara la compra con la expropiación. DWE da a la gente la sensación de que de esta manera puede cambiar las cosas. Es difícil que te engañen más que eso. Al menos en eso la política conservadora es honesta.

Todo acto autoliberador, toda acción autodeterminada es desactivada y empujada a la pasividad por la mediación de la política y la explotación espectacular. En su lugar, podríamos llenar la anarquía de contenidos realmente reales y vivos que pretendan romper con la lógica de este sistema de una vez por todas.

Propuestas para cambios reales
Una sugerencia para un cambio real es decir finalmente adiós a la lógica de la política y a la imagen cuantificada del hombre. Este paso no es fácil. Requiere valor y la capacidad de soportar un fuerte viento en contra. Requiere la valentía de enfrentarse a uno mismo en lugar de decir a los demás cómo deben actuar. Dejar de lado el fetiche del control y ser vulnerable. Quien se resiste al impulso de clasificar, organizar y controlar constantemente a las personas de alguna manera, puede centrarse en la singularidad de las personas y, a partir de ahí, intensificar las relaciones que desafían el sistema imperante. Es necesario dejar atrás el cálculo mutuo, la habitación fría de la racionalidad gobernante y técnica y en su lugar luchar por relaciones placenteras, creativas y expansivas que por su propia existencia contradicen la lógica capitalista.

Sin embargo, también se necesita el poder de muchxs, es decir, una organización. Si la libertad del individuo entre otras personas es un objetivo, entonces los proyectos e ideas comunes que contienen este objetivo son en sí mismos un método adecuado. Organizarse sin organización impide la política, así como las jerarquías de las instituciones. Es difusa y más difícil de atacar. Al prescindir de portavoces e identidades centrales, los demás también pueden adoptar ideas y acciones y desarrollar sus propias perspectivas dentro de ellas. Estos proyectos son propuestas concretas que además se viven en lugar de darse. Esto es exactamente lo que constituye una verdadera elección, la elección del comportamiento en todos los ámbitos de la vida, la constante autoorganización y el conflicto cotidiano.

Los conflictos son burdos y agotadores, y a veces es preferible evitarlos, pero sólo se puede entender, atacar y superar la dominación teniendo el valor de intensificar los conflictos. Por lo tanto, ¿qué hay de las acciones que son una expresión de nuestra autoliberación? ¿Qué tal si atacamos directamente a nuestros enemigos sin caer en sus juegos? Entonces, el primer paso es dejar de apoyar los proyectos reformistas y tomar una posición clara en contra de ellos. Lo siguiente es desarrollar la difícil tarea de una práctica que libere las propias necesidades y no se limite a proyectarlas en los demás. Entonces podré luchar junto a lxs demás sin verlxs únicamente como peones en el tablero del poder. Esta perspectiva antipolítica se centra en la calidad. La calidad de un cambio real y radical que tenga el potencial de atacar y debilitar la dominación, y no simplemente reorganizarla a todos los niveles.

¿Qué tal seducir en lugar de convencer? ¿Qué tal una vida salvaje e incontrolable de  destrucción creativa y amor desenfrenado que contagia a todxs lxs que entren en contacto con ella?


4. Extractos del texto Expropiación y revolución social, anónimo y en respuesta al texto
número 2
https://kontrapolis.info/4802

En primer lugar, la campaña fracasará. Obtendrá todos los votos que necesita y aún así fracasará. No se puede hacer nada contra esta paradoja, pues el fracaso ya está diseñado políticamente en la campaña. Los actores de la campaña no la cambiarán, tanto si ustedes votan a favor como en contra o si se la pasan por el culo.

Fracasará porque los reformistas aceptarán el argumento de las limitaciones. Este es el camino que se ha decidido y no puede tomarse de otra manera. En cuanto se sienten en las comisiones, en las mesas de negociación, los verdaderos políticos harán lo que siempre hacen: tratarán con el poder, estarán de acuerdo con su lógica de pensamiento, harán política de poder y cultivarán alianzas en el aparato y serán parte del problema, no de su solución. Venderán cada acuerdo como un éxito. Y una parte de las bases se apartará asqueada o creerá, o querrá creer, las distorsiones y mentiras. La traición política es ya inherente a esta campaña. Comienza en el nombre. Se trata de comprar y nacionalizar, no de una revolución social en la que los pobres expropien a los ricos. Es cero sobre la expropiación.

Con estas elecciones de "comprar Deutsche Wohnen" no se decide nada. Ni la gentrificación, ni la defensa de la Rigaerstraße (9), ni los procesos sociales revolucionarios. Por el contrario, la campaña impide el desarrollo de otras perspectivas si los anarquistas como ustedes no afinan sus posiciones hacia la misma. Así que para nosotros no se trata de amortiguar la campaña y su fracaso. Tampoco se trata de elegir entre la peste y el cólera, votar a favor o en contra, o nada. Se trata de poner en marcha la revolución social. No como palabras vacías y como nuevas modas. Ámsterdam, Londres, Nueva York, Barcelona, etc., demuestran que las convocatorias y las protestas masivas no son suficientes. Sin una perspectiva revolucionaria, anarquista, siempre estamos en una posición distributiva, corriendo de una defensa ante un ataque contra los pobres a la siguiente.  

