lunes, 11 de julio de 2022

DENEGADO EL DERECHO AL ABORTO EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Partido Comunista Internacional (El Proletario)
4 de julio de 2022
www.pcint.org

La abolición del derecho federal al aborto en los Estados Unidos de América por parte del Tribunal Supremo ha causado un gran revuelo en el mundo occidental. Desde los partidos más marcadamente socialdemócratas y parlamentarios hasta los partidos (autoproclamados) "marxistas" de la oposición, se han lanzado gritos contra esta afrenta a los derechos humanos, afrenta que parece aún más grave por el hecho de que sea un país "avanzado" el que ha aplicado dicha política. Nosotros, en cambio, lo vemos como una confirmación de nuestras tesis sobre la democracia y la supuesta "civilización" de la sociedad burguesa actual. Sin embargo, si queremos abordar la cuestión de forma más orgánica, parece oportuno hacer un breve recorrido por la historia del derecho al aborto en Estados Unidos, con algunas notas sobre la situación en Italia.

En Estados Unidos, el derecho al aborto se institucionalizó a nivel federal con la sentencia Roe v. Wade en 1973. Antes de esta sentencia, el aborto estaba regulado por las leyes de cada estado de forma independiente, lo que lo convertía en ilegal en todos los casos para un gran número de estados (al menos 30), dada la elección de las administraciones locales de tendencia conservadora y cristiana. El caso de Jane Roe, seudónimo de Norma McCorvey, fue especialmente importante en el desarrollo del derecho en Estados Unidos. La mujer, que nació y vivió en el llamado Sur profundo y se casó a los 16 años, decidió demandar al estado de Texas por su legislación antiabortista mientras esperaba su tercer hijo. El abogado defensor del Estado era Wade, que da nombre a la demanda. El Tribunal Supremo de EE.UU., que conoció el caso después de tres años de litigio, sostuvo que la Constitución de EE.UU. (en particular la 14ª Enmienda) debía garantizar la limitación de la injerencia del Estado en el individuo incluso en el á
mbito del aborto. Esta sentencia tuvo una importancia trascendental, ya que obligó a un gran número de estados a cambiar su legislación sobre el aborto y preparó directamente el camino para la ley federal sobre el aborto. En esta historia, podemos ver ciertamente cómo, aunque evidentemente había presiones sociales, el fallo fue un paso esencialmente legal por parte de un pequeño círculo de burócratas: podemos por tanto entender esta liberalización como un proceso (como ocurre tan a menudo en el sistema capitalista moderno) de limitación de las fricciones de clase mediante concesiones para aliviar las penurias de la vida proletaria.

Para completar el escenario, hay que señalar que en Italia, con la ley 194 de 1978, se habló de controlar el aborto y no de liberalizarlo. Las grandes luchas (instrumentalizadas por las distintas corrientes políticas burguesas) para conseguir este resultado, en medio del caos, de referendos opuestos, de votaciones en el parlamento y de mítines contrarios, han conducido a un resultado decididamente subóptimo, como era de esperar de la legislación burguesa. Además, el porcentaje de objetores de conciencia en Italia es muy alto, lo que socava la posibilidad de que las jóvenes proletarias tengan un acceso seguro y discreto al aborto. La presión de las familias reaccionarias, el escaso acceso al servicio y las condiciones de dificultad generalizadas provocan grandes problemas y evidentes deficiencias en la legislación italiana al respecto. Por lo tanto, la cuestión no está cerrada ni siquiera en Italia, y estamos seguros, como venimos diciendo desde hace más de cuarenta años, de que "sólo un poder dictatorial de la clase obrera podrá imponer a los intereses que hoy dominan que no dominen" (1).

En Estados Unidos, por tanto, la última sentencia del Tribunal Supremo anuló el caso Roe contra Wade, provocando un retroceso legislativo de casi 50 años. Y mientras el trumpismo se regocija de su gran logro, comienza la polémica de los demócratas sobre el tema, en un interminable debate digno de las peores universidades teológicas de la Edad Media.

¿Quién paga estas maniobras políticas sin escrúpulos? ¡Qué preguntas! Los 40 millones de mujeres en edad fértil que ahora viven en estados antiabortistas (que representan el 58% de las de Estados Unidos, como señala el Centro de Derechos Reproductivos), que son en su inmensa mayoría proletarias. Una vez más, una cuestión que concierne en primer lugar a las condiciones de las mujeres proletarias se convierte en un pretexto para dar más fuerza a las instituciones democrático-burguesas, alimentando una polémica entre fuerzas que nunca podrá resolver realmente los problemas y contradicciones de este sistema. Por el contrario, esta sentencia es una prueba más de  la quiebra del sistema democrático, de que es un mero instrumento de la clase burguesa para llevar a cabo sus reivindicaciones desafiando una abstracta "voluntad popular". El proletariado nunca podrá obtener condiciones de vida verdaderamente humanas y un sistema que vele por sus intereses, si no es forjando su propia revolución de clase internacional: sólo la dictadura del proletariado podrá resolver las contradicciones del Estado capitalista, eliminando las contradicciones de la democracia junto con la propia democracia.

¿Dónde nos situamos entonces los marxistas revolucionarios? Como siempre, en la de la continuidad e invariabilidad del marxismo. Siempre hemos exigido "un aborto asistido completamente libre y gratuito, extendido a las menores" (2), pero no en nombre de un miserable humanitarismo socialdemócrata. Consideramos que ésta es una reivindicación complementaria a todas las demás reivindicaciones para la mejora de la vida de las mujeres proletarias, por lo que "es necesario luchar en defensa de todas las condiciones de vida y de trabajo que aquejan a las mujeres proletarias en primer lugar" (ibid.). Es muy importante que estas reivindicaciones se entiendan en un sentido esencialmente clasista, y no como luchas extemporáneas y desorganizadas: sin esta consideración, caemos en la manía reformista de la burguesía, y no seguimos la estela de la decisión revolucionaria del proletariado.

La actuación del Tribunal Supremo es indudablemente reaccionaria y antiproletaria, porque afecta no sólo a las mujeres en general, sino a las mujeres proletarias en particular, ya que las mujeres burguesas, como siempre han hecho, si no pueden abortar en el estado donde viven, pueden permitirse hacerlo en otros estados de la Unión o incluso en el extranjero. A las mujeres proletarias les queda el aborto clandestino, que se paga muy caro, a menudo con la vida. El terreno contrarrevolucionario, afirmaba Marx, es dialéctica e históricamente también el terreno revolucionario. Así, el terreno de la reacción más odiosa, como la que se produce contra la dignidad y el cuerpo de las mujeres, se convertirá dialécticamente en el terreno de la reanudación de la lucha de clases en EEUU, como en cualquier otro país. Sin un encuadre clasista del problema, reaccionar a esta sentencia reaccionaria con los habituales métodos impotentes del debate parlamentario, creyendo en las promesas de los demócratas y del presidente Biden de acudir en ayuda de las mujeres, es volver a caer en las ilusiones de la democracia burguesa, legitimándola por enésima vez.

No es el voto lo que cambiará la sociedad, sólo la dura lucha de clases. Refiriéndonos al caso italiano y viendo cómo el problema ya ha sido abordado por el partido (en relación con el referéndum para derogar la ley 194 en Italia, mencionado anteriormente), podemos leer en el artículo de 1981 citado anteriormente: "Esta ley, por lo tanto, no debe ser defendida (e ir a votar, aunque el no la defienda). Hay que ponerlo en cuestión, sí, pero mediante la lucha de las mujeres, que debe ser preparada por la agitación, la propaganda, la organización, en primer lugar en las fábricas, en los centros de trabajo, abarcando no sólo una, sino todas las reivindicaciones que defienden concretamente las condiciones de la mujer proletaria, porque sólo con su contribución fundamental se puede implementar la defensa de la mujer en general.”

Por lo tanto, no nos sumamos al grito de indignación de los demócratas americanos, europeos, asiáticos o africanos, porque nuestro grito es uno solo desde hace casi dos siglos: ¡proletarios de todos los países, uníos! En nombre de este lema, preparamos la redención mundial de la clase obrera.

¡PROLETARIOS!
¡ORGANIZARSE PARA CONQUISTAR UN VERDADERO DERECHO AL ABORTO!
¡LOS ASALARIADOS, MUJERES Y HOMBRES, DEBEN UNIRSE POR LA REANUDACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL INTERNACIONAL!



Notas:
(1.) Cf. “Aborto: solo con la lotta proletaria, con la sua organizzazione si può agire per gli interessi proletari” ["Aborto: sólo con la lucha proletaria, con su organización, se puede actuar en favor de los intereses proletarios"]El Programa Comunista, nº 6/1981 (véase www.pcint.org., Archivos, Il Programma Comunista 1952-1983).
2. Ibid.

jueves, 7 de julio de 2022

NUESTRA SANGRE = SU DINERO. MATANZA DE PROLETARIOS AFRICANOS EN MELILLA

Grupo Barbaria
30 de junio de 2022, España.

 

Nuestra sangre = su dinero

MATANZA DE PROLETARIOS AFRICANOS EN MELILLA
HAGAMOSELO PAGAR MUY CARO

Al menos 37 de nuestros hermanos (y muchos más heridos, agredidos, humillados, expulsados) han sido brutalmente asesinados en la valla de Melilla, esa frontera artificial (como todas) que separa a los proletarios de Europa y África pero que aúna los intereses de la burguesía española y marroquí (entre otras) en mantener a raya las “temidas” migraciones.

Los/as burgueses/as de todo pelaje y sus politiquillos/as asquerosos/as (izquierda/derecha), no tienen ningún problema en ponerse de acuerdo para explotar y masacrar al proletariado: bien sea en los tajos, las guerras o las fronteras.

La represión y el racismo son elementos consustanciales a la sociedad capitalista y una prioridad para sus Estados, esto, por desgracia, no es novedad. El gobierno español, de izquierdas, ha felicitado y celebrado la matanza y la policía española ha colaborado en la misma, junto a la marroquí. Ese gobierno que iba a parar el fascismo, que vociferaba por un frente amplio contra Vox y su basura, evidencia que son la misma mierda, la otra cara de la moneda brutal del capital, la violencia necesaria y extrema para mantener sus intereses y su poder.

Esta masacre no deja de inscribirse en sus juegos macabros de intereses en el momento actual de crisis y guerra. Los nuevos pactos con Marruecos, la escasez de gas por la guerra de Ucrania, la necesidades estratégicas de Europa y la competencia frente a los capitalistas del este y de oriente; fuerzan un incremento de la represión en las fronteras y el pago (con la sangre de los nuestros) de las deudas adquiridas.

Mientras tanto los generales del capital occidental (bajo las banderas de la OTAN) cenan y festejan en el Museo del Prado, mientras se arman y preparan las próximas ofensivas de una guerra que ya está aquí, que siempre fue guerra contra nuestra Clase. Nuestro gobierno de izquierdas se jacta, ante los suyos. prometiendo que doblará su presupuesto en armas. Nos dicen que para defender la democracia (esa abominable forma de dictadura del capital) y nuestro “modo de vida”… ¿qué vida?, ¿la de la explotación, la miseria y la muerte?, ¿la de nuestros hermanos asesinados en la valla?

