Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de mayo de 2017

ARCHIVOS DEL FUTURO: ¡¡ARRIBA LOS MUERTOS!!


Nuestra pasión: la memoria, fundamental en nuestra vida, parte integrante de nuestras luchas. ¿Qué seríamos sin puntos de referencia, sin ancianos que nos comuniquen saber y experiencias? Existimos porque nos inscribimos en una continuidad: construimos el presente, esbozamos el futuro, siendo herederos de ese pasado que nos enriquece.

Particularmente, lo que nos importa en primer lugar es el saber de la resistencia, de la lucha contra la explotación y sus corolarios: el desposeimiento – el hecho que se nos haya quitado la capacidad de asegurar nosotros mismos nuestra existencia – y la dominación (por ejemplo el poder del hombre sobre la mujer). Todas las luchas pasadas dejan huellas: orales (de boca en boca, discusiones...), escritas (periódicos, panfletos, volantes...), videos (películas y cortometrajes militantes) o audios (emisiones de radio, noticieros radiofónicos...).

Por eso estamos en búsqueda de esos fragmentos del pasado, inmenso mosaico desparramado cuyo cada elemento tiene su importancia, su lugar.  En esta óptica no privilegiamos particularmente tal o cual revista, periódico o tendencia. Coleccionamos y difundimos tanto documentos producidos por grupos que se reivindican de la anarquía (en sus diferentes expresiones), de la(s) autonomía(s), de la izquierda comunista, del situacionismo, de los componentes de los movimientos libertario y comunista-libertario, etc., como de diversos comités relacionados con luchas particulares: obreros, asalariados, desempleados, prisioneros, pacientes víctimas de la medicina, mujeres, etc.

Aunque cada miembro del colectivo tiene sus propios intereses, compartimos una pasión común: la búsqueda de lo no descubierto  y la voluntad de facilitar a todos el acceso a esas huellas escritas de las experiencias revolucionarias que nos han precedido y que quizás aun ignoramos.
 
No descubierto por diferentes razones: periódicos publicados en muy pocos ejemplares, panfletos confidenciales, papel de mala calidad... todo ello habiendo acabado en el fondo de un sótano, entregado a la humedad, al moho... cuando no al triste fin en el fondo de un basurero.

No descubierto porque encerrado en un rincón de algún instituto, universitario o no, con condiciones de acceso muy limitadas.

No descubierto también por una razón terrible: la ignorancia de la importancia de esa memoria agrava aun más la ruptura con el pasado. Se encuentra éste vaciado de su substancia, considerado en el mejor de los casos como una pieza de museo. Como si el presente triunfara en una inmediatez permanente, liquidando de paso todo lo que nos ata a las generaciones anteriores. Lo propio de esta sociedad es crear generaciones desarraigadas, fuera del tiempo, en donde todo lo relacionado con el pasado se vuelve cursi, anticuado. Rechazamos la negación de nuestras raíces, de la continuidad que atraviesa las generaciones.

Si es verdad que la lucha contra la explotación y la dominación de una época dada engendra formas particulares, determinadas por los diferentes componentes en movimiento y no pueden reproducirse en sus expresiones formales en nuestra época, es sin embargo vital comprender que la esencia de la lucha sigue siendo la misma. Es por eso que volver a descubrir ese pasado, a veces muy cercano, puede enriquecernos y armarnos mas eficazmente para los combates presentes y futuros.
 
Sobre la difusión y la reapropiación efectiva del pasado
Desde el principio, aun antes del nacimiento de nuestro colectivo, la colecta de documentos se ha inscrito en la voluntad de difundir y permitir sur reapropiación. Exploramos varias pistas que nos condujeron al nacimiento de la página web Archives Autonomies  y, de hecho, del grupo que asume hoy en día su funcionamiento.

No excluimos difundir en el futuro ciertos textos y documentos por otros medios que nuestra página internet. Sin embargo, por la limitación de nuestras capacidades materiales, nuestra empresa adquiere esencialmente una dimensión “virtual” que no facilita ni los contactos ni  las discusiones. La forma que hemos escogido para dar accesibilidad a esos archivos y las pocas personas que componen nuestro grupo nos imponen esos límites.