¡Nos distanciamos! Nos distanciamos de una campaña de conformismo parlamentario, estatal y patrimonial que asegura que todo siga como está. Sólo queríamos dejar claro que, en cierto sentido, la campaña no debería preocuparnos. No vemos ninguna alternativa a un movimiento social revolucionario y militante anarquista en vista del desarrollo en todas las cuestiones sociales.


Notas:
(1) enteignen: expropiar
(2) vergesellschaften: socializar
(3) www.dwenteignen.de
(4) “La expropiación de los propietarios de viviendas está en el camino de la revolución social” era la consigna de la defensa de la “casa de maricas” (Tuntenhaus), situada en la calle Mainzer en 1990.
(5) RGR (rot-grün-rot o rojo-verde-rojo) hace referencia a los colores con los que se suelen identificar las coaliciones de partidos en el parlamento alemán.
(6) Volksentscheid se traduce como “decisión popular” y es una de las figuras de la democracia directa en alemania.
(7) El resultado positivo del Volksentscheid no significa que el gobierno de turno esté obligado a llevar la decisión efectivamente a cabo, sino que puede dejarlo pendiente para el mandato siguiente.
(8) El voto en la papeleta se indica haciendo una cruz en la opción “Sí” o en la opción “No”, en referencia al acuerdo de expropiar DW&Co.
(9) Rigaerstr. 94 es un Wohnprojekt (proyecto de vivienda en un edificio ocupado). Los nombres de los Wohnprojekte suelen tomar su dirección postal.

viernes, 22 de octubre de 2021

[Italia] ¿Pasaporte de salud?

Pippo Gurrieri,
Traducción automática A-infos
Texto original en italiano http://www.sicilialibertaria.it/2021/10/08/passaporto-sanitario

La idea del pasaporte nos remite a fronteras, controles, comisarías, burocracias,  rechazos, prohibiciones, discriminaciones. Los anarquistas consideramos todo esto inaceptable en principio y lo combatimos, considerándolo fruto de la lógica autoritaria y policial de los estados, de su patriotismo vulgar que en la historia sólo ha producido guerras y violencia.  Ahora el Estado italiano está intentando imponer otro pasaporte: el sanitario. Ya existía la tarjeta sanitaria, que se había convertido en una especie de passe partout indispensable de los servicios médicos a la compra de cigarrillos, pero evidentemente no era suficiente.

El pasaporte sanitario, o green pass, porque con los inglesismos se disfraza mejor la sustancia de las palabras, no tiene nada de salud, es el resultado de una operación exquisitamente política para imponer la vacunación contra el covid a quienes no quieran hacerlo, y para extender el estado de emergencia a nivel individual y masivo; nuestro país es un laboratorio en el que la gente intenta acostumbrarse a someterse al control digital (también delegado a los responsables de los lugares públicos, llamados a ser policías o confidentes y espías) en lo más hondo de la vida cotidiana. La obligatoriedad que debe entrar en vigor a partir del 15 de octubre, apoyada por Confindustria, es también un arma puesta en manos de los patrones para discriminar y sacar de la producción a los más rebeldes, disidentes y acérrimos. Una perfecta armonía entre gobierno y jefes.

Este pasaporte no tiene nada de sanitario, porque, paradójicamente, una persona no vacunada que ingresa a un lugar público, sometida a un hisopo el día anterior, ofrece más garantías de no contagiar que una persona con un pase verde durante unos meses, lo que podría ser infectados e infectados (quizás levemente, como nos dicen). No tiene nada que ver con la salud porque luego deberían explicarnos por qué hay universidades donde, a pesar del green pass obligatorio para todos, las lecciones se continúan a distancia. Y por qué las masas están exentas de ello; solo para dar algunos ejemplos.

En el extranjero, donde esta medida es casi inexistente, a excepción de Francia, han sido más explícitos en su interpretación de la situación italiana: el diario madrileño El País del 16 de septiembre titulaba: «Italia se convierte en el primer paìs occidental en imponer la vacunaciòn a todos los trabajadores». Sin demasiadas palabras e hipocresía, el pasaporte sanitario se lee como la imposición de la vacunación obligatoria. El gobierno no quiere imponer la vacuna obligatoria (teniendo que asumir la responsabilidad de las consecuencias sobre la salud de los vacunados), y la mafia elude el problema imponiendo el pase verde, bajo pena de sanciones, suspensiones, pérdida de salario, limitaciones a vida social.