Decenas de miles de proletarios migrantes, de hermanos/as, compañeros/as, seres humanos, han muerto estos últimos años como sacrificios en el altar fagocitador de la acumulación del capital, de sus beneficios, en las fronteras defendidas por la democracia del capital. Todas esas muertes no son casuales, es un resultado más de la catástrofe capitalista, como la de tantos otros proletarios/as anónimos/as. No está de más recordar todas las muertes y torturas en los CIE, en el “cementerio” Mediterráneo, o a manos de la policía, como la muerte del “mantero” Mbaye en 2018, que levantó la rabia de cientos de proletarios migrantes y también nativos, contra la policía (ese brazo armado del Estado) Es necesario recuperar esa rabia, unidos como una misma clase, contra nuestros verdugos.

El racismo es consustancial a este sistema, la violencia que sufren los/as compañeros/as migrantes es una violencia que sufren como proletarios/as (seres humanos desnudos frente a la violencia del capital), su reacción es nuestra reacción, su lucha nuestra lucha, la de una clase que tiene que romper con todas las separaciones y diferencias que nos atan a las miserias de este mundo.

Solidaridad y lucha contra el racismo de Estado y su violencia policial

Por la unidad de clase del proletariado

Abajo el capital, sus Estados y sus fronteras

 

Fuente: http://barbaria.net/2022/07/01/nuestra-sangre-su-dinero

MUERTE Y EXTINCIÓN: A PROPÓSITO DE LA INVASIÓN DE UCRANIA

Jacques Camatte, 10 de marzo de 2022

El momento de la invasión de Ucrania me impuso la siguiente cuestión: ¿es esta dinámica de muerte una máscara de nuestro devenir hacia la extinción? ¿O es el devenir a la extinción lo que precisamente condiciona este nuevo montaje de la matanza, de la guerra en su forma antigua (no la guerra cibernética), visible y tocante a la lucha por la supervivencia? Pero, de hecho, esto aplica a todos los conflictos armados actuales, que no comenzaron ayer.

Lo que se pone fundamentalmente de relieve es la importancia de la amenaza por ambos lados, pero especialmente del lado ruso. Y esto: el desencadenamiento de la enemistad. Los ucranianos reaccionaron al ataque ruso defendiéndose enérgicamente, lo cual es lógico y está ampliamente justificado; pero esto fue acompañado por un desencadenamiento de odio no sólo por parte de rusos y ucranianos, sino por parte de los que se llaman occidentales y apoyan a los ucranianos. De modo que la defensa de los ucranianos y la demonización de los rusos han sido la principal preocupación de los medios, enmascarando, ocultando la cuestión del Covid 19 (curiosa y repentinamente ya no se considera peligroso y las medidas contra él pronto serán derogadas) y la publicación del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) que destaca el grave peligro del calentamiento global y, por tanto, el aumento del riesgo de extinción.

Los rusos se han sentido amenazados desde hace mucho tiempo, especialmente desde el fin de la Unión Soviética, y es importante recordar que, en ese momento, ellos liquidaron el Pacto de Varsovia e incluso propusieron unirse a la OTAN –ya que volvían a ser amigos como lo habían sido durante la guerra contra Alemania. “La seguridad paneuropea es un sueño”, se les respondió. La realidad es la enemistad, y Estados Unidos necesitaba un enemigo. Tener un enemigo permite protegerse de una amenaza haciéndola visible gracias a algún tipo de encarnación. Esta situación no ha hecho más que incrementarse más y más hasta hoy.[1]

De hecho, tenemos que remontarnos más atrás en el tiempo para encontrar los fundamentos de esta enemistad: a la Revolución de Octubre de 1917, que generó una gran amenaza –que pareció tener un fundamento real durante un corto período, pero que, de manera atenuada, persistió incluso después del final de la fase revolucionaria–, así como la enemistad contra el proletariado que estaba ligado a ella. Esta enemistad duró hasta fines del siglo pasado, cuando el proletariado desapareció y fue reemplazado por estratos sociales dominados y explotados en diversos grados. Se podría decir que, hasta hoy, más o menos inconscientemente, se culpa a los rusos de haber hecho la revolución.

Hemos afirmado varias veces que la especie humana trata continuamente de ponerse en guardia contra una amenaza. Esta puesta en guardia se actualiza tanto a nivel de naciones como de individuos: de ahí los diferentes conflictos que pueblan la historia. La muerte aparece como el medio de escapar de la amenaza.[2] Esta es una explicación de la intervención rusa en Ucrania, pero no una justificación. Más aún: cuanto más se lucha contra una amenaza, más se la refuerza, como muestra el caso de Rusia en lo que hace al presente y lo que viene.

Esta dinámica –que provoca guerras que destruyen a hombres, mujeres, pero también a la naturaleza (hecho que muchas veces queda encubierto)– aumenta el riesgo de extinción porque exalta la enemistad que es la causa esencial del calentamiento global ligada a la destrucción de la naturaleza misma. Se trata de una dinámica que no encuentra ningún obstáculo porque se sustenta en otra dinámica: la de la autonomización de la forma capital –que fue capaz de imponerse gracias a la desaparición del proletariado– expresada a través de la necesidad de una constante innovación que induce a la obsolescencia de lo producido así como de los productores no innovadores o insuficientes, generando una amenaza acompañada de una enemistad en el seno de la realidad social y económica, complementaria a la de lo superfluo de los seres humanos, contribuyendo todo ello a la creación de condiciones de vida donde “¿No es más deseable la muerte que esa vida que es una mera medida preventiva contra la muerte?” (Marx). De hecho, incluso la
muerte no puede resolver nada, porque no puede abolir la cada vez más cercana víspera de la extinción. La humanidad sólo puede escapar de ella abandonando la enemistad como forma y principio de vida.

Notas:
[1] Muchos documentos que prueban la validez de esta proposición están disponibles en Internet. Por otro lado, debemos mencionar el pasado nazi de Ucrania, que fue una amenaza para la URSS, ahora Rusia, pero fue igualmente una fuerza contra la Alemania nazi. Recordemos también esto: “De hecho, la crisis que llevó a la disolución de la URSS y del bloque del Este no es un fenómeno local que concierne sólo a estos países sino un fenómeno global: el fin de la oposición capital-trabajo y la evanescencia del fenómeno de la propiedad basada en la tierra; la plena eliminación de los límites al devenir del capital y la realización de un desarrollo no antagónico, no dialéctico. Más exactamente, hay una disolución del conflicto por su generalización dentro de la comunidad-sociedad del capital. Esto conmociona profundamente los cerebros de los humanos que están acostumbrados a pensar solo en términos de conflicto y polarización entre dos campos. El escenario ahora alcanzado por el capital impone a hombres y mujeres la necesidad de vivir sin enemigos, lo que socava todas sus representaciones y causa el actual desconcierto, que corre el riesgo de ser sólo transitorio porque los enemigos se transforman en competidores, en verdaderos actores capitalistas. Se necesita algún tiempo para eliminar las viejas representaciones” (Epílogo al «Manifiesto comunista de 1848», escrito en 1991).
[2] Cfr. la consigna franquista: ¡Viva la muerte!

 

Fuente: https://contemporaneafilosofia.blogspot.com/2022/06/jacques-camatte-muerte-y-extincion.html

viernes, 1 de julio de 2022

¿Qué es eso del antifascismo revolucionario?

Agustín Guillamón
Barcelona, julio de 2022

 

Al hilo del tiempo

AYER

Amadeo Bordiga abordó el tema del fascismo en numerosos artículos, entre 1921 y 1926. El fascismo era el problema número uno que el PCd´I debía afrontar en su acción durante estos años.

Ante todo, para comprender las tesis de Bordiga sobre el fascismo, es preciso diferenciar su pensamiento de la ideología antifascista.

Para el antifascismo, el fascismo se caracteriza esencialmente por la supresión violenta de la legalidad y las libertades políticas democráticas. Para Bordiga, dentro de la más pura ortodoxia marxista, el uso abierto de la violencia no caracteriza nada. La violencia en sí carece de significación precisa. Lo importante es analizar y concretar qué clase utiliza la violencia contra qué otra clase. Para Bordiga, el abecé más elemental del marxismo enseña que, en toda sociedad dividida en clases, la clase dominante ejerce la violencia para someter a la clase dominada.

Bordiga consideraba que la ideología que caracteriza el fascismo como una regresión a formas precapitalistas es ajena a la teoría marxista.

Las formas políticas no varían con la moda, sino que vienen determinadas por el conjunto de relaciones sociales imperantes, y su evolución depende no del azar, el capricho o la voluntad, sino del desarrollo económico y social de esa sociedad, esto es, de los cambios que se operan en esa estructura de relaciones sociales en su contacto con los acontecimientos históricos.

En el pensamiento de Bordiga, la aceptación por el proletariado de la ideología antifascista suponía defender la democracia, renunciando a sus intereses de clase, o lo que es lo mismo, renunciando a afirmarse como clase revolucionaria.

Así pues, la antítesis democracia/fascismo, para Bordiga era falsa. Democracia y fascismo no se oponen, sino que se complementan: esta sería una tesis fundamental y distintiva, no sólo para Bordiga, sino para la Fracción de Izquierda comunista italiana en los años treinta.

Tanto fascismo como democracia son, en los artículos de Bordiga, métodos de dominación de la gran burguesía, orientados al mantenimiento de las relaciones sociales de producción capitalistas.

Bordiga, abandonando las definiciones e ideas fetichistas del capital, esto es, el capital como cosa, ya sea dinero, fábricas, etc., retomaba la definición marxista del capital, definido como una relación social de producción, y precisamente aquella que se establece entre una clase social, caracterizada por su libertad (libertad para vender su fuerza de trabajo), y aquella otra clase social caracterizada por ser compradora de fuerza de trabajo asalariada.

Partiendo de la definición marxista del capital, Bordiga afirmó que la clase dominante, es decir, la caracterizada por comprar fuerza de trabajo, se servía alternativamente (o al unísono) del método democrático y/o del método fascista de dominación, para mantener vigentes las relaciones sociales de producción capitalistas, es decir, la compra-venta de fuerza de trabajo en un mercado regido por la ley de la oferta y la demanda.

Que la clase capitalista dominante recurrirse al método democrático o al método fascista no dependía de una opción ideológica; no era un acto voluntario, sino que dependía del grado de maduración de los conflictos sociales.

El método más hábil, el que dio mejores resultados en la Italia de 1920-1925, fue el empleo conjunto de la violencia fascista, alentada y apoyada desde las instituciones democráticas, junto al arma sutil y paralizante del reformismo social y la defensa de las libertades democráticas y la legalidad burguesa, como objetivo propuesto al movimiento obrero.

El fascismo no era para Bordiga una regresión hacia formas políticas precapitalistas, ni tampoco una forma política incompatible con los postulados democráticos, sino una contrarrevolución preventiva para conjurar la amenaza revolucionaria del proletariado.

Bordiga y sus partidarios en la dirección del PCd´I extrajeron sus tesis de la experiencia histórica vivida día a día por el proletariado en Italia.

Obra de la democracia parlamentaria fue la represión durante el bienio rojo de los movimientos populares surgidos a causa de la crisis económica de postguerra: inflación, reconversión industrial y paro, que golpearon duramente las condiciones de vida de la clase obrera.

Las milicias fascistas no intervinieron decisivamente sino con posterioridad a la liquidación del movimiento de ocupación de fábricas de septiembre de 1920, al final del bienio rojo.

El arma más eficaz, utilizada por Giolitti en la desmovilización del movimiento revolucionario, fue la CGL y el PSI, es decir, el reformismo sindicalista y socialista.

El Estado democrático, en colaboración con la socialdemocracia, había creado las condiciones para la aparición de un tercer factor contrarrevolucionario: las escuadras fascistas.