Por eso lanzamos aquí un llamado para reunir aquellos que se sintieran interesados en nuestro proyecto. Os invitamos a consultar nuestra página web para daros una idea más precisa. Está en constante evolución y aumenta cada semana. Se enriquece al azar de descubrimientos de viejos papeles y de nuestros contactos. Sin embargo, si la numerización de los documentos requiere tiempo, mucho tiempo, lo que más nos frena es la relectura, proceso eminentemente laborioso y a veces pesado. Cuanto más seamos, más documentos podrán ponerse en linea, más lectores podrán
reapropiarse la memoria de nuestras luchas, que no son propiedad de nadie, ni siquiera de nuestro
colectivo. Este llamado se dirige a todos aquellos que conservan en su desván o en su sótano pilas de periódicos o de panfletos sin saber qué hacer con ellos. Se dirige a todos los que desean dedicar
tiempo a transcribir y poner en forma los escritos de los que nos precedieron en el camino sinuoso de la destrucción del viejo mundo en que vivimos. ¡Contactarnos!

Si deseas saber más sobre nosotros no dudes en consultar nuestra página: www.archivesautonomies.org  o en escribirnos: collectifaut[a]archivesautonomies.org

* Advertimos que en el sitio web se encuentran materiales hoy inconseguibles, pero casi todo en inglés y francés.
** en pdf: http://archivesautonomies.org/IMG/pdf/actualites/archivosdelfuturo.pdf

martes, 18 de noviembre de 2014

[Ecuador] 15 de Noviembre: ¡Guerra de Clases, Guerra de Memorias!

Después de años de lucha, organización, propaganda y agitación, el 15 de Noviembre de 1922 en Guayaquil-Ecuador, el proletariado de esa época (ferroviarios, cacahueros, panaderos, astilleros, tipógrafos, albañiles, cocineras, lavanderas, etc.) impone la huelga general y toma el control de la ciudad (se habla incluso de “el Soviet o Consejo Obrero de Guayaquil”). Pero a la burguesía (agroexportadores, banqueros, industriales) le aterra que toda esta “chusma” sublevada vaya por más, y el mismo día manda a reprimirla brutalmente con su jauría policial y militar. La jornada de lucha se trastoca en masacre (más de 1000 muertos), el terror del Estado burgués tiñe de sangre proletaria las calles y las aguas del puerto principal, mientras “las blancas y delicadas manos aplauden desde sus balcones” la vuelta a su “calma” burguesa. Tal fue “el bautizo de sangre del proletariado” en este país. Pero más que por la fuerza de nuestro enemigo de clase, esta fatal derrota se debió a las propias debilidades de nuestra clase proletaria en ese momento: falta de autonomía y beligerancia frente al gobierno y, sobre todo, falta de radicalidad o de ruptura con el programa socialdemócrata (incluidas sus versiones “socialista” y “anarquista”), al mismo tiempo que falta de ruptura con el sindicalismo, con el patriotismo y con la religión, y finalmente falta de dirección revolucionaria, armamento y ofensiva.

El contexto mundial de aquella época era de crisis capitalista, guerra imperialista y revuelta proletaria, así como lo vuelve a ser el contexto mundial actual, con la importante diferencia de que en ese entonces la crisis no era tan generalizada y catastrófica como la de ahora y que existía un masivo y potente proletariado revolucionario internacional e internacionalista que, en cambio, hoy todavía no existe o, mejor dicho, todavía es débil. Por lo tanto, las lecciones dejadas por las luchas de nuestros hermanos de clase de ayer son válidas y útiles para los proletarios en lucha de hoy día y de todas partes. En nuestro caso, una de esas lecciones es -en palabras de uno de sus propios protagonistas- que “el 15 de noviembre de 1922 el proletariado aprendió a conocer quiénes son siempre sus enemigos mortales”. En efecto, tanto ayer como hoy nuestros enemigos siguen siendo los mismos: empresarios, banqueros, políticos (de derecha y de izquierda), militares, policías, curas, jueces, periodistas, sindicalistas... Pero no como grupos o personas en particular, sino como agentes de las relaciones de explotación y dominación capitalistas, de esta inhumana y asesina sociedad mundial de la mercancía, el dinero, el trabajo asalariado, el Capital y su Estado: nuestros mortales enemigos de siempre.

