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martes, 16 de julio de 2013

[Turquía] ¡No se trata de árboles, pero tampoco de democracia!

Durante más de tres semanas, Turquía ha sido sacudida por una revuelta proletaria masiva, que en su punto máximo ha llevado a las calles a casi cinco millones de manifestantes en todo el país. La chispa inmediata del movimiento fue una brutal represión estatal, cuando la policía aplastó una protesta contra la destrucción y reurbanización del parque Gezi en el centro de Estambul (justo al lado de la plaza Taksim, lugar de la infame masacre de trabajadores en 1977 y altamente simbólico para el movimiento proletario en Turquía).

Los días siguientes, las calles de Estambul y luego Ankara, Esmirna, Adana y Mersin, Antioquía y alrededor de otras 50 ciudades más, así como también muchos pueblos pequeños, se llenaron de gente manifestándose y haciendo disturbios, soltando su ira acumulada contra el Estado capitalista y sus policías. Palizas brutales, cañones de agua, balas de goma y toneladas de gas lacrimógeno por parte de la policía se encontraron con la resistencia proletaria organizada construyendo barricadas y utilizando todas las armas disponibles de las calles. Los enfrentamientos con las fuerzas represivas hasta ahora cobraron la vida de siete manifestantes y al menos un policía. Con algunas carreteras y puertos bloqueados, la circulación de mercancías fue parcialmente interrumpida. Según cifras de sindicatos oficiales, más de 800 mil trabajadores participaron el 17 de junio en acciones de huelga convocadas por ellos (aunque probablemente muchas otras se "volvieron salvajes" o encontraron otras formas de unirse a las protestas). El levantamiento también afectó de forma importante diversos tipos de valores de la economía turca.

En lugares donde los policías habían sido expulsados (como en la zona de Taksim), muchos vecinos llegaron y discutían en un ánimo general de resistencia. Algunos soldados individuales mostraron solidaridad con los manifestantes entregando algunas máscaras de gas (aunque el ejército como tal en algunos lugares ayudó a la policía a reprimir). Muchas divisiones antiguas y límites ideológicos impuestos por la máquina ideológica dominante del Estado capitalista e internalizadas por el proletariado en Turquía comienzan a recibir graves grietas (divisiones como "Turcos" vs. "Kurdos", "Árabes", "Armenios"; "izquierdistas" vs. "derechistas"; "mujeres sometidas" vs. "hombres conservadores"; y en cierta medida incluso lo "religioso" vs. lo "secular"). Los medios de comunicación burgueses, como una herramienta de los aparatos ideológicos del Estado, que no son neutrales sino que representan los intereses de la clase dominante, mientras cubrían el levantamiento masivo (los medios turcos originalmente intentaron ocultar la situación ignorándola) se enfocaron en los enfrentamientos, las nubes de gas lacrimógeno, los disturbios de "grupos marginados" o en "protestas pacíficas", banderas nacionales o fotos de Mustafa Kemal, para tratar de reducir el movimiento completo a uno "pro-democracia", de “ciudadanos” contra la "islamización creciente" y la "autocracia de Erdogan", la "primavera turca", u otra "revolución de color" que existe gracias a las redes sociales de Internet.

Varios sociólogos observadores de izquierda van tan lejos en su objetivo de encubrir y difuminar la naturaleza proletaria del movimiento en Turquía, que lo llaman "un movimiento de las clases medias", y plantean preguntas demagógicas de si y cuándo “se unirán los trabajadores a las protestas", ¡como si el proletariado alguna vez hubiese sido lo mismo que los sindicatos de mierda! (sindicatos que en cada protesta masiva trabajan por "encontrar el diálogo con el gobierno", por "la paz y estabilidad", según lo dicho por los principales sindicatos turcos, así como por "proteger la economía nacional", aquí "el futuro de Turquía"!, y que con sus "huelgas" anunciadas con antelación muestran que son un obstáculo en la lucha de clases real -¡una huelga real significa atacar al sistema de producción capitalista, sin previo aviso, sin límites de tiempo!).