Su misión no fue la de aplastar un movimiento revolucionario, ya vencido por la represión del Estado democrático y el colaboracionismo del socialismo reformista, sino impedir su rebrote.

Un rasgo esencial del fascismo, para Bordiga, era su raíz industrial, y por tanto negaba el carácter de reacción feudal del movimiento fascista.

Bordiga afirmaba que el fascismo había nacido en las grandes ciudades industriales del norte de Italia, como Milán, donde Mussolini fundó los fascios en 1919. De ahí la temprana financiación del fascismo por parte de los grandes industriales, así como la aparición del Fascio como un gran movimiento unitario de la clase dominante. Su implantación en las grandes y ricas regiones rurales de Emilia-Romaña, anterior incluso al dominio de las grandes ciudades industriales, se produjo precisamente en las zonas rurales caracterizadas por una agricultura avanzada, plenamente capitalista, como la imperante en el Valle del Po. La gran burguesía terrateniente de Emilia-Romaña dio su total apoyo al fascismo, que apenas si tuvo eco en el atrasado sur de Italia.

Todavía fueron precisos dos años de auténtica guerra civil (1921 y 1922), la preciosa colaboración del socialismo reformista y la traición del sindicalismo de la CGL, para que el fascismo pudiera dominar los grandes centros industriales del norte de Italia. Pero una vez conseguido esto, tras el fracaso de la huelga general de agosto de 1922, la Marcha sobre Roma se convirtió en puro trámite.

Trámite en el que Bordiga no dejó de subrayar la toma democrática del poder por los fascistas, con el voto favorable de todas las formaciones políticas liberales y democráticas existentes entonces en el Parlamento.

HOY

Pasados cien años de la publicación de los artículos de Bordiga sobre el origen y auge del fascismo en Italia, podemos afirmar, sin duda alguna, que el antifascismo ha sido la peor consecuencia histórica e ideológica del fascismo y es. hoy, el último baluarte teórico del capital.

La esencia del antifascismo radica en promover la lucha contra el fascismo, fortaleciendo la democracia. Esto es, no apoya la lucha contra el capitalismo, sino sólo contra su forma fascista. No lucha por destruir el capitalismo, no lucha por la revolución proletaria, su objetivo es la caída del fascismo para restablecer la democracia burguesa.

El antifascismo conduce a la lucha por una opción burguesa, excluyendo toda alternativa revolucionaria y anticapitalista. Y esa exclusión es precisamente la función contrarrevolucionaria del antifascismo.

No existe un antifascismo revolucionario, más allá de la vacua retórica de un confuso oxímoron. El antifascismo siempre es democrático e integrador, nunca es antisistema, y siempre es objetivamente contrarrevolucionario.

Otra cosa es la imagen deforme y falsa que los militantes antifascistas creen y difunden de sí mismos como gallos peleones con un terrible espolón, cuando solo son desplumadas aves de corral, listas para ser degolladas y arrojadas al caldero.

jueves, 30 de junio de 2022

FIN DEL PARO NACIONAL: NADA QUE CELEBRAR. LAS MIGAJAS NO SON LOGROS

Proletarios Hartos de Serlo
Quito, 30 de junio de 2022

Las luchas y organizaciones reformistas de masas como la Conaie existen, más aún en el actual periodo histórico-mundial contrarrevolucionario. El fin de la revuelta en la región ecuatoriana es un triunfo del Estado burgués, aún intacto, mediante el típico libreto de la dictadura del Capital que en realidad es la democracia: el palo y la zanahoria. Más concretamente, mediante la represión brutal y luego mediante la negociación de migajas (diálogo y acuerdo). Migajas que ni siquiera "aliviarán" las malas condiciones de vida de la mayoría de la población trabajadora y empobrecida en tiempos de normalidad y paz social. ¿Y la burguesía o la minoría privilegiada y parasitaria que vive a costa de nuestro trabajo y empobrecimiento? Bien gracias. ¿Y los muertos, heridos y presos por luchar? Nada que celebrar.

Si bien la revuelta de Junio de 2022 fue más fuerte que la de Octubre de 2019, y dentro de ella hubo algunas acciones directas de masas, espacios de solidaridad y combatividad, y momentos de tensión y desborde interesantes; el fin del Paro Nacional es una derrota, pero no es el fin de la lucha. Los explotados y oprimidos de la ciudad y del campo tenemos que seguir aprendiendo a punta de más revueltas y derrotas, en la práctica histórica de la lucha de clases, hasta que podamos ir a las raíces de nuestro malestar cotidiano (las relaciones sociales capitalistas) y, entonces, dejemos de luchar por reformas o migajas de la clase capitalista y sus gobiernos, para así dejar de ser explotados y oprimidos de una vez por todas.
(Sí, basta de luchar por migajas. Hay que luchar por todo el pan y la panadería. Porque si los proletarios lo hemos producido todo, entonces todo debería pertenecernos en común. Pero, ya no como proletarios o explotados, sino como individuos libremente asociados para producir y reproducir nuestras vidas desde y para nosotros mismos. Ya no habría escasez ni inflación ni delincuencia. Alcanzaría todo para todos y hasta viviríamos en abundancia.)

Hasta que, de manera autoconciente y autoorganizada desde las bases, sin representantes ni mediaciones de ningún tipo, podamos tomar el poder, no del Estado (al cual hay que destruirlo junto con el mercado y el trabajo asalariado), sino de nuestras vidas y de las condiciones materiales que las hacen posibles.

En fin, hasta poder hacer la revolución social e instaurar la Comunidad humana real, aquí y en todas partes. Porque la revolución comunista mundial es lo único que puede poner freno a la actual catástrofe capitalista global que está devastando a la humanidad proletarizada y la naturaleza.

Mientras tanto, sólo habrá guerra de clases, velada o abierta. Mientras exista miseria, habrá rebelión.

Informe sobre las luchas globales contra el encarecimiento de la vida

por Chicago86
junio de 2022, Italia

La temperatura social sube y con ella las huelgas y los disturbios.

Como se anticipó en el artículo "Toque de queda en Sri Lanka y Perú", la situación social, ya de por sí crítica debido a la Covid que ha provocado cuellos de botella en la cadena de suministro, está empeorando drásticamente debido a la guerra en Ucrania.

Túnez se suma a la lista de países en estado de agitación. El jueves 16 de junio, Túnez vivió una huelga general de todo el sector público (que incluye también puertos y aeropuertos), organizada por el mayor sindicato del país, la UGTT (Unión General Tunecina del Trabajo), contra los bajos salarios y el recorte de algunas subvenciones. La movilización contra la pérdida de poder adquisitivo de los salarios implicó a unos tres millones de trabajadores.

En Ecuador, las protestas, iniciadas el pasado 13 de junio y provocadas por la creciente miseria, fueron promovidas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) y pronto se convirtieron en una revuelta masiva contra el sistema, con daños en edificios públicos, cortes de tráfico y enfrentamientos con la policía; hubo cientos de heridos y detenidos, y al menos cuatro muertos. La chispa que provocó el incendio social fueron los altos precios de los combustibles, pero hay muchos otros temas en juego, como la concesión de minas en territorios indígenas y la renegociación de las deudas contraídas por los agricultores con los bancos. En el punto de mira de los manifestantes está el gobierno de Guillermo Lasso, considerado incompetente y corrupto, que ha declarado el estado de excepción en seis provincias, incluida la capital. Quito es el epicentro de la sublevación a la que se han unido ahora diversos sectores sociales, desde los sindicatos hasta el mundo estudiantil, en un #ParoNacional generalizado e indefinido. El viernes 24 de junio, los manifestantes intentaron asaltar el Parlamento, pero fueron repelidos por la policía, que disparó botes de gas lacrimógeno y balas reales. La Iglesia, como siempre, intenta mediar para que las partes dialoguen.

En Europa, el 9 de junio tuvo lugar la primera huelga de estibadores alemanes, organizada por el sindicato, para reclamar un aumento (1,20 euros más por hora) de los salarios erosionados por la inflación. Los trabajadores portuarios de Alemania son 12.000, pero tienen en sus manos una poderosa arma, ya que, al igual que los transportistas por carretera (véanse las huelgas en Corea del Sur), pueden bloquear, o al menos ralentizar, la cadena logística mundial. Para presionar a la otra parte, el sindicato de servicios alemán ha convocado otra huelga para el jueves 23 de junio en los puertos de Hamburgo, Emden, Bremerhaven, Bremen, Brake y Wilhelmshaven.

En la capital belga, 70.000 trabajadores se manifestaron el lunes 20 de junio exigiendo la intervención del gobierno para hacer frente al fuerte aumento del coste de la vida. El aeropuerto de Bruselas se vio muy afectado por la huelga nacional, y cientos de vuelos fueron cancelados. Están previstas nuevas huelgas contra Ryanair y otras aerolíneas de bajo coste, no sólo en Bélgica, para el fin de semana.

En Inglaterra ha comenzado la mayor huelga de transporte de los últimos treinta años. Afecta a unos 40.000 trabajadores, entre ellos maquinistas, limpiadores y trabajadores de mantenimiento de trenes, y a unos 10.000 trabajadores del metro de Londres. Una vez más, la protesta es contra los efectos de la inflación, contra los despidos de las empresas ferroviarias privadas británicas y para exigir más seguridad laboral. Los trabajadores exigen grandes aumentos salariales. Organizada por el sindicato RMT (Rail Maritime and Transport Workers), la segunda jornada de huelga, el 23 de junio, alcanzó una participación del 80% de los trabajadores. El tira y afloja entre los sindicatos y la empresa (estatal) Network Rail junto con las empresas privadas del sector continúa con una nueva huelga prevista para hoy, sábado 25 de junio.

En Italia, los burócratas sindicales dan la voz de alarma. Para Maurizio Landini, líder de la CGIL, la situación social es explosiva (según los últimos datos publicados por el Istat, en 2021 habrá 5,6 millones de personas en situación de pobreza absoluta, y miles de trabajadores serán despedidos o estarán en riesgo de despido). Por mucho que se esfuercen en mantener la paz social, los bomberos sociales son conscientes de que la situación puede escapárseles de las manos, como demuestran las continuas revueltas en diversas partes del mundo. Lo confirma también el presidente de la CEI, la Conferencia Episcopal Italiana, que recientemente declaró a la prensa que "será un octubre caliente, las crisis pueden volverse peligrosas".

Los izquierdistas, por su parte, dicen que hay que reconstruir un bloque social de referencia, una identidad de clase, para poder empezar a luchar. Como buenos idealistas, con una visión invertida de la realidad que se apoya en la cabeza (ideas) y no en los pies (materia), no se dan cuenta que se avecina un tsunami que arrollará a todos, más allá de la conciencia que los hombres individuales tienen de sí mismos y de la época en que viven.

La lucha de clases es así, no es educada, no pide permiso antes de entrar. Hace saltar por los aires la rutina diaria, los cálculos políticos mezquinos, y suscita la solidaridad entre los explotados. Más vale estar preparados entonces, tal vez desde ahora para deshacerse del lastre político e ideológico que nos mantiene aplastados a lo existente, es decir, el gradualismo, el enfoque sindicalista y las múltiples formas de reformismo, incluidas las que se revisten de antagonismo.


Original: https://www.chicago86.org/lotte-in-corso/internazionale/1399-report-sulle-lotte-globali-contro-il-carovita (traducción tomada de facebook)

lunes, 20 de junio de 2022

LA PAZ, ES LA GUERRA

Gilles Dauvé
Junio de 2022

La paix, c'est la guerre
troploin.fr/node/104

Traducción semiautomática: Panfletos Subversivos
 

«La guerra por la paz»... «la causa de los débiles contra los fuertes»... «Crímenes contra la humanidad en el corazón de Europa... una lucha por la civilización»... «genocidio en curso en Ucrania».