Hoy en día en este país, junto a la burguesía, dos enemigos más se destacan: el gobierno y los sindicatos. Este gobierno, por más que diga ser “revolucionario”, “socialista” y hasta “de los trabajadores”, en realidad es -como todo gobierno- el guardián y el administrador de la explotación y la normalidad capitalistas, de la dictadura democrática y ciudadana del Capital sobre nuestra clase, el proletariado. De hecho, este 15 de noviembre del 2014 hace un mitin-show para anunciar públicamente su “paquete de reformas” al código de trabajo, es decir su ajuste a este clásico instrumento de control y explotación capitalistas sobre la clase trabajadora para, a su vez, ajustarnos, explotarnos y someternos más. No cabe duda de que este gobierno progresista es burgués y enemigo del proletariado. Por si fuera poco, usurpa esta fecha histórica de nuestra clase para cínicamente intentar distorsionar y hasta vaciar su contenido proletario y anticapitalista; para espantar el solo recuerdo de revolución social proletaria, ese fantasma que no ha dejado de recorrer el mundo entero: el comunismo, la anarquía. Lo peor es que si lo hace es porque aquí y ahora el proletariado aún brilla por su ausencia en tanto fuerza autónoma como para hacerle una guerra de clases y de memorias real. Y si algún momento nuestras protestas como clase llegaren a salírsele de las manos y amenazar su poder –que es el poder estatal del Capital-, este gobierno no dudaría en reprimirnos de similar forma que hace 92 años.

Por su parte, los sindicatos (todos sin excepción) no son más que los mercaderes o negociadores de la explotación de nuestra fuerza de trabajo frente a la patronal y el Estado. Siempre lo han sido y lo serán. Muestra irrefutable de ello es que este 19 de noviembre hacen una nueva marcha para “rechazar” –entre otras cosas- las “enmiendas constitucionales” y las reformas gubernamentales al código de trabajo, exigiendo en cambio un código dizque “de y a favor de los trabajadores”, es decir un látigo legal más flexible y suave de la explotación capitalista, de la esclavitud asalariada, a la cual ni la nombran, mucho menos la critican ni la combaten. Como siempre, “luchan” contra los efectos pero nunca contra la causa o la raíz de todos los males que padecemos los proletarios: el capitalismo. “Luchan” sólo por derechos, reformas, migajas de quienes nos explotan y oprimen. Así acorralan, desvían y anulan las reivindicaciones y protestas proletarias. Y asimismo si éstas llegaren a desbordarlos, los sindicatos (y partidos y frentes de izquierda) harían todo lo posible para apagar la lucha proletaria autónoma. Son bomberos, reformistas, oportunistas, contrarrevolucionarios... Los sindicatos también son enemigos del proletariado, por tanto hay que romper con ellos y tratarlos como tales.

Proletarios: la experiencia del pasado y del presente nos demuestra que, para satisfacer nuestras necesidades e intereses de clase, debemos luchar por fuera y en contra de los gobiernos, los partidos y los sindicatos, de manera independiente o autónoma, por todo y hasta el fin, más allá y en contra de toda frontera y nacionalidad. En estos momentos, nuestros hermanos de clase que luchan en México, Chile, Brasil, Medio Oriente, Grecia... hacen lo que pueden al respecto y así tensan el hilo histórico-mundial de la lucha proletaria contra el capitalismo. Nuestra memoria histórica, nuestro programa revolucionario, nuestra solidaridad de clase, nuestra organización autónoma, nuestra acción directa: han sido, son y serán nuestras mejores armas.
Proletarios/as:
15 de Noviembre: ¡Ni perdón ni olvido, ni paz social ni amnesia histórica:
guerra de clases y guerra de memorias!

¡Ni gobierno ni oposición, ni derechas ni izquierdas:
ambos son nuestros enemigos de clase!

¡Ni leyes ni “derechos” ni reformas!
  ¡Ni representantes ni intermediarios!

¡Organicémonos y luchemos por nuestras necesidades humanas
de manera directa, autónoma y radical,
afuera y en contra de sindicatos, frentes y partidos!

¡Reapropiémonos de nuestro programa revolucionario histórico:
Abolición de la propiedad privada, el trabajo asalariado, la mercancía,
el Capital, las clases, el Estado, las patrias, las razas, las religiones!

¡Por la ruptura y la revuelta proletaria, aquí y en todas partes!

¡Por la revolución comunista y anárquica mundial!

# por Proletarios Revolucionarios
# Quito-Ecuador, Noviembre 2014