Está claro que los dos temas, las vacunas y el pase verde, están vinculados, pero si el primero se sustenta en la libertad de elección, el segundo se vuelve 100% inaceptable: un instrumento de mero control social que perjudica no tanto a la libertad burguesa, como a alguien. todavía insiste en declarar la libertad tout court del pueblo. A través del chantaje, las personas se ven obligadas a ponerse «en buena posición» como un paso de pseudo-emergencia al que seguirán otros pasos cada vez más estrictos: reconocimiento facial, caza del engrasador, recompensa de los más obedientes; elementos típicos de un estado policial. Todo esto no es un fin en sí mismo, sino preparatorio para el gobierno de las crisis en los próximos años, que verá nuevos y más duros ataques a las condiciones de las clases media y trabajadora para favorecer a multinacionales, grupos financieros y castas políticas y militares.

No se dé cuenta de esto; o peor aún, caer en la trampa de que estas medidas se toman para proteger la salud de las personas es realmente un asunto serio. Igual de serio es dejar que sirvientes turbios del sistema como Salvini, Meloni y el montón de sinvergüenzas que zumban a su alrededor exploten estos argumentos, o la audiencia de teóricos de la conspiración que ocupan el escenario social, con tonterías como la dictadura de la salud: es la modo de producción capitalista, es la dictadura del capital, para ser acusado.

Estamos ante un paso crucial en el matrimonio entre Estado, Capital y alta tecnología, la realización del sueño despótico de toda autoridad: tener el control total de los subordinados, a cualquier precio y por cualquier medio. Una historia que caracteriza la historia de la humanidad y el esfuerzo de los oprimidos por liberarse de explotadores de todo tipo. En este contexto, nuestro lugar siempre ha estado del lado de los oprimidos, contra Estados, Dioses, Maestros y sus dictaduras más o menos disfrazadas. Y hoy es para apoyar a quienes se oponen a esta deriva totalitaria, que nos afecta a todos.

jueves, 21 de octubre de 2021

[Italia] ¡Contra el pasaporte Covid obligatorio para todos los trabajadores!

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
13 de octubre de 2021

Desde hace algún tiempo, las organizaciones de extrema derecha, entre las que se encuentra "Forza Nuova", una conocida formación fascista, se están movilizando, tratando de ponerse a la cabeza del heterogéneo movimiento unido por la oposición a las medidas restrictivas con las que el gobierno ha caracterizado, en un breve periodo de tiempo, su "lucha contra el Covid-19", que finalmente se ha centrado en la vasta campaña de vacunación formalmente "no obligatoria", pero de hecho impuesta a todos los niveles, como ha demostrado ampliamente la introducción del pasaporte Covid.

Estas medidas han previsto sanciones cada vez más duras contra quienes no se vacunen, empezando por los médicos y las enfermeras, siguiendo por el personal escolar y los estudiantes, y finalmente, con el último decreto, la suspensión de los salarios de todos los trabajadores que no tengan el pasaporte Covid, obligatorio desde el 15 de octubre para acceder al trabajo, actualmente hasta el 31 de diciembre de 2021, día en que expira el estado de emergencia decretado por el Gobierno. Es una multa vejatoria contra los trabajadores que no se vacunan, no porque tengan miedo a la inyección, no porque sean no-vax por principio, sino porque expresan con esta negativa una profunda desconfianza en la gestión de la pandemia y de la sanidad por parte del gobierno, en un sistema de imposición dictado por los intereses económicos de las grandes multinacionales químico-farmacéuticas y porque perciben en estas medidas un mayor control social por parte de la clase dominante.

Los trabajadores en Italia, según las estadísticas que incluyen tanto a los asalariados como a los autónomos (es decir, los números de IVA) son unos 23 millones. De ellos, más de 5 millones y medio (datos de las estadísticas oficiales publicadas el 8 de octubre), no han sido vacunados. La presión del Gobierno para que el 80% de la población estuviera vacunada antes de septiembre (resultado que no se ha conseguido) y el 100% de la población vacunada (como se acordó en 2014 con las instituciones internacionales) antes de final de año, ante la amplia oposición de gran parte de la población a la vacunación, se ha dotado de un medio de chantaje adicional consistente en la suspensión de los salarios de todos los trabajadores que no quisieran vacunarse. Vincular esta medida a la congelación simultánea de los despidos de estos trabajadores es una pista falsa con la que se pretende engañar a los trabajadores por enésima vez: ¡es la zanahoria prometida tras el fuerte varapalo!

En varias ciudades, y especialmente en Roma y Milán, varios miles de personas salieron a la calle el sábado 9 de octubre para manifestarse contra el pasaporte Covid.

Lo que causó revuelo ese día fue el asalto a la sede nacional de la CGIL en Roma por un grupo de militantes de "Forza Nuova" apoyados por unos mil manifestantes. Enseguida quedó claro que este asalto había sido organizado, al igual que una iniciativa similar dirigida al Palazzo Chigi, el edificio del gobierno. Mientras que los pocos policías que había a la entrada de la sede de la CGIL fueron superados con facilidad y las oficinas internas de la CGIL quedaron destrozadas, el Palazzo Chigi estaba algo mejor vigilado y los manifestantes no pudieron entrar.