La primera cita es del periódico socialista Le Droit du Peuple, y la segunda del burgués Times de Londres, ambas escritas en 1914; la tercera del Primer Ministro francés durante la guerra de Kosovo en 1999, y la última del Primer Ministro ucraniano el 9 de marzo de 2022.

Los medios de comunicación franceses nunca hablarán de la dictadura chadiana (apoyada por Francia) como lo hacen de la dictadura bielorrusa (apoyada por Rusia). Tampoco mencionarán los millones de civiles asesinados por los ejércitos francés y estadounidense en las guerras de Indochina y Vietnam, al igual que las masacres de civiles por parte del ejército ruso en Ucrania.

Hay pocas novedades en el lavado de cerebro, salvo que la propaganda se intensifica a medida que la guerra se acerca al corazón de Europa. Rusia lo niega, prohibiendo las palabras "guerra" e "invasión" (el Estado francés esperó hasta 1999 para reconocer oficialmente que entre 1945 y 1962 había librado una "guerra" en Argelia y no sólo "operaciones"). Occidente entrega eufemísticamente armas a Ucrania a través del Fondo Europeo para la Paz.

Cuando las palabras se hinchan, su significado estalla. En particular, genocidio se convierte en sinónimo de masacre, mientras que la palabra se refiere al exterminio de un pueblo como pueblo: Hitler lo hizo con los judíos, pero ni Stalin pretendía la eliminación del pueblo ucraniano a principios de los años 30, ni posteriormente Pol Pot la del pueblo camboyano. Putin tampoco pretendía eliminar al pueblo ucraniano.

Pero, antes de ser mental, la confusión está en la práctica. Si las ideologías se confunden, si todo el mundo ha podido proclamarse socialista, comunista, proletario, revolucionario (título del libro publicado en 2017 por el actual presidente de la república francesa), es porque hasta ahora los movimientos sociales no han realizado un programa que rompa con el orden de las cosas. Así que, en la mitología y el discurso político, todo vale. Como el socialismo era nacional en 1914, los nazis podían reivindicarlo como propio: el nazi es el "nacional socialista" (nationalsozialist).

Cuando nos vemos reducidos a la pasividad por luchas fallidas o desviadas, recibimos información e imágenes como espectadores de una realidad contra la que no podemos reaccionar temporalmente.

Leer completo/PDF:
https://drive.google.com/file/d/1E82OWWrp7Tp26xKgOmM8jYSI57C6E2II/view

Adiós a la vida, adiós al amor… Ucrania, la guerra y la autoorganización

Tristan Leoni, 8 de mayo de 2022

Adieu la vie, adieu l’amour… Ukraine, guerre et auto-organisation
https://ddt21.noblogs.org

Traducción semiautomática – Materiales x la emancipación

Clausewitz hablaba de la incertidumbre del campo de batalla como la «niebla de la guerra», y el término podría aplicarse con la misma facilidad a la avalancha mediática que estamos viviendo desde el 24 de febrero de 2022 en relación con Ucrania. Los dos bandos se encuentran inmersos en una guerra de propaganda e imagen bastante clásica, reforzada de forma inédita por las redes sociales. Desde este punto de vista, los ucranianos tienen la ventaja; hay muchas imágenes disponibles en su lado (tomadas por civiles o periodistas), mucho menos en el lado ruso (no hay smartphones para los soldados, ni civiles, ni pocos periodistas). De ahí, por ejemplo, que al principio hubiera un exceso de vehículos rusos destruidos. Esto es lo que ven los occidentales (nosotros), pero es sólo una parte de la realidad. Sobre todo porque los algoritmos acentúan la banalidad de nuestros respectivos sesgos cognitivos, empujándonos a favorecer la información que confirma nuestras opiniones y presuposiciones: este es el «problema de Diagoras», pero en tiempos de guerra este lote cotidiano se vuelve excesivo, asfixiante. No es fácil mantener la distancia necesaria y la cabeza fría para entender lo que está pasando y, si es necesario, actuar en consecuencia; es aún menos fácil cuando se vive en un país beligerante o cobeligerante.

Leer completo: https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2022/06/07/adios-a-la-vida-adios-al-amor-ucrania-la-guerra-y-la-autoorganizacion

¿El final del principio? Covid, pase sanitario y crítica radical

Tristan Leoni & Céline Alkamar, marzo de 2022

La fin du début ? Covid, passe sanitaire et critique radicale
https://ddt21.noblogs.org/?p=3403

Traducción semiautomática: Materiales x la emancipación

Un mundo en el que cada día, en numerosas ocasiones, es necesario escanear con un pequeño objeto a la entrada de un bar, una tienda, una biblioteca, una calle, sólo para comprobar que, según diversos criterios, tenemos derecho a entrar… Aceptado, o rechazado. Por nuestro bien, nuestro bienestar, nuestra salud, nuestra serenidad… Un mundo en el que, si el Estado vigila y controla, cada ciudadano es también un policía. Tal es el escenario de una distopía descrita por el escritor Ira Levin en 1970, La felicidad insoportable; no hay lucha de clases en el horizonte, y sin embargo… ¿Pero qué pasa con Francia a principios del nuevo siglo?

Leer completo: https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2022/06/15/el-final-del-principio-covid-pase-sanitario-y-critica-radical

sábado, 4 de junio de 2022

Sus armas no te protegerán, pero pueden hacer que te maten. Por qué ni la vigilancia policial ni el control de armas bastarán para detener los tiroteos

CrimethInc. / It’s Going Down
EE.UU.,  27/05/2022


Ni los llamamientos de los republicanos para que se aumenten las armas y la vigilancia policial, ni las exigencias de los demócratas para que se controlen más las armas, pueden poner fin a la epidemia de tiroteos masivos en Estados Unidos. El problema es más profundo de lo que cualquiera de estos enfoques puede abordar.

Una semana y media después de que un supremacista blanco de 18 años asesinara a diez personas de raza negra en un tiroteo masivo en un supermercado de Buffalo, otro joven de 18 años mató a diecinueve niños y dos profesores en una escuela de Uvalde, Texas, a la que asisten predominantemente estudiantes de clase trabajadora y latinos. El marido de una de esas profesoras murió posteriormente de un ataque al corazón provocado por el dolor.

La ciudad de Uvalde presupuesta casi medio millón de dólares para los servicios de seguridad y vigilancia de las escuelas, a los que se suman 69.000 dólares del gobierno del estado de Texas para detectores de metales, barreras, sistemas de seguridad, «sistemas de alarma contra tiradores activos en todo el campus», etc. A pesar de recibir casi el 40% del presupuesto de la ciudad y medio millón de dólares adicionales de dinero de subvención estatal, la policía de Uvalde arrastró los pies durante un tiempo inusualmente largo durante la masacre mientras los padres les rogaban que hicieran algo.

Como los anarquistas han documentado, la militarización de la policía no ha hecho nada para proteger a la gente de los tiroteos masivos. En 2020, las armas de fuego se convirtieron en la principal causa de muerte de niños en Estados Unidos. Los asesinatos policiales ya estaban entre las principales causas de muerte de los jóvenes.

Crear una sociedad basada en la coacción y el control no nos protege. Todo el dinero que los gobiernos municipales, estatales y federales han canalizado hacia los departamentos de policía los ha convertido en una fuerza más poderosa en nuestra sociedad, pero esto no nos ha hecho más seguros. No utilizan esas armas para impedir que la gente nos haga daño, sino para protegerse, perseguir sus propios intereses y dominarnos.

Según los tribunales, los policías no tienen el deber de proteger a los estudiantes de ser asesinados en primer lugar. La policía no está para eso. La función de la policía no es proteger, sino controlar. No es prevenir las crisis, sino determinar quién sufre en ellas. Las imágenes de la policía conteniendo físicamente a los padres mientras sus hijos eran asesinados dicen mucho de esto.

Tanto el Partido Republicano como el Partido Demócrata están aprovechando esta oportunidad para repetir sus argumentos sobre quién debe o no debe tener armas. Pero ninguno de los dos está reconociendo las causas fundamentales del problema. Ambos proponen respuestas que sólo pueden alimentar el círculo vicioso que produjo esta tragedia en primer lugar.

Los republicanos…

Los republicanos, vinculados desde hace tiempo a la Asociación Nacional del Rifle y a la industria de las armas, han respondido a esta masacre pidiendo más policías y más guardias en las escuelas. Han buscado sistemáticamente desfinanciar las escuelas y limitar lo que se puede enseñar o incluso decir en ellas, pero están ansiosos por canalizar cada vez más recursos hacia la industria de la seguridad. Por supuesto, inundar nuestra sociedad con aún más armas no reducirá el número de tiroteos, ya sea por parte de la policía de servicio, de la policía fuera de servicio o de otros que tengan acceso a sus armas.

Algunos republicanos han incluido los tiroteos masivos en su libro de jugadas, convirtiendo estas tragedias en una oportunidad para difundir la desinformación y el odio. El congresista de Arizona Paul Gosar, conocido por participar en conferencias de nacionalistas blancos, afirmó que el tirador era un «ilegal transexual de izquierdas», repitiendo una mentira que había aparecido en la plataforma de reclutamiento de extrema derecha 4chan. La personalidad mediática de derechas Candace Owens también difundió esta mentira. No fue una coincidencia que un grupo de fanáticos repitiera esta afirmación mientras agredían a una chica trans menor de edad poco después.

Algunos republicanos de base pueden ser lo suficientemente crédulos como para creer estas mentiras, que se actualizan constantemente para adelantarse a los verificadores de hechos en el ciclo de noticias. Otros republicanos seguramente reconocen que son falsas, pero en un mundo de noticias falsas, las falsedades proclamadas con audacia se interpretan como una demostración de fuerza.

Esta cínica estrategia crea un bucle de retroalimentación. Cuanto peor se pongan las cosas, cuanto más descienda la sociedad a la violencia autodestructiva, más oportunidades habrá de culpar de esta violencia a un Otro -ya sea trans, izquierdista, indocumentado o negro- contra el que se requiere una fuerza cada vez más violenta. Por eso, ningún tiroteo masivo -y ya ha habido 214 este año- desacreditará a los republicanos, en lo que respecta a su base.

…Los demócratas…

Los demócratas, en cambio, han pedido más control de las armas. Algunos demócratas de la izquierda incluso están comprendiendo que ninguna medida policial va a poner fin a los tiroteos masivos. Pero el problema es: ¿quién haría cumplir leyes de armas más estrictas? La policía, por supuesto. Y aplicarían esas leyes de forma tan selectiva, y con tanto racismo y violencia, como aplican todas las demás leyes en vigor.

Hay más de 400 millones de armas de fuego de propiedad privada en los Estados Unidos, bastante más de una por ser humano. Ahora que están en circulación, será difícil devolver el genio a la botella. Las campañas de recompra podrían tener algún pequeño impacto, pero mientras haya nacionalistas blancos armados y policías armados, otras personas dudarán, con razón, en entregar sus armas. Hasta que nuestra sociedad no esté preparada para un desarme multilateral -incluido el Estado- esas armas van a seguir circulando, y los esfuerzos de la policía por controlarlas sólo conducirán a más encarcelamientos y violencia policial.

Si, al final de una represión invasiva sin precedentes, sólo la policía conservara el acceso a las armas de fuego en Estados Unidos, eso no pondría fin a los tiroteos masivos de supremacistas blancos como el de Buffalo. La policía está desproporcionadamente involucrada en los movimientos de supremacía blanca, incluso si no contamos los asesinatos que cometen en el trabajo.

