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viernes, 16 de diciembre de 2022

[Irán] Mahsa: lágrima sagrada, ira sagrada, violencia sagrada

Habib Saï - Andisheh va Peykar (Pensamiento y lucha)
29 de septiembre de 2022

Traducción rápida del francés.

DNDF lo presenta del siguiente modo: Un compañero nos ha enviado una rápida traducción de un texto persa ligeramente revisado para los lectores no iraníes.
Luego en esa entrada del sitio, en la sección de los comentarios que siguen al artículo sobre las luchas en Irán, se publican a diario o cada pocos días actualizaciones por camaradas desde el interior de Irán a través de otros, refugiados en Francia, y otras informaciones recogidas en la red.
Leer en francés en: http://dndf.org/?p=20449
 

Advertencia

En primer lugar, subrayemos un punto importante en el contexto actual: al igual que otros grupos en el exilio, tenemos una presencia en la situación iraní que, en el mejor de los casos, podría calificarse de "secundaria" y "subordinada". No podemos pretender de ninguna manera estar en la inmediatez de las cosas y tener el pulso de la sociedad en nuestras manos; en otras palabras, debemos considerar nuestro propósito, incluso más que antes, como puramente "consultivo" y simplemente nuestra forma de participar en las luchas en curso.

Recordemos al buen camarada Lenin que decía que un momento de lucha en una situación revolucionaria equivale a días, meses en la experiencia del pueblo; o algo así.

En Irán, bastaría con que a la actual ola de protestas le siguiera una ola de huelgas para que se produjera una situación así.

Justo cuando el payaso idiota con turbante que estos días ejerce de presidente de la República Islámica tomó el podio de la ONU (el 21 de septiembre de 2022) por el púlpito de la mezquita de su pueblo natal, y comenzó su discurso descaradamente mendaz y lleno de invectivas con un versículo del Corán, la madre de Mahsa, la joven mártir de Saghez, sentada en el suelo del cementerio, junto a un montón de tierra que cubría a su amada, sosteniendo sobre su pecho una hermosa foto de su hija, metió los dedos en la tierra ensangrentada del Kurdistán y se echó puñados de ella sobre la cabeza para no dejar sola a su querida hija, víctima de este terrible destino.

Miles de personas se reunieron y la rodearon en ese momento de dolor y angustia, y las mujeres, traspasadas por el dolor y la ira, se quitaron el hiyab y lo quemaron para que nunca más ese signo de la tiranía medieval rigiera sus vidas.

Es en este momento cuando el Presidente, un idiota del pueblo, le dice a la periodista occidental que lleva un pañuelo en la cabeza que "las mujeres iraníes han elegido el hiyab de forma espontánea" y que "el hiyab de nuestras mujeres forma parte de nuestra cultura".

Cuando este insensato, siguiendo su discurso, habla obscenamente de la justicia y afirma que "la justicia misma está enraizada en una racionalidad nacida de la revelación", sin darse cuenta, proclama que "el deseo de establecer la justicia es un don divino en la existencia de todos, y una acumulación de injusticia pone en movimiento a las naciones en forma de revoluciones populares."

Evidentemente, no ve cómo el pueblo iraní está dando la razón a su premisa... ¡contra él!

Aquí no vamos a detenernos en las sucesivas oleadas de una insurrección que ahora llama a la puerta, ni en sus 40 años de azares e historia; otros lo han hecho, mejor y quizá con más precisión que nosotros; pero hay puntos que no deben pasarse por alto en esta oleada de entusiasmo y esperanza; sobre todo si queremos ver la situación, no desde el punto de vista de algún tipo de "libertad" metafísica o simplemente desde la perspectiva de las libertades individuales y democráticas en Occidente, sino evaluarla desde el punto de vista de los trabajadores y su destino.

Si lo hacemos, es también porque en el levantamiento de febrero de 1979 experimentamos la "voz directa" [صراطالمستقیم término coránico] de la "unidad de la palabra" [lema principal de Jomeini que dirigió a las multitudes contra el Sha] en nuestra carne y sangre y sobre todo vemos la siniestra combinación a la que ha llevado todo esto.

En estas situaciones, hay que desconfiar de las ideas preconcebidas y tratar de pensar a contracorriente.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Ucrania 2022

R.S.
23 de marzo de 2022
Traducción: Vamos hacia la vida

La invasión rusa de Ucrania no es una guerra mundial, sino que es una guerra a nivel mundial.

En la crisis, la reestructuración ha dejado de funcionar

Cada fase del modo de producción capitalista incluye su forma militar, la relación de explotación como lucha de clases es tanto económica como política y militar. En la subsunción real del trabajo bajo el capital, todas las guerras no sólo oponen a dos enemigos que persiguen objetivos antagónicos, sino sobre todo a dos enemigos constituidos y construidos por la polarización de una misma contradicción, cada uno de los cuales representa un polo y cada uno conlleva en sí mismo la existencia y la necesidad del otro.

Actualmente, desde la crisis de 2008, la del modo de producción tal como se reestructuró en los años 1970-1980, la contradicción a resolver globalmente es aquella de la desconexión entre la valorización del capital y la reproducción de la fuerza de trabajo que fue el principio mismo de la globalización de la acumulación. Hace falta rearticular mundialmente la acumulación de capital y la reproducción de la fuerza de trabajo global. No se puede retornar hacia las formas de acumulación nacional o incluso de bloques. En el enfrentamiento entre Estados Unidos, la Unión Europea, China y Rusia, la cuestión es saber qué bloque, a través de las rivalidades y alianzas entre estas cuatro potencias, podrá imponer un modelo jerárquico pero mundialmente soportable para los “vencidos”.

El capital no produce jamás por sí mismo soluciones a sus contradicciones, ni en la mera confrontación competitiva entre potencias. En los fundamentos siempre está la explotación que hace que este enfrentamiento tenga sentido sólo a través de la confrontación con el proletariado. Es la lucha de clases derrotada y las modalidades e “invenciones sociales” necesarias para vencerla las que perfilan las características de una reestructuración. La subsunción real está siempre en proceso. Pero, de momento, ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni Europa representan una reestructuración futura, lo que está en juego, hasta la guerra entre estas potencias, es sólo la existencia manifiesta de la contradicción a resolver y la contradicción las atraviesa, reproduciendo sus términos en cada una de ellas. Para todas, la contradicción se encuentra en la naturaleza del Estado y en la relación entre la valorización y la reproducción de la fuerza de trabajo a escala mundial. Pero la reestructuración ha dejado de funcionar.

Si la cuestión se plantea hoy con tanta violencia, es porque hemos llegado al límite de todos los “cueste lo que cueste” y de todas las “generosidades” de los Bancos Centrales. En la crisis de 2008, la desconexión de la dinámica de la globalización se convirtió en su obstáculo, las secciones I y II de la reproducción ya no se articulan, la crisis de sobreacumulación se volvió idéntica a la crisis de subconsumo, el equilibrio de subinversión que había mantenido la tasa de ganancia se derrumba en la mala gestión monetaria y la inflación refuerza la desconexión. Si consideramos la desconexión como la esencia y la dinámica de la globalización en los últimos treinta años, entonces es un mundo que ha entrado en crisis y debe renovarse. Este mundo era aquel de la globalización americana.

Leer artículo completo: https://hacialavida.noblogs.org/ucrania-2022-roland-simon

Original en francés: https://dndf.org/?p=20016