Por supuesto, todas las fuerzas democráticas en el gobierno gritaron "no a la violencia, venga de donde venga"; hubo quienes advirtieron contra el fascismo que asoma la cabeza, quienes equipararon la violencia fascista con la de los manifestantes del no-TVA y el no-VAX, y quienes intentaron establecer un paralelismo entre los manifestantes de la derecha en Roma que gritaron "no gren pass" y los manifestantes dirigidos por los sindicatos de base que gritaron "sindicatos servidores de la patronal". También hubo invectivas contra el gobierno y el Ministro del Interior en particular por no haber previsto los disturbios, dado que en la plaza de Roma había militantes de Forza Nuova y sus dirigentes que eran bien conocidos por la policía.

En respuesta a la violencia de las medidas gubernamentales resumidas en el "pasaporte Covid", la multitud pequeñoburguesa, llena de ira e impulsada por un malestar generalizado, interesada en involucrar al proletariado en sus protestas, se dirigió a golpear los símbolos que representaban esa violencia: el edificio del gobierno y el principal sindicato italiano, aprovechando la imposición del pasaporte Covid también para todos los trabajadores.

¿Por qué atacar la sede nacional de la CGIL en Roma? La CGIL, junto con los otros sindicatos CISL y UIL, se ha puesto inmediatamente del lado del gobierno en la campaña de vacunas y en el establecimiento del pasaporte Covid, comparte las mismas motivaciones de Confindustria y del Gobierno en la campaña de vacunas, porque comparte plenamente el objetivo de la recuperación económica y el reinicio de la máquina del beneficio capitalista, no ha organizado ninguna huelga contra la suspensión de los salarios de los no vacunados, exigiendo en cambio un pacto con el gobierno y tampones gratuitos para los trabajadores no vacunados. Los sindicatos han sido totalmente coherentes en su labor colaboracionista y antiobrera, que vienen realizando desde la Segunda Guerra Mundial, reduciéndose a matones con mono de trabajo al servicio de los capitalistas y del poder burgués. Los sindicatos de base tienen toda la razón al llamarlos siervos de la patronal; al mismo tiempo, la extrema derecha tiene fácil señalar al triple sindicato como corresponsable de la imposición del pasaporte Covid en general, pero, al apuntar su violencia en particular al sindicato más importante, la CGIL, pretende amenazar de antemano al proletariado si quiere reaccionar con independencia de los sindicatos colaboracionistas en sus acciones de lucha y huelga. En realidad, el ataque a la CGIL no está motivado por el hecho de que sea un sindicato "de clase", como lo fue la CGL de 1921-22, que organizó al proletariado italiano en el terreno de la lucha de clases, haciéndolo permeable a la influencia del partido comunista revolucionario en la lucha por la revolución, sino que es un sindicato colaboracionista que se baja demasiado los pantalones y no defiende la "libertad de elección" de los ciudadanos, ya sean obreros, patronos o terratenientes.

Evidentemente, las fuerzas parlamentarias de izquierda y centro han lanzado sus gritos contra el "fascismo", contra el "escuadrismo", alabando la democracia y la Constitución, convirtiéndose así, por enésima vez, en altavoz de los intereses de la conservación social. Pero las mismas fuerzas parlamentarias de la derecha, la Liga y los Fratelli d'Italia en particular, se sienten obligadas a "hacer de toda la hierba un fardo", es decir, a declarar estar en contra de "toda" la violencia "que provenga de "cuatro imbéciles" y de "unos cuantos delincuentes" (Salvini), o de "los delincuentes que utilizan cualquier pretexto para ejercer una violencia grave e inaceptable" (Meloni), o de los anarquistas insurrectos o del No-Tav. El estribillo habitual "contra toda violencia" -pero no la del Estado, que en cambio debe considerarse legítima e incuestionable- es cantado de vez en cuando por cada grupo de políticos cobijados bajo las grandes alas del Estado del que dependen sus privilegios de casta, salvo para agitar las tinieblas y obtener un excedente de beneficios y medios de presión para fines privados.

Los proletarios no deben dejarse engañar por el clamor de un "antifascismo" destinado a apretar aún más las cadenas del trabajo asalariado a las exigencias cada vez más apremiantes de la ganancia capitalista; no deben dejarse engañar por los cánticos de pacifismo y de colaboración interclasista cuando la clase dominante, a través del Estado y de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales en su defensa, muestra constantemente su desprecio por la vida de los trabajadores asalariados: la demostración más llamativa son los accidentes y muertes en el trabajo por la sistemática y perenne falta de medidas de seguridad; sólo en los ocho primeros meses de 2021, según el Inail, se registraron 349 accidentes.449 (+8,5% respecto al mismo periodo de 2020) con nada menos que 772 casos mortales, es decir, ¡¡¡3 muertes al día!!!, y no de Covid-19, sino de explotación del trabajo asalariado.