Cuando los demócratas critican el comportamiento de la policía -por ejemplo, la cobardía de los policías en Uvalde- esto a menudo sirve para racionalizar la dirección de más recursos hacia la policía y sus sustitutos. Mientras la lógica del sistema de justicia punitiva siga siendo incuestionable, incluso las críticas más feroces se utilizarán para justificar las peticiones de nuevos compuestos y programas de formación policial.

Los republicanos no quieren obstaculizar el acceso a las armas de los vigilantes blancos, porque consideran que éstos son esenciales para preservar el orden social imperante. Los demócratas quieren que el Estado tenga el monopolio de la fuerza, porque creen que es la mejor manera de preservar ese mismo orden social. Bajo Biden, los demócratas han hecho todo lo posible para rehabilitar la imagen de la policía, al tiempo que asocian falsamente el aumento constante de la violencia y la desesperación con los movimientos para abolir la policía y los esfuerzos para abolir las disparidades de riqueza y poder que impone la policía existe.

…Y nosotros

¿Cuál es entonces la solución? ¿Qué podemos hacer para poner fin a los tiroteos masivos?

Si la policía existe para proteger a los ricos (y a ellos mismos), entonces, a medida que aumenten las disparidades de riqueza y poder, la policía protegerá cada vez a menos personas. Esto no es una señal de su fracaso; es precisamente lo que siempre han hecho.

El abismo entre los ricos y los pobres no ha dejado de aumentar desde hace décadas, junto con la violencia policial y los tiroteos masivos. La desesperación y la desesperanza resultantes contribuyen a que la gente se convierta en tiradores de masas. Lo mismo ocurre con la búsqueda de chivos expiatorios y la demagogia que surgen en una sociedad tan profundamente desigual, temerosa y enconada. Si queremos detener los tiroteos, a largo plazo, tenemos que abolir todos los mecanismos que crean estas desigualdades, y todas las fuerzas que preservan el capitalismo, la supremacía blanca y el patriarcado. En este sentido, la lucha para detener los tiroteos masivos debe fijarse objetivos mucho más amplios si quiere tener éxito.

Durante los simulacros de tiradores activos en las escuelas de todo Estados Unidos, se enseña a los niños que su mejor opción en caso de un tiroteo es defenderse, es decir, lanzar libros de texto o sillas o cualquier cosa que puedan tener en sus manos contra el tirador. Esta es la respuesta de una sociedad que no pretende proteger a los niños, que nunca los ha protegido. Indica que realmente estamos solos. Tenemos que entender esto y empezar a organizarnos en consecuencia, en lugar de poner nuestra fe en los políticos de cualquier partido.

Una de las funciones fundamentales de la policía es disuadirnos de resolver los problemas por nosotros mismos, por lo que aplazamos tanto nuestra propia seguridad como la resolución de conflictos a las autoridades. Sin embargo, la mayoría de los padres se arriesgan más para proteger a sus hijos de lo que lo hará la policía. ¿Qué habría sido necesario para que los padres de Uvalde hubieran sido capaces de afrontar con éxito el tiroteo por sí mismos, desafiando a la policía ¿Qué instituciones de base tendrían que existir, qué recursos y habilidades tendrían que circular? Es horrible reconocerlo, pero nos encontramos en una situación en la que cada vez más personas no tienen una opción mejor.

Si depende de nosotros hacer frente a estos tiroteos, entonces en lugar de buscar a los demócratas para que refuercen el control de las armas a través de la legislación y la acción policial, podríamos empezar por preguntarnos cómo sería una campaña de acción directa dirigida a la propia industria de las armas. ¿Y si pudiéramos eludir por completo la máquina Rube Goldberg de la política partidista para reducir los márgenes de beneficio de las empresas que se han estado forrando con la venta de armas de fuego?

No hay seguridad sin autodeterminación. Para estar seguros, tenemos que ser los que definan lo que cuenta como seguridad, y tenemos que tener el poder de dar forma a las condiciones de nuestras vidas. Hasta ahora, los participantes más eficaces en el movimiento contra los tiroteos masivos han sido los estudiantes que han organizado paros en sus escuelas. Otro punto de partida es asegurarse de que los estudiantes organizadores cuenten con todo el apoyo y los recursos que necesiten mientras descubren por sí mismos la mejor manera de preservar sus vidas.

    «Si la escuela ha enseñado algo a los estudiantes de hoy, es que quienes toman decisiones en su nombre no siempre tienen en cuenta sus mejores intereses. En el mundo en el que se adentran -cargado de tremendas disparidades, amenazado por la catástrofe climática y asolado por los conflictos civiles- lo más importante que podrían aprender es cómo actuar colectivamente para defenderse unos a otros. Esa es la habilidad que van a necesitar, más que cualquier prerrequisito o formación laboral». (Cuando el recorte de clases es una cuestión de vida o muerte)

Fuente: https://es.crimethinc.com/2022/05/27/sus-armas-no-te-protegeran-pero-pueden-hacer-que-te-maten-por-que-ni-la-vigilancia-policial-ni-el-control-de-armas-bastaran-para-detener-los-tiroteos

CRISIS UCRANIA

s/d
Italia, s/f

La necesidad de restablecer a nivel mundial un mayor nivel de ganancia que sea en grado de sostener sus economías siempre más en dificultad, obliga a estas potencias capitalistas a desencadenar mayores controles y explotación de los trabajadores, sea a su interno que al externo. Aumentar la ganancia, aumentar el saqueo de materias primas, se ha trasformado, para ellos, en un objetivo fundamental, para poder seguir manteniendo sus ganancias y su poder nacional e internacional.

No nos hacemos, ninguna ilusión respecto a los intereses portadores de la Rusia de Putin que son: Defender, en primer lugar las exigencias del propio capital nacional y en sub-orden, poder garantizar un relativo bienestar a la parte mayoritaria de la población, con el objetivo de lograr mantener la paz social interna, porque de otra manera el riesgo de revueltas sociales y de perdida consensual sería peligroso. Tampoco tenemos dudas sobre la narración dominante, porque sabemos que la invasión rusa de la Ucrania, es solamente uno de los últimos actos de un enfrentamiento entre potencias estatales capitalistas, que dura desde hace muchos años y del cual el nuestro imperialismo aliado con la OTAN, tiene muchas responsabilidades.

Quienes desean oponerse seriamente a esta escalada militar, tendrá que poner sobre el terreno todas sus energías para contrastar las miras expansionistas de USA y Europa y desenmascarar los planes de envolver a Rusia en una tenaza militar a través de la OTAN y políticamente, utilizando y financiando sin escrúpulos, las ONG como medio de destabilizzar y de propagandear determinados proyectos presuntos humanitarios y democráticos, que en los hechos sirven para fomentar el disenso interno a favor del Occidente. Esta estrategia, claro esta, no sucede solo en esta zona, sino que se repite en todas las zonas del globo, donde las grandes potencias "exportan" sus democracias y se apoderan de la mayor parte de los recursos naturales, dejando sobre esos territorios, en general, miseria, desolación y bandas armadas.

Es necesario protestar en contra del desplegamiento de tropas y armas siempre más mortales y sofisticadas del bloque occidental hacia la frontera Rusa. Y en esto Italia da, un grande apoyo militar, económico y político.

Es necesario recordar, que si bien para nosotros el enfrentamiento real es entre todos los explotados, contra todos los estados capitalistas (incluido el Ruso), en la parte nuestra de mundo, el derrotismo revolucionario se debe exprimir necesariamente, primero en contra de nuestros propios estados y en contra de sus militarismos disfrazados de "buenos sentimientos". Así como en contra de la nuestra clase dominante. Mientras un real internacionalismo proletario debe exprimir necesariamente solidaridad militante a favor de la población del Donbass, que desde hace años se encuentra debajo de las bombas y misiles del imperialismo OTAN y los escuadrones fascistas que colaboran con el gobierno ucranio. Sin que ningún país hasta ahora protestara seriamente.

La causa principal de estos conflictos es la insaciable sed de ganancias de un sistema fundado sobre la explotación del ser humano sobre el ser humano. Es este el primer monstruo contra quien hay que luchar para parar su carrera destructiva en contra de toda la humanidad. Un monstruo que no duda un instante en difundir el hambre y la miseria; muerte, saqueos y destrucción en todo el mondo, disfrazando estas acciones detrás de supuestos propósitos humanitarios y a nombre de una supuesta civilización superior. Un monstruo que, como hemos visto con la gestión de la pandemia del Covid, no duda a usar instrumentos autoritarios y de diciplinamiento social hacia sus propias poblaciones para imponer condiciones de explotación aun peores de las existentes y así impedir cualquier resistencia organizada. Una sociedad siempre más militarizada fundada sobre el control asfixiante de sus propios ciudadanos, a los que se les pide una completa fidelidad y sometimiento a las superiores exigencias de la economía, (es decir, de la ganancia) pena la total exclusión de la vida civil y social.

Recurrir a continuas alarmas emergenciales -en nombre de las cuales se hace pasar impunemente, y a menudo con el consenso de los mismos sujetos che son y serán víctimas, medidas de opresión y de control social siempre menos intolerables y justificables del punto de vista sanitario, con el cual las mayorías de las medidas nada tienen que ver.

Esta misma metodología la están utilizando en relación con la crisis Ucrania. Mientras se reduce casi totalmente los alarmes y la propaganda (no las medidas impuestas!) sobre los peligros del contagio, gobierno y más media si son ya lanzados a la carga con otra nueva emergencia: la amenaza rusa sobre el destino de la Europa y de los valores occidentales.

Una intensísima propaganda, que como aquella del coronavirus, dura de noche y de día, tendiente a crear el consenso hacia la propia política interventora y mercantilista de armas siempre más sofisticadas y destructivas.

A esta estrategia hay que oponerse firmemente, rechazando cualquier llamado a la solidaridad y a la unidad nacional y movilizarse en contra del verdadero enemigo que es el sistema capitalista, en contra de sus instituciones políticas y de sus dispositivos militares internos y externos. Los principales responsables son, justamente, nuestra propia burguesía, nuestro propio gobierno, que con la nueva emergencia, nos está imponiendo ya nuevas restricciones económicas y sociales. Italia, el país donde vivimos, es parte integrante justamente de ese campo imperialista dominante, que más está destruyendo la vida humana en este planeta.

Disolución de la alianza militar imperialista de la OTAN

No a la presencia de tropas y armamentos italianos a las fronteras Rusa y Ucrania.

Movilización de masas contra la guerra y el estado de emergencia permanente

Guerra a la guerra

DE LA EMERGENCIA PANDEMICA A LA EMERGENCIA GUERRA: EL ENEMIGO ESTA EN NUESTRA PROPIA CASA

Asamblea Militante
Italia, sin fecha

Economía de Guerra, sacrificios en nombre del intervento militar (por ahora indirecto) contra el enemigo externo Ruso. Con estas palabras de orden, el gobierno Draghi ha inaugurado la nueva campaña de emergencia a la cual todos tenemos que adherir en forma disciplinada, aceptando los costos y las consecuencias desastrosas para nuestras condiciones de vida. Aceptando en fin de integrarnos detrás de la decisión  del gobierno cuando ha declarado  la "presunta guerra al virus" , contra las cuales ningún disenso ha estado permitido, acusando oficialmente a quienes se oponían de "traicionar los intereses comunes de la patria y del frente occidental unido bajo la bandera de la OTAN.