Queremos recalcar que de donde surge el movimiento en Turquía es de una realidad de miseria en una sociedad de clases basada en la explotación del trabajo humano, con su siempre presente y siempre creciente necesidad de suprimir cualquier chispa de actividad humana no mediada, incluso con las vidas de sus protagonistas si es necesario. Así que para nosotros la resistencia inicial contra la tala de árboles en el parque Gezi es apenas una pequeña manifestación de la lucha proletaria contra uno de los aspectos del capitalismo –una catástrofe ecológica que inevitablemente trae consigo su desarrollo o progreso, que es su producto interno y no puede separarse de él, y que particularmente en Turquía toma la forma de inundaciones artificiales de áreas gigantes, deforestación masiva, crisis de desperdicios no distintas de aquellas en el sur de Italia, derrames de petróleo, etc.-, que a su vez incrementa los precios de los alimentos a nivel local contribuyendo a la "crisis alimentaria" mundial. Los barrios proletarios en ciudades de todo el país están siendo derribados a los suelos y reurbanizados como edificios de oficinas y apartamentos caros. De la misma forma, la resistencia contra la tortura y los asesinatos a manos del estado no se iguala al llamado a una "reforma policial", y la rabia contra la imposición de una versión "islamista" de la moralidad capitalista no significa necesariamente la aceptación de la versión "liberal-occidental".

A pesar de la determinación heroica de nuestros hermanos y hermanas de clase en las calles frente a la brutal represión estatal, a pesar de toda la alegría de la resistencia, todos aquellos grandes sentimientos de estar juntos en la lucha, en las barricadas, ayudándonos unos a otros después de ataques de gas lacrimógeno, compartiendo alimentos, discutiendo, todos estos aspectos que uno no podía imaginar antes, el movimiento no emerge como revolucionario "puro". De hecho, todo movimiento proletario contiene contradicciones internas. En la revuelta presente en Turquía, esto se expresa con la obsesión de declarar una facción burguesa como el enemigo central (Erdogan y su AKP –Partido de la Justicia y el Desarrollo-), con sus ideologías "ecologistas", "laicistas" y "nacionalistas", con el "pacifismo" o los "disturbios rituales" con el inútil lanzamiento de piedras contra vehículos blindados.

Recientemente se ve que ha comenzado cierto descenso o transformación de la energía. Las manifestaciones del "hombre de a pie" transforman las heroicas y apasionadas protestas anteriores en acontecimientos sumisos y pasivos, que sólo por el estado pueden ser bienvenidos como un posible inicio del diálogo entre clases y como una oportunidad para las fuerzas represivas (la policía y todos los aparatos ideológicos) para reagruparse y enfocarse en asaltos contra militantes (ahora cuando los cerdos no están ocupados con ladrillos y molotovs lloviendo sobre sus cabezas, ha empezado una represión y encarcelamiento de forma masiva y selectiva).

Como todo movimiento proletario, incluyendo la presente oleada en Turquía, primero debe tratar de librarse de la influencia de la ideología burguesa dominante y romper con su "propia" burguesía. Siempre es el proletariado el que sangra y paga, en tiempos de paz como en tiempos de guerra. ¡El proletariado en Turquía, como en todos los países, no tiene NADA en común con su propia clase dominante y su Estado!

Pero tiene TODO en común con todos los demás proletarios de otros países, compuestos de todas las nacionalidades, razas, sexos. Así, en lo que respecta a Turquía y su Estado, que intenta unirse a las otras fuerzas imperialistas sobre el conflicto de la guerra civil en Siria, esto significa una resistencia práctica al servicio militar, la interrupción de los suministros de guerra, propaganda antibélica entre los soldados reclutados, y finalmente ver a los otros "soldados" reclutados no como enemigos sino como sus compañeros proletarios en uniforme.