Desde el principio de la pandemia quedó claro que la acción del gobierno burgués -en todos los países- trataba, por un lado, de amortiguar de alguna manera una situación que se agravaba de mes en mes y a la que se enfrentaba de forma caótica y contradictoria, y por otro, de adoptar rápidamente medidas para salvar la economía nacional y su capacidad de afrontar, si no vencer, la competencia de las economías de otros países. Para defender los intereses de la economía nacional, sumida en una crisis más profunda por la pandemia, el gobierno -que no es sorprendente que equipare la situación con una situación de "guerra"- tuvo que doblegar al proletariado a las necesidades inmediatas del capitalismo nacional. Los capitalistas sabían perfectamente que la crisis económica, que también se había agravado socialmente como consecuencia de la pandemia, podía empujar a las masas proletarias a la revuelta porque sus condiciones de vida y de trabajo, que ya se habían deteriorado considerablemente en la última década, se harían aún más duras. Los despidos, y por tanto el desempleo, aumentan, al igual que la inseguridad laboral, el trabajo mal pagado y el trabajo no declarado. Y a pesar de la paralización de muchas actividades como consecuencia de la "lucha contra la propagación de la infección por el coronavirus" y del cierre de un gran número de empresas, otras siguieron trabajando a pleno rendimiento, sometiendo a sus trabajadores a ritmos de trabajo y riesgos cada vez más severos.

La crisis económica -aparte de la tan cacareada "recuperación" de los últimos trimestres- también ha arruinado a una parte nada despreciable de la pequeña burguesía, en los sectores clásicos en los que desarrollan sus actividades (restauración, deporte, turismo, espectáculos, conciertos, pequeña distribución), sectores que inexorablemente han recibido un varapalo. Y, como suele ocurrir, son estos estratos sociales los que, a través de los partidos que manifiestan su descontento, son los primeros en expresar su enfado por su propia ruina social. Cólera que les une y les empuja a salir a la calle; cólera que se extiende también a algunas capas proletarias que, al no encontrar cauces de clase en los que canalizarla, se unen a la pequeña burguesía que, a menudo, es también su "patronal". Por otro lado, es la propia pequeña burguesía la que trata de involucrar al proletariado en su protesta porque necesita reforzarla y mostrar que es "el pueblo" el que se manifiesta y pide al gobierno y a los poderes económicos que le salven de la ruina.

Pero el proletariado, como asalariado, como trabajador no cualificado, cuya vida está a merced de un mercado en el que las desgracias van todas a parar a las clases trabajadoras y los beneficios y privilegios a las clases ricas y adineradas, no tiene ningún interés que compartir con los pequeños burgueses, y mucho menos con los grandes burgueses. Sus intereses inmediatos, y sobre todo históricos, como clase productora de la riqueza general de la que se apropia exclusivamente la clase burguesa dominante, responden a un antagonismo social que no han inventado, pero que es generado por el modo de producción capitalista y que es explotado política y socialmente por la clase dominante para aplastar al proletariado en una sumisión perpetua a las exigencias del beneficio capitalista. La clase burguesa dominante tiene tanto el poder económico como el político, representado por el Estado, y por tanto el poder social; poderes que utiliza para defender exclusivamente sus propios intereses de clase contra los intereses de la clase obrera. De esta manera la lucha antagónica es sistemáticamente librada por la clase burguesa contra la clase proletaria, y estas últimas medidas lo demuestran por enésima vez. Para que la lucha antagónica del proletariado tenga la fuerza de responder en el mismo terreno y con los mismos medios violentos que la clase dominante burguesa, debe contar con la organización de clase independiente del proletariado, que aún está por reconstruir, pero que surgirá inevitablemente de la resistencia que los proletarios logren oponer a la presión y represión burguesa progresiva. Una lucha en la que los proletarios tendrán que luchar contra la competencia alimentada a propósito entre ellos por los capitalistas y las fuerzas de colaboración interclasista, separando los objetivos y los medios de la lucha de clases de los de las capas sociales pequeñoburguesas que influyen en el proletariado por su contigüidad social: capas sociales que, sin embargo, se rebelan contra "el sistema", contra la "política gubernamental" sólo cuando corren el riesgo de caer en la proletarización y perder su posición social y sus privilegios. Los proletarios que se dejan arrastrar a la rebelión pequeñoburguesa pierden no sólo su orientación de clase -la única gracias a la cual es posible defender sus intereses inmediatos- sino también la fuerza que potencialmente poseen precisamente por ser asalariados, por ser productores de riqueza general y, por tanto, de beneficio capitalista.