Los verdaderos intereses que han portado a la guerra

Mano a mano que el conflicto sigue, resulta siempre mas evidente que la Ucrania había sido preparada para ser uno de los puestos de avanzada, de la progresiva extensión  del dispositivo de la O.T.A.N.  hasta  los confines con la Rusia, con el desplegamiento  de mortales armamentos y continuas ejercitaciones  militares, unidas a una presión financiaria y pesadas sanciones  continuas mucho antes de la guerra.

En cuanto a la libertad y al progreso del pueblo de Ucrania, desde el golpe de estado del 2014 el resultado de la protección occidental, ha generado consecuencias muy duras para la población, a través del sometimiento a las recetas de "sudor y lágrimas" impuestas del fondo monetario internacional. Se ha alimentado el nacionalismo ucraniano con una verdadera y propia campaña chovinista y militar contra la población ucraniana del Donbass de lengua rusa. Una guerra que en estos años hizo ya 14.000 muertos, todo esto soportado del "democrático occidente" (que hace de sponsor- garante de la ideología ucro-nazista y del relativo batallón integrado después de Maidan, en las propias estructuras del estado y del ejercito ucraniano) con una verdadera presencia operativa en el terreno ya de tantos años con instructores USA y europeos, con armas y laboratorios para la guerra bacteriológica.

El destino de la población de Ucrania bajo la guía de su propio gobierno y de ésta protección democrática "internacional" (O.T.A.N.),  no puede ser otro que resultar carne de cañón  hasta el ultimo ucraniano en esta guerra programada contra la Rusia. Mientras tanto ya se preparan presuntos planes Marshall para la reconstrucción y el completamiento de la rapiña de los recursos naturales y del futuro de la explotación de la mayoría de la población.  

La invasión Rusa de Ucrania es solo el último acto de un enfrentamiento entre poderes capitalistas, que dura decenios, causado del continuo aislamiento al cual el imperialismo patentado O.T.A.N. tiene la mayor responsabilidad.

DISCIPLINAR LOS TRABAJADORES DE TODO EL MUNDO, AUMENTAR LA EXPLOTACIÓN Y EL CONTROL SOCIAL

El fin que persigue el complejo financiador, estatal y militar a guía USA es sacar del medio las aspiraciones rusas de acceder al mercado mundial saliendo de la condición de simple productor de materias primas. El objetivo inmediato es aquel de hacer empantanar la Rusia en un conflicto militar de larga duración con la Ucrania que viene usada como carne de cañón. Los objetivos a largo tiempo son aquellos de la disolución de la Rusia a través de las sanciones para así luego poder tener el libre acceso a sus reservas materiales y humanas previo "un cambio de régimen pro-occidental" . La escalada militar es por lo tanto fuertemente querida del bloque de los países de la OTAN... no obstante el mal de panza de los países europeos que adhieren al objetivo común pero que "desgraciadamente" deben soportar las consecuencias màs inmediatas de este conflicto.

Pero a sufrir realmente las consecuencias de esta guerra por las "ganancias" y la "explotación" son también los trabajadores occidentales. El gobierno italiano es en primera fila en el aporte de armas y en el financiamiento de la guerra. La expansión militar al este será pagada añadiendo a nosotros europeos el costo del armamento necesario para hacer crecer el aparato militar y aquellos de los aumentos energéticos y de las materias primas...sobre todo obligando a toda la población a aceptar el conjunto de medidas con las cuales de hace tiempo están aplastando nuestras vidas:

--  reduciendo siempre el consumo y la vida de los trabajadores.

-- dirigiendo toda las actividades a las exigencias de la productividad y de la "economía nacional"

--  destruyendo definitivamente los limites del ritmo de trabajo, al día de hoy regulados de                  algoritmos y de la tecnología científica que deberíamos  adorar, anulando cada sentido de la vida     humana.    

--  haciendo cada vez mas precario el trabajo el cual al día de hoy es casi a destajo con los relativos accidentes laborales que esto comporte.

-- predisponiendo instrumentos de controles, heredados  de la disciplina de la pandemia como el pasaporte digital con el cual se entiende "archivar datos y reprimir a quien no se alinea con lo que dicta el gobierno.

--imponiendo la industria de la  biotecnología,   la producción de alimentos transgénicos,  un nuclear verde  ...todo esto destinado a obtener una mayor tasa de ganancia y a destruir la salud de la humanidad.

--Extendiendo en continuación la militarización del territorio y santificando la presencia de las bases militares OTAN a la par del así definido ejercito europeo.

Después de dos años de emergencia por pandemìa, en los cuales han obligado a una verdadera obediencia social so pena efectiva de discriminación, que aún hoy perdura en relación a los trabajadores de las escuelas, de la sanidad, de los pensionados y trabajadores mayores de 50 años. Seguramente una nueva emergencia vendrá a justificar este "control social" con el cual entienden perseguir sus objetivos.

De la campaña contra los NO VAX que han osado poner en discusión  la presunta "guerra contra el virus", que ha tenido como objetivo final el desmantelamiento de la sanidad publica y llevar adelante los negocios de la tecnología aplicada a la medicina han pasado a la etapa belicista  contra el "filo Putin" con lo cual se entiende reprimir toda aquella persona que hable y denuncie el verdadero contenido de la guerra.

RECHAZAMOS CADA COMPROMISO BAJO LAS BANDERAS DE LA OTAN Y DE NUESTRO GOBIERNO EN ESTA GUERRA.

Solo blocando este gobierno asesino, podremos lanzar un mensaje de solidaridad y fraternidad los trabajadores , trabajadoras y demás explotados de la Ucrania .De la misma manera podremos ayudar aquellos del Donbass y de la Rusia a desengancharse de la perspectiva capitalistas del propio gobierno.

BOICOTEAR LA GUERRA Y LA ECONOMÍA DE GUERRA QUE NOS QUIEREN IMPONER.!

NO AL ENVÍO DE ARMAS Y SOLDADOS, NO AL UTILIZO DE BASES ITALIANAS.!

NO A LAS SANCIONES CONTRA LA RUSIA.!

PONGAMOS AL CENTRO DE NUESTRA BATALLA LA NUESTRA VIDA,LOS INTERESES DE LOS EXCLUIDOS DE LA SOCIEDAD, DE LA EXPLOTACIÓN Y DE LOS NEGOCIOS.!

CONTRASTEMOS CADA FORMA DE CONTROL Y REPRESIÓN SEA MATERIAL QUE DIGITAL.!

                      

info y contactos:   assembleamilitante[a]inventati.org

martes, 3 de mayo de 2022

Textos sobre la guerra en Ucrania

Grupo Barbaria
Abril de 2022, España

«Desde 1914 los trabajadores del mundo entero solo pueden enarbolar una bandera: la del derrotismo revolucionario. Contra las guerras imperialistas, la necesidad de abatir en primer lugar a la propia burguesía. La solidaridad internacional entre los trabajadores. No hay otra tarea, por ingente y alejada que esté en este momento, que abatir las relaciones sociales capitalistas. Cualquier otra salida es un remedo a la situación presente. Contra quienes enarbolan la bandera de la paz en las condiciones sociales actuales, les decimos que es perpetuar las condiciones de la guerra y la explotación. Es continuar con la degradación del capitalismo mundial. Contraria ente a esta visión de convivencia pacífica en el capitalismo, levantamos la bandera de ¡clase contra clase, explotados contra explotadores, comunismo contra capitalismo, revolución contra reacción!»

Incluye:
• El porqué del derrotismo revolucionario
• Ucrania, Rusia y la importancia de las preguntas
• ¡Proletarios en Rusia y en Ucrania! En el frente de producción y en el frente militar... ¡Camaradas!
• Guerra en Ucrania: el ratón y el gato
• Contra la guerra
• Algunas posiciones fundamentales del internacionalismo proletario
• ¡El enemigo principal está en el propio país!
• La guerra económica, la guerra que ya es ¡Contra la guerra capitalista!  

Para descargar en pdf: barbaria.net/2022/04/30/cuaderno-textos-sobre-la-guerra-de-ucrania

1° DE MAYO CONTRA EL NACIONALISMO

Boletín La Oveja Negra
01/05/2022, Argentina

EnArgentina,  Rusia o Ucrania, en Cuba o en Suecia, en “Oriente” u “Occidente” hay explotadores y hay explotados, hay gobernantes y hay gobernados. Nuestra clase, el proletariado, es una clase mundial. Las condiciones para su explotación o la condena al hambre y la escasez son tan mundiales como la necesidad de destruirlas.

Asumir la lucha internacionalista es solidarizarse con las luchas de los proletarios de otros países, asumirla como nuestra y luchar también en “nuestro” país, contra “nuestro” Estado, contra “nuestra” burguesía; en tiempos de guerra y en tiempos de paz, inseparables para el funcionamiento de la sociedad capitalista. La guerra no es algo extraordinario, es constante, y se prepara en la paz social. ¡Para terminar con las guerras hay que destruir el capitalismo!

En Ucrania, al igual que en todas las demás “zonas en conflicto” como Palestina, Siria, Etiopía, Afganistán o Yemen, las consecuencias de la guerra son sufridas de manera brutal por la clase explotada. Las demás naciones implicadas, como es el caso de Rusia, los miembros de la OTAN y demás gendarmes, también depositan sobre los proletarios los costos y consecuencias de la guerra. Aquellos que habitan en Rusia, además de sufrir más duramente las consecuencias económicas debido al papel del país en el conflicto, son reprimidos frente a cualquier intento de oponerse o criticarla. Incluso al margen de los Estados protagonistas, se hace sentir sobre nuestras espaldas el impacto de las disputas interburguesas, con sus sanciones económicas y su correspondiente aumento de precios, o sus medidas de “excepción” en materia de control social que la guerra “justifica”. Nos hablan de paz y nos hacen la guerra, aunque por otros medios. Nuestra paz es la sumisión al dinero.

En épocas de globalización, de empresas multinacionales, de desterritorialización del Capital, el nacionalismo parecía en vías de extinción. Sin embargo, continúa vivo y fuerte. El nacionalismo dejó de ser cosa exclusiva de los conservadores y se convirtió en credo de la izquierda y los progresistas, incluso como falsa salida a los malestares del capitalismo mundial. Este es el marco que comparten con las nuevas derechas que temen y dicen combatir.

Como señala Fredy Perlman en El persistente atractivo del nacionalismo, los nacionalistas izquierdistas insisten en que sus nacionalismos no tienen nada que ver con el nacionalismo de los fascistas o los nacionalsocialistas, y que el suyo es un nacionalismo de los oprimidos que ofrece no solo la liberación individual sino también cultural. Para refutar estas pretensiones es necesario comprender la división de clase de la sociedad capitalista, que mientras exista trabajo o dinero jamás habrá suficiente para todos y que en nombre de la patria se cometen las peores aberraciones.

A 40 años de la guerra de Malvinas vale la pena recordar cómo los milicos torturadores y asesinos, junto a la ciudadanía cómplice, estaban de acuerdo con la izquierda argentina, prácticamente en su totalidad, en que se trataba de una guerra justa. Las diferencias estaban en cómo y quiénes llevarían adelante esa guerra, siendo de este modo responsables de sus consecuencias y –por acción o aval– de la muerte de más de 600 jóvenes.