Sólo cuando el movimiento se extiende y profundiza, cuando generaliza su oposición a los múltiples intentos de la burguesía local para encuadrarlo en un tema particular, tiene una posibilidad de existir y crecer. El movimiento debe superar todos los intereses sectoriales que reproducen la competencia entre trabajadores, y debe expresar las necesidades de toda la clase. Para lograr esto debe concentrarse en mantener y extender las estructuras organizativas que el proletariado ha producido en los grandes momentos de la lucha actual, para profundizarlas y fortalecerlas con la evaluación de las luchas históricas del presente y del pasado, para hacerlas entrar en una nueva fase del movimiento o en una nueva ola abierta de lucha de clases más fuerte, con un programa más claro, siendo capaces de oponerse a quienes quieren encuadrarla y de plantear los medios y métodos para empujarla hacia adelante.

No nos engañemos con fantasías, la normalidad fue la razón por la que todos hemos inundado las calles. Esta normalidad es el estado de nuestra explotación, de nuestra miseria, de represión, de guerras y repugnante nacionalismo, de opresión y violencia basados en el sexo, la raza, la nacionalidad. Podemos destruir este sistema desastroso. ¡En cada confrontación masiva y de alto nivel podemos ver cómo la sociedad futura ya está presente en actos en la actual! 

¡Compañeros proletarios!:

¡Levántense! ¡Todos a las calles!

¡Hagan huelgas reales sin aviso ni límites de tiempo!

¡Hagan retroceder a los jefes!

¡Superen las divisiones impuestas entre clases!

¡Solidaridad con los más oprimidos y explotados!

¡Ningún apoyo a la "propia" burguesía, ningún apoyo a la economía nacional!

¡Ningún derramamiento de sangre en campos de batalla para intereses imperialistas!

¡Ninguna guerra sino la guerra de clases!



# Internacionalističtí proletáři
# Junio 2013

domingo, 16 de junio de 2013

Turquía: La represión desató un volcán.

El pasado viernes 31 de mayo, un grupo de ecologistas acampaba en la plaza Taskim, dentro del parque Gezi, situado en la capital turca de Estambul, en protesta contra la construcción de un complejo comercial. El proyecto incluye la construcción de la mezquita más grande del país y una réplica de un cuartel de la era otomana. Es impulsado desde gobierno e implica la tala de los árboles del parque, lugar emblemático de las movilizaciones sociales hasta la matanza de 36 obreros el 1º de mayo de 1977.

La policía del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, procedió a desalojar el acampe con gases lanzados de a pie y desde helicópteros; hidrantes; balas de gomas y palos. La represión fue feroz y destapó un volcán, que dio lugar a un masivo movimiento de repudio de la población y provocó la mayor movilización del país en los últimos veinte años. Desde Estambul hasta Ankara, se extendió al interior, especialmente a Adana e Izmit. También contó con llamados de huelgas de la Confederación de Sindicatos de Funcionarios, la Confederación de Sindicatos de Trabajadores Públicos (KESK) y la Confederación de Trabajadores Revolucionarios.

Como en Egipto, la masividad también se expresó en la unidad de la lucha callejera de las hinchadas de los tres principales clubes de fútbol rivales: Besiktas, Fenerbahce y Galatasaray. Un diario burgués se lamentaba dado que “por desgracia, los ultras turcos están acostumbrados a los gases lacrimógenos de la policía… se pueden convertir en un peligroso ejército de choque”.

Por el momento, el saldo de la represión fue de tres muertos: un joven de 22 años aplastado por una tanqueta en Estambul y otros dos, ambos de 20 años, por disparos de armas de fuego en la cabeza, en Estambul y en Antakya. Según la Asociación de Médicos de Turquía, hay más de 3.000 heridos, 15 de gravedad y fueron detenidas 1.700 personas, entre ellas 6 “twiteros” extranjeros: dos franceses, dos iraníes, un estadounidense y un griego.