La democracia, el reformismo, la colaboración de clases, son armas políticas que la burguesía utiliza para mitigar un antagonismo social que el propio modo de producción capitalista genera constantemente -y que la burguesía reitera en cada acto y en cada actividad en todas las situaciones especialmente las más graves-; un antagonismo que puede potencialmente poner en movimiento a las masas proletarias especialmente cuando las condiciones de existencia y de trabajo se vuelven insoportables.

Es a este movimiento social al que teme la burguesía, al despertar del proletariado como clase asalariada, a que actúe reconociendo que el antagonista social no es el inmigrante ilegal, el parado que por desesperación prende fuego a los cubos de basura, o los proletarios del país señalado como "enemigo", sino que es la misma clase burguesa en casa que está dispuesta a utilizar cualquier medio, legal o ilegal, constitucional o anticonstitucional, para defender sus privilegios.

El autoritarismo que la burguesía expresa con el pretexto de la "lucha contra el Covid-19" es parte integrante de su dominio; el parlamentarismo y la democracia con que se reviste no son más que un manto que cubre la realidad de su dictadura de clase. La burguesía de los países de la civilización occidental no tiene el valor, al menos hasta ahora, de mostrar su verdadero rostro totalitario; y no tiene ningún interés en mostrarlo mientras el régimen democrático consiga paralizar a las masas proletarias. Utiliza el rostro democrático para seguir engañando a las masas proletarias, para desviar su lucha del terreno de la confrontación de clases al terreno que le es más favorable, el terreno democrático y parlamentario. Pero la crisis económica y social, anticipada por la crisis económica de sobreproducción que caracteriza cíclicamente todo el período histórico del imperialismo en el que estamos inmersos desde hace cien años, se acerca de nuevo a pasos agigantados; Por eso la burguesía tiende a acelerar sus maniobras para encauzar aún más al proletariado, aplastándolo bajo el peso de sus reivindicaciones económicas, políticas y sociales, intoxicándolo aún más con el veneno de una democracia que ya no tiene ningún papel social, pero que sigue teniendo un papel político para desviar, aislar, fragmentar y desmoralizar a la masa proletaria.

Así, las reacciones a un gobierno, como el de Draghi, que responde a una política de "unidad nacional" bajo la que vuelve a encauzar a las masas proletarias, pero que pone como prioridad, en la situación de crisis, la defensa del gran capital, expresan aún más, y con violencia, la ira de las capas pequeñoburguesas que se sienten abandonadas a su suerte. Las organizaciones de extrema derecha actúan en base a esta ira; siempre lo han hecho y lo seguirán haciendo. En realidad, desempeñan un doble papel: Por un lado, atraen la ira de las capas pequeñoburguesas, las organizan, dirigen sus manifestaciones, les hacen creer que el "enemigo del momento" son las llamadas "potencias fuertes", idealizan un "patriotismo" que las potencias fuertes nacionales no defenderían internacionalmente, están dispuestos a destrozar símbolos y vestigios de quienes consideran responsables de su ruina social; Por otro lado, representan el pretexto ideológico y político para que las organizaciones "democráticas" cimenten a las masas proletarias en la colaboración de clases con el pretexto del llamado "antifascismo", "antitotalitarismo". Ambos trabajan para consolidar la conservación social, ambos aspiran a una sociedad en la que todas las clases sociales satisfagan "sus" aspiraciones, ambos defienden el capitalismo nacional frente a la competencia extranjera, ambos utilizan la democracia para imponerse en la arena política como los campeones de la eficiencia económica, la destreza política, la "cohesión nacional", la defensa de las raíces históricas y culturales del país. Ambos compartieron la política que marcó y sigue marcando la victoria política del fascismo, a pesar de su derrota militar en la Segunda Guerra Mundial: la política de colaboración de clases.

Golpear los símbolos del autoritarismo característico de Draghi se ha convertido, por tanto, en el objetivo inmediato de muchos opositores. El pasaporte Covid es sin duda uno de estos símbolos. Pero hay opositores y opositoras. Los opositores pequeñoburgueses se alegran cuando los inmigrantes ilegales son encarcelados, deportados, reunidos en campos de concentración fuera de su vista, devueltos a los países de los que se embarcaron, quizás a Libia bajo las manos de torturadores, o no son rescatados en el mar donde se ahogan por miles. Lo importante es que todo esto ocurre lejos de sus ojos y de sus casas, pero si se acercan demasiado, las armas y las pistolas están siempre a mano. Pero se contentan con explotarlos peor que al ganado en los campos y talleres, bajo el chantaje de su "ilegalidad", obligándolos a vivir en tugurios, chabolas y en medio de la basura. Para ser libres de llevar su mezquina vida y explotar a su antojo la mano de obra negra y el trabajo mal pagado, a estas sanguijuelas no les gustan las imposiciones que ponen en peligro sus sucios negocios. Eluden al recaudador de impuestos mediante hábiles contables, pero el pasaporte Covid es difícil de sortear, por lo que intentan reforzar su protesta implicando a los proletarios. Es también contra esta implicación que los proletarios tienen que luchar.