Este año también seremos censados por el Estado. Según palabras oficiales, esta información estadística sirve para diseñar políticas públicas y para que las empresas planifiquen y lleven adelante proyectos. En la publicación oficial del primer censo, allá por 1869, cuando se erguía esta nación sobre el genocidio indígena, se puede leer: «el indio arjentino [sic] es tal vez el enemigo más débil y menos temible de la civilización; bárbaro, supersticioso, vicioso, desnudo». Hoy el censo contempla a los “pueblos originarios”: la “patria inclusiva” reconoce a los descendientes de aquellos pueblos que habitan este país, aunque sólo de palabra. En incontables ocasiones, dicho reconocimiento no equivale siquiera al acceso a lo requerido por las necesidades más básicas.

Como si fuera poco, este año habrá que soportar el mundial de fútbol. Otra fiesta empresarial de la burguesía que entretiene con nacionalismo, competencia y contemplación no-participativa. Se trata de exaltaciones del más básico nacionalismo y se trata del mundial de fútbol más infame hasta la fecha. Según cifras del informe «Detrás de la pasión», publicado en mayo del año pasado, ya había más de 6.500 trabajadores muertos para la construcción de los estadios y la infraestructura necesaria. Denuncias actuales por parte de diferentes organismos internacionales estiman que esa terrible cifra ya asciende a 10.000. En Qatar hay más de dos millones de migrantes provenientes principalmente de India, Bangladesh, Nepal, Egipto, Pakistán, Filipinas y Sri Lanka que constituyen el 95% de los trabajadores en el país. Alrededor del 40% trabaja en el sector de la construcción, que ha repuntado por el mundial. Trabajando entre 16 y 18 horas diarias, 7 días a la semana, soportando temperaturas de hasta 50°. Sin embargo parece no importar demasiado, porque son pobres, porque están lejos, porque son extranjeros…

Los partidos de la selección nacional son televisados hasta en las escuelas, institución donde se nos inculca desde bien chicos no solo una rutina de trabajo –o teletrabajo durante los pasados dos años–, sino la identidad nacional, marcadamente ficticia en una región con una historia de fuerte inmigración y aniquilamiento de los nativos. Aunque nos hemos acostumbrado generación tras generación, no podemos dejar de señalar lo ridículo de saludar una bandera todas las mañanas y tardes, jurarle lealtad, y someternos a infinitos actos patrios desde los primeros años de vida.

Incluso al 1° de mayo que estamos conmemorando se lo pretende reducir a un feriado patrio: como día del trabajador, con banderitas argentinas, locro y empanadas. Se intentan borrar así sus orígenes y su significado actual, el de una conmemoración de reflexión y de lucha: internacionalista, anticapitalista y revolucionaria. En las resistencias actuales el nacionalismo pareciera proporcionar cierto amparo comunitario o ligazón, algo común entre quienes se disponen a desobedecer y reunirse para bloquear, hacer asambleas, construir proyectos o simplemente destruir. En no pocas ocasiones muchos lo hacen con la bandera de su país en las manos, que no es más que el símbolo del exterminio en la región, e incluso fuera de sus fronteras. Pero los proletarios rebeldes no se disponen a luchar gracias a su patriotismo, sino a pesar de él. Es la propia lucha en actos la que aplasta esos símbolos de mierda impuestos por los poderosos para hacernos creer que dentro de unas fronteras delimitadas artificialmente coincidimos en nuestros intereses, que todos somos “el pueblo” más allá de las diferencias de clase. Sin embargo, pese a las acciones antipatrióticas, ese patriotismo persiste y es un peligro para la extensión y profundización de la revuelta. Y es un peligro también fuera de las revueltas cuando, para salvaguardar a la burguesía nacional, nos dicen por derecha que el inmigrante nos roba el trabajo y por izquierda que el problema son los ricos, pero de otro país.

No lo olvidemos: a la hora de atacarnos, la burguesía actúa como una fuerza internacional, al contrario de los nacionalismos y regionalismos. Comprender la dimensión internacional del capitalismo nos ayuda a combatir las limitaciones que nos impiden accionar desde una perspectiva que no se restrinja al lugar donde vivimos.

Hablamos de proletariado o burguesía porque nos parecen categorías precisas, mientras otros rebeldes prefieren hablar de oprimidos y opresores, o pueblo y élite. No nos preocupan tanto las terminologías, pero sí nos importa comprender la dimensión internacional y de clase de esta sociedad. Por motivos de este tipo es que insistimos en hablar de capitalismo y no simplemente de neoliberalismo, mucho menos de soberanía o liberación nacional, o siquiera de suma de liberaciones nacionales.

Nuestra consigna de agitación y de provocación «El proletariado no tiene patria» no puede olvidar que mientras exista capitalismo sí tendremos patria tal cual la conocemos. Mientras tanto, habitaremos en un país, incluso a pesar de nuestros deseos. La nacionalidad escrita en nuestras identificaciones es una imposición entre tantas otras. Tristemente, hemos naturalizado tanto el modo de vida que llevamos como asalariados que nos olvidamos de que también somos desposeídos, que nuestros ancestros fueron separados de sus tierras, de sus formas de vida y de producir, que fueron llevados a ciudades y barrios marginales para cubrir las necesidades de la vida mercantil. Esto es así, tanto seamos descendientes de “pueblos originarios”, nietos de inmigrantes de cualquier rincón del planeta, mestizos, o mezcla de inmigrantes e indios.

La patria es la organización que se dieron ricos y opresores en sus competencias: ellos crearon Naciones y Estados a costa de miles y miles de vidas proletarias que sucumbieron en trincheras, campos de trabajo, defendiendo fronteras que no eran las suyas. La patria no es más que la excusa para separarnos y oponernos, porque mientras no estemos luchando contra el Capital estaremos luchando entre nosotros y contra nosotros mismos.

 

En alemán:1. Mai gegen den nationalismus (Traducciones / Übersetzungen)

1ro de Mayo contra la normalidad capitalista

La Caldera
01/05/2022; Buenos Aires

Cuando pisé este lugar por primera vez
sólo deseaba aquella nómina gris del día diez.
Para concederme algún consuelo tardío
Para ello me encadeno a mi esquina y a mis palabras.
Renuncio a faltar, renuncio a enfermar, renuncio a las
faltas por asuntos personales.
Renuncio a llegar tarde, renuncio a irme temprano.
(Fragmento de "Me duermo incluso estando de pie" de Xun Lizhi)

En vísperas de otro 1ro de mayo, del consabido día del trabajador/a y sus consiguientes conmemoraciones, queremos compartir algunas palabras sobre la situación de quienes estamos obligadxs a vender nuestra fuerza de trabajo.  

En la región argentina los salarios han perdido entre un cuarto y un quinto de su valor con respecto a 2018;  las estadísticas que señalan esto no hacen más que confirmar lo que comprobamos diariamente al intentar adquirir lo necesario para vivir y ver que cuesta (y nos cuesta) cada vez más.

El empleo escasea y es cada vez más precario, esta realidad general nos fuerza a aceptar las cada vez más miserables condiciones que imponen quienes nos contratan, trabajando por sueldos de miseria, hasta cuando estamos enfermxs. Nuestro modo de vida se ha precarizado no solo material sino también socialmente, porque repercute en nuestra salud mental al abocarnos exclusivamente a la supervivencia; convivir con el exceso de trabajo, con no encontrar uno, con siquiera poder consumir aquello que producimos ni eso que llamamos “tiempo libre”.

No es mejor la situación de quienes subsisten fuera del mercado formal de trabajo que, igual que el resto, están atadxs a los vaivenes de la economía. Comprobamos que, sea cual sea la manera en la que trabajamos (contratadxs, de manera informal, de manera autogestionada, subcontratadxs o subsidiadxs por la institución estatal), lo que recibimos a cambio es siempre lo mismo: correr detrás del dinero, entregando nuestro tiempo de vida a cambio de una promesa de progreso que nunca llega.

Por lo tanto, siguen vigentes las preguntas:  ¿Para qué y quién trabajamos? ¿Para nosotrxs o para alimentar una carrera insensata que genera ganancias de las que no participamos más allá de lo básico para nuestra supervivencia? Sabemos que abolir esta realidad es improbable hoy en estas condiciones:  trabajamos porque no nos queda otra opción y no importa que huyamos a zonas rurales o pretendamos vivir al margen, las relaciones mercantiles rigen hoy la cotidianeidad de nuestras vidas.

A pesar de este sombrío panorama, no todo es normalidad capitalista: ayer y hoy, con avances y retrocesos, aciertos y errores, ha existido y persiste una lucha contra esta dominación y el "sentido común" que se nos ha impuesto. Un rechazo que nos reencuentra con nuestra fuerza colectiva, que a veces sacude ciudades y gobiernos y a veces se muestra en pequeños gestos, pero que a la vez urge mantener vivo, porque sólo desde este rechazo generalizado y expandido contra lo que nos somete y el deseo profundo de otra cosa podemos encarnar la superación de este momento histórico.

No creemos que solamente nuestro rol de portadores de fuerza de trabajo explotable (o de reserva) encarne un rol que puede dar lugar a la revolución social; creemos que, desde la comunidad humana organizada en contradicción a la comunidad del capital, podremos superar y anular esta realidad . Sabemos que somos más que bestias destinadas a mover la desquiciada maquinaria capitalista y tenemos toda la confianza en las capacidades creadoras y realizadoras de la humanidad.

domingo, 10 de abril de 2022

LUCHA DE CLASES EN EL PERÚ

Editorial Ande
7 de abril del 2022, Perú

El ovillo que ataba la mecha de las luchas se ha quebrado encendiéndose la chispa en el alma de los trabajadores y en los campos donde alzan los puños. De Albania a Sri Lanka, de España a la India, de Sudan a Perú, algunas cesan, otras se encienden. Sube el precio del pan y las tortillas, del gas y el aceite, del arroz y la leche. En algunos casos el Estado cede unos centavos para contener las luchas, pero las jugosas ganancias del capital continúan galopantes bajo su protección sacando provecho de la miseria de los trabajadores, miseria que crean y profundizan por la cruenta guerra imperialista que han desatado bajo su propia expansión y desarrollo.

Desde el lunes 28 de marzo hay carreteras bloqueadas en Piura, Cajamarca, Ayacucho, Áncash, Junín, Arequipa, Apurímac, Puno, sumándose rápidamente Ica, Ucayali, Tingo María, Huánuco, Huancavelica, Lima, que a la vez se despliegan en una cantidad de regiones como Vitarte, Huaycán, Barrio Chino, El Álamo, Salitral, Las Lomas, Palpa, Mariano Dalmaso y un largo etcétera. Sin embargo, el epicentro de las protestas para el 2 de abril fue Huancayo y en los siguientes días Ica y Huánuco. No es casual que los muertos pertenezcan a estas tres regiones. Tales protestas son promovidas en un inicio por agricultores y transportistas, adhiriéndose raudamente otros sectores del proletariado, siendo el más importante un grueso contingente de los obreros del sector agroexportador en el sur y norte del territorio nacional. Los trabajadores de estos sectores fueron los más activos en las acciones directas que implicaron el bloqueo de carreteras y, en consecuencia, el bloqueo de la circulación de mercancías y la producción de valor. La lucha del proletariado fue una contundente respuesta de clase frente al aumento de los precios que se produjo por la crisis y expansión imperialista del capital a nivel mundial.

Lejos de ver la contradicción entre capital y trabajo, determinación fundamental de las acciones del proletariado, la izquierda del capital, en todas sus variantes, con la visión estrecha que la caracteriza, prefirió criminalizar la protesta, vinculándola a una manipulación de la derecha y a la acción de supuestos sectores “lumpen”. En ese sentido iban las declaraciones de Pedro Castillo, Vladimir Cerrón, Rocío Silva Santisteban y otros tantos colectivos e individualidades, todos, más allá de sus diferencias, representantes del electorerismo, la conciliación de clases y las salidas institucionales, en suma, de una postura contrarrevolucionaria. Estos sectores no tienen como fin el acrecentamiento del poder de los trabajadores, sino la formación de nuevas burocracias subordinadas al esquema de reproducción del capital nacional.

