martes, 2 de junio de 2026

[Argentina] «NI UNA MENOS»

Junio de 2026, Rosario

La primera manifestación con la consigna «Ni una menos» se realizó por primera vez el 3 de junio de 2015 en ochenta ciudades de Argentina, luego del asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada a golpes acá cerca, en Rufino. Su cadáver fue encontrado en el patio de la casa de su novio. Tiempo después, en octubre de 2016, luego del brutal asesinato de Lucía Pérez en Mar del Plata, se desataron masivas manifestaciones en las calles de todo el país.

Estas manifestaciones fueron y son la cara visible de todo un proceso de cuestionamiento al machismo, de visibilización de los asesinatos de mujeres tipificados como femicidios, de la violencia doméstica y de la cuestión de género en general. Una lucha que no se da solo en las calles, sino que intenta suceder en todos los ámbitos de la vida social.

 
En 2016 lanzábamos un panfleto titulado «Nos están matando», que lamentablemente nunca perdió vigencia, que publicamos el año pasado con el triple femicidio en Florencio Varela y hoy tenemos que volver a poner en común:
 

«Nos están matando»

Nos están matando. En nuestras casas, en el trabajo, en las escuelas, en las comisarías, en la calle. Nos matan a los golpes, linchados, violadas, empaladas, desangradas, torturadas, envenenados, empastillados, encerradas, enfermos, depresivos. Nos matan porque es fácil, porque se puede, por portación de cara, por mujeres, por pobres, por putas, por salir a la calle, por querer tener sexo, por negarnos. Nos matan porque sobramos, en un mundo donde la ganancia es más importante que la vida. Donde aprendimos a vendernos como mercancías y tratarnos y a tratar a los demás como objetos, como medios para alcanzar un fin, como si fuésemos cifras cuantificables.
 
Algunos señalan la decencia o no de las asesinadas, A su vez, en una Argentina de campaña electoral permanente hay quienes aprovechan para usar el dolor como plataforma política.
 
Se responde con indignación y con una rabia masiva, aun en un necesario clima de catarsis, de la conversación al grito, del aislamiento a juntarse masivamente en marchas autoconvocadas. Los dedos señalan al Estado en su supuesta ausencia, al gobierno de turno, a los medios de comunicación, a las políticas educativas. Algunos piden justicia y más intervención estatal, más policía, que se cumplan las leyes, que la democracia “funcione”. La democracia funciona.
 
Además de dejar salir nuestra bronca también tenemos que pensar qué estructura todas estas violencias individuales, pensar en la violencia general, en las condiciones que la permiten, por qué se produce y cómo destruirla. Hace falta ir a la raíz: se trata de destruir las condiciones materiales que reducen nuestra vida a un producto aprovechable o prescindible según las circunstancias, la instrumentalización de nuestros cuerpos y su sometimiento. Hace falta continuar exponiendo la implicación entre género y clase, y la necesidad de la división sexual y el machismo para el sostenimiento de esta sociedad capitalista.

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