El ejemplo de los estibadores de Trieste es emblemático: la Coordinación de trabajadores portuarios de Trieste (CLPT por sus siglas en italiano) ha declarado que hará huelga hasta el final, a partir del 15 de octubre, si no se levanta la obligación del pasaporte Covid no sólo para los trabajadores del puerto de Trieste, sino para todos los trabajadores. Es este enfoque decididamente clasista el que les ha hecho declarar que ni siquiera aceptarán los topes gratuitos prometidos por las empresas sólo para ellos con tal de ir a trabajar: ¡No estamos en venta! es el grito que une a todos los estibadores de Trieste, tanto a los que se han vacunado como a los que no han querido vacunarse.

Esto es lo que deben hacer los proletarios en todas las empresas, en todos los sectores, siguiendo el ejemplo de los estibadores de Trieste.

Veremos qué ocurre en Trieste el 15 de octubre: los estibadores han declarado que no se moverán ni un milímetro del bloqueo del puerto. ¿Qué va a hacer la policía, intervenir con la fuerza para liberar el acceso al puerto? Al parecer, muchos de los camioneros que tienen que llegar al puerto tampoco tienen el pasaporte Covid, sobre todo los que vienen del extranjero y se han vacunado con el Sputnik ruso, que no es aceptado por Italia. Es cierto que la tensión se ha acumulado en este último periodo y que el Gobierno se encuentra en una encrucijada: ¿Golpear a los estibadores de Trieste para evitar el bloqueo del puerto, que es uno de los más importantes de Italia, o renunciar a encontrar el habitual resquicio de la situación excepcional?

jueves, 22 de julio de 2021

El mito del "socialismo cubano"

REVISTA COMUNISMO No.38 (Febrero 1996)
GRUPO COMUNISTA INTERNACIONALISTA


38.1 El mito del "socialismo cubano": el izquierdismo burgués disfrazado de comunismo
38.2 Dinero o socialismo
38.3 Contrarrevolucionarios de ayer, de hoy y de siempre: el P"C" cubano, con Machado, con Batista, con Fidel...
38.4 Parece chiste: el Retorno del Sobrino Pródigo

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Análisis de la actual crisis y revuelta en Cuba desde la perspectiva comunista radical

Proletarios Cabreados
Quito, julio 2021

• Los hechos y sus falsas versiones de derecha y de izquierda
• Las causas coyunturales y sus datos
• Las causas estructurales y sus datos
• Conclusiones y perspectivas de fondo

Texto completo: https://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/2021/07/analisis-de-la-actual-revuelta-en-cuba.html [en el mismo enlace, al final del artículo, hay diversos enlaces relacionados]

[Cuba] Primera declaración del Grupo Anarquista de Intervención (GAI)

 Recibido el 16/07/2021 ContraInfo

LANZAMOS ESTA BOTELLA AL MAR
(PRIMERA DECLARACION DEL GAI)

Frente a un país que incrementa el control social; con la invasión policiaca y militar de nuestros pueblos y ciudades; frente al asedio de los esbirros en nuestros barrios; frente al colapso de la mentira discursiva; en medio de la impotencia y la rabia anti-sistema de la juventud que ha perdido el miedo; bajo la amenaza de ser debut y despedida pero sin auto-victimización, nos presentamos en el ámbito cubano, latinoamericano y caribeño, y en general ante nuestrxs hermanxs anarquistas en el mundo.

El GRUPO ANARQUISTA DE INTERVENCION (GAI), lo conformamos cuatrx gatxs que nos hemos asociado libremente. Venimos caminando hace algunos meses. Huyéndole al aislamiento pero también desmarcándonos de toda la muela política y del optimismo democrático pagado que habita en algunos rincones disidentes. Este recorrido ha sido solxs, sin líderes ni dirigentes. Huérfanos de toda tutela o subvención, con la intención de promover acciones de intervención junto a la gente que ha perdido el miedo y de quienes aún sueñan con perderlo. No pretendemos hacerle el juego a ningún grupo político, ni de adentro ni de afuera. Somos apolíticxs. Nuestra propuesta de intervención es crear espacios amplificadores de lucha, conformando una lucha diferente a la actual polarización dicotómica de «izquierda-derecha», «gusanos-revolucionarios», «mercenarios-patriotas», «comunistas-anticomunistas».

Para nosotrxs todas esas palabras son palabras huecas a disposición del discurso del poder, de cualquier poder. Para nosotrxs todxs son la misma mierda demagógica.

Por eso proponemos una revuela generalizada contra todo poder, contra cualquier autoridad, mediante la practica creativa de la lucha y el impulso libertario de todxs lxs espíritus rebeldes que están dispuestos a ponerle punto final a esta dictadura pero que también están dispuestos a no dejar que nadie se encarame en el poder. No luchamos por sustituir a nuestrxs malos opresores por buenos opresores. No queremos malos gobiernos ni buenos gobiernos. Luchamos contra este gobierno y lucharemos contra el que venga. Luchamos por la destrucción del poder; luchamos por la anarquía.