El grueso de la lucha de los trabajadores en el interior del país se dio por un motivo concreto: la defensa de sus condiciones de vida frente al aumento de precios generado por el capital en su proceso de expansión imperialista, frente a los políticos que saquean las arcas públicas y frente al capital nacional que aumenta sus precios a diestra y siniestra. Ese hecho, y no la existencia de elementos externos a los intereses de los trabajadores, es la fórmula básica que resulta incomprensible a la sapiencia de la izquierda institucional. En ese sentido, ve el asunto como algo accesorio porque está empecinada en mantenerse en la gestión de la maquinaria estatal y defender la gestión conciliatoria de Pedro Castillo. Desde asesores con jugosos sueldos hasta ministros; desde altos cargos en el Banco Interamericano de Desarrollo hasta puestos nacionales en Petroperú, todos brindan por la santa república llenando sus bolsillos a diestra y siniestra ¡Salvo los puestos en el gobierno todo es ilusión!

Conviviendo con esta muchedumbre de oportunistas, se puede ubicar una cohorte de sectores conservadores y nacionalistas. Desde su premier Aníbal Torres de raigambre autoritaria y conservadora que cita a Hitler y Mussolini en público como ejemplos de progreso, hasta el mismo presidente; desde sus asesores “ocultos” bajo las sombras, hasta sus ministros. Esto no es un hecho aislado, ya antes había nombrado como su premier a Héctor Valer, un ultraderechista promotor de organizaciones totalmente conservadoras. Su fisonomía se muestra diáfanamente, no obstante, frente a la actual lucha de los trabajadores. Castillo dice el 31 de marzo: “Se está anunciando algunos paros y bloqueos en las carreteras, malintencionados y pagados por algunos dirigentes y cabecillas [...] es necesario decirles que pondremos orden en las próximas horas”. Alfonso Chávarry, refiriéndose a los trabajadores muertos, señala el 4 de abril en el distrito de Ate: “no había nada más, solo son cuatro” y en su llegada a Ica el 6 de abril: “Llegamos para devolver la paz y la tranquilidad” tras la muerte de Jhony Quinto a manos de la policía por una bala en la cabeza. Su “orden” y “paz” se traduce en una brutal y sangrienta represión contra los trabajadores. A esto se suma su declaración del estado de emergencia para el 5 de abril en Lima y Callao. ¡Nada más y nada menos que el día del golpe de Estado encabezado por el criminal Alberto Fujimori! Estas actitudes frente a la crisis no son falta de capacidad, ni torpeza política. Antes que eso, expresan su política de conciliación de clases, sus posiciones conservadoras y contrarrevolucionarias, su papel servil a la explotación capitalista. Por lo que resulta una profunda ingenuidad que ciertos colectivos de izquierda le sigan pidiendo de rodillas al presidente que regrese a su “verdadera” posición de cambiar la constitución y apoyar a los trabajadores. Como si en algún momento hubiera existido una “auténtica” posición a favor de los trabajadores. Va un eco de Toledo, viene un eco de Ollanta, esperemos no venga un eco del siguiente mesías.

En aparente enfrentamiento con la izquierda, todos los representantes de la derecha tan reaccionaria y conservadora pretendieron direccionar la movilización de los trabajadores, intentando imponerles la bandera de la vacancia presidencial. Con una perspectiva aún más mezquina que sus pares de “izquierda”, pretenden hacer creer a los trabajadores que la salida del presidente sería la solución a todos los problemas, que mágicamente los precios bajarían y la carestía de los medios de vida sería resuelta. La hora de la derecha llegó el 5 de abril. Echaron mano de sus viejas tácticas desplegadas en campaña electoral: contrataron operadores políticos del seno del pueblo, pagaron barristas como fuerza de choque, financiaron buses para el traslado y materiales como banderas, cintas, bombos, camisetas, etc., es decir, compraron almas y conciencias como suelen hacer. Se añade también el ingrediente mayoritario de una diversa pequeña burguesía, adepta a la ideología liberal en lo económico, pero conservadora en lo social y cultural, sectores evangélicos recalcitrantes, nacionalistas, grupos abiertamente neofascistas como la Resistencia. No podían faltar los sectores más acomodados de Lima, los “pitucos”, provenientes sobre todo de los distritos de Miraflores, San Isidro, La Molina, San Miguel, etc. Lima, región que más votó a Keiko, se convirtió en el baluarte de las artimañas de la derecha. Pero, al tiempo que fraguaban sus marchas, dejaban caer sus velos de apoyo a los trabajadores mostrando sus únicas intenciones: el control del gobierno. Comenzaron a tildar de revoltosos a los que marchaban fuera de Lima, de pronto, comenzaron a aparecer mágicamente pintas con la hoz y el martillo en Junín, epicentro de la lucha de los trabajadores. Se comenzó a revelar su temor a un desborde, su pánico a que los trabajadores “bajen de los cerros a saquear”.
 Además, que el alza de los bienes primarios no afecta en lo más mínimo sus vastos ingresos.

Esta marcha frankensteiniana no tiene la más mínima intención de resolver el problema de la carestía de los medios de vida, ni es muestra de solidaridad frente a la movilización de los trabajadores. La suya es la agenda de la conservación. Buscan desplazar al ejecutivo en la gestión del Estado e introducir tecnócratas representantes de fracciones capitalistas que no pretenden ninguna reforma fiscal ni ninguna medida regulatoria que melle mínimamente sus ganancias. Si agitar el cambio constitucional como respuesta a la crisis es sembrar ilusiones, es mil veces más inverosímil intentar hacer creer que un reposicionamiento de la derecha resolverá las cosas mágicamente. ¿Qué tienen para ofrecer a los trabajadores del campo y la ciudad? Nada, solo más explotación y miseria. A estas alturas es claro que más allá de quién gestione la maquinaria estatal, el sello capitalista termina imponiéndose siempre contra los intereses de los trabajadores. La diferencia entre Castillo y la derecha es de forma, no de fondo, de apariencia, no de esencia. El antagonismo izquierda-derecha, por tanto, es por el control de los negocios, los puestos y una más eficiente acumulación de capital. De ahí que las medidas tomadas por el gobierno no atenten las ganancias del capital y antes de ser un beneficio para los trabajadores sean un subsidio para los capitalistas.

La solución que propone la izquierda institucional es la asamblea constituyente o, como algunos quieren, la asamblea popular constituyente para darle un cariz más popular a un mecanismo estatal burgués nacido en la revolución francesa. Esta consigna ha calado en la conciencia de vastos sectores de los trabajadores que apuestan por la iniciativa de una asamblea que desplace a la impuesta vía dictadura en 1993. Se trata de una consigna que efectivamente podría paliar de manera coyuntural problemas relacionados a la reproducción de la fuerza de trabajo, por ejemplo, permitiendo el control de precios, entre otras medidas, pero que definitivamente no puede resolver los problemas estructurales derivados de las relaciones sociales de producción capitalistas y la dominación burguesa en nuestro país. Al contrario, no haría más que fortalecer y legitimar el Estado capitalista, la institucionalidad burguesa, el nacionalismo, el ciudadanismo y el parlamentarismo. Lejos de promover la movilización, terminaría por desmovilizar a los trabajadores, promoviendo que militantes radicalizados pasen a trabajar de funcionarios estatales, orientando su acción política a los fines de los grupos políticos que les garantizan prebendas por su posición en el Estado. Las experiencias recientes en Ecuador, Bolivia, Venezuela y Chile demuestran que los procesos constituyentes no trastocan en lo más mínimo la miseria y la explotación capitalistas que padece la clase trabajadora, es más, la potencian en muchos casos. Una asamblea constituyente es ante todo un mecanismo de contención y cooptación de la movilización independiente de la clase trabajadora. No por casualidad todos los procesos constituyentes y los gobiernos “progresistas” se dieron después de movilizaciones de trabajadores radicalizados a los que fueron frenando paulatinamente. Hacer un balance de esas experiencias posibilitaría a los trabajadores superar la “perspectiva constituyente” como alternativa principal frente a la explotación capitalista.

En ese sentido, consideramos que la clase trabajadora revolucionaria necesita actuar independientemente. La pequeña burguesía democrática está muy lejos de desear la transformación de toda la sociedad; su finalidad tiende únicamente a producir los cambios en las condiciones sociales que puedan hacer su vida en la sociedad actual más confortable y provechosa. Desea, sobre todo, reducción de gastos nacionales por medio de un acrecentamiento de la burocracia y la imposición de las principales cargas tributarias sobre los capitalistas. Para este objeto necesita una constitución democrática que pueda darles la mayoría en el gobierno, parlamento y municipalidades. Con el fin de adueñarse del poder y de contener el desarrollo del gran capital, el partido democrático pide la reforma de las leyes, e igualmente que se transfieran los servicios públicos y tantas empresas industriales como se pueda a las autoridades del Estado y del municipio. En cuanto a los trabajadores, ellos deberán continuar siendo asalariados, para los cuales, no obstante, los sectores democráticos procuran salarios más altos, mejores condiciones de trabajo y una existencia más segura. Los demócratas tienen la esperanza de realizar este programa por medio del Estado, la administración municipal, a través de instituciones benéficas. En concreto: aspiran a corromper a la clase trabajadora llamando a la tranquilidad, y así adormecer su espíritu revolucionario con concesiones y comodidades pasajeras.

Considerando todos estos elementos, entendemos que las tareas fundamentales de los trabajadores trascienden las estrechas perspectivas que todos los políticos burgueses pretenden imponerles. Ni la asamblea constituyente resolverá la miseria capitalista, y mucho menos la salida del presidente y del personal político en el Estado. La aparente polarización entre el reformismo y los sectores reaccionarios es secundaria frente a lo verdaderamente importante: la inmediata salvaguarda de las condiciones de vida de los trabajadores, y a largo plazo el desarrollo de la conciencia de los trabajadores y el fortalecimiento de su organización autónoma que permita intervenir de forma independiente contra todas las fracciones capitalistas. Es decir, la reconstrucción del partido revolucionario de los trabajadores, proceso que deviene como parte del autodesarrollo de la conciencia de la clase trabajadora en la confrontación con el capital. La entrada y salida de presidentes, los cierres del congreso o las salidas de ministros, han sido procesos accesorios e irrelevantes para los intereses de los trabajadores. La solución constituyente, así mismo, no pasa de ser un paliativo que no antagoniza con el interés del capital, sino que, al contrario, se materializaría como una concesión para poner a salvo el orden burgués de una eventual radicalización de los trabajadores.

Frente a esto es fundamental la independencia política de la clase trabajadora, el fortalecimiento de sus organizaciones, el apartamiento de las direcciones electoreras de los frentes de defensa, sindicatos y asociaciones, y, en ese sentido, la construcción de su propio partido revolucionario. La tarea no será fácil, ni se desarrollará de la noche a la mañana, pero es el camino de la autoemancipación de la clase trabajadora, de la superación del orden del capital, el camino donde los expropiadores serán expropiados.

¡Contra el Estado, la ultraderecha y los cambios dentro de la lógica del capital!
¡Que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores!
¡Abandonar las ilusiones constituyentes y luchar por la independencia política de clase!
¡Por la unidad internacional de la clase trabajadora!