El llamado “milagro turco”, que implicó un crecimiento económico del 5% anual en los últimos diez años, se basó en el proceso de privatizaciones que incluyó telecomunicaciones, red eléctrica, banco estatal, rutas, autopistas, puentes, ríos, lagos, estanques, la mayor empresa mundial de tabaco, fábrica de acero y aerolíneas de bandera nacional. Todo el proceso fue acompañado de una reforma laboral a medida, y fue posible por el apoyo que recibió el partido oficialista islamista de la Justicia y el Desarrollo (APK) durante las elecciones del 2007 y 2011 con el 47% y 50% respectivamente.

Turquía es una república laica, fundada en 1923, sobre las ruinas del imperio Otomano, por Mustafa Kemal Ataturk. El APK atacó desde el inicio la laicidad y las libertades democráticas. Hizo ingresar la religión en el espacio público. El velo islámico fue autorizado en algunas universidades. El virtuoso pianista Fazil Say fue condenado por blasfemia por una serie de twits en los que ironizaba sobre la religión. La semana pasada, el gobierno hizo votar una ley que prohíbe la venta de alcohol cerca de las mezquitas y las escuelas. Además, tuvo intentos de limitar el derecho al aborto o prohibir el adulterio. Y con la excusa de la lucha contra el terrorismo, lleva adelante una represión con miles de personas detenidas.

A pesar del llamado “milagro”, el salario promedio es de 570 euros, es decir menos de la mitad de un trabajador europeo. La combinación del ataque en el terreno económico y a las libertades democráticas, parece haber bajado el milagro a la tierra. Desatada la resistencia de los manifestantes, la bolsa de comercio acumuló una pérdida del 12% y las demandas ya no pasan por la anulación del proyecto urbanístico sino por la exigencia de la renuncia de Erdogan.

País aliado de EEUU en la zona, Turquía es miembro extra la OTAN desde 1952. En enero de este año, un primer contingente de 300 soldados alemanes y holandeses partió rumbo a Turquía para preparar el emplazamiento de misiles “Patriot” solicitados por Ankara a la OTAN.

Con la excusa de proteger a Turquía de ataques sirios, los misiles se estacionarán en las provincias de Adan, Kahramanmaras y Gaziantep, las que se encuentran a 60 y100 kilómetros de la frontera con Siria. El 18 de mayo hubo un ataque en Antakya, ciudad fronteriza en la que murieron 50 personas. Erdogan acusó a Siria y Damasco rechazó la acusación, responsabilizando a Erdogan. En este contexto, EEUU y la Unión Europea decidieron levantar la prohibición de venta de armamento al llamado “Ejército de liberación de Siria”.

“Tenemos varias opciones para defender nuestras fronteras, una de ellas es invocar al artículo 5 de la Alianza. La OTAN tiene la responsabilidad de defender las fronteras de Turquía, como país miembro del bloque”, dijo Erdogan al señalar que ello dependerá del desarrollo de la situación con Siria. El artículo 5 de la Alianza fue invocado solo una vez en la historia, tras los atentados del 11 de septiembre de 2011 en Estados Unidos.

Los recientes acontecimientos colocan en stand by el armado del escenario para la invasión de Turquía a Siria. Pero, ni lerdo ni perezoso, en estos días Erdogan acusó a los manifestantes de estar manipulados por "terroristas" y descartó renunciar al polémico negocio de urbanización que desencadenó la revuelta.

Una vez más, vemos como la excusa de la “lucha contra el terrorismo” sirve para llevar adelante la política de represión tanto en el plano nacional como internacional. A los pueblos del mundo, nos queda organizarnos, resistir y movilizarnos contra la represión, en Turquía, en Argentina o donde sea que los estados repriman, en la perspectiva de dar la pelea para liberarnos de una vez por todas del látigo de los capitalistas.


# Boletín de CORREPI. Junio de 2013, región argentina.

martes, 11 de junio de 2013

[Turquía] Crónica, noticias y videos sobre las revueltas

Iktidar hayatı hedef aldığında, hayat direniş olur
(Cuando el Poder apunta a la Vida, la vida se convierte en resistencia)

Leer crónica, noticias en:

http://www.hommodolars.org/web/spip.php?article4917

Para mas novedades:
http://es.contrainfo.espiv.net/