A 48 horas de la explosión social, todxs cuentan su «verdad» de las revueltas, y lxs que no la inventan, tratando de sacarle partido a la lucha de lxs excluidxs. Unxs dicen que fueron unxs cuantos «mercenarixs violentxs», manipuladxs y pagadxs por el gobierno de los Estados Unidos, que agredieron en las calles a los «revolucionarixs», incluso con armas blancas. Otrxs hablan de millones de cubanxs en las calles tomando instalaciones gubernamentales y edificios de radio y televisión, a lxs que se unían en masa militares y policías que se quitaban el uniforme para abrazar al «heroico pueblo». Unxs dicen que lo que nos hizo salir a las calles fue el «bloqueo genocida» impuesto por el gobierno americano.» Otrxs que fue la Covid; la falta de medicamentos y vacunas; los apagones…

La verdad la conocemos lxs protagonistas. Lxs miles de mujeres y hombres de todas las edades, pero mayoritariamente jóvenes, que el domingo pasado nos tiramos para la calle en las 14 provincias, con un grito claro y terminante: «¡libertad!», y «abajo la dictadura», hartos de tanta mentira y demagogia. También muchxs gritaron con gran expectación «Patria y Vida», anticipando el mundo que quieren y disputándole el terreno al nacionalismo necrológico que domina. Otrxs cantaban la vieja consigna chilena que alienta las manifestaciones cotidianas de la izquierda en América Latina.

Las protestas fueron pacíficas. Casi todxs lxs manifestantes estaban dispuestxs a poner primero una y luego la otra mejilla. Casi todxs querían demostrar que la violencia solo la ejercería la policía y los agentes de seguridad del estado. Cuando fuimos atacadxs por los esbirros del régimen, muchxs seguían pidiendo no caer en la provocación de la violencia y se conformaban con gritarle a los verdugos «abusadores» y «asesinos». Pero lxs jóvenes enfrentamos la represión. A las balas respondimos con piedras. Y viramos patrullas y tuvieron que mandarse a correr los pnrs. Por primera vez sintieron el mismo miedo que nos infunden.

En los barrios más calientes salieron a confrontar al estado lxs habitantes de las cloacas del país; lxs pobladores de las franjas marginales que no se ven en el noticiero ni en los afiches turísticos ni en las portadas de cds; lxs que habitan las calles en la noche y malviven acinadxs; los más pobres de los pobres; lxs excluidxs del sistema. Salieron a recuperar su dignidad pero también a satisfacer el hambre. Asaltaron las tiendas en MLC donde nunca han podido comprar. Esa catarsis colectiva se transformó en un potencial libertador porque todxs habían perdido el miedo.

Ahora vivimos una calma chicha. Pueblos y ciudades están militarizados. Se desconoce el número de muertos y heridxs que dejó la represión; el gobierno sólo reconoce un muerto entre lxs manifestantes. Hay miles de detenidxs y cientos de desaprecidxs pero tampoco se conoce la cantidad exacta. Las organizaciones independientes de Derechos Humanos indican que sólo en La Habana hay más de 3000 detenidxs, y que rebasan los 15 000 en toda la isla. Aún no han sido trasladadxs a las prisiones sino se encuentran en los calabozos de las estaciones de policías y en algunas unidades militares mientras los procesan por «vandalismo» y «contra-revolución».

Lxs comunistas son tan cínicxs que acusan «qué mal agradecido son los negrxs con tanto que les hemos dado y todavía protestan»; y desde las altas esferas del partido, hablan del «populacho reaccionario», de la «chusma», lxs «delincuentes», «desadaptadxs sociales» y «sectores marginados», todxs pagados por el imperio.

Nuestro anarquismo hermanxs, lo aprendimos en la calle confrontando el único bloqueo que tenemos; el que los esbirros imponen y nos lo jamamos a pulso en el cotidiano represivo. Nuestro anarquismo nos llegó con el punk y el hiphop latinoamericano. No tuvimos tiempo de leerlo en los libros. Nos nació de las entrañas y desde las entrañas continuaremos promoviendo la anarquía; procurando mantener la guardia en alto; aprendiendo de nuestrxs hermanxs anarquistas chilenxs que nos enseñaron que la lucha no es de un día y que todo los días podemos hacer que viva la anarquía.

Gracias a nuestrxs hermanxs chilenxs, italianxs y españoles que nos han acompañado en el camino y nos han oído, ayudándonos a romper el mito del bloqueo y toda la mierda comunista que también consumen algunxs que se auto titulan anarquistas.

GAI
Julio, 2021

Lista parcial de lxs presxs de la revuelta en el sitio de ContraInfo