24/01/2026
Militantes del movimiento por la abolición del trabajo asalariado
Fuente en inglés: https://againstwagelabor.com/2026/01/24/workers-lets-rise-up-lets-build-an-organized-council-movement
Fuente en persa: https://t.me/alayhesarmaye/11663 y https://t.me/alayhesarmaye/11664
Traducción: https://www.autistici.org/tridnivalka
Lloramos un genocidio generalizado perpetrado por el poder islámico del capitalismo. Decenas de miles de muertos, cientos de miles de heridos, una larga lista de condenados a muerte, pobreza, hambre y falta de vivienda: ese es el panorama cotidiano de nuestras vidas. Toda la sociedad se ha convertido en un cementerio construido por el capital y el Estado Islámico.
En este mismo infierno, las fuerzas navales y las armas de destrucción masiva de Estados Unidos e Israel se despliegan en la región, con el falso pretexto de una “confrontación con el régimen”, pero en realidad para destruir la vida de millones de seres humanos. La guerra que se avecina no es nuestra guerra; es la guerra de todos los Estados y todas las potencias capitalistas contra la clase obrera.
La realidad es clara:
• La República Islámica, Estados Unidos, Israel y toda la oposición capitalista, incluidos los monárquicos, son nuestros enemigos comunes.
• La guerra o la rendición, en cualquiera de sus formas o combinaciones, se traducen en la destrucción de la vida de los trabajadores.
• El régimen islámico, para asegurar su propia supervivencia, sacrifica sin dudarlo los medios de subsistencia de decenas de millones de trabajadores; y sus rivales mundiales están dispuestos a hacer que este infierno sea aún más total.
¿Cuál es nuestro camino? No esperar salvadores, no hacerse ilusiones sobre la democracia burguesa,
no someterse a los partidos y coaliciones en el poder. Nuestro camino es la construcción de consejos.
En los lugares de trabajo, en las escuelas, universidades, hospitales, transportes, agroalimentación y barrios, debemos unirnos. Transformemos las reuniones en consejos, asociemos los consejos entre sí y construyamos un amplio movimiento de consejos, anticapitalista y antiestatal. Transformemos incluso los momentos de duelo en un punto de partida para la organización de los consejos.
Estamos de luto, pero no somos impotentes.
Somos la clase en cuyas manos descansa la producción y la supervivencia de todos los Estados y de todo el capital. Solo aprovechando esta fuerza organizada podremos transformar la guerra y la paz de nuestros enemigos caníbales en una oportunidad para el levantamiento de nuestra clase.
Cada momento de retraso agrava la catástrofe para nuestro presente y nuestro futuro.
Debemos entrar en acción con conciencia, unidad y determinación.
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